Bethany iba tarareando una canción mientras se dirigía al lugar que le señalaba el GPS, su hermano estaba de visita en la ciudad y la invito a cenar fuera de casa, le había enviado la dirección por Google Maps, y justo en ese momento seguía las órdenes del robótico parlante.
Se estacionó frente a un restaurante de comida italiana, llamado Piccola Cucina Osteria, anteriormente provo la comida de ese establecimiento y era deliciosa, además de diferente a la comida rápida que siempre tomaba en la universidad, porque no disfrutaba del comedor de la misma.
Apago su vehículo y lo cerró, bajando todos los seguros, se removió un poco por el frío de la noche, durante el día la ciudad era fresca, alrededor de los veinte grados, pero de noche podía baja a quince, y aunque el invierno era muchísimo peor, algunas ráfagas de viento le provocaban escalofríos.
Diviso a su hermano parado en medio de la cera, estaba vestido casualmente y su cabello rubio se peinaba hacia atrás, tan diferente al Callaghan adolescente que se vestía de cuero n***o y fumaba como chimenea, suponía que este era su yo maduro, se acercó a él y lo saludo, luego caminaron juntos a su destino, hablando de cómo había estado sus respectivos días.
El restaurante era una instalación pequeña, más bien larga, si la observabas de frente notabas un pequeño cuadrado, pero al adentrarte se ampliaba hacia atrás, con un entorno cálido, lámparas elegantes con bombillos amarillos, encontrabas tres tipos diferentes de asientos, un par de mesas fuera del lugar, algunas otras con forma redonda dentro y al final del pasillo butacas rodeadas de vino, ellos eligieron las butacas.
Toda la decoración era de madera oscura, y vidrio, además una hermosa música italiana te daba la bienvenida, ella no entendía ni una sola palabra, pero la melodía era agradable, te calmaba.
Al tomar asiento un mesero se acercó a tomar su orden, su hermano ordeno una botella de vino rojo, un Planeta La Segreta, estilo Rosso, o al menos eso pensaba nunca fue muy buena para catar alcohol, en cambio Callaghan los disfrutaba.
A su orden agrego algunos entremeses de pollo, pan de ajo, como su querido familiar estaba pagando y le dijo que no escatimaría en gastos, decidió comer un plato extravagante, Linguine de langosta, servido con media langosta a la parrilla y salsa de tomate, un lujo que deseaba darse desde hacía mucho.
Callaghan opto por el platillo de Bolas de Arroz Siciliano rellenas de Ragú de Carne con Guarnición, y ambos completaron con una ensalada ligera. Fue una cena elegante pero totalmente accesible.
Recordaba una oportunidad en la que Matt y ella tuvieron una cita allí mismo, incluso recordaba en que mesa se habían sentado, la busco con la mirada y descubrió a una pareja de ancianos riendo y disfrutando de una botella de champán, algo sé cerro en su estómago, comenzaba a pensar que estaba destinada a ser soltera toda la vida, el amor no era para ella, nunca celebraría como esa hermosa pareja, y definitivamente nunca estaría tanto tiempo al lado de alguien.
Bueno quizás estaba exagerando, quizás esos dos llevaban tres días conociéndose, y ella los imagino casados y con hijos por más de cincuenta años, le gustaba creer en el amor, aunque este parecía estar burlándose de ella, aparto la vista de ellos y se concentró en las palabras de su hermano.
Conversaron de trivialidades, del costo del boleto de avión, del vestuario que ella utilizaría para la graduación, de sus últimos exámenes, incluso de Matt, Callaghan le tenía aprecio al joven, y le expreso a Betty que lamentaba mucho su separación, que pensaba que estarían juntos al final, ella solo logro asentir y secundar a su hermano.
Suponía que esa era la vida, las relaciones iban y venían, al igual que las amistades, las ciudades, incluso la familia, nada era permanente, ni estacionario, los seres humanos estaban diseñados para evolucionar, para seguir adelante, y debía aceptarlo con buen semblante.
