La cabeza le palpitaba, causándole un extenuante dolor que ni siquiera le permitía abrir los ojos, las voces de su Madre y su hermana fueron las responsables de despertarle.
Se removió sobre su cama, el estómago se hallaba revuelto, náuseas le martillaron la garganta, pero hizo un esfuerzo por respirar profundo y deshacerse de ellas. ¿Por qué se tuvo que embriagar de esa forma? Siempre tomando decisiones estúpidas.
No aprendía para nada, con dificultad se puso de pie, sus piernas se encontraban flojas, por lo que temeroso de caerse, se apoyó del marco de la ventana, encontrada en su habitación, su mirada se fue inmediatamente hacia la casa del frente. Las cortinas del cuarto de Betty estaban cerradas, recordándole lo imbécil que era.
Asher suspiro lleno de frustración. Luego del fogoso encuentro que tuvieron en la oficina, Betty salto fuera de sus brazos, indignada por su comportamiento, mientras él colocaba la ropa en su lugar, ella simplemente sabe bajo el vestido y salió corriendo de la estancia, no le dio tiempo de seguirle el paso.
Trato llamarla, pero continuaba enviándolo al buzón de voz, sin nada más que un pesado remordimiento, se dirigió al bar local y gasto el resto de la noche tras una botella de Whiskey, tuvieron que enviarlo en un taxi, alrededor de las dos de la mañana, cuando ya no podía permanecer sentado.
Tomaría un baño, se armaría de valor, iría hasta su puerta y hablaría con ella, como debía ser, con coherencia, pero se prometió no perderla de nuevo, si es que ya no era demasiado tarde para eso.
La puerta de su habitación se abrió de golpe, el volteo la cabeza, lentamente con miedo de que el mínimo movimiento lo hiciera vomitar.
—¿Estas despierto ya? — le espeto su Madre. — que bien, entonces puedes contarme por qué mierda llegaste como una cuba anoche, ¿y por qué en el pueblo están diciendo que Valeska esta embarazada de ti? — se cruzó de brazos y se dejó caer sobre el colchón de su hijo, prácticamente rebotando sobre este.
—Porque según ella, lo está. — respondió, el tono de su voz era ronco y somnoliento al mismo tiempo
—¿Engañaste a Betty? — le grito su Madre indignada.
—¿Por qué todo el mundo simplemente asume lo peor de mí? — se quejó con un bufido. — no engañe a Betty, hace tres meses tuve un desliz con Valeska, me pidió que pasara por su departamento a buscar algunas de mis pertenencias, como un estúpido acudí, entonces ella me beso y una cosa llevo a la otra.
—¿Y no utilizaste condón?
—Por supuesto que lo hice, nunca me he acostado con nadie sin uno…— bueno no desde su primera vez al lado de Betty. — Valeska insiste en que la maldita cosa se rompió, yo no lo creo, ni siquiera lo recuerdo, pero es su palabra en contra de la mía.
—¿Betty lo sabe?
El suspiro se acercó a la cama donde se encontraba sentada su Madre, y se dejó caer a su lado, paso sus manos a través de su pelirrojo cabello, toda la situación parecía ser una mentira, desde la muerte de Víctor hasta el sospechoso embarazo de Valeska.
Toda su vida parecía una maldita película de televisión, una muy mala, con demasiado drama para ser real, pero así era la vida, las historias reales en ocasiones tendían a ser más sorprendentes que las ficticias.
—Ya lo sabe, tuvimos una discusión ayer, no tenemos la misma idea al respecto.
—¿Por qué? ¿Cuál es tu plan?
—Esperar los nueve meses, antes de irme del pueblo, no puedo dejar Mystic Hills, sin estar seguro de que ese bebé no me pertenece, sería irresponsable de mi parte.
—¡Por los cielos Asher! — exclamo su Madre poniéndose de pie, camino en círculos por el dormitorio, molesta con su hijo. — ¿Vas a dejar a Betty? ¿De nuevo? ¿Qué te sucede contigo? ¿Te dejé de caer de pequeño?
—¡Mamá! — repico indignado. — no quiero dejarla, ya se lo dije, le pedí que me esperará un poco, puede irla a visitar, tener una relación a distancia, pero ella sigue insistiendo que no lo hará.
—Ponte en su lugar hijo, la dejaste cuando apenas era una niña, ahora regresas a su vida con promesas que no vas a cumplir.
—Las voy a cumplir, sin embargo, necesito más tiempo. — se excusó.
—Quizás Betty no tiene más tiempo.
