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2452 Palabras
:. CHAPTER FIVE .:. ( FURIOUS MOTHER )  CUANDO HARRY Y RON le quisieron dar explicaciónes a Lyra sobre lo que habia pasado con el coche volador se nego, la ahora pelirroja juraba que no estaba enojada. Pero Harry sabia que mentía, el no conocía mucho sobre los cambios de colores en el pelo de su mejor amiga pero sabia que el color rojo no significaba amor para ser exactos, también porqué la ojigris se fue a sentar a la mesa de Hufflepuff diciendo que queria ver a su primo. Hermione al contrario de Lyra si fue sincera y no les habló. Harry no dejaba de mirar a Lyra por lo que Ron aburrido sin mucho que hacer se puso a mirar a todos. -¿Quien es ese que mira a Nix? -preguntó el pelirrojo sin dejar de mirar la mesa de Slytherin. Harry al escuchar el nombre de la ojigris dejo de mirarla pensando que Ron hablaba de él, pero su mejor amigo miraba atrás de él, por lo que con una mirada de desconcierto se dio vuelta para mirar en la misma dirección que Ron. Un chico en la mesa de Slytherin que  parecía ser mayor que ellos por solo un año, no despega la vista de la mesa de Hufflepuff, los amigos de su casa parecían hablarle pero el seguía sin despegar los ojos de Lyra. Algo que sin saber porque hizo enojar a Harry. Seamus que estaba sentado cerca de ellos junto con Dean, escuchó lo que decian por lo que se metió en la conversación. -Rosier -Harry y Ron lo miraron sin entender- es Rosier pero no se como se llama. -El año pasado escuche lo escuche hablando a Pucey y decia algo de una metamorfomaga por lo que supongo que es Nix, es la unica que conocemos -dijo Dean. -Capaz gusta de ella -dijo sin darle muchas vueltas Seamus. -¿Un Slytherin? -preguntó con horror Ron. -Bueno... la mira mucho -se excuso Seamus. -Harry también la mira mucho y no le gusta Nix -dijo Ron sin percatarse de que las mejillas de Harry se ponian rojas. Nadie más habló pero Seamus se acercó más a Harry y le susurro: -Tu secreto esta a salvo conmigo -y sin más se alejó para hablar con Lavander dejando a un Harry rojo como el pelo de los Weasley. Después de un rato en silencio en el que Ron no dejaba de mirar a Rosier y a Lyra sucesivamente diciendo cosas como «¿Slytherin y Gryffindor?»  y «Nix odia a los Slytherin», llegó Neville Longbottom. -El correo llegará en cualquier momento -comentó Neville- supongo que mi abuela me enviará las cosas que me he olvidado. Efectivamente, Harry acababa de empezar sus gachas de avena cuando uncentenar de lechuzas penetraron con gran estrépito en la sala, volando sobre sus cabezas, dando vueltas por la estancia y dejando caer cartas y paquetes sobre la alborotada multitud. Un gran paquete de forma irregular rebotó en la cabeza de Neville, y un segundo después, una cosa gris cayó sobre la taza de Hermione, salpicándolos a todos de leche y plumas. -¡Errol! -dijo Ron, sacando por las patas a la empapada lechuza. Errol se desplomó, sin sentido, sobre la mesa, con las patas hacia arriba y un sobre rojo y mojado en el pico. -¡No…! -exclamó Ron. -No te preocupes, no está muerto -dijo Hermione, tocando a Errol con la punta del dedo. -No es por eso… sino por esto. Ron señalaba el sobre rojo. A Harry no le parecía que tuviera nada de particular, pero Ron y Neville lo miraban como si pudiera estallar en cualquier momento. -¿Qué pasa? -preguntó Harry. -Me han enviado un howler -dijo Ron con un hilo de voz. -Será mejor que lo abras, Ron -dijo Neville, en un tímido susurro- Si no lo hicieras, sería peor. Mi