Estaba realmente nerviosa, no sabía que sentir, mis manos temblaban, y mi cuerpo parecía gelatina, llegamos al restaurante, gusto a la hora indicada, mi mama estaba nerviosa pero sabía disimularlo bien. —Amor tranquila todo saldrá bien—dice Edder tomándome de la mano —Lo sé, pero estoy nerviosa—digo mientras el me da un beso, para darme la seguridad que necesito. Entramos al restaurante y subimos a la terraza del lugar, todo el mundo estaba de punta en blanco, daba gracias a el cielo, por estar de manera decente, cualquiera que nos viera, diría que teníamos dinero. Llegamos a la mesa donde se encontraba la familia de Edder, había tres mujeres y cuatro hombres, no conocía a ninguno, pero los hombres se levantaron muy educadamente —Buenas noches querida familia, les presento a mi prometi

