Capítulo 46: Abismo

3453 Palabras
Capítulo 46: Abismo   Al día siguiente nuestra pareja naranja se encontraba en la habitación de Betty, empacando las cosas necesarias para su viaje, estaban teniendo una excelente tarde, se habían reído de las ocurrencias del otro mientras preparaban las maletas, estaban listos para tomar el siguiente paso en sus vidas.   Callaghan se encontraba más tranquilo, retomando su vida diaria, esa mañana se dirigió a la pastelería y trabajo con normalidad, había llegado una hora antes, se burló de ambos un rato y luego bajo las escaleras para preparar la cena, su obsesión por preparar postres caseros se acabó el mismo día que comenzó, quizás el tener que consolar a Betty luego de lo sucedido con Cesar, lo ayudo a retomar su papel del adulto responsable. Además de que su hermana estaba allí para él.   El día estuvo tranquilo, las corrientes parecían tomar nuevamente su curso natural, debió sospecharlo, nunca nada podía estar tan tranquilo, no es su dramática vida. Todo se vino abajo cuando Asher y Bethany saltaron de un susto al escuchar un horrible grito, proveniente de la sala de estar, fue emitido por Callaghan, y ambos se asustaron a muerte.   El pelirrojo fue el primero en salir corriendo de la habitación, porque Betty se arrojó el cajón de su mesita de noche, donde ocultaba el arma que le regalo su tío unas semanas atrás, luego de hacerse con esta, bajo corriendo las escaleras, tras de su novio, lista para dispararle a quien fuera que estaba lastimando a su familia, pero no encontró señales de un intruso en la planta baja.   En cambio, Callaghan se encontraba arrodillado frente al televisor en la sala de audiovisuales, lloraba desconsoladamente, tanto ella como el hombre parado a su lado, no lograban comprender que sucedía.   —Está muerto. — fue lo único entendible que dijo el rubio.   La pareja se observó confusa.   —¿Quién está muerto Cal? — indago Asher, otra oleada de llanto arremetió contra el miserable hombre.   Betty guardó su arma detrás de su espalda, aguantada por la cinturilla de su pantalón, se acercó hasta su hermano, arrodillándose en el suelo junto a él, con cuidado coloco una mano en la masculina espalda, esforzándose por consolarlo, él se abalanzó sobre ella y comenzó a llorar en su hombro, mientras sus manos arrugaban su camiseta, dentro de los cerrados puños.   —Betty. — llamo el pelirrojo al subirle volumen a la noticia.   Ella le prestó atención a las palabras que decía la presentadora del programa de noticias local.   —“… Fue encontrado por una de las mucamas del distinguido establecimiento, la familia Morózov sigue desconsolada, nadie se explica cómo fue que el joven Víctor Morózov, de treinta años, fue capaz de quitarse la vida en su cuarto de hotel, jamás le platico a nadie de su círculo cercano acerca de sus pensamientos suicidas. Víctor tuvo un desacuerdo con su Padre, dos días atrás, lo que lo llevo a abandonar su hogar familiar y hospedarse en el hotel local, el Luxar Hills. Esta mañana su cuerpo fue encontrado sin vida, alrededor de las diez y cuarenta A.M., fue trasladado a la morgue del pueblo, donde unas horas después, Valeska Morózov, la hermana del difunto, reconoció su cuerpo. Aunque el examen forense indica que la muerte se debió a un suicido, la familia está requiriendo con encarecimiento una investigación más profunda, ya que alegan que Víctor jamás se quitaría la vida…”   Asher decidió apagar la televisión, para este punto Callaghan estaba más allá de consolación alguna, simplemente sollozaba con un horrible dolor que le salía directamente del alma, Betty solo pudo abrazarlo, lo arrullo como a un bebe mientras aguardaba a que la crisis mermara.   —Nunca me dijo nada. — fueron las primeras palabras que logro formular el rubio, unos minutos después, cuando los sollozos no eran más que temblores, algunas lágrimas continuaban rodando fuera de sus mejillas, pero nada más. — Víctor no era suicida, yo tenía que haberlo sabido, ¿cierto?   —Cariño lo conocías desde hace muy poco.— dijo Betty con delicadeza.— la mayoría de las personas suicidas, no suelen compartir sus pensamientos con nadie, ni siquiera sus familiares más cercanos.   —No puedo creer que se haya ido.— respondió él, con un nudo en su pecho, al parecer los sollozos amenazaban con dejarse escuchar nuevamente.— esto fue mi culpa, debí luchar por él.— dijo destrozado.   —Por supuesto que no fue tu culpa, nadie tiene la culpa, todo saldrá bien ya los verás.   Ella buscó la mirada de su novio, ambos estaban escépticos, salir de ese abismo, le tomaría algo de tiempo al mayor de los Andrews. Asher suspiro, se encontraba sentado en el mueble, también sintiéndose un poco deprimido por la situación, después de todo, Víctor era lo mejor de su descabellada familia, y era hermano de Valeska, no podía ni imaginarse como se estaría sintiendo la pobre chica.   Otro largo lamento salió de la boca de Callaghan, él se puso de pie para consolar a su amigo, pero se quedó quieto justo antes de arrodillarse al lado del par de hermanos, alguien tocaba la puerta, le indico a la chica que no se preocupara, que él iría a ver, camino hasta allí, con una extraña sensación en la boca.   Al abrir la puerta, se quedó congelado en su lugar, dos oficiales de policías se encontraban tras el umbral.   —¿En qué puedo ayudarlos? — pregunto de inmediato.   —Estamos buscando a Callaghan Andrews. — respondió uno de ellos, el más serio de ambos.   — Puedo preguntar, ¿Para qué?   —Necesitamos hacerle algunas preguntas respecto a su relación con Víctor Morózov.   No dejarlos pasar se vería sospechoso, por lo que les pidió que entraran, y aguardaran en la sala, ellos lo hicieron, con una educada gratitud. Asher los dejo allí mientras buscaba a los dos Andrews, les comento lo que estaba sucediendo. Betty fue quien se consternó, sin gustarle ni un poco toda la situación, dijo que de seguro tenían  a Callaghan como principal sospechoso, mientras que el rubio se encontraba con más calma, alegó que no tenía nada que esconder, por lo que fue a darles la cara.   Los oficiales le pidieron que los acompañara a la comisaria, la mujer enloqueció, apelando con cientos de término legales que ninguno parecería entender a cabalidad, pero su hermano la calmo y le dijo que iría con ellos.   Como no era un arresto oficial, se le permitió conducir su propio auto, entonces Asher y Betty se subieron con él, desde la distancia le brindarían apoyo moral. Durante el camino ella iba dándole cientos de indicaciones, “No hables más de la cuenta”, “Recuerda que tienes derecho de permanecer en silencio”, “No permitas que te intimiden con el acto de policía malo”, “Van a hacerte las mismas preguntas cientos de veces, solo para confundirte y que cambien tu historia, no caigas en su juego”, “En cuanto te acusen de algo, tú pide un abogado y cierra la boca” …   —Betty, estaré bien, soy un adulto, no tienes nada que preocuparte, además yo no hice nada soy completamente inocente. — respondió Callaghan, abrumado del incesante parloteo que mantenía la rubia.   —Es solo que conozco a que va todo esto. — dijo, preocupada. — tú solamente permanece tranquilo, no cambies para nada tu historia, da todos los detalles posibles y mantente a ellos, nunca agregues nada. — a la mujer le encantaba dar órdenes, comprendía por qué deseaba ser agente del FBI. —  y prepárate para pasar una noche infernal, estos interrogatorios suelen tardar horas.   Llegaron a la estación, Callaghan fue llevado a un cuarto de interrogatorios, les dedico una mirada desolada antes de desaparecer tras la pequeña puerta.   La futura agente tuvo la completa razón, ella y Asher permanecerían sentados en la sala de espera durante cuatro horas, finalizada la primera hora, ella se puso como una fiera, exigiendo que dejaran ir a su hermano, cosa que no sucedió, incluso amenazaron con encerrarla en una celda si no se calmaba, por lo que tuvo que sentarse y cerrar la boca.   