xv.

2480 Palabras
.:. CHAPTER FIFTEEN .:. ( SERPENT ) QUERIDA LYRA: Ya sabiamos que estas navidades no ibas a venir a casa, pero siempre esperamos por las dudas si te arrepentias y querias venir con nosotros. Te vamos a extrañar mucho estas navidades, va a ser algo nuevo para nosotros no estar juntos este año, pero estamos orgullosos de que decidieras quedarte para pasarla con tu amigo que no puede volver a casa y estar con su familia. Las navidades las vamos a pasar en la casa de Alfonso, estamos seguros que Rolf va a querer comentar muchas cosas de Hogwarts y Quennie no va a poder venir este año. Te vamos a mandar tu regalo junto con algunos regalos para tus amigos. Esperamos que les gusten, tratamos de comprar algo que les guste según lo que nos comentaste de ellos. Por otra parte, nos enteramos por parte de Rolf que un chico de tu casa fue petrificado. Hable un poco de Dumbledore y me ayudo a que tu abuela no se preocupe más y no los saque a ti y a Rolf de Hogwarts, en especial a ti. Queremos que cualquier cosa nos mantengas al tanto. También queremos saber como la estas pasando este curso aparte de esas cosas raras que estan pasado. ¿Como van las clases de pociones? No te metas en problemas con tu profesor. Te queremos y extrañamos mucho Tina y Newt. PD: Si te arrepentis a último momento y queres venir, solo tenes que hablar con la profesora McGonagall y ella nos va a avisar. Lyra sonrió al terminar de leer la carta, le habia llegado ayer y se habia olvidado de leerla. Iba a extrañar infinitamente a sus abuelos en navidad pero quedarse con Harry lo valía. Hizo una nota mental para acordarse de hablar con Rolf para que deje de contarle a los abuelos sobre las cosas que pasaban en Hogwarts. No queria que sus abuelos se preocuparan y por nada del mundo queria que su abuela la saque de Hogwarts. No era por ser pesimista pero Rolf tenia más suerte que ella, su primo tenia a sus dos padres presentes y era decisión de ellos si lo querian dejar en  Hogwarts o no. Mientras que ella no corria con tanta suerte, sus abuelos decidían sobre su estadía en Hogwarts y Porpentina no iba a dejar que su nieta corriera peligro. Harry, Ron, Hermione y Lyra cruzaban el vestíbulo cuando vieron a un puñado de gente que se agolpaba delante del tablón de anuncios para leer un pergamino que acababan de colgar. Seamus y Dean les hacían señas, entusiasmados. -¡Van a abrir un club de duelo! -dijo Seamus- ¡La primera sesión será esta noche! No me importaría recibir unas clases de duelo, podrían ser útiles en estos días... -¿Por qué? ¿Acaso piensas que se va a batir el monstruo de Slytherin? -preguntó Ron, pero lo cierto es que también él leía con interés el cartel. -Podría ser útil -les dijo a Harry, Lyra y Hermione cuando se dirigían a cenar- ¿Vamos? Harry y Hermione se mostraron completamente a favor y para Lyra iba a ser su oportunidad de poner en práctica todo lo que aprendia con Rosier, así que aquella noche, a las ocho, se dirigieron al Gran Comedor. Las grandes mesas de comedor habían desaparecido, y adosada a lo largo de una de las paredes había una tarima dorada, iluminada por miles de velas que flotaban en el aire. -Me pregunto quién nos enseñará -dijo Hermione, mientras se internaban en la alborotada multitud- Alguien me ha dicho que Flitwick fue campeón de duelo cuando era joven, quizá sea él. -Con tal de que no sea... -Harry empezó una frase que terminó en un gemido: Gilderoy Lockhart se encaminaba a la tarima, y lo acompañaba nada menos que Snape, con su usual túnica negra. -Bien, este es mi momento para escapar -dijo Lyra al verlos, dio media vuelta para irse pero Harry la agarro de la mano en forma de súplica. Lockhart rogó silencio con un gesto del brazo y dijo: -¡Vengab aquí! ¿Me ve todo el mundo? ¿Me escuchan todos? ¡Estupendo! El profesor Dumbledore me ha concedido permiso para abrir este modesto club de duelo, con la intención de prepararlos a todos ustedes por si algún día necesitan defenderos tal como me ha pasado a mí en incontables ocasiones (para más detalles, consultad mis obras). »Permitanme que les presente a mi ayudante, el profesor Snape -dijo Lockhart, con una amplia sonrisa- Él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse, y ha accedido desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración antes de empezar. Pero no quiero que se preocupen los más jóvenes: no se quedaran sin profesor de Pociones después de esta demostración, ¡no temáis! -Odio decir esto pero es obvio que Snape va a ganar -canturreo Lyra. -¿No estaría bien que se mataran el uno al otro? -susurró Ron. En el labio superior de Snape se apreciaba una especie de mueca de desprecio. Lockhart y Snape se encararon y se hicieron una reverencia. O, por lo menos, la hizo Lockhart, con mucha floritura de la mano, mientras Snape movía la cabeza de mal humor. Luego alzaron sus varitas mágicas frente a ellos, como si fueran espadas. -Como ven, sostenemos nuestras varitas en la posición de combate convencional -explicó Lockhart a la silenciosa multitud- Cuando cuente tres, haremos nuestro primer embrujo. Pero claro está que ninguno de los dos tiene intención de matar. -Yo no estaría tan seguro -susurró Harry, viendo a Snape enseñar los dientes. -Una..., dos... y tres. Ambos alzaron las varitas y las dirigieron a los hombros del contrincante. Snape gritó: -¡Expelliarmus! Resplandeció un destello de luz roja, y Lockhart despegó en el aire, voló hacia atrás, salió de la tarima, pegó contra el muro y cayó resbalando por él hasta quedar tendido en el suelo. Lyra se acordo de su primers clase con Rosier, por lo que lo busco con la mirada y lo encontro, también la estaba mirando a ella y le regalo una sonrisa para seguir hablando con sus amigos. Hermione se puso de puntillas. -¿Creen que estará bien? -chilló por entre los dedos con que se tapaba la cara. -¿A quién le preocupa? -dijeron Harry y Ron al mismo tiempo. -Ojalá que no -dijo Lyra. Lockhart se puso de pie con esfuerzo. -¡Bueno, ya lo han visto! -dijo, tambaleándose al volver a la tarima- Eso ha sido un encantamiento de desarme; como pueden ver, he perdido la varita... ¡Ah, gracias, señorita Brown! Sí, profesor Snape, ha sido una excelente idea enseñarlo a los alumnos, pero si no le importa que se lo diga, era muy evidente que iba a atacar de esa manera. Si hubiera querido impedírselo, me habría resultado muy fácil. Pero pensé que sería instructivo dejarles que vieran... Snape parecía dispuesto a matarlo, y quizá Lockhart lo notara, porque dijo: -¡Basta de demostración! Vamos a colocaros por parejas. Profesor Snape, si es tan amable de ayudarme... Se metieron entre la multitud a formar parejas. Lockhart puso a Neville con Justin Finch-Fletchley, pero Snape llegó primero hasta donde estaban Ron y Harry. -Ya es hora de separar a este equipo ideal, creo -dijo con expresión desdeñosa- Weasley, puedes emparejarte con Finnigan. Potter... Harry se acercó automáticamente a Lyra. -Me parece que no -dijo Snape, sonriendo con frialdad- Señor Malfoy, aquí. Veamos qué puedes hacer con el famoso Potter. La señorita Granger que se ponga con Bulstrode y Scamander con Parkinson. Lyra se acercó a Pansy Parkinson con una sonrisa burlona, le habia hecho varias bromas. Al contrario de Lyra, Parkinson le regalo una mirada de odio. -¡Ponganse frente a sus contrincantes -dijo Lockhart, de nuevo sobre la tarima- y hacer una inclinación! Lyra ni siquiera se inclinó. -¡Varitas listas! -gritó Lockhart- Cuando cuente hasta tres, ejecuten sus hechizos para desarmar al oponente. Sólo para desarmarlo; no queremos que haya ningún accidente. Una, dos y... tres. Pansy Parkinson fue rapida y conjuro el Expelliarmus como minutos antes lo habia hecho su jefe de casa. Lástima que Lyra aprendío bien. -¡Protego! Lyra quiso saltar de la felicidad, ¡le había salido! Cuando lo practicaba con Eric no habia salido tan bien. Le debía una a Rosier. Parkinson parecio sorprendida y quiso seguir pero el conjuro de Lyra fue más rápido. -¡Atabraquium! -ese, la rubia lo habia aprendido hace un tiempo, tal y como lo explicaba el libro y como le habia salido con Rosier, las manos de Parkinson se ataron firmemente dejando caer su varita. Lyra le regalo una sonrisa de auto suficiencia. -¡Maldita huerfana! -Creo que esa no eran las palabras mágicas -canturreo Lyra sin perder su sonrisa- ¡Calvorio! El cabello de Parkinson cayó dejandola calva. -¡Wow! ¿Viste lo que la maldita huérfana puede hacer? -se burló Lyra usando las palabras que la Slytherin habia usando antes. -¡Alto!, ¡alto! -gritó Lockhart, pero Snape se hizo cargo de la situación. -¡Finite incantatem! -gritó. -Muchachos, muchachos... -decía Lockhart, pasando por entre los estudiantes, examinando las consecuencias de los duelos- Levántate,Macmillan..., con cuidado, señorita Fawcett..., pellízcalo con fuerza, Boot, y dejará de sangrar enseguida... »Creo que será mejor que les enseñe a interceptar los hechizos indeseados -dijo Lockhart, que se había quedado quieto, con aire azorado, en medio del comedor. Miró a Snape y al ver que le brillaban los ojos, apartó la vista de inmediato- Necesito un par de voluntarios... Longbottom y Finch-Fletchley, ¿qué tal ustedes? -Mala idea, profesor Lockhart -dijo Snape, deslizándose como un murciélago grande y malévolo- Longbottom provoca catástrofes con los hechizos más simples, tendríamos que enviar a Finch-Fletchley a la enfermería en una caja de cerillas -la cara sonrosada de Neville se puso de un rosa aún más intenso- ¿Qué tal Malfoy y Potter? -dijo Snape con una sonrisa malvada. -¡Excelente idea! -dijo Lockhart, haciéndoles un gesto para que se acercaran al centro del Salón, al mismo tiempo que la multitud se apartaba para dejarles sitio- Veamos, Harry -dijo Lockhart- cuando Draco te apunte con la varita, tienes que hacer esto. Levantó la varita, intentó un complicado movimiento, y se le cayó al suelo. Snape sonrió y Lockhart se apresuró a recogerla, diciendo: -¡Vaya, mi varita está un poco nerviosa! Snape se acercó a Malfoy, se inclinó y le susurró algo al oído. -Tres, dos, uno, ¡ya! -gritó. Malfoy levantó rápidamente la varita y bramó: -¡Serpensortia! Hubo un estallido en el extremo de su varita. Harry vio, aterrorizado, que de ella salía una larga serpiente negra, caía al suelo entre los dos y se erguía, lista para atacar. Todos se echaron atrás gritando y despejaron el lugar en un segundo. Menos Lyra se que quedo cerca mirando. -No te muevas, Potter -dijo Snape sin hacer nada- Me encargaré de ella... -¡No! -Lyra hizo sonar su voz en el gran comedor- No le hagan nada. -¡Permitanme! -gritó Lockhart. Blandió su varita apuntando a la serpiente y se oyó un disparo: la serpiente, en vez de desvanecerse, se elevó en el aire unos tres metros y volvió a caer al suelo con un chasquido. Furiosa, silbando de enojo, se deslizó derecha hacia Finch-Fletchley y se irguió de nuevo, enseñando los colmillos venenosos. Harry parecio silvarle a la serpiente. ¡Hablaba pársel! -¿A qué crees que jugamos? -gritó. -¡Conocemos más juegos por que queres jugar algún otro! -le gritó Lyra de regreso pero este ya se estaba yendo. Snape se acercó, blandió la varita y la serpiente desapareció en una pequeña nube de humo n***o. Lyra se acercó a Ron y Harry. -Vamos -le dijo Ron. Ron lo sacó del salón, y Hermione  y Lyra fueron con ellos. Al atravesar las puertas, los estudiantes se apartaban como si les diera miedo contagiarse. Llegaron a su sala común y Ron sentó  a Harry en una butaca y le dijo: -Hablas pársel. ¿Por qué no nos lo habías dicho? -¿Que hablo qué? -dijo Harry. -¡Pársel! -dijo Ron- ¡Puedes hablar con las serpientes! -Lo sé -dijo Harry- Quiero decir, que ésta es la segunda vez que lo hago. Una vez, accidentalmente, le eché una boa constrictor a mi primo Dudley en el zoo... Es una larga historia... pero ella me estaba diciendo que no había estado nunca en Brasil, y yo la liberé sin proponérmelo. Fue antes de saber que era un mago... -¡Harry, esto es tan genial! Creo que te amo -dijo Lyra entusiasmada de que su amigo pudiera hablar con las serpientes. Harry se sonrojo. -¿Entendiste que una boa constrictor te decía que no había estado nunca en Brasil? -repitió Ron con voz débil. -¿Y qué? -preguntó Harry- Apuesto a que pueden hacerlo montones de personas. -Desde luego que no -dijo Ron- No es un don muy frecuente. Harry, eso no es bueno. -¿Que no es bueno? -dijo Harry, comenzando a enfadarse- ¿Qué le pasa a todo el mundo? Mira, si no le hubiera dicho a esa serpiente que no atacara a Justin.. -¿Eso es lo que le dijiste? -¿Qué pasa? Tú estabas allí... Tú me oíste. -Hablaste en lengua pársel -le dijo Ron- la lengua de las serpientes. Podías haber dicho cualquier cosa. No te sorprenda que Justin se asustara, parecía como si estuvieras incitando a la serpiente, o algo así. Fue escalofriante. Solamente a Nix le gustan estas cosas. Harry se quedó con la boca abierta. -¿Hablé en otra lengua? Pero no comprendo... ¿Cómo puedo hablar en una lengua sin saber que la conozco? Ron negó con la cabeza. Por la cara que ponían tanto él como Hermione, parecía como si acabara de morir alguien. Pero Lyra sonreía y eso ayudo a Harry a no perder la paciencia.  -¿Me quieres decir qué hay de malo en impedir que una serpiente grande y asquerosa arranque a Justin la cabeza de un mordisco? -preguntó- ¿Qué importa cómo lo hice si evité que Justin tuviera que ingresar en el Club de Cazadores Sin Cabeza? -No era asquerosa -se quejo Lyra. -Sí importa -dijo Hermione, hablando por fin, en un susurro- porque Salazar Slytherin era famoso por su capacidad de hablar con las serpientes. Por eso el símbolo de la casa de Slytherin es una serpiente. -Exactamente -dijo Ron- Y ahora todo el colegio va a pensar que tú eres su tatara-tatara-tatara-tataranieto o algo así. -Pero no lo soy -dijo Harry -Te costará mucho demostrarlo -dijo Hermione- Él vivió hace unos mil años, así que bien podrías serlo.
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