Tal vez el ojinegro se había tomado muy enserio la parte de «Tómate tu tiempo» El pelinaranja jugaba piedra, papel o tijeras con Edd muriéndose del aburrimiento, Tord por otro lado estaba aprovechando sus 90Gb de hentai en el móvil y Miguel con voluntad de hierro seguía muy al tanto de los monitores nuevos pendiente de algún posible cambio. Y entonces, milagrosamente, comenzó a sonar un pitido insistente llamando la atención. —Su ADN está mutando —dijo el de gafas muy cerca de la pantalla. Todos se levantaron y se apegaron al cristal a ver al chico ansiosos, nerviosos y cruzando los dedos para no morir, pero cuando vieron al ojinegro este seguía sentado en posición india muy relajado. Parecía no darse cuenta de cómo se llenaba de manchas moradas y luego su piel se oscurecía; aunque el