abuela una vez me envió uno, pero no lo abrí y… -tragó saliva- fue horrible. Harry contempló los rostros aterrorizados y luego el sobre rojo. -¿Qué es un howler? -dijo. Pero Ron fijaba toda su atención en la carta, que había empezado a humear porlas esquinas. -Ábrela -urgió Neville- Será cuestión de unos minutos. Ron alargó una mano temblorosa, le quitó a Errol el sobre del pico con muchocuidado y lo abrió. Neville se tapó los oídos con los dedos. Harry no comprendió porqué lo había hecho hasta una fracción de segundo después. Por un momento, creyóque el sobre había estallado; en el salón se oyó un bramido tan potente quedesprendió polvo del techo. -… ROBAR EL COCHE, NO ME HABRÍA EXTRAÑADO QUE TE EXPULSARAN; ESPERA A QUETE COJA, SUPONGO QUE NO TE HAS PARADO A PENSAR LO QUE SUFRIMOS TU PADRE Y YOCUANDO VIMOS QUE EL COCHE NO ESTABA… Los gritos de la señora Weasley, cien veces más fuertes de lo normal, hacían tintinear los platos y las cucharas en la mesa y reverberaban en los muros de piedrade manera ensordecedora. En el salón, la gente se volvía hacia todos los lados paraver quién era el que había recibido el howler, y Ron se encogió tanto en el asientoque sólo se le podía ver la frente colorada. -… ESTA NOCHE LA CARTA DE DUMBLEDORE, CREÍ QUE TU PADRE SE MORÍA DE LAVERGÜENZA, NO TE HEMOS CRIADO PARA QUE TE COMPORTES ASÍ, HARRY Y TÚ PODRÍAISHABEROS MATADO… Harry se había estado preguntando cuándo aparecería su nombre. Trataba dehacer como que no oía la voz que le estaba perforando los tímpanos. -… COMPLETAMENTE DISGUSTADO, EN EL TRABAJO DE TU PADRE ESTÁN HACIENDO INDAGACIONES, TODO POR CULPA TUYA, Y SI VUELVES A HACER OTRA, POR PEQUEÑA QUE SEA,TE SACAREMOS DEL COLEGIO. Se hizo un silencio en el que resonaban aún las palabras de la carta. El sobre rojo,que había caído al suelo, ardió y se convirtió en cenizas. Harry y Ron se quedaronaturdidos, como si un maremoto les hubiera pasado por encima. Algunos se rieron y,poco a poco, el habitual alboroto retornó al salón. Hermione cerró el libro Viajes con los vampiros y miró a Ron, que seguía encogido. -Bueno, no sé lo que esperabas, Ron, pero tú… -No me digas que me lo merezco -atajó Ron. Harry apartó su plato de gachas. El sentimiento de culpabilidad le revolvía lastripas. El señor Weasley tendría que afrontar una investigación en su trabajo. Despuésde todo lo que los padres de Ron habían hecho por él durante el verano… Pero Harry no tuvo demasiado tiempo para pensar en aquello, porque la profesoraMcGonagall recorría la mesa de Gryffindor entregando los horarios. La profesora se paro y miro seriamente a Harry y a Ron para luego mirar a Hermione y preguntar: -Señorita Granger, ¿no sabe donde se metió Scamander ahora? -Si, profesora -dijo Hermione como si estuviera en clases- se encuentra en la mesa de Hufflepuff con su primo. La profesora McGonagall soltó lo que pareció un suspiro y se encaminó a la mesa de los tejones. Harry cogió el horario y vio que tenían en primer lugar dos horas de Herbología con los de la casa de Hufflepuff. Harry, Ron y Hermione abandonaron juntos el castillo, cruzaron la huerta por elcamino y se dirigieron a los invernaderos donde crecían las plantas mágicas. El howler había tenido al menos un efecto positivo: parecía que Hermione considerabaque ellos ya habían tenido suficiente castigo y volvía a mostrarse amable. Lyra los alcanzó a mitad de camino. -Ron tu mamá si que me da miedo cuando esta enojada, pero el howler si que estuvo genial -la ojigris miro a Hermione- Herms tenes