—Escúchenme bien niñitas asustadizas —dijo el líder rojo— a partir de este momento olvidaré quienes son y los trataré como a uno de mis hombres sin piedad alguna. Serán entrenados y supervisados por mis mejores soldados —agregó mientras Paul y Patryck mostraban expresión dura y atemorizante— ¿Les ha quedado claro, inútiles? —¡Si señor! —vociferaron Edd, el pelinaranja y Tom al unísono vistiendo uniformes junto con botas militares. —¡Pues a trotar! ¡¿qué esperan?! ¡muévanse! —ordenó a gritos el noruego mientras los chicos le obedecían rápidamente. —¿Cuánto crees que duren? —preguntó Paul. —Seis minutos, el castaño tal vez solo cuatro —respondió Patryck— ¿Tord, estás seguro de esto? —¿Que si estoy seguro? —dijo el de parche a modo de repuesta‒ estos chicos son súper destructivos, podría

