Al menos cinco minutos corrieron en completo silencio, perdidos en las palabras que deseaban decir, o que más bien tenían miedo de poner sobre la mesa. La noche estaba estrellada, el clima frío, una ligera neblina se levantaba desde el suelo, rodeándole los pies, Mystic Hills podría ser tétrico para cualquier turista, pero para aquellos que nacieron en medio de su indiferencia, se convertía en un bonito lugar, era estúpido pensar eso, ya que ella demostraba su aberración por el lugar, abiertamente, pero allí sentada en todo el centro del pueblo… Se sintió como en casa, lástima que debía irse de nuevo, había formado su vida en otra ciudad, y tenía que regresar, con o sin el hombre que estaba frente a ella. Trago grueso mientras se dedicó a observarlo, estaba preocupado, sus cejas se ena

