Tom estaba en su habitación frente al espejo tratando de ponerse una corbata de color n***o y un chaleco azul oscuro. El noruego, con ojitos traviesos, se asomó por la puerta dando tres toques y luego silbó a modo de piropo llamando su atención. —Siempre creí que ese era un uniforme muy anticuado, pero a ti se te ve muy sexy —dijo y luego soltó un muy juguetón «Grr». —¿Ah si? —le preguntó el británico sonriéndole a través del reflejo del espejo para luego comenzar a buscar su placa en uno de los cajones frente a él. —Definitivamente —aseguró Tord con una sonrisa nerviosa— Oye, Tom —comenzó a decir llamando la atención del británico— ¿te gustaría poder volar? —le preguntó. —Sí —respondió el ojinegro, aún muy concentrado en su búsqueda. —¿Te gustaría comer algo? —Sí. —¿Te gustaría que
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