Capítulo 44: Te mereces algo mejor

3661 Palabras
— ¿Entonces te quedarías conmigo en mi departamento? — pregunto Betty, organizando las ideas en su cabeza.   —Solo por un tiempo, hasta que encuentre mi propio lugar, no deseo ser un intruso en tu espacio. — respondió Asher.   Se encontraban envueltos en un íntimo abrazo, sobre la cama de la rubia, con las piernas enredadas entre sí, la cabeza de ella descansaba sobre el pecho de él, quien la rodeaba con sus brazos, y tenía sus dedos aferrados entre los de ella. La televisión del cuarto estaba encendida, pero ninguno de los dos parecía prestarle atención.   Esa mañana él se presentó frente a su puerta, diciéndole que necesitan hablar, un nudo se había formado en fu estómago y espero lo peor. La dejaría de nuevo, fue su primer pensamiento, pero luego él se dedicó a comentarle acerca del altercado con su exnovia, al parecer Valeska se encontraba celosa, no soportaba la idea de que Asher regresara con Betty, y lo amenazo con destruirlo a él, y a su familia, con su nueva compañera incluida.   Él le dio cada detalle, incluso le comento acerca del beso, y cuáles fueron sus acciones, se sentía culpable por haber tirado a la mujer, pero se lo merecía, además no quería que Betty pensara que la estaba engañando, nunca lo haría.   Ella agradeció su sinceridad, significaba mucho, por lo que también le confesó haber presenciado la discusión desde la ventana de la sala, él se rio de toda la situación, y todo el problema murió allí.   Luego se enfrascaron en una conversación acerca del futuro que les esperaba a ambos, el pelirrojo estaba dejando todos los poderes legales, pertenecientes a sus propiedades en Mystic Hills, a nombre de Callaghan, al parecer los dos habían formado una estrecha amistad en el tiempo en que ella se encontró lejos, por lo que él afirmaba que confianza en el rubio, con su propia vida, así que no estaría dejando desatendidas sus responsabilidades.   Al tener ese punto en orden, organizaron la fecha de su partida, exactamente dentro de una semana, él se mudaría a Royk City con ella a su lado, entonces vivirían juntos, obviamente Betty no deseaba mudarse de su departamento, le tenía mucho cariño al lugar, por lo que sugirió quedarse allí ambos. Asher acepto, pero solo por un tiempo, porque sentía que se estaba aprovechando de ella, y eso no le parecía bien.   —¿Y lo sabe tu Madre? — indago ella, Crista siempre fue una mujer muy dulce con ella, le demostraba mucho aprecio, pero la relación con sus hijos siempre fue muy cercana, era una Madre atenta y dedicada, por lo que quizás se la haría difícil dejar ir a su hijo.   —Si, se alegró muchísimo por mí, constantemente me dice que debo salir de la ciudad buscarme mi vida lejos de este muerto pueblo.   —¿Entonces está de acuerdo?   Asher coloco una de sus manos con delicadeza, sobre el cuello de Betty, la persuadió a echar la cabeza hacia atrás, para que pudieran verse a los ojos, ella lo permitió, con un pequeño calor creciendo en su interior.   —¿Qué te preocupa realmente? — pregunto él, sus narices se tocaban y el aliento del hombre le rozaba los labios.   —Que tu familia sienta que las estás abandonando por mí, sé que te sientes responsable de tu hermana y tu Madre, y eso es excelente, pero no quiero meterme en medio de tu vida y alejarte de ellas. — confeso, preocupada, no necesitaba quedar como la villana, mucho menos luego de lo de Valeska, la cual nunca fue aceptada dentro de la familia Foster.   —Mi mamá te ama, no debes temer nada, quizás Astrid me extrañe un poco. - la menor de los hermanos Foster. — pero se acostumbrará, además planeo venir durante las vacaciones.   —Astrid podría estudiar en Royk, me quede en contacto con el decano de la universidad, podríamos arreglar algo.   —Me parece bien, lo platicaré con ella.   Entonces Asher la beso, ella gruño de placer en cuanto sus labios se tocaron, su cuerpo se volvió gelatina en las manos expertas del hombre, quien deslizó la mano que se encontraba en su cuello, por entre el nacimiento de sus pechos, luego continúo bajando hasta su estómago, hasta llegar a su sexo, el cual se humedeció con un simple roce. Ella estaba a punto de voltearse, para quedar frente a frente, cuando un estruendo proveniente de la cocina los distrajo a los dos, resignados se alejaron de sus bocas.   —Debe ser Callaghan. — suspiro ella frustrada.   El día anterior, luego de pasar su terrible resaca, su hermano se puso de pie y comenzó a cocinar galletas, al terminarlas empezó un pastel de red velvet, luego un brownie, y así continuaba, horneando por ansiedad, estaba segura de que había dormido poco, porque al despertarse lo encontró encima de una bandeja, despegando unas galletas chocolate, sus ojos estaban decorados con terribles ojeras, por los lo que sospechaba que estaba manejando su ruptura a través de la cocina.   —Voy a bajar a ver qué está pasando. — dijo ella desperezándose de su abrazo.   —No. — protesto Asher con un infantil puchero, luego la atrajo a sus labios nuevamente, casi la convence de quedarse, pero otro fuerte sonido la hizo desistir de ello.   —Tengo que ir a ver, me da pánico que lo encuentre muerto en medio de la cocina. — agregó jocosa.   Él la dejo ir con una queja y con la promesa de que continuarían su conversación, y su sesión de besos.   Al bajar por las escaleras Betty se preocupó en extremo por Callaghan, no deseaba irse del pueblo y dejarlo así, con todos esos problemas emocionales, al parecer estaba muy enamorada de Víctor, era obvio que lo extrañaría y que le dolería por un tiempo, pero ella notaba algo diferente a las demás separaciones, esta parecía estar afectándole un poco más de lo normal.   Por lo que se sentía egoísta, tomar sus cosas e irse de regreso a la capital, y llevarse a su amigo más cercano con ella, ¿estaría bien?   Se encontraba planeando todo este maravilloso futuro junto a Asher, un hecho que le pareció irónico, después de abandonar Mystic Hills, jamás se habría imaginado regresar a la vida de aquel hombre, ni que él regresara a la suya, quizás si estaban destinados a estar juntos, y ella simplemente estaba pensando demasiado las cosas, todo saldría bien, con Valeska fuera de la foto no tenía nada que temer.   Con una resolución de acero, camino de buen humor hacia la cocina, pero se detuvo en el umbral de la misma, el lugar estaba vuelto un desastre.   Un espacio de la encimera se encontraba repleta de moldes, bandejas, cucharas y un sinfín de utensilios. El espacio extra sostenía todos los materiales que estaban siendo utilizados para los dulces, además de estar lleno de harina.   El fregadero estaba lleno de trastes sucios, no tan solo el fregadero, también el piso del lugar, el estruendo que se escuchó unos minutos antes fue una bandeja de galletas, que lacia en el suelo, con los pequeños dulces desparramados por toda la estancia.   Callaghan sentando en el suelo frente al refrigerador, estaba sacando todos los dulces que había preparado compulsivamente durante esos dos días, para poder reorganizarlos, porque necesitaba más espacio para que todo entrara en su lugar. Para el pesar de Betty el horno seguía prendido con otro postre más, la factura del gas llegaría en dígitos impagables si esta situación permanecía.   —¿Callaghan? — lo llamo con ternura, casi como a un niño. — Cielo ¿Qué haces?   —No tengo espacio.— respondió molesto, sin siquiera mirarla.— por esa razón se me cayó la maldita bandeja de galletas, estaba tratando de encontrar otro tarro para ponerlas.— él señaló hacia la alacena, tenía las puertas abiertas, y desde donde ella estaba podía apreciar mínimo seis tarros a rebosar con galletas.— entonces maniobre mal y se me cayó todo al piso.— el paso una mano por su demacrado rostro, en un decepcionado gesto.— solo necesitó arreglar esto.— sentencio, y nuevamente metió las manos dentro de la fría máquina.   —¿Dormiste algo anoche? — pregunto con cautela.   —Como cuatro horas. — respondió él con sequedad.   —¿Por qué no te vas a dormir? — intento, necesitaba sacarlo de allí o él buscaría la forma de hornearla a ella también. — yo puedo recoger todo, no tienes por qué preocuparte por nada.   —¿Segura? — en esta ocasión el sí le dedico una mirada, estaba agotado, podía verse a millones de kilómetros.   —Si, Asher puede ayudarme. — ella asintió con una sonrisa en sus labios, tratando de darle algo de aliento a su hermano.   —Creo que aceptaré tu propuesta, tengo mucho sueño. — admitió, con torpeza se puso de pie, ella loa yudo tomándolo de las manos, él sonrió, luego le dio un tierno beso en la cabeza y desfilo con rumbo a su habitación.   En el camino hasta su dormitorio se encontró con su pelirrojo amigo, Betty los escucho platicar porque no estaban tan apartados de ella.   —Te mereces algo mejor. — alentó Asher al rubio, ella no puedo captar la respuesta de su hermano, solo los pasos subiendo las escaleras.   Unos segundos luego Asher apareció frente a ella, sorprendido por el desastre que había, y por supuesto ofreciéndose a ayudar, entre los dos comenzaron a recoger el reguero dejado por el huracán Andrews.   Tardaron horas, pero finalmente lograron dejar todo el orden, Betty preparo algunos envases llenos de dulces, le regalo uno a su… ¿Novio? Todavía no estaba segura, no habían platicado acerca del estado de la relación, aunque quizás la palabra encajaba correctamente, no vives y te acuestas con un amigo, al menos no en su mundo.   En fin, acomodo los envases para regalarle uno a Asher, y otros a los vecinos más cercanos, por lo que mientras él terminaba de retirar la harina de la isla en la cocina, ella salió y visito cuatro casas, no necesitaban tantos postres en la nevera, además que terminarían aumentando unos kilos extras si se los comían todos.   —La señora Shawmack te manda saludos. — hablo ella en cuanto entre nuevamente a la casa.   —¿Cómo sabe que estoy aquí? — pregunto él con una ceja enarcada.   —Esa mujer no se despega de las ventanas. — se rio, dando un salto se sentó sobre la isla de la cocina, luego tomo un envase y saco una galleta para comérsela.   Asher se acercó a ella, con una mano le abrió las piernas y se posicionó en medio de ellas, entonces con un pícaro y sensual gesto, tomo una mordida de la galleta que ella sostenía en la mano, cuando trago se puso de puntitas y se encargó de devorar algo más, la boca de Betty.   Ella se aferró a sus hombros, cerro sus piernas en torno a las caderas de él, froto esa parte de su cuerpo contra el de él, quien metió ambas manos entre la fría piedra y sus glúteos, para apretar sus nalgas.   Él exploraba con tanta ferocidad, que pronto los dejo jadeantes y sin aliento a los dos, ella se dedicó a besarle el cuello, mientras recuperaban la respiración, estaban tan atrapados entre sus caricias que no notaron el sonido de la puerta al abrirse, ni los pasos aproximándose a ellos.     —¿Qué mierda significa esto? — grito Cesar furioso, la pareja dio un violento salto, asustados por el asombro. — ¿Betty? — pidió una explicación, ella frunció el ceño tratando de comprender que sucedía.   —¿Tío? — dijo confusa.   Sin que la pareja lo notara, el rubio hombre, que ya tenía algunas arrugas, entro al lugar, encontrándolos en una comprometedora posición.   —Sí. — espeto Cesar.   —¿Qué haces aquí?   —Vine de visita, tengo unos días libres en el trabajo, y pensé en visitarlos, pasar un tiempo juntos como familia. — explico él, estaba cabreado, sus pupilas se hallaban dilatadas, el rostro rojo, y retiraba tan pesadamente que sus fosas nasales se abrían y cerraban con rapidez.   —Asher y yo…— empezó ella, pero nada inteligente se le vino a la cabeza. — Asher y yo…   —Estamos saliendo señor. — respondió un muy, pero muy valiente Asher, tenía los hombros cuadrados hacia atrás, la barbilla alzada, determinación pintada en su mirada, mientras enfrentaba a Cesar Andrews.   —¿Saliendo? — pregunto, incrédulo, Betty tembló del pánico, no quería tener que separar a los dos hombres, porque ambos se veían dispuestos a molerse a palos.   —Sí. — secundo ella, para tratar de evitar la conversación entre ambos. — hemos decidido darnos una segunda oportunidad.   —¿Ah sí? — Cesar soltó las maletas que llevaba en sus manos, que ni siquiera ella había notado, se cruzó de brazos y la fulmino con la mirada. — ¿Y cómo mierda va a funcionar eso? ¿Vas a quedarte aquí en este pueblo olvidado por el Cosmos? Porque te recuerdo que no puedes hacerlo, tu entrenamiento comienza en una semana.   —Ya lo sé. — respondió ella con firmeza, le ofendía que su tío la tuviera en tan poca estima. — no voy a dejar mi carrera por un hombre, sabes que nunca lo haría, Asher se mudara conmigo a Royk. — ella tomó la mano del hombre y entrelazo sus dedos, como dándole fuerza a su punto.   —Jovencita, tú y yo necesitamos hablar en privado. — fue lo único que contesto su tío, antes de salir de la estancia y dejarlos solos. — te espero arriba. — grito cuando ya se hallaba lejos.   —Voy contigo. — dijo Asher, comenzó a caminar, sin perder su posición de macho alfa, ella lo jalo de vuelta.   —No puedes, ya lo escuchaste, en privado. — ella se mofó de la cara de su tío. — solo está cumpliendo con el papel de Padre celoso en el cual se ha encasquetado desde que murió mi Papá. — ella se encogió de hombros. — yo resolveré esto ¿sí? — acaricio un mechón rojizo, de su cabellera.   —De acuerdo. — dijo, luego de exhalar con resignación. — entonces creo que debo irme. — lucia abatido, no deseaba irse de su lado, pero tendrían que hacerlo.   —Te llamaré más tarde, o pasaré por tu casa. — dijo ella, luego lo beso en los labios y se bajó de la encimera, él la atajo por su trasero, el cual le dio un último apretón antes de salir del edificio.   Betty suspiró, armándose de valor para platicar con su tío, no esperaba que reaccionara así, pero siempre era lo mismo cuando se trataba de Cesar Andrews y alguna pareja de su sobrina.   Subió las escaleras sin mirar atrás, preparada para la discusión que tendría, porque sabía que no terminaría nada bien, al encontrarse frente a la puerta de su tío, la toco y aguardo, inmediatamente el hombre adentro le pidió que pasara, ella lo hizo.   Cesar se encontraba sentado en su cama, con el ceño fruncido, los brazos en jarras, la tensión se notaba en cada parte de su cuerpo, estaba molesto, muy molesto, ella no comprendía por qué, pero lo averiguaría.   —¿Qué crees que estás haciendo con ese desgraciado, Betty? — fue lo primero que le soltó.   —Ya te lo dije, estamos dándonos una segunda oportunidad, él ha cambiado mucho. — ella permeancia al lado de la puerta, agazapada, no por miedo más por sentirse cohibida ante una situación que no sabía cómo manejar.   —¿Cambiar? — el chasqueo la lengua, se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro. — no puedo creer que permitas que él entre de nuevo a tu vida, así como si nada, ¿eres estúpida?   —Te agradecería que no me llamarás así. — replico, comenzando a ponerse a la defensiva. — ya estoy grandecita, puedo tomar mis propias decisiones, yo lo quiero, y él me quiere a mí, din de la historia. — ella se cruzó de brazos, las mejillas comenzaban a colorarse.   —No, ningún fin. — le espeto, furioso. — no puedes dejar todo lo que has construido en cinco años, por tres semanas de placer, no seas tonta, Betty.   —No estoy arriesgando nada, tomaré mi entrenamiento, Asher sé ira conmigo a Royk City, ya te lo dije, en todo caso es el quien está abandonando su vida por ser parte de la mía, no voy a permitirte que te metas en mis decisiones.   —¿Qué sucede aquí? — dijo un Callaghan ojeroso, mientras entraba al cuarto, obviamente atraído por el escándalo.   —¿Estás de acuerdo con que tu hermana se enrede con el imbécil del chico Foster? — indago Cesar.   —Es su vida. — se encogió de hombros Callaghan. — Asher es mi amigo, es un buen hombre, sé que la quiere y que va a cuidarla.   —Pues yo no confió en eso. — los gritos habían cesado, pero no la molestia.   —¿Y cuándo lo estas? — le recrimino Betty, quien seguía muy enojada. — siempre es lo mismo contigo, con Matt fue igual, incluso me celabas de Cole, no puedes verme con un hombre porque pierdes la cabeza.   —Porque nadie es suficiente para ti Betty. — contesto Cesar, tomando aire para continuar con la discusión.   —Y una mierda tío. — le espeto ella. — tienes que madurar y echarte para atrás, comprendo que quieres cuidarme, pero yo sé cuidarme sola.   —Si por mí fuera, te habría encerrado en una torre, y hubieses legado virgen al matrimonio.   —Por favor Cesar. — se quejó Callaghan, involucrándose en la conversación. — eso es del siglo pasado, además de un comentario extremadamente machista, madura y déjala vivir su vida.   —No me gusta que ande cambiando de hombre cada vez que se le pega la gana.   —No seas ridículo. — le grito ella. — solo he estado con dos hombres en toda mi vida.   —¿No te olvidas de Arthur?— en una oportunidad ella salió con un hombre llamado Arthur, era un poco mayor que ella, de hecho era colega de Cesar, un comisario de la estación de Royk, todo un caballero y muy apuesto, para su pesar debía admitir que si se acostó con él, pero no se imaginaba que su tío manejaba esa información, nunca le comento a nadie, y sabía que Arthur tampoco, las cosas no funcionaron entre ellos dos por el horario tan apretado del hombre, además de la ansiedad de ser atrapados, pero fue todo un caballero.   —No es tu problema lo que sucedió entre Arthur y yo. — le espeto, las manos le temblaban de la furia y sudaba como un cerdito, se sentía irrespetada. — si me acosté con él, no debería importarte es mi maldita vida s****l, no tengo que compartirla contigo, y tú debes aprender a respetarme, estás empeñado en celarme de todo el mundo, y no voy a permitirlo, si el día de me quiero casar con Asher Foster, es mi maldito problema, no el tuyo.   —Viejo, creo que tienes que irte.— hablo Callaghan, abrió la puerta y le hizo una seña hacia fuera del cuarto.— no voy a permitir que le faltes el respeto a Betty de esa forma, lo siento, pero no puedo, ni porque seas nuestra familia.   Cesar abrió los ojos como platos, sorprendido por la reacción de Callaghan, que si bien estaba calmado, también muy firme, permanecía estoico, indicándole que se fuera de allí.   —Yo lo siento.— pareció recapacitar el hombre mayor.— no debí decir todo eso, ambos tienen razón, fui irrespetuoso, no debí reaccionar así, solo no quiero que te lastimen nuevamente.— en esta oportunidad observo a Betty, enternecedoramente, pero la chica no se movió de su lugar, se quedó cruzada de brazos, sin siquiera mirarle, cuando detecto que él se movía hacia ella, dio dos pasos hacia atrás para alejarse de su camino.— me iré por esta noche, volveré mañana y hablaremos las cosas.   Se agachó para tomar sus maletas, recogió su teléfono celular de la cama, y camino hacia la puerta, donde le dedico una mueca de disculpas a Callaghan.   — Te mereces algo mejor.— dijo antes de retirarse del dormitorio.   Betty derramó unas lágrimas de coraje, deseaba seguir gritándole, no era justo que no confiara en ella, la hizo sentir como una mujerzuela sin siquiera decírselo, en cuanto escucharon la puerta de abajo cerrarse, su hermano cerro la distancia entre ellos, ella lo abrazo, comenzó a llorar desgarradamente, dejando salir toda la decepción que tenía dentro. Sus últimas palabras fueron las mismas que Asher utilizo unos minutos antes, sonrió con amargura, si el pobre naranjito supiera o que acaba de suceder, usaron su mismo pensar en su contra, quizás los Andrews eran pésimos en elegir sus relaciones, incluso familiares.   Ella y Cesar compartían un vínculo especial, siempre lo tuvieron, pero esa noche esa unión se rompió un poco, no entendía por qué la historia seguía repitiéndose, con cada hombre con el que salía, con Matt fue lo mismo, siempre detrás de ella, diciéndole que no confiaba en él, incluso pidiéndole que lo dejara, no podía vivir así de esa forma, cuando las aguas se calmaran sé o dejaría muy claro.   Callaghan dejo que su hermana llorara hasta que se cansó, quedando desprovista de fuerzas, la acompaño a su habitación, la pobre mujer se quedó dormida, había sido traicionada por una de las personas que más amaba en todo el universo, él lo sabía, porque estaba al tanto de la admiración que Betty le profesaba a su tío, el suspiro con pesadez, al dejarla tendida en su cama, ella no se despertó hasta el otro día.
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