que ayudarme a buscar como se manda uno. -¿Para qué quieres mandar uno? -preguntó Harry. -Quiero un perrito desde que tengo memoria y capaz si le mando un howler exigiéndo un perro, me lo regalen. Harry rio de las ocurrencias de su amiga. Al dirigirse a los invernaderos, vieron al resto de la clase congregada en la puerta,esperando a la profesora Sprout. Los chicos acababan de llegar cuando lavieron acercarse con paso decidido a través de la explanada, acompañada por Gilderoy Lockhart. La profesora Sprout llevaba un montón de vendas en los brazos, y sintiendo otra punzada de remordimiento, Harry vio a lo lejos que el sauce boxeadortenía varias de sus ramas en cabestrillo. -¡Hola, qué hay! -saludó Lockhart, sonriendo al grupo de estudiantes- Estaba explicando a la profesora Sprout la manera en que hay que curar a un sauceboxeador. ¡Pero no quiero que piensen que sé más que ella de botánica! Lo que pasaes que en mis viajes me he encontrado varias de estas especies exóticas y… -¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos! -dijo la profesora Sprout, queparecía claramente disgustada, lo cual no concordaba en absoluto con el buen humor habitual en ella. Lyra al lado de Harry estaba que saltaba de la felicidad, Harry sabia que Herbología era una de las materias que más le gustaban a Lyra luego de Astronomía, Nix era genial con el tema de la botánica gracias a su abuelo. Se oyeron murmullos de interés. Hasta entonces, sólo habían trabajado en el Invernadero 1. En el Invernadero 3 había plantas mucho más interesantes y peligrosas. La profesora Sprout cogió una llave grande que llevaba en el cinto y abriócon ella la puerta. -¡Harry! Quería hablar contigo… Profesora Sprout, no le importa si retengo aHarry un par de minutos, ¿verdad? A juzgar por la cara que puso la profesora Sprout, sí le importaba, pero Lockhartañadió: -Sólo un momento -y le cerró la puerta del invernadero en las narices. La profesora Sprout estaba en el centro del invernadero, detrás de una mesa montada sobre caballetes. Sobre la mesa había unas veinte orejeras. Cuando Harry ocupó su sitio entre Lyra y Hermione, la profesora dijo: -Hoy nos vamos a dedicar a replantar mandrágoras. Veamos, ¿quién me puededecir qué propiedades tiene la mandrágora? Sin que nadie se sorprendiera, Hermione fue la primera en alzar la mano, pero Lyra también la levantó. La profesora  Sprout que apreciaba a Lyra por su abuelo le sonrio y le dio la palabra dejando a una Hermione desconcertada, ella siempre contestaba. -La mandrágora, es un reconstituyente muy eficaz -dijo Lyra tal como se acordaba de la explicación que le había dado su abuelo- Se utiliza para volver a su estado original a la gente que ha sido transformada o encantada. -Excelente, diez puntos para Gryffindor -dijo la profesora Sprout- La mandrágora es un ingrediente esencial en muchos antídotos. Pero, sin embargo,también es peligrosa. ¿Quién me puede decir por qué? Al levantar de nuevo velozmente la mano, Hermione casi se lleva por delante las gafas de Harry, cosa que no le importó mucho quería que la profesora le de la palabra a ella y no a Lyra, aunque no pasó. -El llanto de la mandrágora es fatal para quien lo oye -dijo Lyra mirando con un sonrisa divertida a Hermione. -Exacto. Otros diez puntos -dijo la profesora Sprout- Bueno, las mandrágoras que tenemos aquí son todavía muy jóvenes. Mientras hablaba, señalaba una fila de bandejas hondas, y todos se echaron haciadelante para ver mejor. Un centenar de pequeñas plantas con sus hojas de