ix.

2375 Palabras
.:. CHAPTER NINE .:. ( HEIR )                          RON Y HARRY estaban hablando en la sala común cuando fueron interrunpidos por unos Fred y George con caras de que algo habia salido mal, esa que usualmente tenian cuando una broma no les salia como querían. -Harry, Ronnie... -Ron los miro mal, detestaba que lo llamarán asi. -Tenemos que hacerles unas pregunta... -dijo Fred. -Sobre Lyra -continuó George. Harry que era el que menos prestaba atención a la conversación, se puso derecho al escuchar el nombre de su mejor amiga. -¿Que pasa con Nix? -preguntó Ron. -Tenemos una duda...-dijo George. -¿Lyra les hablo alguna vez de su apellido? -terminó Fred. -Si -dijo Harry. -¿Si? ¿Que... les contó? -preguntó con cautela Fred pasanlole a su gemelo lo que parecía ser un viejo pergamino. -Que Scamander es el apellido de su madre porque no sabe quien es su padre -dijo obvio Ron. -¿No sabe nada de nada? -preguntaron los gemelos juntos. -¿De su padre? -preguntó Harry a lo que los gemelos asintieron- no sabe nada de él, ¿Por que preguntan? Los gemelos compartieron miradas pero no dijeron nada. -¿Saben quien es el padre de Lyra? -dijo Ron. -No... -dijo Fred mirando a su gemelo para pedir ayuda. -Nosotros tenemos que hacer tarea -lo ayudo George. -Si, mucha. Harry y Ron siguieron con la vista a los gemelos hasta que no los vieron más. -Los conozco -dijo Ron- algo saben, aparte nunca hacen tarea. -Pero si ni Lyra sabe quien es su padre, ¿como pueden saberlo ellos? -Fred y George se enteran de todo. ↺           CUANDO LLEGÓ HALLOWEEN, Harry ya estaba arrepentido de haberse comprometido a ir a la fiesta de cumpleaños de muerte y trataba de convencer a Lyra de no ir. El resto del colegio estaba preparando la fiesta de Halloween; habían decorado el Gran Comedor con los murciélagos vivos de costumbre; las enormes calabazas de Hagrid habían sido convertidas en lámparas tan grandes que tres hombres habrían podido sentarse dentro, y corrían rumores de que Dumbledore había contratado una compañía de esqueletos bailarines para el espectáculo. -Lo prometido es deuda -recordó Hermione a Harry en tono autoritario- Y tú y Nix le prometieron ir a su fiesta de cumpleaños de muerte. Así que a las siete en punto, Harry, Ron, Hermione y Lyra atravesaron el Gran Comedor, que estaba lleno a rebosar y donde brillaban tentadoramente los platos dorados y las velas, y dirigieron sus pasos hacia las mazmorras. También estaba iluminado con hileras de velas el pasadizo que conducía a la fiesta de Nick Casi Decapitado, aunque el efecto que producían no era alegre en absoluto, porque eran velas largas y delgadas, de color n***o azabache, con una llama azul brillante que arrojaba una luz oscura y fantasmal incluso al iluminar las caras de los vivos. La temperatura descendía a cada paso que daban. Al tiempo que se ajustaba la túnica, Lyra oyó un sonido como si mil uñas arañasen una pizarra. -¿A esto le llaman música? -se quejó Ron. -Bueno... no esta tan mal -dijo Lyra tratando de ser positiva. Al doblar una esquina del pasadizo, encontraron a Nick Casi Decapitado ante una puerta con colgaduras negras. -Queridos amigos -dijo con profunda tristeza- bienvenidos, bienvenidos... Les agradezco que hayan venido... Hizo una floritura con su sombrero de plumas y una reverencia señalando hacia el interior. Lo que vieron les pareció increíble. La mazmorra estaba llena de cientos de personas transparentes, de color blanco perla. La mayoría se movían sin ánimo por una sala de baile abarrotada, bailando el vals al horrible y trémulo son de las treinta sierras de una orquesta instalada sobre un escenario vestido de tela negra. Del techo colgaba una lámpara que daba una luz azul medianoche. -Mira esto -le susurro Lyra a Harry, le mostró que cuando respiraba le salia humo de la boca- es como si fumara. -¿Que? -Harry la miro entre divertido y confuso- ¿Fumarias de más grande? -No lo se, tal vez -dijo Lyra sin darle mucha importancia. -Estas loca Nix, ¿Damos una vuelta? -propuso Harry ahora hablando más fuerte para que Ron y Hermione escucharan, con la intención de calentarse los pies. -Cuidado no vayan a atravesar a nadie -advirtió Ron, algo nervioso, mientras empezaban a bordear la sala de baile. Pasaron por delante de un grupo de monjas fúnebres, de una figura harapienta que arrastraba cadenas y del Fraile Gordo, un alegre fantasma de Hufflepuff que hablaba con un caballero que tenía clavada una flecha en la frente. -Oh, no -dijo Hermione, parándose de repente- Volvamos, volvamos, no quiero hablar con Myrtle la Llorona. -¿Con quién? -le preguntó Harry, retrocediendo rápidamente. -Ronda siempre los lavabos de chicas del segundo piso -dijo Hermione. -¿Los lavabos? -Sí. No los hemos podido utilizar en todo el curso porque siempre le dan tales llantinas que lo deja todo inundado. De todas maneras, nunca entro en ellos si puedo evitarlo, es horroroso ir al servicio mientras la oyes llorar. Lyra rio mientras miraba a Myrtle, en realidad a ella no le desagradaba pero si le gustaba molestarla. -¡Mira, comida! -dijo Ron. Al otro lado de la mazmorra había una mesa larga, cubierta también con terciopelo n***o. Se acercaron con entusiasmo, pero ante la mesa se quedaron inmóviles, horrorizados. El olor era muy desagradable. En unas preciosas fuentes de plata había unos pescados grandes y podridos; los pasteles, completamente quemados, se amontonaban en las bandejas; había un pastel de vísceras con gusanos, un queso cubierto de un esponjoso moho verde y, como plato estrella de la fiesta, un gran pastel gris en forma de lápida funeraria, decorado con unas letras que parecían de alquitrán y que componían las palabras: Sir Nicholas de Mimsy-Porpington, fallecido el 31 de octubre de 1492. Lyra se perdio en sus pensamientos, pensando que podria llevarse algo de esa putrefacta comida para jugarle una broma a alguien. -Vámonos, me dan náuseas -dijo Ron. Pero apenas se habían dado la vuelta cuando un hombrecito surgió de repente de debajo de la mesa y se detuvo frente a ellos, suspendido en el aire. -Hola, Peeves -dijo Harry, con precaución. A diferencia de los fantasmas que había alrededor, Peeves el poltergeist no era ni gris ni transparente. Llevaba sombrero de fiesta de color naranja brillante, pajarita giratoria y exhibía una gran sonrisa en su cara ancha y malvada. -¿Picán? -invitó amablemente, ofreciéndoles un cuenco de cacahuetes recubiertos de moho. -No, gracias -dijo Hermione. -Yo si quiero- dijo Lyra bajo la mirada saqueada de sus amigo. -Les he oído hablar de la pobre Myrtle -dijo Peeves, moviendo los ojos- No has sido muy amable con la pobre Myrtle -tomó aliento y gritó- ¡EH! ¡MYRTLE! -No, Peeves, no le digas lo que he dicho, le afectará mucho -susurró Hermione, desesperada mirando a Lyra en busca de ayuda pero esta no hizo nada- No quise decir eso, no me importa que ella... Eh, hola, Myrtle. Hasta ellos se había deslizado el fantasma de una chica rechoncha. -¿Qué? -preguntó enfurruñada mirando mal Lyra mientras esta le regalaba una sonrisa sancarrona. -¿Cómo estás, Myrtle? -dijo Hermione, fingiendo un tono animado- Me alegro de verte fuera de los lavabos. Myrtle sollozó. -Ahora mismo la señorita Granger estaba hablando de ti -dijo Peeves a Myrtle al oído, maliciosamente. -Sólo comentábamos..., comentábamos... lo guapa que estás esta noche -dijo Hermione, mirando a Peeves. Myrtle dirigió a Hermione una mirada recelosa. -Te estás burlando de mí -dijo, y unas lágrimas plateadas asomaron inmediatamente a sus ojos pequeños, detrás de las gafas. -No, lo digo en serio... ¿Verdad que estaba comentando lo guapa que está Myrtle esta noche? -dijo Hermione, dándoles fuertemente a Harry y Ron con los codos en las costillas. -Sí, sí. -Claro. -En realidad, no -dijo Lyra ganandose una risita de Peeves. -No mientan -dijo Myrtle entre sollozos, con las lágrimas cayéndole por la cara, mientras Peeves, que estaba encima de su hombro, se reía entre dientes- ¿Creen que no sé cómo me llama la gente a mis espaldas? ¡Myrtle la gorda! ¡Myrtle la fea! ¡Myrtle la desgraciada, la llorona, la triste! -Se te ha olvidado «la granos» -dijeron en un tono cantarin Peeves y Lyra. Myrtle la Llorona estalló en sollozos angustiados y salió de la mazmorra corriendo. Peeves corrió detrás de ella, tirándole cacahuetes mohosos y gritándole: «¡La granos! ¡La granos!» -¡Dios mío! -dijo Hermione con tristeza. -A veces pienso que Lyra hubiese sido una perfecta Slytherin -dijo Ron mientras Lyra decia cosas como «¿Ron sabe pensar?» Nick Casi Decapitado iba hacia ellos entre la multitud. -¿Lo están pasando bien? -¡Sí! -mintieron. -Ha venido bastante gente -dijo con orgullo Nick Casi Decapitado- Mi Desconsolada Viuda ha venido de Kent. Bueno, ya es casi la hora de mi discurso, así que voy a avisar a la orquesta. La orquesta, sin embargo, dejó de tocar en aquel mismo instante. Se había oído un cuerno de caza y todos los que estaban en la mazmorra quedaron en silencio, a la expectativa. -Ya estamos -dijo Nick Casi Decapitado con cierta amargura. A través de uno de los muros de la mazmorra penetraron una docena de caballos fantasma, montados por sendos jinetes sin cabeza. Los