Me acercó a ellos y los veo muy animados hablando, me cruzo de brazos y sonrió. A la hora de colocar la mesa, mi padre ya nos acompaña, quien por suerte se la lleva de maravilla con Edder, se los había ganados a todos. Estamos todo comiendo y compartiendo cuando veo, que mi adorado Edder se levanta y de la silla y llama la atención de todos, primero habla con mi prima. —Señor, con todo el respeto que usted se merece quisiera que supiera la verdad de mi visita hoy—Suspira y prosigue—Vine esta noche porque quiero pedir la mano de su hija, quiero que sepa que no hay mayor tesoro en mi vida, que su pequeña hija, dirán que es algo apresurado y no, no esta embarazada, es solo que quiero compartir todos mis días a su lado y no puedo seguir esperando, siento que en cualquier momento se me acabar

