Cada historia, cada persona a la que ayudaban, realmente todo esto a aquellos jóvenes les hacía sentir muy bien y cada una les servía para poder reflexionar sobre muchas cosas y a pesar de todo, ellos estaban dispuestos a no rendirse y a no renunciar por sus sueños, aunque sabían que no podrían cambiar su destino, tal vez podrían perfeccionarlo y pelear por lo que en verdad querían, sin tener que pedir un simple deseo para eso, lo cual pudiera arruinarles sus vidas por completo y arrebatarle a las personas que más querían. — Tenemos que darnos prisa, cada vez tenemos menos tiempo y seguimos sin poder encontrar el libro de Sabrina— dijo de inmediato Elizabeth un poco desanimada. — No te preocupes, confío en que lo encontraremos muy pronto, así que elije el libro al cual nos adentraremos —