Las horas pasaban y Betty estaba a punto de hacer un hueco en el suelo, caminando en círculos por todo el lugar, la oficial tras la caseta de preguntas le lanzaba miradas de enojo, fue ella quien la amenazó con encerrarla, él se sentía nervioso, en tensión, porque ambos hermanos estaban sufriendo y ambos eran importantes para él.   La segunda hora paso y el estómago del pelirrojo le reclamo la fata de comida, por lo que convenció a Betty de ir a tomar algo en el Barbacoa, ella accedió luego de varias respuestas negativas.   Regresaron unos minutos después con el estómago lleno, pero nada contentos, estaban cansados y deseaban irse, esta vez fue el quien pregunto por su amigo, la mujer le respondió de mala gana, diciéndole que los interrogatorios tomaban su tiempo, Betty comenzaba a ponerse roja de la furia, luego de la odiosa mujer insinuara que su hermano era culpable. Asher camino lejos de la caseta para calmar a su novia.   —Tú y yo sabemos que él es inocente, no pierdas la cabeza, es lo que ella quiere. — le dijo con delicadeza, mientras acariciaba su cabeza, como un perrito a punto de morder alguien.   —Está bien. — respondió ella mientras se dejaba caer contra la dura pared de piedra.   Estaban sentados en un incómodo banco, pegado junto a la pared, por lo que sus espaldas descansaban allí, aunque no se le podía llamar descanso, cada músculo de su cuerpo se quejaba por el tiempo estático en ese molesto trozo de madera.   Estaba a punto de decirle a Betty que se fueran un rato al auto, cuando Callaghan abandono su encierro, con la cara pálida, unas terribles ojeras bajo sus ojos, con una desanimada actitud, y los hombros caídos, lucia tan agotado como ellos.   Betty corrió hasta él.   —¿Estás bien? — le espeto, luego de rodearlo con sus brazos.   —Sí. — asintió él, lentamente, lleno de consternación. — solo tengo hambre y quiero irme a casa.   —Te compramos unas hamburguesas, amigo. — respondió Asher, tratando de dar algo de ánimo. — puedes comértelas en el camino a casa.   Callaghan asintió, entonces comenzaron a caminar fuera de la comisaria, Betty fulmino a todos los oficiales involucrados, con una despectiva mirada, mientras sostenía a su hermano sobre sus hombros, el pobre muchacho parecía no tener fuerza en ninguna parte de su cuerpo.  Solo esperaba que pudiera salir adelante, olvidarse de todo el desastre que causaba la familia Morózov. *** Un par de días luego, Callaghan apretaba con fuerzas la mano de Betty, con mucha valentía él se atrevió a asistir al funeral de su amado, ella lo admiro por ello. La familia Morózov juraba que su hijo se quitó la vida por culpa de Callaghan, incluso mantenían la posición de que fue un asesinato. La policía no puedo encontrar nada en contra de su hermano, ella incluso estaba planeado levantar cargos contra la comisaria, por abuso de autoridad, su tío Cesar la apoyaba en ello. De hecho demostró cuanto apoyaba a sus sobrinos al acompañarlos durante ese momento tan difícil, en caso de que todo el asunto se saliera de las manos.   Por lo que la familia Andrews presento un frente cerrado, el mayor de los hermanos, incluso tomo la mano de su tío, quien acepto el apretón, lleno de consideración, no todos los días te enfrentabas a la muerte de un ser querido, y no solo eso, también a su amarga familia.   En la distancia pudo captar las miradas que dedicaron los parientes de Víctor, repulsión y asco eran los términos más apropiados, los Padres parecían estar teniendo una acalorada conversación con su hija, de repente ella les hizo un gesto de calma y se aproximó hacia el trío de oro, porque todos eran rubios, y era demasiado evidente que estaban relacionados.   —Sé que estás aquí porque lo querías.— fueron las palabras frías de la muchacha, no se molestó en saludarlos ni darles la bienvenida.— y, ya que mi hermano habría querido que estuvieras aquí, hable con mis Padres para que te quedaras, pero no por mucho, despídete y por favor retírate.— todo el tiempo se comunicó con Callaghan, la mujer se volteó y prácticamente azoto su cabello en la cara de los tres, Cesar la observo con una mirada asesina, pero Betty le tuvo compasión, ella estaría devastada si fuera su hermano.   Con cautela se acercaron a la urna, a Betty no le gustaba esa parte de los velorios, no entendía el porqué de la práctica, para ella era un poco irrespetuoso pararse sobre la persona fallecida, además siempre pensó que nadie quería ser recordado de esa forma, se quedaría con el recuerdo vivo de sus seres queridos, no con el muerto, por esa razón nunca observo el cadáver de sus Padres.   Sabiendo que ella se incomodaba con este momento, su hermano le dijo que se diera una vuelta, que se pondrían al día luego, ella aceptó y se alejó de ellos, Cesar se quedó al lado de sobrino, prácticamente sosteniéndolo de la cintura, con cada paso que daba Callaghan perdía sus fuerzas.   Un destello naranja le llamo la atención a Betty, lo siguió con la mirada, el cabello de Asher se perdía entre un conjunto de personas, para luego adentrarse en un pasillo poco transitado, ella lo siguió.   El funeral se estaba teniendo en el departamento de los Morózov, así que suponía que ese camino conducía al baño, porque al adentrarse capto puerta tras puerta, bueno si es que se podía describir así, las puertas se separaban por unos buenos cuatro metros, las habitaciones debían ser enormes.   Unas calladas voces le llamaron la atención, por instinto las siguió, al acercarse cayó en cuenta que una de ellas le pertenecía a su novio, sin poder evitar la curiosidad, se colocó al lado de la puerta semiabierta.   Debía ser un estudio, porque lo único que captaba parcialmente era un escritorio, y justo al lado de este, un carrito de licor.   —Debes hacerte responsable, no puedes dejarme sola. — era Valeska, y estaba llorando desconsolada.   —No voy a hacerme cargos de tus errores. — le espeto Asher. — tengo una vida, lejos de ti, el lunes de la próxima semana, estaré tomando un vuelo directo a Royk City, con el amor de mi vida. — se oía alterado.   Debido a los últimos eventos, ellos tuvieron que retrasar su vuelo, cinco días para ser exactos, tan solo faltaban cuatro puestas de sol para regresar a Royk, aunque una parte de ella presentía que ese viaje estaba a punto de derrumbarse.   —No puedes dejarme, abre los ojos los Asher, ella es tu comodín de salida, pero cuando el sexo se vuelva aburrido, o simplemente te aburras de su simplona actitud, te vas a arrepentir de habernos dejado. — se escuchó un golpe seco, como si ella golpeara el brazo de un mueble, o algo parecido.   —No hables en plural, el cuento que te estás inventando no existe.   Ella no recordaba cuantas veces Asher le habría gritado, estaba segura de que nunca lo había hecho, pero con Valeska parecía ser normal que subiera su tono de voz.   —Por supuesto que existe, y no puedes dejarme, eso sería una irresponsabilidad, y sé que no eres capaz.   —Lo siento Valeska, este es tu problema.   Betty entró en pánico porque escucho pasos dirigiéndose hacia ella, perpendicularmente se halaba otra puerta, ella se apresuró a abrirla y a entrar al lugar. Agradeció al cosmos luego de estar dentro del baño, otro agradecimiento más, no dejaba adentrarse en una habitación privada, se apoyó de la madera, escuchando el revuelo de afuera, al parecer la parejita traslado la discusión fuera del estudio, pero no logro captar sus palabras porque ahora susurraba, unos segundos luego las pisadas fuertes de un hombre se dirigieron hasta la sala, donde se desarrollaba el funeral, entonces unos tacones lo siguieron.   ¿Betty dejó escapar todo el aire que estaba conteniendo, entonces dio unos cuantos pasos más hacia el lavabo, se aferró a este, sintiéndose confundida por la conversación que acaba de escuchar, estarían conversando de Víctor? ¿Valeska estaba involucrada en la muerte de su pariente? ¿Por qué Asher fue tan frío? Cientos de preguntas se arremolinaban en su cabeza.   Sin importarle el maquillaje que llevaba en el rostro, se echó un poco de agua en la cara, tratando de calmarse y organizar sus ideas, respiro profundo y nuevamente salió hacia el servicio fúnebre.   Antes de abandonar el baño se aseguro de que el pasillo estuviera desierto, una vez segura, dejo el lugar con cautela. Busco a su familia con la mirada, recorriendo a las personas por la sala de estar, pero no logro ubicarles.   —¿Betty? — llamo Asher tras ella.   —¡Asher! — respondió, salto un poco, sintiéndose culpable por haberle espiado durante su conversación privada.   —Callaghan y Cesar se fueron, los Padres de Víctor no estaban muy felices de verlos, me pidieron que te lleve a casa, Callaghan estaba realmente afectado.   —De acuerdo. — asintió ella.   Ni siquiera se despidieron, al parecer ninguno de los dos era bienvenido en la lujosa morada, él le comento que vino junto a Crista y Astrid, pero también se habían retirado temprano, al parecer todo el pueblo pasaba por allí a darle el pésame a la familia, para irse unos segundos luego, las personas de un pueblo chico tendían a ser amables, pero no se empeñaban en lamerle los pies a nadie.   Durante el camino a casa ambos guardaron silencio, Asher lucia tenso, mordía tan fuerte su mandíbula que ella creía que se rompería un par de dientes, además de que sostenía el volante con ambas manos, los hombros duros y los puños apretando sin sutileza, el círculo de plástico.   No les tomo demasiado tiempo llegar a su zona urbana, en tan solo veinte minutos, él se estacionó frente a la casa de la mujer, donde noto el auto de su tío aparcado fuera del garaje.   — ¿Todo está bien? - pregunto antes de bajarse.   —No lo sé. — respondió él con sinceridad.   —Luces abatido. — ella colocó una mano sobre el hombro de él, dándole un poco de aliento.   —Tengo un dilema. — dijo, algo andaba muy mal porque la mirada de Asher la lleno de desasosiego, lucia deprimido, casi destruido. — Más bien estoy en la cima de un abismo. — agrego.   —Cuéntamelo. — lo alentó.   —Hoy Valeska me dio una noticia que no esperaba y realmente no sé si creerle. — él negó con la cabeza, perdido en sus propios pensamientos, luego la observo, penetrándola con su mirada, ella incluso se removió incomoda en su asiento, gracias a la incertidumbre que él le demostraba. - Valeska está embarazada… De mí. Betty parpadeó un par de veces, incrédula de las palabras que acaba de captar, ¿por esa razón estaban discutiendo? ¿Era eso su gran secreto? ¿Qué pasaría con ellos dos? Cientos de preguntas se arremolinaron contra ella, se sintió extremadamente insegura, entonces una oscura revelación vino a ella.   —¿Te acostaste con Valeska mientras salías conmigo? — le espeto con los ojos desorbitados.   —¿Qué? — respondió ofendido. — no, fue muchísimo antes de que regresaras al pueblo, tres meses antes para ser exactos, yo no quería creerle, pero el día de hoy me mostró un informe médico, según ese papel ella esta evidentemente embaraza.   —Podría ser de cualquier otro. — replicó Betty, comenzando a sentirse nerviosa.   —Ya lo sé, pero no puedo estar seguro hasta que le practiquemos una prueba de ADN al feto.   —¿Y entonces? ¿Cuándo se hará?   —Ella no quiere hacerla hasta que no nazca el bebé, le dije que no era mi problema, porque sinceramente no le creo que sea mío.   —¿Y qué vas a hacer?   —Yo no lo sé. — confeso.   Ella tenía ganas de gritar, de salir corriendo, de escaparse de allí, esto era la jugada de Valeska pare separarlos, su cabeza se embotó con demasiados pensamientos incoherentes, demasiadas dudas, necesitaba tiempo para acomodar las ideas en su cabeza.   —Yo necesito bajarme de aquí, te llamaré mañana. — fueron las palabras de ella, entonces corrió fuera del auto, estresada por todo la situación, confusa por el porvenir, escucho que Asher la llamo para detenerla, pero no le prestó atención, entro a su casa y subió los escalones de dos, ignorando el mundo a su alrededor.
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