El me mira con odio, mientras se toca su mejilla, Richard abrió los ojos como plato cuando vio por el retrovisor lo que estaba sucediendo, se que me había pasado de la raya pero no permitiría que me faltara más el respeto, odiaba este tipo de hombre, yo no era de su propiedad. Al llegar a mi departamento, miguel baja sin decirme una palabra, Richard me pide que me calme con la mirada. Subimos en total silencio, cuando llegamos, el explota ferozmente, dejándome impresionada por su duras palabras, pero lo que mas me dolió fue lo que vino después. —Eres igual a ella, jamás pensé que necesitaras acostarte con más hombres, estabas en ese lugar buscándolo, si tanto lo quieres ¿Por qué no te le ofreces? Típico de las zorras, mojigatas como tu—dice con furia —No tienes por qué hablarme de esta

