Queridos lectores gracias por leer esta historia, es relativamente corta, asi que les dejare otra como compensación espero les guste. Hoy era mi turno de cubrir las horas en la biblioteca, así que si no quería llegar tarde y recibir un regaño de la señorita Margot, debía correr. Me miré al espejo observando mi aspecto. Soy una mujer bastante alta y sin mucho atractivo. Pecaba por ser un poco gorda, así que me gustaba llevar ropa ancha para tapar mis defectos. Tenía una larga cabellera negra azabache y ojos tan negros como la noche. Mi piel era bastante blanca. Mis manos eran lo que más me gustaban, eran largas y delicadas. A mi parecer, lo único bonito que tenía. No tengo buen autoestima, pero es suficiente. No puedo seguir criticándome de esta manera, debo irme. Salgo de mi habitación

