Capítulo 45: Baches

2321 Palabras
—¿De verdad te irás con la gordinflona? — espeto Valeska cargada de resentimiento.  Asher la observo con fastidio, la niña de papa lo estaba sacando de sus cabales, tal y como lo hizo el tres días atrás. Eran las tres de la tarde, el momento más ocupado de su agenda diaria, donde se dedicaba a cerrar caja, sacar las cuentas del día y dejar todo el orden para el siguiente, ella lo sabía por lo que se presentó en su oficina a molestarlo justamente en ese momento.   —Ya te dije que dejes de llamar a Bethany de esa forma. — le reclamo él, con los dientes apretados, y sus manos aferrándose al borde de su escritorio, o de contrario le retorcería el pescuezo como a un pollo.   —No puedes ir en serio con ella Asher. — dijo ella, enfrascada en una furiosa negación. — sé que estás saliendo con ella para darme celos, ambos estamos claros de que soy la mejor cosa que te ha pasado en la vida. — el bufo, luego se rio sarcásticamente.   —Debí saberlo cuando puse me vista sobre ti la primera vez, eres la definición viviente de egocentrismo, problema, y dolor en el culo. — le espeto sin nada de compasión. — ya no seré tu títere Valeska, nunca más, y la razón por la que salgo con Betty, es porque la amo, la he amado la mitad de mi vida y la amaré durante la próxima mitad.   —No la amas, es la movida segura, la pobre chica siempre estará dispuesta a colgarse de tu brazo, está necesitada de afecto, ¿Por qué quien podría enamorarse de una gorda sin gracia como ella? - las palabras de la pelinegra abandonaron su boca, llena de veneno e ironía.   —Ya cállate. — le grito Asher poniéndose de pie, furioso, a punto con un dedo hacia la puerta de la estancia. — te voy a pedir que te vayas de mi oficina ahora mismo.   Ella también se levantó, con indiferencia, mientras se sacudía la falda de cuero negra que apenas si le cubría el trasero, en el pasado él se habría vuelto loco al verla de esa forma, ahora solo le causaba repulsión.   —Te voy a hacer regresar de una formo u otra. — le dijo, sonó como una amenaza, una que podía cumplir, pero no se echaría a morir por ello, se iría de allí con Betty y Valeska Morózov sería nada más que un mal recuerdo.   La mujer dio un paso atrás y luego abandono el lugar. El pelirrojo se dejó caer en su silla, cansado de la constante batalla que tenía que vivir cuando estaba cerca de esa arpía, que habitaba en el cuerpo de una mujer.   Al comienzo de su relación todo fue color de rosas, cogían como conejos, porque nunca hizo el amor con ella, con la imponente Tartaria, todo era pasional, duro, rápido y sanguinario, porque de esa era su forma de ser. Durante años pensó que simplemente Valeska era una mujer empoderada, que hacia lo que quería sin pedirle permiso a nadie, pronto se dio cuenta de que simplemente no tenía sentimientos, era despiadada hasta en su relación.   Le costó cortar el hilo que existía entre ambos, por muchas razones, una de ellas, de hecho se trataba sobre Betty, porque dejo a la mejor mujer del mundo por una loca sin corazón, quería hacerlo funcionar, solo para no caer en la realidad, que tomo una de las peores decisiones de su vida, al dejar ir a su amor de la infancia.   Su Madre tenía razón, estaba pensando con el pene, luego de que él calentó se acabó, la realidad le pego un buen puñetazo, uno que todavía dolía.   No simplemente era acerca de la toxicidad de su relación con Valeska, sino también por su familia, no se podía tener tanto dinero con las manos completamente limpias, el patriarca de los Morózov se encontraba involucrado con algunas ilegalidades, intento enredar a Asher con un mundo de colores y lujos, pero en cuanto se enteró de como andaba la cosa, el joven salió corriendo para el otro.   Fue cuando las grietas en su relación comenzaron a abrirse de a poco, hasta que se percató del futuro que le deparaba si seguía al lado de esa mujer y su peligrosa familia.   La razón por la que Callaghan se convirtió en un buen amigo durante esos, fue porque siempre estuvo para él, animándolo a salir de ese oscuro lugar, lo comprendía porque había pasado por lo mismo, mutuamente se ayudaron en un momento en que se encontraban solos, o se sentían de esa forma, la familia de Asher nunca estuvo abierta a platicar acerca del tema de su problemática novia porque nadie la apreciaba, todos la querían fuera de su vida.   