color verdevioláceo crecían en fila. -Ponganse unas orejeras cada uno -dijo la profesora Sprout- Cuando les diga que se las pongan, asegurense de que sus oídos quedancompletamente tapados -dijo la profesora Sprout- Cuando se las puedan quitar, levantaré el pulgar. De acuerdo, ponganse las orejeras. Lyra se puso las orejeras con una sonrisa en la boca. La profesora Sprout se puso unas de color rosa, se remangó, cogió firmemente una de lasplantas y tiró de ella con fuerza. En lugar de raíces, surgió de la tierra un niño recién nacido, pequeño, lleno de barro y extremadamente feo. Las hojas le salían directamente de la cabeza. Tenía la piel de un color verde claro con manchas, y se veía que estaba llorando con toda lafuerza de sus pulmones. La profesora Sprout cogió una maceta grande de debajo de la mesa, metió dentrola mandrágora y la cubrió con una tierra abonada, negra y húmeda, hasta que sóloquedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudió las manos, levantó elpulgar y se quitó ella también las orejeras. -Como nuestras mandrágoras son sólo plantones pequeños, sus llantos todavíano son mortales -dijo ella con toda tranquilidad, como si lo que acababa de hacer nofuera más impresionante que regar una begonia- Sin embargo, los dejarían inconscientes durante varias horas, y como estoy segura de que ninguno de ustedes quiere perderse su primer día de clase, asegurense de que se ponen bien las orejeraspara hacer el trabajo. Ya les avisaré cuando sea hora de recoger. »Cinco por bandeja. Hay suficientes macetas aquí. La tierra abonada está en aquellos sacos. Y tengan mucho cuidado con las Tentacula Venenosa, porque les estánsaliendo los dientes. Mientras hablaba, dio un fuerte manotazo a una planta roja con espinas,haciéndole que retirara los largos tentáculos que se habían acercado a su hombro muy disimulada y lentamente. Harry, Ron, Hermione y Lyra compartieron su bandeja con un muchacho de Hufflepuff. -Justin Finch-Fletchley -dijo alegremente, dándole la mano a Harry- Claro que sé quién eres, el famoso Harry Potter. Y tú eres Hermione Granger, siempre la primera en todo, menos hoy claramente -Hermione que había empezado a sonreir lo miro con mala cara pero al chico no le importó- Lyra Scamander, la metamorfomaga que todos aman, te vi hoy en nuestra mesa -Nix le sonrio- Y Ron Weasley. ¿No era tuyo el coche volador? Ron no sonrió. Obviamente, todavía se acordaba del howler. -Ese Lockhart es famoso, ¿verdad? -dijo contento Justin, cuando empezaban a llenar sus macetas con estiércol de dragón- ¡Qué hombre más valiente! ¿Han leídosus libros? Yo me habría muerto de miedo si un hombre lobo me hubiera acorralado en una cabina de teléfonos, pero él se mantuvo sereno y ¡zas! Formidable. Harry escucho a Lyra bufar por lo que rio bajo. »Me habían reservado plaza en Eton, pero estoy muy contento de haber venidoaquí. Naturalmente, mi madre estaba algo disgustada, pero desde que le hice leer loslibros de Lockhart, empezó a comprender lo útil que puede resultar tener en la familiaa un mago bien instruido… Después ya no tuvieron muchas posibilidades de charlar. Se habían vuelto a ponerlas orejeras y tenían que concentrarse en las mandrágoras. Para la profesora Sprout y Lyra había resultado muy fácil, pero en realidad no lo era. A las mandrágoras no les gustaba salir de la tierra, pero tampoco parecía que quisieran volver a ella. Seretorcían, pataleaban, sacudían sus pequeños puños y rechinaban los dientes.
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