Capitulo XXX  Ese era el segundo papel que me mandaban, Benjamín tenía razón al decir que esa persona podía acceder a mi hogar, me sentí paranoica y ya no estaba segura aquí. El me ofreció ir a su casa, no me lo pensé dos veces para aceptar, recogí algo de ropa decente para ir mañana a la comisaria, aun no le comentaba nada a Benja pues ya habían sucedido muchas cosas para un solo día. Guarde en mi bolso un vestido blanco, además de un pijama y mi cepillo de dientes. Luchaba conmigo misma para seguir adelante, mi cuerpo me pedía a gritos que me acostara a llorar, me sentía tan mal que nunca imagine sentirme peor. Mi corazón dolía, tenía una opresión en el pecho molesta y por eso cuando nos acostamos en su cama me quede dormida de inmediato. Nos despertamos temprano, con un poco de pe

