Elizabeth vio como su amigo salió por aquella gran puerta, en esos momentos tenía muchos sentimientos encontrados, sentía mucha felicidad por qué al fin saldrían de aquel lugar, pero a la vez mucha tristeza por qué ya no volverían a ver a Sabrina ni a Elliot, dos personas con las que a pesar de todo, había encajado tan bien. — No te preocupes, tal vez algún día se vuelvan a ver— intento animarla Sabrina. — Lo creo imposible — dijo Elizabeth mientras se limpiaba una lágrima — pero gracias por intentar animarme, en verdad lo aprecio — dijo con una leve sonrisa Elizabeth — hay algo que no te había dicho y que debería y es que, perdón por como te trate, no pensé en lo que estaba diciendo, estaba frustrada por todo, estaba realmente agotada y ya no sabía que hacer, en verdad, te pido que me p

