A la mañana nos despertamos y desayunamos en la casa del bosque, Luigi quería estar conmigo a solas, hace mucho que no teníamos un momento solo para nosotros dos y la casa del bosque solamente yo la utilizaba, los demás vivían en el bunker. Deje el plato en la barra de la cocina, solo éramos nosotros dos no tenía caso sentarnos en la mesa. Me senté a su lado y empezamos a comer, lo miré, estaba tranquilo y relajado, más de lo habitual. _ Necesito ir a Hong Kong _ dije y Luigi me miro. _ ¿No puedes salirte de la organización? No la necesitas. _ Toda mi vida ha sido la organización, es como decirte que dejes la mafia Luigi, además, no puedo irme simplemente así, yo también tengo responsabilidades con las que lidiar y salirme es ponerles una sentencia de muerte a todos mis hijos, por eso

