—Vivian todo está listo, quedó mejor de lo que habíamos previsto.
—¡Si jefa! Quedó perfecto el local.
—No puedo creer que en tan poco tiempo estemos creciendo.
—Tus diseños son muy buenos Rachel y has puesto mucho tiempo y empeño en tu sueño, eso me agrada de ti.
—Eres una gran amiga Vivian. Comencemos a poner todo en su lugar, por fin mañana comenzaremos a trabajar aquí.
—¡Hola! ¿Alguien aquí?
—Hola Lina ¿que haces aquí?
—Vine para ayudarles, terminaremos más rápido si hay más manos qué ayuden.
—¡Gracias hermanita!
Ese día lo dedicaron por completo a ordenar todo, Gabriel ayudaba a su mamá en todo lo que podía, en la oficina principal colgó una fotografía de los dos en la pared con unas palabras que decían... "Tu siempre puedes MAMÁ"
Al verlo a Rachel se le salieron un par de lágrimas ese pequeño detalle por parte de su hijo era hermoso, un pequeño recordatorio de que tenía que poner todo su empeño.
Para el final de la tarde las tres mujeres y Gabriel habían terminado se fueron a casa para poder descansar. Y empezar en su nuevo lugar de trabajo con toda la, actitud positiva.
Lina había contratado a una costurera para que ella hiciera realidad los diseños de su hermana al llegar a su nuevo local la mujer ya esperaba en el lugar.
—Buen día mi nombre es Sandra soy la nueva costurera.
—¡Hola, mucho gusto! Soy Vivian y ella es Rachel nuestra jefa.
—¡Oh! Entiendo.
—Esta será tu área de trabajo, aquí es la bodega puedes familiarizarte con el lugar.
—Gracias señora Rachel.
—Vivian, este será tu escritorio puedes hacer en esta área lo que más te guste.
—¿De verdad? Pensé el lugar sería más como para poner el café y algunos documentos.
—Nada de eso, no dijiste que eras mi asistente. Necesitarás un lugar para trabajar cómodamente.
Durante la semana el trabajo se acumulaba la pequeña empresa estaba rindiendo frutos los pedidos rápidamente se acumulaban y Gabriel decidió ayudar a su mamá en el negocio.
Un día soleado después de salir del colegio Gabriel fue directo a ver a su mamá.
—Hola Gabriel ¿como estás?
—Hola Vivian, muy bien vine a visitarlas y traerles un aperitivo.
—Pasa tu mamá está empacando pedidos.
Gabriel fue al pequeño almacén y vio a Rachel trabajando, se sentía muy orgulloso de su madre era una mujer muy voluntariosa.
—¡Hola mami!
—¡Hola mi niño! ¿Qué haces aquí?
—Vine a visitarte y a proponerte algo.
—Dime cariño, te escucho.
—Decidí trabajar contigo, mami necesitas a alguien que empaque he visto que tienes mucho trabajo y ocupas algo de ayuda. Yo puedo empacar y enviar los pedidos mientras tu haces otras cosas.
—Hijo, no quiero que descuides tus estudios trabajar sería una distracción para ti.
—No mamá, ya lo pensé bien y cuando tenga mucha tarea solo vengo y te hago compañía. Me aburro mucho en casa y quiero ser útil para ti, hay que verlo por el lado positivo tu necesitas ayuda y yo necesito compañía me siento solo en casa desde que se mudaron.
Rachel sintió una opresión en el pecho, era cierto desde que se mudaron al local pasaba menos tiempo con su hijo así que decidió aceptar el trato.
—Bien hijo, aceptaré el trato con una sola condición, siempre serán primero tus estudios y no descuidar el colegio ¿entendido?
—Si mami verás que estaremos bien aquí los dos. Yo te ayudaré en todo lo que pueda.
Rachel comenzó a enseñar a su hijo todo lo que había que hacer, Gabriel ponía mucha atención a todo lo que su mamá le enseñaba estaba dispuesto a aprender todo lo necesario para apoyar.
Rápido aprendió y el se hizo cargo del área de embarque Gabriel empaquetaba la mercancía y se encargaba de enviarla, algunos días no ayudaba tenía mucha tarea y Vivian se hacía cargo de eso mientras Rachel y Sandra hacían prendas.
Para Rachel todo mejoraba, su vida dentro del ámbito laboral subía como la espuma cada vez tenía más pedidos en su vida familiar era muy estable pasaba todo el día en compañía de su hijo Gabriel y su esposo la apoyaba en todo momento, no podía pedir más.
Con el crecimiento parcial necesitaba ayuda en asuntos legales y contrataciones. Así que le pidió ayuda a su hermana Lina ella sabía muy bien de esos temas.
—Lina necesito que me ayudes a seguir contratando gente ¡claro en tu tiempo libre! No te pediría que renunciaras a tu trabajo eso sería egoísta de mi parte.
—Pero yo quiero renunciar. Rachel si me aceptas me iré a trabajar contigo veo que eres muy feliz haciendo lo que te gusta y mi trabajo ya me está sofocado es demasiado demandante y trabajo demasiado tiempo sin una vida propia. Hermana estoy dispuesta a trabajar contigo sin paga solo ya no quiero seguir esclavizada en un esa compañía.
—¿Y Gil que dice?
—El está de acuerdo vio que no soy feliz en mi trabajo y dice que me apoya qué haga lo que realmente quiero.
Rachel abrazó con fuerza a Lina, era su hermana pequeña como no ayudarla en lo que pudiera.
—¡Claro que puedes trabajar conmigo! Por lo pronto tu sueldo será poco pero cuando tengamos mejores ventas incrementará.
—¡Gracias Rachel! Eres una gran hermana ¿qué haría sin ti?
—Te quiero hermanita siempre te ayudaré y estaré para ti lo sabes.
Con el ingreso de Lina a GW. Todo salía mejor más rápido era una gran abogada y se encargaba de todos los asuntos legales con gran facilidad cada una tenía un rol específico y se ayudaban mutuamente para mejorar en sus labores.
Lina era la encargada de lo legal y contratar personal, Vivian se encargaba de los pedidos de material, compras y pagos de los servicios, Gabriel se encargaba de los envíos de mercancía y acomodar la bodega, Sandra era la costurera y Rachel se dedicaba a diseñar las prendas, ella personalmente hacía las prendas exclusivas y de mayor calidad.
Rachel estaba diseñando una línea de ropa sumamente exclusiva vestidos de fiesta de alta gama, estaba dispuesta a arriesgar mucho para poder expandirse.
Al término de un mes se dio cuenta que tenía una colección completa se dedicó personalmente a buscar las telas y materiales apropiados para poder realizarlos, encontró materiales de la más alta calidad y comenzó a realizar sus diseños personalmente cada detalle estaba elaborado a mano eso se veía en la calidad de las prendas.
—¡Wow! Rachel ese vestido es hermoso será sumamente caro.
—¿Crees que paguen por el Vivian?
—Si lo ponemos en la página web correcta yo digo que si.
—Es el primero de mi colección qué se llamara locura total.
—Pues manos a la obra, en este momento comienzo a crear el sitio web adecuado para poner en venta esa nueva línea.
—¿Terminaste? Rachel te quedó divino ese vestido.
—Le dije lo mismo. Será un vestido caro pero es sumamente hermoso.
—¡Gracias a las dos!