Lloro por Matt al menos tres días, y luego se lavó la cara y siguió adelante, no podía perderse a sí misma por un hombre, necesitaba seguir adelante, dar pasos pequeños cada día, hasta el día de su graduación, y luego hasta su entrenamiento como agente del FBI, y luego a su trabajo y así sucesivamente, buscar el ciclo de la vida que mueve todo y finamente te lleva a su cause.
Llego la comida y la disfrutaron en silencio, estaba realmente deliciosa, hablaron muy poco mientras comían, una vez terminados sus platos ordenaron una tarta de chocolate como postre.
—Quiero preguntarte algo importante. — dijo su hermano mientras esperaban.
—Dime. — respondió con calma.
—Me gustaría que fuera de visita a Mystic Hills luego de tu graduación. — él la observaba expectante, un poco nervios, y con los ojos muy abiertos, debido a la anticipación, conocía los pensamientos de Betty con respecto a su pueblo natal.
—No me gustaría. — admitió mientras se mordía una uña. — pero considero que soy una mujer madura y en algún punto de mi vida tendré que regresar, por cualquier cosa, quizás sea hora de hacerlo. — analizo más para ella misma que en respuesta a la petición del rubio.
—Sé que no será fácil para ti, nuestro pueblo natal no te trato con mucha amabilidad, pero quiero que pases algunos días en casa, antes de que inicies tu entrenamiento, además quiero que conozcas a alguien.
—¿Estás preparándome una cita a ciegas? — pregunto divertida.
—Para nada. — negó él con la cabeza, mientras retiraba su copa de vino de sus labios. — es más mi propia cita.
—¿Vas a presentarme a señor misterioso?
Su hermano estaba teniendo una relación, sospechaba que clandestina, con un hombre del pueblo, se había enterado porque unos meses antes, durante una videollamada, él le había llamado amor a un hombre detrás de su silla, ella no pudo verle el rostro porque el susodicho estaba de pie, solo pudo observar sus pantalones y que no llevaba camisa, poseía un vientre plano, totalmente envidiable.
—Puede que sí. — respondió su hermano, sus mejillas se coloraron un poco y eso la sorprendió, muy pocas veces él se cohibía por algo. — estamos pensando en formalizar nuestra relación, hacerlo público ya sabes, y quiere conocerte y yo quiero que lo conozcas. — agrego con timidez.
—Me parece maravilloso, Cal.— ella tomó una de las manos varoniles sobre la mesa, dándole apoyo. — mereces que te amen, y me encantaría conocer a tu novio.
Su rostro se iluminó y le dedico una brillante sonrisa.
—Me alegra que pienses de esa forma. — aunque Betty sentía que le ocultaba algo, estaba siendo un tanto enigmático con su relación.
Una graciosa suposición le paso por la mente, ¿Seria Asher Foster? ¿Por eso tanto enigma?
Negó con la cabeza, eso era una locura, Asher era completamente heterosexual, y su hermano no saldría con su exnovio, además nunca le cayó muy bien el pelirrojo, y Callaghan prefería hombres mayores a él.
Descarto la idea, aunque seguía dudosa del comportamiento de su hermano, el postre llego unos segundos luego, terminaron su cena, pagaron la cuenta y regresaron al departamento de la chica, pronto sería la graduación, y ahora con el viaje a Mystic Hills en mente, tenían mucho por hacer.
***
Unas semanas después
Llego tarde el día de su graduación de la universidad, se sintió muy avergonzada, la hora de su teléfono inteligente sufrió un descontrol y su alarma no sonó a tiempo, su querido hermano sabía la hora correcta, pero en lugar de levantarse al momento en que sueño su propio timbre, lo apago y siguió durmiendo.
Les agradecía a las fuerzas místicas que logro arribar justo cuando los organizaban en sus sillas, tuvo que ponerse el birrete y la toga mientras iniciaban la ceremonia.
Fue un momento espléndido, no todo el tiempo se lograba cumplir el sueño de tu adolescencia, desde que se enteró de la muerte de sus Padres, un sentido de justicia creció en su ser, deseaba a poner tras las rejas a los criminales que se aprovechaban de otros.
En ocasiones sentía que tuvo suerte con el caso del basurero, pero también que su ingenio la llevo a salir triunfante de cada dificultad que se le presentó en el camino, fue lo suficiente inteligente como para librarse de sus garras.
Se esforzaría por continuar seguir su instinto y aplicar lo aprendido durante esos cinco años de carrera, una nueva etapa de su vida comenzaba y ella estaba feliz de no haber desperdiciado ni un minuto.
Comenzó la universidad a los diecisiete años, a punto de cumplir los dieciocho y la culminaba a los veintidós, nada mal para una chica de un pueblo pequeño.
Al llamarla para recibir su título, Callaghan la vitoreo con todas sus fuerzas, su tío Cesar no pudo asistir ese día, por cosas del trabajo, pero como siempre su hermano estaba allí llenando él cambió que dejaron sus Padres.
Luego de que la ceremonia culminara, el par de la familia Andrews se tomó fotos, para rememorar el momento, también se tomaron fotos con Cole, y Mei, quien se graduaría el próximo año, pero estaba allí para su novio.
La familia Jones también asintió al evento, siempre apoyando a su hijo en todas sus metas, su Padre se sentía un poco temeroso, porque Cole era el único hijo de la pareja, por lo tanto era heredero de todo su imperio, y siempre espero que estudiara finanzas, o administración de empresas o algo parecido, para seguir la tradición de dedicarse a la empresa.
Pero ella había llevado a su amigo a tomar otra decisión, a realizar justicia por aquellos que no tenían voz, y la verdad, Cole era un genio de computadoras, podía hackear cualquier sistema, descifrar cualquier enigma cibernético, conseguir accesos a cualquier servidor, simplemente lo llevaba en la sangre.
A pesar de tener tanto dinero él era un chico normal, un poco mimado, pero buena persona, y le aseguraba a su Padre que, llegado el momento, no dejaría la empresa en el aire.
Como siempre los Jones no escatimaron en regalos ni en gastos, los invitaron a comer a uno de los restaurantes más famosos, costosos y lujosos de la ciudad, la comitiva aceptó gustosamente, no se podía perder esa oportunidad.
Pasaron un rato muy agradable mientras almorzaban, pero termino rápido porque Cole tenía que ir a vaciar su habitación en la universidad, y Betty tenía que hacer las maletas para regresar a casa… ¿Casa? No sabía si Mystic Hills seguía siendo su hogar, luego de cinco años en una gran ciudad llena de tanta diversidad y entretenimiento era difícil verse atraída por un pueblo pequeño.
Ella se despidió de sus amigos y junto a su hermano regresaron a su departamento donde comenzaron a empacar.
Una media hora después alguien toco la puerta, por un momento deseo que fuera Matt, pero no lo fue, era su tío, a quien recibió con los brazos abiertos, recibió una felicitación de su parte y un regalo inesperado.
—Es un poco ostentoso, pero tiene un enorme valor sentimental para mí. — dijo cuando le entrego la caja, era de madera, un tanto grande, ella la acepto con gusto, estaban sentados uno al lado del otro en el mueble de su sala, y ella se sentía curiosa ante tal gesto, al abrirlo se quedó boca abierta. —fue mi primera arma, mi Padre me la regalo cuando llego de un viaje en Israel.— explico cesar con rapidez.— lo hizo porque sabía que quería ser policía, desde pequeño quise serlo y a los quince años él me inscribió en clases de tiro y el Polígono local se convirtió en mi segundo hogar.— ella se sintió melancólica por un momento, su abuelo fue un gran hombre y sabía que Cesar y Calligan, el Padre de Betty, lo extrañaban mucho, bueno al menos mientras su Padre estuvo vivo, esperaba que pudieran estar en el mismo lugar.— en fin, quería que la tuvieras.— sentencio el hombre.
Ella abrió la caja, era una Mágnum serie cincuenta siete, en el dorso se leía: Hecha en Israel, y era de uso oficial, no se imaginaba lo que su abuelo tuvo que hacer para obtenerla, lo más llamativo era que estaba bañada en oro, ella la sopeso en sus manos, acostumbrándose al peso, apunto a nada en específico y se sintió poderosa.
—Gracias tío. — dijo finalmente. — la amo.
La puso de nuevo en su lugar y abrazo al hombre a su lado, por unos breves minutos sintió que su Padre la tenía en sus brazos.