Por su puesto que tenía sus buenas cualidades, pero no eran suficientes para pasar por alto los defectos, bueno ya no más.   El suspiro, se apretó el puente de la nariz, agotado de su día, a esas horas los trabajadores ya habrían dejado la constructora, porque el último turno terminaba a las cuatro de la tarde, y acaba de notar que en realidad eran las cuatro y media, el tiempo pasaba volando.   Se puso de pie, tomo su abrigo, lo paso por sus hombros, para bajarlo por sus brazos, deseaba irse a casa, tenía que empacar, solo faltaban cinco días para el viaje, deseaba que todo saliera de acuerdo al plan, sin contratiempo, es más no veía el día, la hora, el segundo en que dejara ese maldito pueblo atrás, además que esa tarde el resto de la familia Foster regresaría a casa.   Camino hacia la puerta, la cual abrió de golpe, se quedó sorprendido, al encontrar a Betty tras ella, con la mano levantada, lista para tocar, los ojos teñidos por la incertidumbre, además del ceño fruncido con confusión.   —¿Betty? — pregunto como un tonto, porque simplemente no la esperaba allí.   —¿Estás jugando conmigo? — fue lo primero que le dijo, bueno no estaba nada contenta.   —Te encontraste con Valeska. — gruño él, fastidiado la constante sombra de infelicidad que la pelinegra le traía.   —Si, y no sé qué pensar al respecto. — confeso ella. — últimamente se han visto mucho, solo quiero saber si vas a volver con ella, para tomar mis cosas e irme por donde llegue. — sus mejillas estaban rojas, por enojo, sus brazos se cruzaron como jarras, su lenguaje corporal estaba hermético, pero la conocía muy bien, se sentía insegura.   —Betty no voy a volver a dejarte nunca más. — dijo con honestidad. — te quiero a ti, ni a nadie más, por favor perdóname, te necesito en mi vida. — le rogó, porque era lo único que podía hacer en un momento como ese.   —No estoy muy segura de ello. — ella dio dos pasos hacia atrás, a punto de huir, pero Asher tomo una de sus manos y la jalo hacia dentro de la oficina, cerró la puerta tras ellos.   —¿Te soy honesto? — le dijo con pasión. — no tengo ni la más puta idea de lo que hago en mi vida, estoy perdido, pero cada momento que paso a tu lado, es un tiempo que se convierte en un tesoro, contigo todo cobra sentido, sé exactamente dónde estoy parado. — él se acercó a ella, acariciando su mejilla. — tú me sostienes a la tierra Betty, eres mi gravedad, y estoy cansado de caminar a la deriva.   Para ese punto, de los ojos de ella brotaban espesas lágrimas, lo observo con devoción, el momento se había convertido en uno especial, en uno que ambos recordarían por mucho tiempo.   —Supongo que estoy tratando de decirte que te amo, siempre lo he hecho y siempre lo haré. — dejo ir el aliento que tenía atrapado en su pecho.   No le estaba mintiendo, de verdad la amaba, porque no existía ningún otro sentimiento capaz de describir lo que él sentía por ella, esa clase de amo no era nada fácil de olvidar, por más que lo intentaran.   —Yo no sé qué decir. — confeso, Betty. — no sé qué siento por ti Asher, estoy confundida. — admitió con pesar, bajo la cabeza, mirando hacia sus manos entrelazadas, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.   —Lo descubriremos en el camino. — le respondió, lleno de calma.   Entonces el tomo con delicadeza su barbilla, subió su cabeza despacio, hasta que sus miradas se conectaron, con dos pasos hacia ella, cerro el espacio entre ambos, acaricio su cabello, trato de aprenderse de memoria cada línea de su rostro, deseaba grabar con fuego ese momento para siempre, porque se sentía tan íntimo, tan único, tan especial.   Él se apoderó de la boca de la mujer, con ternura y paciencia, aguardando a que ella se dejara hacer, entonces Betty le rodeo el cuello con sus brazos, sus manos la tomaron por las caderas, acercándola a su pecho. Ella jadeó, él aprovechó el momento para blandir su lengua dentro de la húmeda cavidad, ambos gimieron de placer al sentir ese delicioso roce.   Nunca entendería como era que un beso podía convertirse en algo tan trascendental, después de todo era un poco asqueroso, pero justo en ese instante no sentía otra cosa que alegría dentro de su pecho.   Cuando se quedaron sin respiración, se separaron a regañadientes.   —Toda ira bien. — le prometió Asher, para luego darle un beso en la frente.   ***   Betty se recostó de la puerta de entrada de su casa, el corazón le latía desbocado, confusa de los sucesos del día. Por la mañana se dedicó a cumplir con la promesa que hizo a sí misma de limpiar la habitación de sus Padres, Callaghan incluso la ayudo y dejaron el lugar impecable, además de hablar por horas acerca de su antigua vida familia.   Luego del almuerzo hizo algunos recados por el pueblo. Al finalizar termino en la plaza, disfrutando de un helado de chocolate, pero pronto se encontró aburrida, no le apetecía regresar a casa, por lo que decidió sorprender a Asher, haciéndole una visita. Incluso se compró un conjunto de ropa interior, muy sensual, quizás podría entretenerlo un poco, se rio al pensar en ambos teniendo sexo sobre el escritorio.   Pero al llegar a la constructora, su plan no salió como lo esperaba. Porque se encontró con nada más y nada menos que Valeska Morózov, con su común expresión petulante, sus andares de princesa, y su vibra negativa.   La mujer no esperó para atacarla con comentarios hirientes, sobre su peso, sobre su relación con su pelirrojo amor, y sobre como todo el pueblo la odiaba.   Betty replicó cada uno de ellos, con ingenio.   “—No te metas conmigo, puedo despellejarte y nadie nunca lo sabría, las ventajas de haber estudiado criminología, en cambio tú, ¿Qué has estudiado? Quizás tomaste la clase de la mujer más estúpida del mundo.”— Fue una de las cosas que le respondió, obviamente no se sentía muy orgullosa de ello, pero esa tonta se lo merecía.   Luego de eso la pelinegra desfilo hacia su auto, la rubia agradeció a los cielos, porque de lo contrario, se encontraría enterrando un cuerpo.   Aunque la arpía logro su cometido, llenar a la pobre Betty de inseguridades, ¿estaría Asher utilizándola? ¿Sería un juego para él? Con todas esas dudas en su cabeza se dirigió a la oficina del hombre, donde soltó lo primero que se la paso por la cabeza.   Y jamás habría esperado la respuesta de él, suponía que era cierto, las almas gemelas tienden a reencontrarse, sin importar el tiempo, o las circunstancias.   —¿Betty? — ella volteó la cabeza, era su tío Cesar, salió de las sombras desde la sala de estar.   —Pensé que Callaghan te había dicho que te fueras. — respondió con mordacidad.   —Solo quería pasar a pedirle disculpas, a ambos. — él introdujo sus manos en los bolsillos de su pantalón, con un apenado comportamiento. — estuve platicando con tu hermano un rato, me contó acerca de Víctor, y también un poco sobre su amistad con Asher.   —Que bien. — fue la respuesta que obtuvo, comenzó a caminar hacia la cocina, la verdad tenía mucha hambre, y deseaba ignorar a su tío.   —Me pase de la raya ok. — empezó él tras ella. — no debí atacarte de esa forma, te falle, y lo siento muchísimo, es solo que no quiero que te hieran, no podría soportarlo.   —En único que me hirió fuiste tú. — le grito ella dándole la cara. — confió en ti, te cuento todas mis cosas, eres uno de mis mejores amigos, y estoy cansada de que te metas en mi vida de esa forma, puedo aceptar un consejo, no un sermón de virginidad, pureza y toda esa mierda que tratas de imponerme.   —Lo sé, no tengo que obligarte a nada, también eres mi mejor amiga, solo quiero que sepas que lo siento muchísimo, eres como mi hija, solo quiero lo mejor para ti princesita.   —Bien. — asintió ella, pero no estaba tan dispuesta perdonarle tan rápido, el día anterior él le había roto el corazón, la primera ruptura que una mujer experimenta es la de su Padre, porque un Padre o una Madre, eran muy capaces de romperte el corazón sin un ápice de piedad.   —Te daré tu tiempo. — suspiro su tío derrotado. — solo quiero que sepas que te quiero, también a tu hermano, y por ustedes dos, haría lo que sea. — el camino hasta su lado y la abrazo, un nudo se formó en la garganta de Betty, incapaz de moverse, por miedo a romperse a llorar. — te quiero princesita. — dijo él, le dedico un beso en la frente, para luego caminar fuera de la casa.
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