caballos galoparon hasta el centro de la sala de baile y se detuvieron encabritándose; un fantasma grande que iba delante, y que llevaba bajo el brazo su cabeza barbada y soplaba el cuerno, descabalgó de un brinco, levantó la cabeza en el aire para poder mirar por encima de la multitud, con lo que todos se rieron, y se acercó con paso decidido a Nick Casi Decapitado, ajustándose la cabeza en el cuello. -¡Nick! -dijo con voz ronca-¿cómo estás? ¿Todavía te cuelga la cabeza? Rompió en una sonora carcajada y dio a Nick Casi Decapitado unas palmadas enel hombro. -Bienvenido, Patrick -dijo Nick con frialdad. -¡Vivos! -dijo sir Patrick, al ver a Harry, Ron, Hermione y a Lyra. Dio un salto tremendo pero fingido de sorpresa y la cabeza volvió a caérsele. La gente se rió otra vez. -Muy divertido -dijo Nick Casi Decapitado con voz apagada. Ahi fue cuando Lyra se desconecto pensando en que podria hacer con los cacahuetes. -No aguanto más -dijo Ron, con los dientes castañeteando, cuando la orquesta volvió a tocar y los fantasmas volvieron al baile. -Vámonos -dijo Harry. Fueron hacia la puerta, sonriendo e inclinando la cabeza a todo el que los miraba, y un minuto más tarde subían a toda prisa por el pasadizo lleno de velas negras. -Quizás aún quede pudín -dijo Ron con esperanza, abriendo el camino hacia la escalera del vestíbulo. -O puedes comer lo que me dio Peeves -dijo Lyra soltando una risita mientras Ron hacia cara de asco. Harry trastabilló al detenerse, y tuvo que sujetarse al muro de piedra. -Harry, ¿qué...? -Es de nuevo esa voz... Callen un momento... -¡Escuchen! -dijo Harry, pero Lyra no escucho nada y estaba segura que Ron y Hermione tampoco lo habían escuchado. -¡Por aquí! -gritó Harry, y se puso a correr escaleras arriba. Ron, Hermione y Lyra lo seguían. -Harry, ¿qué estamos...? -¡Chssst! ¡Va a matar a alguien! -gritó Harry y sin hacer caso de las caras desconcertadas de Ron, Hermione y Lyra, subió el siguiente tramo saltando los escalones de tres en tres, intentando oír a pesar del ruido de sus propios pasos. Harry recorrió a toda velocidad el segundo piso, y Ron, Hermione y Lyra lo seguían jadeando. No pararon hasta que doblaron la esquina del último corredor, también desierto. -Harry, ¿qué pasaba? -le preguntó Ron, secándose el sudor de la cara- Yo no oí nada... Pero Hermione dio de repente un grito ahogado, y señaló al corredor. -¡Miren! Delante de ellos, algo brillaba en el muro. Se aproximaron, despacio, intentando ver en la oscuridad con los ojos entornados. En el espacio entre dos ventanas, brillando a la luz que arrojaban las antorchas, había en el muro unas palabras pintadas de más de un palmo de altura. LA CAMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA. TEMED, ENEMIGOS DEL HEREDERO. -¿Qué es lo que cuelga ahí debajo? -preguntó Ron, con un leve temblor en la voz. Al acercarse más, Harry casi resbala por un gran charco de agua que había en el suelo y Lyra que estaba al lado de el lo sostuvo. Los cuatro se acercaron despacio a la inscripción, con los ojos fijos en la sombra negra que se veía debajo, comprendieron a la vez lo que era, y dieron un brinco hacia atrás. La Señora Norris, la gata del conserje, estaba colgada por la cola en una argolla de las que se usaban para sujetar antorchas. Estaba rígida como una tabla, con los ojos abiertos y fijos. Durante unos segundos, no se movieron. Luego Ron y Lyra hablaron juntos. -Vámonos de aquí. -Yo no lo hice. -No deberíamos intentar... -comenzó a decir Harry, sin encontrar las palabras. - Es mejor que no nos encuentren aquí -dijo Ron. Pero era demasiado tarde. Un ruido, como un trueno distante, indicó que la fiesta acababa de terminar. De cada extremo del corredor en que se encontraban, llegaba el sonido de cientos de pies que subían las escaleras y la charla sonora y alegre de gente que había comido bien. Un momento después, los estudiantes irrumpían en el corredor por ambos lados. La charla, el bullicio y el ruido se apagaron de repente cuando vieron la gata colgada. Harry, Lyra, Ron y Hermione estaban solos, en medio del corredor, cuando se hizo el silencio entre la masa de estudiantes, que presionaban hacia delante para ver el truculento espectáculo. Luego, alguien gritó en medio del silencio: -¡Tememan, enemigos del heredero! ¡Los próximos seran los sangre sucia! Era Draco Malfoy, que había avanzado hasta la primera fila. Tenía una expresión alegre en los ojos, y la cara, habitualmente pálida, se le enrojeció al sonreír ante el espectáculo de la gata que colgaba inmóvil.
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