Capítulo 39: El baile

3152 Palabras
Las luces transmitidas por los faroles, casas, establecimientos, y la calle en general, pasaban frente a ella como borrones, suspiró pesadamente, volver a casa se convirtió en una experiencia totalmente diferente, el antiguo pueblo removía dentro de Betty, emociones que no podía comprender, todo parecía estar estético, igual a como se encontraba cuando se fue, pero al mismo tiempo todo se veía diferente.   Volteo su mirada hacia Asher, quien conducía su viejo auto, un BMW 507 de 1950, aunque la palabra viejo no parecía la descripción adecuada, porque el vehículo había sido renovado de adentro a hacia fuera, totalmente, parecía sacado de fábrica.   Ella se rellenó un poco más en los asientos de cuero, causándole gracia el sonido que hacia la tela de su vestido contra el material del asiento.   Bethany tendía a distraerse enormemente, era una mala costumbre que le costaba evitar, se recordó de ello porque evidentemente su mente se fue a perseguir mariposas unos minutos atrás, estaba pensando en Asher… Era extraño verlo nuevamente a su lado, ¿Cuántas veces se encontraron justo así? Él conduciendo y ella a su lado, en silencio, solo contemplándolo a él.   Regreso su mirada a su punto principal, quien estaba relajado como siempre, en la radio sonaba una tonada de amor y él la tarareaba, amaba la música, incluso tocaba la guitarra y el piano, habían tomado clases juntos, pero ella se dio por vencida luego de un par de meses.   ¿Por qué se acercó a ella nuevamente? Esa pregunta no la dejaba conciliar el sueño por las noches, la atormentaba, deseaba saber la razón por la cual decidió invitarla al baile, sentía como si él deseaba retomar las cosas donde las habían dejado, y honestamente para ella no era posible.   —Asher. — lo llamo con calma, él respondió con un sonido afirmativo de su boca. — ¿Por qué mi invitaste al baile? — pregunto cautelosa, pero sinceramente intrigada.   —Porque quería volver a reconectar contigo. — respondió con un tono de voz que indicaba que su punto tenía lógica.   —Pero podía hacerlo llevándome al barbacoa. — era un viejo bar, encontrado en el centro de pueblo, todos iban allí por una buena comida y buena bebida.   Él detuvo el auto a un lado de la calle, a ella le pareció extraño, pero no hizo preguntas, luego Asher se dio la vuelta en su asiento, para poder observarla, apoyo uno de su brazo sobre el volante, y el otro de su propio asiento, la miro con seriedad, o más bien vehemencia.   —Betty.— comenzó con un grave tono de voz.— sé que esto va a ser difícil de creer, pero te he extrañado.— confeso, ya lo había dicho, pero en esta oportunidad su confesión le llego hasta lo profundo de su alma.— nos criamos juntos, fuiste mi mejor amiga durante años, fui un completo imbécil contigo, lo sé, siempre lo recuerdo, y de verdad lamento como terminaron las cosas entre tú y yo, solo me gustaría recompensarte por el daño que te hice.— él se mordió un labio, analizando sus próximas palabras.— si es que tú me lo permites, claro. Ella se sonrió, era un buen comienzo, era justo para ambos dejar el pasado atrás, no eran dos adolescentes rencorosos, se habían convertido en dos adultos maduros, que podían aprender a perdonar y a sanar heridas del pasado.   —¿Amigos? — sugirió ella, extendiendo su mano.   —Amigos. — acepto él, tomando su mano y sacudiéndola.   Retomaron su camino, mantuvieron una amena conversación acerca del tiempo perdido entre ambos, para su sorpresa, incluso hablaron de Matt, como fue que lo conoció, lo buen hombre que era, y como fue terminaron, se atrevió a confesar que lo extrañaba un poco.   Luego Asher le platico acerca de su única relación pasada, aparte de ella, claro esta. Valeska Morózov, al parecer la mujer era una niña de papi, los primeros años fueron color de rosa, pero luego comenzaron a tener desacuerdos, en los que su Padre siempre terminaba involucrándose, el pelirrojo admitió no estar muy orgulloso de permanecer al lado de la despiadada morena, pero fue difícil aceptar que no existía un futuro para ellos.   Según el todo se acabó, no deseaba regresar a la tortura de estar implicado con ella, una parte Betty deseo que fuera no cierto, sin importar las decisiones pasadas que tomo, Asher era un buen hombre y se merecía ser feliz.    Unos quince minutos después, se bajaron del auto, encontrándose frente a su antigua preparatoria, al parecer una cápsula del tiempo conservo el edificio, porque no había cambiado ni un poco, la misma pintura, los mismos grafitis de la mascota del colegio, incluso los asientos exteriores continuaban en su lugar.   Bethany recordó cómo era hallarse rodeada de estudiantes tontos, mientras ella corría hacia la próxima clase, todo se veía exactamente igual, con la diferencia que era noche los adolescentes se convirtieron en adultos que se bajaban de sus autos, paseaban por los jardines para entrar a la fiesta, o incluso se regresaban para esperar a sus citas, esa noche se daría cuenta si seguían siendo los mismos tontos. —¿Vamos? — le pregunto Asher mientras le ofrecía su hombro, ella aceptó y se guindó a él, caminaron juntos en dirección a las puertas del colegio, las miradas furtivas y los susurros al verla, no se hicieron esperar, pero no le importaba, estaba acostumbrada a los chismes de un pueblo pequeño, podían irse todos al infierno si por ella fuera, la noche estaba para disfrutarla y eso haría.   Al entrar en el edificio, Betty imagino que nuevamente era una joven diecisiete años, desearía regresar a esa época, un poco antes, alrededor de los quince años, antes de que el mundo le mostrara sus verdaderos colores, de que la vida le pegara en la cara con un bate beisbol.   Cuando su Padre continuaba con vida, su Madre no era una infiel mentirosa, y Asher era su mundo… Pero desafortunadamente no tenía una máquina del tiempo, ni una varita mágica para cumplir con ese sueño, por lo que se centró en el que aquí y el ahora.   Al parecer la fiesta se realizaría en la cancha de deportes, como era costumbre, siguieron a algunos es compañeros que se dirigían hacia allí, el pasillo que conducía a las puertas del espacio que esa noche se convirtió en salón de baile, estaba decorado con telas blancas, y luces de navidad azules, un cartel que colgaba del techo, citaba: Bienvenidos al camino de los recuerdos.   Y que paseo, diferentes pantallas de televisores mostraban algunas fotos de los exalumnos de la escuela, una pantalla por año escolar, esa noche se encontraban al menos diez generaciones de graduandos.   Betty y Asher se demoraron observando la suya, ella notó que aparecía en alguna de las fotos, pero su acompañante se podía divisar en al menos la mitad.   Una de las fotos llamo mucho su atención, era una foto de él, solo en el verdadero baile de graduación, llevaba la banda y la corona del rey del baile, pero se encontraba al lado de un maniquí que lucía el mismo equipo, pero para la reina del baile.   —¿Por qué estás solo? — le pregunto, confundida.   —¿Qué no lo sabes? — respondió él con otra pregunta, su mirada le regresaba la confusión.   —¿Qué cosa?   —Betty tú fuiste la reina del baile. — dijo con elocuencia, sin poder creerse que ella nunca se enteró de aquel hecho.   —¿Cómo puede ser? — se hallaba desconcertada, nadie nunca se le ocurrió mencionar ese dato. — jamás me entere de ello, bueno hasta ahora. — se corrigió.   —Creo que le entregaron tu kit de reina a Cole Jones. — respondió él, mientras se recaba la barbilla. — una de las chicas del comité de relaciones públicas, se enteró de que él era tu cita, y se lo hizo llegar para que te lo entregara.   —Nunca me lo dio. — le asombraba poseer esa nueva información, Cole no era mezquino, exigiría una respuesta más tarde.   —De seguro se le olvidó. — trato de enmendar Asher. — todos sabemos por qué no asististe esa noche.   Ella solo pudo asentir, le reclamaría a su amigo más tarde, la pareja continuó su camino y finalmente alcanzaron las puertas dobles del lugar, allí les tomaron una foto y confirmaron sus nombres en la lista de alumnos, además les colocaron una corona y una banda que los señalaba como rey y reina de su clase, eso fue una sorpresa agradable.       Al adentrarse en el salón sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, la poca iluminación que tenían provenía de luces colgando en las paredes y del techo, dándole una romántica atmosfera a la estancia.   En el centro de la cancha, un vacío círculo se abría paso para funcionar como una pista de baile, algunas parejas ya se encontraban reunidas allí, alrededor de la improvisada pista, se hallaban mesas decoradas con manteles blancos y azules, los centros de mesa eran grandes floreros con flores de tonalidades similares.   Noto que, al menos cuatro parejas más llevaban el reconocimiento por ser rey y reina de su generación.   —No puedo creer que lleve esto. — murmuro Betty, mientras se jalaba la banda de su pecho.   —Te sienta bien. — la halago Asher. — escojamos una mesa.   Se sentaron con Cole y Mei, quienes también asistieron al evento, ella hizo las presentaciones y todos se saludaron, ella recorrió el mar de rostros, algunos le resultaban familiares, incluso se acercó a saludar a esas personas, pero otras no lo eran, aunque uno que otro compañero de su Madre y su Padre, se aproximaron para platicar un rato con ella.   Luego de todos esos intercambios, Asher la tomo de la mano y la llevo a la pista de baile, era una movida canción, en la cual se rieron muchísimo, regresaron agotados a su mesa, donde ella invitó a bailar a Cole, aprovechando la lejanía de sus parejas para asediarlo con preguntas.   —¿Por qué demonios no me dijiste nada acerca de esto? — indago una vez que se encontraban apartados de cualquier oído curioso, en esta ocasión señalo hacia su corona.   —Tu tío no me dejo. — replico de inmediato, subió sus manos, en una expresión de no me culpes a mí. — me dijo que era mejor para ti y tu recuperación dejar el pasado atrás, además no estaba muy feliz con que Asher fuera tu acompañante real.   Ella bufó, últimamente sentía que su tío tenía siempre la última palabra cuando se trataba de sus relaciones, tendría que conversarlo con el hombre mayor.   —Fue hace muchísimo tiempo Betty. — se quejó él. — dejémoslo en el pasado, y disfrutemos de la noche.   —Tienes razón. — respondió de buen humor.   Al terminarse la canción que bailaba con su mejor amigo, regresaron a sus respectivas parejas, paso mucho tiempo bailando al lado de Asher, la alegría llenaba el lugar, además el encargado de la música los tenía a todos saltando con divertidas tonadas.   Cuando no se encontraban bailando, los fiesteros se arremolinaban sobre la mesa de aperitivos, o la de bebidas o simplemente regresaban a sus puestos, durante un momento de la noche la antigua pareja simplemente se dedicó a recordar y reírse de sus antiguas travesuras, algunos estudiantes de su clase se les unieron y luego un gran grupo se peleaba por decir: “¿Recuerdas cuándo…?”   —Prepárense todos para el momento romántico de la noche. — dijo el DJ a través de su micrófono, la animaba conversación murió al instante, mientras todos buscaban a su compañero de la noche y se dirigían a la pista.   —¿Quieres ir? — le pregunto Asher un tanto cohibido, ella asintió.   Tomando su mano con delicadeza, él la arrastro al medio de la pista, una vez allí, ella colocó sus brazos sobre los hombros del hombre, para que él la tomara de la cintura, bailaron una lenta tonada, ambos conocían la letra, porque se trataba de una canción que pertenecía al musical “Hedwig and the Angry Inch”, fue la obra principal que presento el grupo de teatro un año antes de que Valeska apareciera en sus vidas.   Mientras la canción sonaba, ellos la cantaban, y sus pies se movían al ritmo de la música, Asher acaricio sus mejillas, no podía describir su mirada como otra cosa que devoción, y estaba segura de que ella lo observaba de la misma forma.   Ambos sentían que el soneto se ajustaba exactamente a la historia de los dos, ese trágico amor naranja, que parecía no desaparecer, que, siendo honestos, aún dolía como el infierno, estando allí frente a frente, envueltos en los brazos del otro, parecía que las cenizas que quedaron se revolvían alrededor de sus cuerpos, tratando de avivar el fuego muerto que los separaba.   —Esto es tan yo. — dijo Asher con voz queda.   — ¿A qué te refieres? - indago Betty.   —La primera frase de esta canción, que dice: Perdóname por no saber, porque entonces yo era solo un niño… Y tú eras mucho más. — lo decía con un gesto de arrepentimiento, además de un cálido tono de voz que removía deseos dormidos sobre Betty.   —Asher. — ella quitó la mirada de sus ojos, mientras que su tono fue de reclamo. — unas horas atrás dijimos que seriamos amigos, ¿recuerdas? No podemos retomar las cosas donde las dejamos no es posible.   —Lo sé. — suspiro él, resignado. — es solo que este romántico ambiente, me recuerda a todo lo que me perdí, porque ahora puede entender todo lo que te quité.   —No pienses en eso. — ella negó violentamente con la cabeza.   —No puedo, fui un tonto Betty, teníamos una vida planeada, o al menos tú la tenías, y yo me sentía cómodo con ello, te quité toda la ilusión, rompí tu corazón, por alguien que sinceramente no valía la pena.   —Ya basta. — le pidió ella a punto de llorar. — ya lo arreglamos, todo eso se quedó en el pasado, no podemos revivirlo Asher, tenemos que dejar las cosas como están, y vivir con las consecuencias de nuestras decisiones.   —Solo quiero que seas parte de mi vida nuevamente. — él colocó su frente contra la de ella, tratando de que la chica lo observara. — en cuanto te vi la otra noche, recordé nuestra niñez, nuestra adolescencia, tú siempre estuviste para mí, y ahora una parte de mí, siente que te necesita.   —Han pasado tantos años. — respondió ella, más para sí misma que para el pelirrojo.   —No más de los que hemos estado juntos, prácticamente nos criaron juntos, eso no puede olvidarse con facilidad.   —¿Crees eso? — esta vez ella se atrevió a levantar el rostro, separando sus frentes, para observarlo. — no eres fácil de olvidar Asher Foster.   —Tú tampoco lo eres Betty Andrews. — él la atrajo a su pecho, abrazándola más fuerte con sus brazos, coloco su barbilla sobre su cabeza, y Betty no pudo evitar respirar con ahínco, para captar su dulce aroma.   Entre ellos existían tantos recuerdos, la mitad de una vida juntos, como amigos y luego como pareja, hasta de amantes, no era fácil simplemente pasar por alto, era cierto que algunas memorias eran dolorosas, pero otras estaban llenas de felicidad.   Pero su plan seguía en marcha, no podía abrirle su corazón con tanta facilidad, seguirían siendo amigos, como siempre, porque siempre lo habían sido, se contaban todo, y habían compartido tantos momentos importantes, como la primera vez que se les aflojó un diente, las primeras lecciones para aprender nadar, los primeros raspones realizados por caerse de la bici, o incluso la primera vez que condujeron un auto, muchas primeras veces que era difícil de olvidar.   —¿Amigos? — susurró Betty contra su pecho.   —Amigos. — suspiro Asher, poco convencido de esa palabra.   ***   Eran las cuatro de la mañana cuando Asher dejo a una cansada Betty, en el pórtico de su casa, le dio un beso en la frente y ella entró sin decir palabra alguna, solo fue capaz de dirigirle una sonrisa como respuesta, el gesto se debió a la barrera que deseaba colocar entre ambos,  aguardo a escuchar el clic de la cerradura para voltearse y caminar hasta su propio hogar.   Pateo una piedra en el camino, se sentía como esa pequeña roca, simplemente arrastrado por la vida, perdido sin rumbo aparente.   Luego de su graduación de la secundaria, inicio la carrera de arquitectura en una de las universidades locales, Valeska tomo Administración de Empresas, era lógico por la fortuna que maneja su familia, por un tiempo todo entre ambos fue de maravilla, hasta que su familia comenzó a ser determinante con respecto a las decisiones que les atenían a los dos.   El señor Morózov trató de convencerlo de que se uniera al negocio familiar, porque en algún momento lo lógico era que ellos se casaran, tendrían un apartamento en el Seasons, el edificio más costoso de la ciudad, vendrían los hijos, y él se convertiría en un auténtico Morózov.   ¿Pues adivinen qué? A él no le iba a ese plan, nunca le gusto que los demás decidieran por él, al menos con Betty ambos tomaban las decisiones, porque ella siempre le consultaba hasta el más mínimo detalle, incluso cuando eran niños, recordaba que juntos crearon un libro que detallaba los preparativos para su boda, le pusieron tanta brillantina que sus Madres no lograron sacársela de las manos por al menos cinco días.   Cuando su vida se descontroló no podía pensar en nada más que no fuera Betty, fue cuando una revelación vino a él, huyo de ella, por miedo, a no llenar sus expectativas, no poder ser el esposo perfecto que ella quería, además muy a pesar debía admitir que su Madre tenía razón al decir que estaba pensando con la cabeza de sus pantalones y no la que tenía sobre los hombros.   Todos cometemos errores y el peor error en la vida de Asher Foster, fue dejar ir a Bethany Andrews, ahora lo sabía, y le frustraba saber que ella seguía empeñada en no verlo como otra cosa que no fuera su amigo, era simplemente frustrante.   La quería, podía amarla de nuevo, porque estaba seguro de que ese sentimiento nunca se fue, estaba allí dentro de él, porque cuando trataba de imaginarse una vida futura, ella estaba presente, siempre fue ella, y tuvieron que pasar años separados para que él lo supiera.   Cuando la vio sentada en el porche del hogar Andrews, lo supo, elle fue su roca, su norte, su amiga, su mejor consejera, y la quería de vuelta, ¿pues adivina qué? Iba a esforzarse por ganársela nuevamente, contra viento, y marea.
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