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4519 Palabras
La puerta de la oficina de Blair zumba con fuerza y éste se lleva una mano a su cabeza, adolorido. Tenía una gran resaca, pero aun debía de terminar de verificar algunos reportes que habían hecho los profesores sobre los alumnos, debía de controlar que todos estén en su absoluto poder, sin fallas. Antes que pudiera ponerse de pie o decir "adelante" la puerta se abre y Cole pasa rápidamente Levantó la cabeza y su rostro despreocupado dejó de lucirse para mostrar autentica confusión. —Se llevaron a Saskia. —¿Eh? —¡La estaba esperando, pero no volvía más, era extraño nunca abandona una pizza así que he ido corriendo a buscarla y no estaba! —Quizá ha recibido un llamado y se ha tenido que ir, Cole. —El espejo estaba rojo y lleno de sangre. Se llevaron a mi hermana. —Repitió, tensando la mandíbula. —Dime que tengo que hacer. Blair se quedó mirándolo unos segundos hasta pestañear confuso, luego asiente, intentando pensar en que hacer. —Saskia no tiene marca, no la podré rastrear, pero podrás hacerlo tú que tienes un lazo de sangre. —Estoy en conjuro I y el conjuro de rastreo es Conjuro IV —Movió rápido sus manos. —Necesito encontrarla, entraré en pánico, j***r. ¿Y si ya la han matado? Sí ella muere me quedaré sin aire en los pulmones, la llegan a herir y yo me muero. Ella me da vida. ¡Somos mellizos! —Tranquilo si se la han llevado los cazadores está viva. Quieren el Sabbat, como todos, así que la necesitan viva para ello. —Ni siquiera sabe leerlo. ¿Por qué no me han llevado a mí? —Porque tú te defenderías con tu magia, ella no. —Tensa su mandíbula y añade en voz baja: —Ella no puede defenderse. —¡No estés tan calmado, dime algo! —Si no te relajas nunca podremos encontrarla. Necesitas la mente en blanco. Cole presionó sus labios y se sentó en la silla, mirándolo impotente. Odiaba estar tan desesperado por querer algo y no poder conseguirlo, necesitaba a su hermana, necesitaba que esté bien y los cazadores justamente no le darían un café con galletas y un masaje en los pies. —Los cazadores tienen un patrón. Primero los torturan mentalmente, quieren hacerlos sentir solos para que así piensen que la única solución u opción conveniente es aceptar lo que ellos proponen hacer. —Mi hermana se ha sentido sola desde que he hecho amigos aquí, no lo ha dicho, pero estoy seguro. —Saskia tendrá que ocultar eso, tendrá que intentar parecer lo más fuerte posible. Estarán en un trayecto de tortura al menos cuatro o cinco horas, depende de lo paranoicos que se sientan, aunque con Saskia quizá estén más confiados, saben que ella no tiene marca por ende no tiene lazo conmigo y no podré buscarla. —¿Qué pasa si ella no soporta la tortura? —En el mejor de los casos solo la harán sentirse un poco débil, bajar su autoestima o su ego, pero en el peor de los casos entregaría el Sabbat y la matarían. —No pueden matarla, necesitan a un Hewitt para leerlo. —Sí, pero Saskia no puede leerlo. No les sirve. Solo ahora debemos saber dónde están escondidos para esconder a alguien como ella. —Debemos buscar a Hunter. Lo llamaré. —¿Confías en él? Quizá él también está detrás de esto. —No conozco a ningún otro ser mítico que pueda tener un lazo con los caza...Karteen. —Cole, recurrir a Karteen es el acto más estúpido, te pedirá que le pagues el favor. —Mi hermana vale la pena, si debo ser el esclavo de Karteen lo seré, pero quiero a mi hermana de vuelta. Blair asintió con la cabeza y se puso de pie. —Karteen estará encantada de recibirlos hoy. No tardaron en llegar, el portal les dejó justo en la puerta de entrada. Cole al instante reconoce que es la misma casa que ha hecho su fiesta de cumpleaños, Blair caminó por el pequeño jardín llegando al porche y luego a la entrada, donde tocó timbre. La puerta se abre, Karteen tenía una mano en su boca, limpiando las ensangrentadas comisuras de sus labios llenas de sangre, Cole pensó que probablemente se debe de estar alimentando. —El líder y el mellizo. —Murmuró pensativa. —¿Cuál es el honor de su llegada? —Los cazadores se llevaron a Saskia. La sonrisa de Karteen se congela, y poco a poco se esfuma lentamente. —¿Cazadores? —Abrió más la puerta para que pudieran entrar. —¿Están seguros? —La atacaron en el baño. —Le explica Cole, intentando mantener la calma. Blair lo miró de reojo. ¿Mantenía la calma cuando estaba Karteen pero con él no? —Debe de estar en el centro de cazadores, allí tienen lo necesario para someter a un brujo. Blair frunció sus cejas. —¿Someter un brujo? —Cuando no quieren matarlos los encierran hasta atormentarlos. He visto algunos hombres lobos que tienen ahí desde hace unos diez años maso menos, allí dentro hay de todas las razas posibles. ¿Hunter sabe algo? —No creo que esté del lado de cazadores contra Saskia, pero de todas formas, sigue siendo un cazador. Desconfiamos de él. Karteen asintió lentamente con la cabeza. —Me he enterado que los últimos proyectos no se lo han estado contando, sus últimas tareas no las ha hecho, se niega a hacer lo que debe hacer. Así que estoy segura que no sabe de Saskia, aunque muchos allí me deben favores, quizá pierda algunos cuantos, pero al menos podré llegar a ella. —¿Qué me pedirás a cambio? —Cole la miró. Karteen entrecerró sus ojos, permaneció en silencio lo que Cole creería una eternidad. Karteen no quería dejar el favor como algo que podía pedirle luego, quería pedirle algo a cambio ahora mismo, pero estaba indecisa. ¿Qué se supone que debía de pedir? Siempre fue rápida a la hora de elegir, pero ahora se sentía como una niña al frente de una golosinería donde no puede elegir sus malditos caramelos. —Tú sangre. POR OTRO LADO. El dolor era algo que estaba en primer lugar en las confusas e inefables emociones de Saskia. Sentía un gran ardor en su hombro y rostro, sentía que la cabeza le ardía mientras que tenía el pelo pegado a su piel por una capa de sudor y sangre dado el golpe en la cabeza. Abrió los ojos, pestañeando confusa mientras un zumbido le causaba un dolor más intenso que el de una resaca, todo le daba vueltas, era confuso y doloroso. ¿Qué sucedió? Quiso moverse para tocar su cabeza o al menos sacar el cabello de su vista, pero entonces sintió algo que jalaba de sus brazos hacia atrás. Miró su alrededor notando que estaba atada a una silla con ambos brazos hacia atrás y piernas también atadas. ¿Qué? Alzó la vista y notó que no había nadie más en la habitación donde estaba, no había ni un mueble, alfombra o ventana, no había absolutamente nada. Bueno, siempre es una buena opción empezar a rezar —¡Hoooooooooooolaaaaa! —Gritó. —¡Se olvidaron de la bruuuuuuuuujaaa! A los pocos segundos de haberlo dicho automáticamente la puerta se abre. Ella mira como aparece Gave con una enorme pero retorcida sonrisa, mostrando su amarillenta dentadura y su diente de oro. Saskia entrecerró sus ojos, disgustada, mientras él se acerca a ella como si tuviera todo el tiempo del mundo. —Mira, el s*******o ha sido exitoso. —Saskia admite meneando la cabeza. —Te doy un seis de diez, ha sido brusco y doloroso, pero poco original. La próxima secuéstrame, en otros términos, podría ser en el instituto, trabajando, hay algunos detalles. Gave dejó de sonreír para mirarla incrédulo. ¿Está haciendo bromas cuando fue cazada? —Cierra la boca. —Advirtió. Arrastraba una silla de madera con una mano, la dejó frente a Saskia, dada vuelta y se sentó apoyando los brazos por encima del respaldo. La escanea con la mirada. —Un Hewitt sin magia, ¿Quién lo diría? —¿Quién diría que tardaran tanto en averiguarlo? —¿Sabes que así murieron tus padres? Atados en una silla y torturados. —Sí, está claro que no son muy originales ¿Eh? —¿Sabes qué? Eres una carnada fresca. —¿Sí? ¿Es por eso que intentas y fallas miserablemente en asustarme? Entre cierra sus ojos, fastidiado. —No tienes marca por lo cual tu líder, Van Ewen no podrá rastrearte, reglas de un brujo. —No esperaba ser rescatada de todas formas. Echa su cabeza hacia atrás, pensativo. —Eres guapa. —Lo sé. —Lástima que esa belleza nadie la verá, a menos que colabores. —No sabía que los cazadores tienen misericordia, que bonito. —¿Empezarás a rogar? —No, pero puedo burlarme mucho, soy ingeniosa. —Te daré un trato, Saskia. