Un tanque derrumbó la entrada de la base rusa alarmando a todos los soldados que se encontraban dentro. Por una entrada trasera una gran cantidad de hombres entraron disparando a todo aquel que tuviese un uniforme diferente al propio. Tord se tambaleó dentro del tanque chocando accidentalmente la cabeza con una de las paredes metálicas. —¡Agh! —se quejó— ¿No que ya habías manejado un tanque antes, Tom? —Sí —respondió el británico— bueno solo una vez —confesó con una sonrisilla nerviosa. —Perfecto —dijo el noruego dándole un beso en la mejilla— Acércate a las escaleras, hay que ir por Louis —indicó. —Estoy muy nervioso —dijo Matt abrazándose al castaño. —Detente, ¡DETENTE! —ordenó Tord y el ojinegro frenó el tanque mientras soldados enemigos insistentes disparaban contra el sin éxito—

