Entro a la "farmacia" de mi casa, tomo 5 pastillas de analgésicos y tranquilizantes, me las trago como puedo, luego busco agua, la tomo y todo sigue igual.
Me gritan cosas y eso me enloquece, tomo mi cabeza en brazos y halo mi cabello, me hinco en el suelo y tapo mis labios, para gritar muy fuerte y no se escuche nada. Apuesto que las venas sobresalen de mi cuello y cabeza.
Me dejo caer en la alfombra, aparte
de que las voces me duele, duele mucho mi cabeza, me quedo inmóvil en el suelo y a los pocos minutos el entra.
-¿qué sucede?- pregunta bajandose a mi altura.
Yo solo respiro ondo, el toca mi rostro con sus manos y las voces desaparecen al fin.
- yo... Solo, me duele mucho la cabeza- digo y me relajo.
- ¿qué hacen todas estas pastillas en el suelo?- pregunta con el seño fruncido.
- se me cayeron- digo.
- ¿cuántas pastillas te tomaste?- pregunta mirandome a los ojos, los cierro.
- un par- digo.
Obvio no le diré la cantidad exacta. Sonrío mentalmente.
- no cierres los ojos, es peligroso- dice tomando mi mano y halandome.
- quiero dormir- digo forcejeando.
- puedes morirte si te duermes, ven- dice dándome un halón bien fuerte y parándome por completo con éste.
- ven- dice tomando mi mano y llevandome a que se yo donde.
Me trae a la cocina, busca algo en el frigorífico y me lo tiende.
- ten, tómalo- dice dándome un vaso lleno de leche.
- no ¿por qué?- pregunto y el sonríe, se sienta frente a mí y dice:
- estás intoxicada, así que para vivir tienes que tomarlo- dice y vuelve a tenderme el baso.
Lo tomo todo y luego lo miro a los ojos.
- necesito dormir- digo y me sonríe.
- espera 10 minutos aunque sea- dice y se acerca, tan cerca como para besarme, pero no lo hace, besa mi cabeza.
-me quedaré hasta que te duermas- dice y arregla mi cabello que estaba tapando parte de mi rostro.
-¿por qué tomaste las pastillas?- pregunta.
- me dolía mucho la cabeza- digo.
- otro día se más consciente- dice serio, yo sonrío para aligerar el ambiente y el niega.
- ¿haz comido algo hoy?- pregunta acusador, me pongo aún más nerviosa ya que no he comido nada.
- si- miento.
- ¿qué? - pregunta retandome.
- 2 manzanas- digo y el me mira extraño.
- pues tienes que comer algo ya- dice abriendo el frigorífico y sacando cosas.
- ¿qué haces?- pregunto algo confundida.
-¿te gustan los brownies verdad?- pregunta. Amo los brownies.
- ¡Claro que sí!- digo y el sonríe.
- pues te prepararé algunos- dice y me sonríe.
- yeeeeeyyyy- grito haciendo un baile triunfante, el deja todo lo que hacía y me observa riendo.
Mi baile lleva el típico va y ven de las caderas y las manos, pero le añadí subir las manos hasta el cielo y moverlas como anormal.
-¿qué haces?- pregunta observandome de manera extraña, con una sonrisa en el rostro.
- tu solo haz mis brownies- digo y el alza las manos en señal de rendición.
Toma algunos chocolates, leche, azúcar, sal, agua, toma chocolate blanco, vainilla y muchas cosas más, yo solo lo observo.
- ¿cómo aprendiste a cocinar?- pregunto interesada.
- duré un tiempo viviendo solo... Digo, con mi tía y ella no cocinaba, solo buscaba recetas, así aprendí- dice.
A la media hora todo está listo, el se dirige hacia mí con una cuchara con braunie, que debo decir que luce más como chocolate, se ve delicioso.
- tiene mi toque personal- dice sonriendo y la cuchara la acerca a mi boca para que pruebe, al hacerlo me llevo la sorpresa de lo riquísimo que sabe ésto.
- está delicioso- digo tomando la cuchara y corriendo a la meseta donde colocó el recipiente lleno de braunies.
Empiezo a comer y produzco un ruido normal al comer algo delicioso "mmmmmm..." el ríe y solo me observa.
- ¿te gusta?- pregunta estando a mi lado, mala idea.
Me abalanzo sobre el y el se sorprende, se acora de la loseta que está detrás de él y me abraza por igual.
- gracias por los braunies- digo y el sonríe- admite que sí te agrado aunque sea un poco- digo y el sonríe más.
- yo... Lo pensaré- dice convirtiéndo sus labios en una fina línea, lo que produce que se vean unos bellos hoyuelos en sus cachetes.
El está observando mis ojos fijamente, yo sonrío y el permanece serio, toma mi rostro por la barbilla con una de sus manos y acerca mi rostro al suyo, pero antes de llegar se separa y pasa la mano por su pelo, que deseos y que decepción.
- me tengo que ir- dice y sonríe de lado.
- bueno... Pues, cuídate- digo mientras el me ayuda a levantar, incómoda, como no estarlo.
El me da una última mirada y se retira.
¿por qué nunca quiere besarme? ¿hay algo malo en mi?
***
Estando en el receso tomo la bandeja y pongo un jugo de naranja y me dirijo a tomar una manzana, al girarme me llevo la sorpresa de que Tomás venía hacia mi.
- hola hermanita- ¿auch? Eso fue terrible.
-¿hermanita?- pregunto y río.
- ¿qué tiene?- pregunta y ríe.
¿Cree que soy un juego?
¿Que un día puede besarme y luego hacer como que nunca nada pasó?
Mi ánimo cae a los suelos y simplemente sonrío de lado, dejando caer mi mirada al suelo.
- olvídalo- digo un poco decaída y el ríe.
- ¿qué tal te fue en las clases?- pregunta.
-bien ¿tú que tal?- pregunto.
- bien- responde.
Antes no lo notaba pero últimamente he notado que solo le intereso como amiga, aunque técnicamente no le agrado.
- ¿ahora si te agrado?- pregunto y el ríe.
- sigo sin saber- dice caminando hacia una mesa, lo sigo y el me observa fijamente, siempre estoy con esa duda del porqué me mira tanto, he pensado preguntar pero algo me dice que no quiero saberlo.
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