—La familia es muy importante para mí, lo sabes, si voy a tener un hijo, no puedo dejarlo botado por una mujer, no voy a volver a cometer el mismo error, deje a Betty por Valeska y fue el peor error de mi vida. — dijo lleno de pasión.
—Pues estás cometiéndolo de nuevo, ambos sabemos que esto es solo otra artimaña de Valeska, para demostrarte que tiene poder sobre ti, no seas tonto.
—Papá no querría que me fuera. — declaró en voz baja, pensando que el comentario haría sentir mal a su Madre, pero ella lo escucho y su expresión cambio, por una de inmediata melancolía.
—Quizás no, pero tu Padre no está aquí, cariño. — ella se puso de pie, le dio un beso en la coronilla y se fue. — piénsalo bien Asher, si Betty se va, no va a regresar. — manifestó antes de retirarse del todo.
Asher se lanzó sobre su lecho, coloco un brazo sobre sus ojos, mientras que el otro lo estampaba furiosa contra la mullida superficie, estaba fracasando, todo lo que deseaba para su vida se le escapaba entre los dedos de sus manos.
Amaba a Betty, si lo hacía, no obstante sus principios le impedían abandonar a su futuro hijo, si es que este existiera, por supuesto que la probabilidad de que el niño o niña fueran reales, era escasa, sin embargo, no deseaba cometer un error, alejarse de ese embarazo y luego arrepentirse toda una vida.
La imagen de su Padre no dejaba de destellar frente a él desde que Valeska le dio la noticia, se convirtió en responsable de él, cuando apenas tenía veinte años, se podría decir que Asher fue un error, ambos jóvenes se amaban muchísimo, y no se echaron para atrás, se vieron obligados a madurar con rapidez y asumir las consecuencias.
Prácticamente, podía escucharlo en su cabeza, “Hijo a la familia no se le abandona, sin importar de donde vengan, debes de protegerla”. No quería tener nada que ver con Valeska y su criminal familia, pero no podía abandonar a su neonato allí, en dado caso de que todo fuera una mentira, sería libre de estar con Betty, de terminar lo que habían comenzado, de crear un futuro juntos, ¿Eran tan difícil de entender?
***
Betty sintió náuseas apenas abrió los ojos, corrió hacia el retrete y dejo todo el contenido de su estómago allí.
Luego de su encuentro con Asher, dentro de su despacho, tomo sus cosas y salió huyendo de él, tomando ventaja de la posición en la que se encontraba el hombre, ella tan solo se bajó el vestido, tomo su bolso y corrió como alma que lleva el diablo.
Al llegar a casa se encontró sola, Cesar y Callaghan estaban pescando, o algo por el estilo, el tío trataba de borrar el dolor que abrazaba a su sobrino. Pero al hallarse en soledad, la rubia se dirigió al minibar de la casa, y se disfrutó una botella de vodka, olvidándose de todos los problemas que la acosaban.
Aun así, ahora se arrepentía de tratar de ahogar sus penas con una botella, porque la resaca que martillaba en su cabeza, era el infierno mismo. Las náuseas la atravesaron de nuevo, solo lo dejo ir, buscando deshacerse de todo lo que le causaba dolor… Si tan solo fuera tan fácil hacer lo mismo con Asher.
Estaban en un punto muerto, si él insistía en quedarse con Valeska… Ella no lo querría en su vida, no podía aceptar pasar por lo mismo, sentirse vacía, desolada y traicionada por él.
Lo amaba, siempre lo haría, esa era su triste realidad, pero no podía ser su sombra. Quizás no habría nada entre ellos dos, más que un callejón sin salida, porque después de todos los cambios que habían enfrentado, de intentar tener una relación madura, siempre parecía haber algo que les impedía estar juntos.
Para ella ese oscuro pueblo se convertía en un lugar lleno de luz cada vez que él aparecía en su radar, pero no podía caminar detrás de su luz, como una polilla, porque las polillas siempre terminaban muertas.
Continuaría con su vida, sin importar cuanto le doliera, fue capaz de superarlo una vez, podría hacerlo de nuevo, se armaría de valor y dejaría a Asher Foster… Otra vez, bueno la primera vez fue el quién termino las cosas, aunque no se sentía tan diferente.
Se sentía como una tonta, el amor seguía tirándola en el suelo, burlándose de ella, eso la cabreaba, y la deprimía un tanto.
Se puso de pie, decidida, se cepilló los dientes, se lavó la cara para luego secarla con una toalla. Se miró al espejo y sé prometió una cosa, concentrarse en su carrera profesional, en nada más, su nuevo interés, su nuevo bebe, sería su profesión, después de todo no asistió cinco años a la universidad para arrojar todo a la basura por un hombre, el mismo hombre, demonios no.