viii.

2066 Palabras
.:. CHAPTER EIGHT .:. ( RUNNING )                                  OCTUBRE LLEGÓ y con ello la primera clase que Lyra iba a tener con el profesor Dumbledore. Las "clases" con Ly, como solia llamarle Eric Rosier, iban bastante bien para el gusto de Lyra. La ojigris no terminaba de confiar mucho en el Slytherin de ojos claros, una de las cualidades de su casa era la astucia y aunque a Lyra no le gustara admitir en voz alta, ella poseía esa cualidad, como le había dicho el sombrero seleccionador, estaba esperando el momento exacto para sacarle la información a Rosier, pero mientras tanto iba a aprovechar esas "clases" particulares que el Slytherin le ofrecía. Las clases particulares con el profesor Dumbledore y Eric Rosier no eran ninguna excusa para que la metamorfomaga no jugara una de sus bromas contra Filch. Lyra corria por los pasillos de Hogwarts con un Filch más odioso que de costrumbre, tras ella. La ojigria había aprovechado sus horas de descanso para cambiar su aspecto a estudiantes de Slytherin y  ensuciar todo lo que pudiera los pasillos, aunque no sabia muy bien como Filch se habia dado cuenta que era ella, por esa razón se encontraba corriendo cuando tropezó con alguien. -Nix... ¿Que? -habló alguien conocido: Harry. -¡Estas todo mojado, Potter! -dijo Lyra  sin todavia salir de arriba de él. -Si... saldrias de arriba mío... no te mojarias tanto -habló algo incómodo Harry, nunca había tenido a Lyra tan cerca de su cara. -Pero estas comodo -se quejó. -Y mojado. -Cuando tenés razón, tenés razón -rio la ojigris levantándose y tendiendole la mano para ayudarlo, cuando Harry estaba tomando impulso para levantarse y tomando la mano de Lyra esta lo solto y Harry volvio a caer ganándose una fuerte carcajada por parte de su amiga. -¿Por que corrias? -preguntó Harry una vez que Lyra ya había controlado su risa y habían empezado a caminar hacia su sala común. -Estaba escapando de Filch -levantó los hombros sin darle mucha importancia. Nick Casi Decapitado, el fantasma de la torre de Gryffindor, uno con el cual Lyra se llevaba de maravilla, miraba por una ventana, murmurando para sí: «No cumplo con las características.. Un centímetro… Si eso…» -Hola, Nick -dijo Lyra. -Hola, hola -respondió Nick Casi Decapitado, dando un respingo y mirando alrededor -Parece preocupado, joven Potter -dijo Nick, plegando una carta transparente mientras hablaba, y metiéndosela bajo el jubón. -Igual que usted -dijo Harry. Lyra le dio una mirada rápida a Harry, ella no lo notaba tan preocupado. -¡Bah! -Nick Casi Decapitado hizo un elegante gesto con la mano- un asunto sin importancia… No es que realmente tuviera interés en pertenecer… aunque lo solicitara, pero por lo visto «no cumplo con las características» -A pesar de su tono displicente, tenía amargura en el rostro- Pero cualquiera pensaría, cualquiera -estalló de repente, volviendo a sacar la carta del bolsillo- que cuarenta y cinco hachazos en el cuello dados con un hacha mal afilada serían suficientes para permitirle a uno pertenecer al Club de Cazadores Sin Cabeza. -Desde luego -dijo Harry, que se dio cuenta de que el otro esperaba que le diera la razón. Lyra quiso reir. -Por supuesto, nadie tenía más interés que yo en que todo resultase limpio y rápido, y habría preferido que mi cabeza se hubiera desprendido adecuadamente, quiero decir que eso me habría ahorrado mucho dolor y ridículo. Sin embargo…-Nick Casi Decapitado abrió la carta y leyó indignado: Sólo nos es posible admitir cazadores cuya cabeza esté separada del correspondiente cuerpo. Comprenderá que, en caso contrario, a los miembros del club les resultaría imposible participar en actividades tales como los Juegos malabares de cabeza sobre el caballo o el Cabeza Polo. Lamentándolo profundamente, por tanto, es mi deber informarle de que usted no cumple las características requeridas para pertenecer al club. Con mis mejores deseos, Sir Patrick Delaney-Podmore Indignado, Nick Casi Decapitado volvió a guardar la carta. -¡Un centímetro de piel y tendón sostiene la cabeza, Harry! La mayoría de la gente pensaría que estoy bastante decapitado, pero no, eso no es suficiente para sir Bien Decapitado-Podmore. Nick Casi Decapitado respiró varias veces y dijo después, en un tono más tranquilo: -Bueno, ¿y a vos qué te pasa? ¿Puedo ayudarlos en algo? -dijo ahora también mirando a Lyra. -No -dijo Harry- A menos que sepa dónde puedo conseguir siete escobas Nimbus 2.001 gratuitas para nuestro partido contra Sly.. El resto de la frase de Harry no se pudo oír porque la ahogó un maullido estridente que llegó de algún lugar cercano a sus tobillos. Lyra bajó la vista y se encontró un par de ojos amarillos que brillaban como luces. Era la Señora Norris, la gata gris y esquelética que el conserje, Argus Filch, de quien ella estaba escapando, utilizaba como una especie de segundo de a bordo en su guerra sin cuartel contra los estudiantes. -Será mejor que se vayan, y más por ti Lyra -dijo Nick apresuradamente. -Bien -dijo Harry, alejándose de la mirada acusadora de la Señora Norris y tomando la mano de Lyra para llevarla con el. Pero no se dio la prisa necesaria. Argus Filch penetró repentinamente por un tapiz que había a la derecha de Harry, llamado por la misteriosa conexión que parecía tener con su repugnante gata, a buscar como un loco y sin descanso a cualquier infractor de las normas. Llevaba al cuello una gruesa bufanda de tela escocesa, y su nariz estaba de un color rojo que no era el habitual. -¡Te he encontrado, Scamander! -gritó- ¡Suciedad! -volvio a gritar, con la mandíbula temblando y los ojos salidos de las órbitas, al tiempo que señalaba el charco de agua sucia que había goteado de la túnica de quidditch de Harry- ¡Suciedad y mugre por todas partes! ¡Hasta aquí podíamos llegar! ¡Síguanme, Potter y Scamander! Así que Harry y Nix hicieron un gesto de despedida a Nick Casi Decapitado y siguieron a Filch escaleras abajo, duplicando el número de huellas de barro. Harry no había entrado nunca en la conserjería de Filch, pero en cambio su amiga si habia ido algunas veces a parar ahi, bastantes de hecho. Era un lugar que evitaban la mayoría de los estudiantes, una habitación lóbrega y desprovista de ventanas, iluminada por una solitaria lámpara de aceite que colgaba del techo, y en la cual persistía un vago olor a pescado frito. En las paredes había archivadores de madera. Por las etiquetas, Harry imaginó que contenían detalles de cada uno de los alumnos que Filch había castigado en alguna ocasión. Fred y George Weasley tenían para ellos solos un cajón entero y Harry no pudo evitar pensar que también habia uno para Lyra. Detrás de la mesa de Filch, en la pared, colgaba una colección de cadenas y esposas relucientes. Todos sabían que él siempre pedía a Dumbledore que le dejara colgar del techo por los tobillos a los alumnos. Filch cogió una pluma de un bote que había en la mesa y empezó a revolver por allí buscando pergamino. -Cuánta porquería -se quejaba, furioso- mocos secos de lagarto silbador gigante…, cerebros de rana…, intestinos de ratón… Estoy harto… Hay que dar un escarmiento… ¿Dónde está el formulario? Ajá… Encontró un pergamino en el cajón de la mesa y lo extendió ante sí, y a continuación mojó en el tintero su larga pluma negra. -Nombre: Harry Potter. Delito: … -¡Sólo fue un poco de barro! -dijo Harry. -Sólo es un poco de barro para ti, muchacho, ¡pero para mí es una hora extra fregando! Y contigo Scamander... tu castigo va a ser el peor que algún alumno pudiese tener -gritó Filch. Una gota temblaba en la punta de su protuberante nariz- Delito: ensuciar el castillo. Castigo propuesto: … Secándose la nariz, Filch miró con desagrado a Harry, entornando los ojos, cuando Filch bajó la pluma, se oyó un golpe tremendo en el techo de la conserjería, que hizo temblar la lámpara de aceite. -¡PEEVES! -bramó Filch, tirando la pluma en un acceso de ira- ¡Esta vez te voy a pillar, esta vez te pillo! Y, olvidándose de Harry y Lyra, salió de la oficina corriendo con sus pies planos y con la Señora Norris galopando a su lado. -Peeves es mi ídolo -dijo con tono soñador Lyra, Harry no dijo nada aunque no le gustaba mucho Peeves. Lyra se puso a revisar el escritorio de Filch. -¿Que se supone que haces? -preguntó Harry mirando a la puerta para verificar que Filch no volviera. -Investigo -dijo mirando una carpeta- ¡Oh, mira esto! -dijo levantando una carpeta con emoción- ¡un tal Sirius Black tiene solo una carpeta para el! Harry la miro sin enterder porque Lyra se emocionaba tanto. -Tiene un nombre hermoso -dijo después de ojear un poco la carpeta y dejarla- nombre de estrella... Harry agarro un sobre rojo de la mesa sin querer que Lyra siguiera hablando de estrellas y constelaciónes porque cuando se ponia hablar de ese tema se enganchaba y no paraba nunca. Harry leyó en voz alta para que Lyra también escuche: «EMBRUJORRÁPID» Curso de magia por correspondencia para principiantes Harry estaba a punto de preguntarle a Lyra que significaba eso pero el ruido de pasos arrastrados le indicó que Filch regresaba, no habló, podía preguntar después. Filch parecía triunfante cuando entró. -¡Ese armario evanescente era muy valioso! -decía con satisfacción a la Señora Norris- Esta vez Peeves es nuestro, querida. Sus ojos tropezaron con Harry y luego se dirigieron como una bala al sobre de Embrujorrápid que, estaba a medio metro de distancia de donde se encontraba antes. La cara pálida de Filch se puso de un rojo subido, se acercó a la mesa cojeando, cogió el sobre y lo metió en un cajón. -¿Han… lo han leído? -farfulló. -No... para nada -dijo Lyra con sarcasmo. Filch se retorcía las manos nudosas. -Si han leído mi correspondencia privada…, bueno, no es mía…, es para un amigo…, es que claro…, bueno pues… -Muy bien, vayanse… y no digan una palabra… No es que…, sin embargo, si no lo han leído… Váyanse, tengo que escribir el informe sobre Peeves… Asombrado de su buena suerte, Harry salió de la conserjería a toda prisa tomando la mano de Lyra para que no haga o diga nada para que los cantiguen, subieron por el corredor y volvieron a las escaleras. -¡Lyra! ¡Harry! ¿Funcionó? Nick Casi Decapitado salió de un aula deslizándose- Convencí a Peeves para que lo estrellara justo encima de la conserjería de Filch -dijo Nick emocionado- pensé que eso le podría distraer. -¿Ha sido usted? -dijo Harry, agradecido- Claro que funcionó, ni siquiera nos van a castigar. ¡Gracias, Nick! -¡Tenemos al mejor fantasma! -dijo Lyra. Se fueron andando juntos por el corredor. Nick Casi Decapitado, según notó Harry, sostenía aún la carta con la negativa de sir Patrick. -Me gustaría poder hacer algo para ayudarle en el asunto del club -dijo Harry. Nick Casi Decapitado se detuvo sobre sus huellas, y Harry pasó a través de él. -Pero hay algo que podrían hacer por mí -dijo Nick emocionado- Harry, Lyra ¿sería mucho pedir…? No, no van a querer… -¿Qué es? -preguntó Harry. -Bueno, el próximo día de Todos los Santos se cumplen quinientos años de mi muerte -dijo Nick Casi Decapitado, irguiéndose y poniendo aspecto de importancia. -¡Ah! -exclamó Harry, no muy seguro de si tenía que alegrarse o entristecerse -¡Bueno! -Voy a dar una fiesta en una de las mazmorras mas amplias. Vendrán amigos míos de todas partes del país. Para mí sería un gran honor que usteden puedan asistir. Naturalmente, el señor Weasley y la señorita Granger también están invitados. Pero me imagino que prefieren ir a la fiesta del colegio -Miró a Lyra con inquietud. -No -dijo Harry enseguida- iremos… -Si, seria un honor Nick. -¿Tal vez podrían mencionarle a sir Patrick lo horrible y espantoso que les resulto? -Por supuesto -contestó Harry. Nick Casi Decapitado le dirigió una sonrisa.
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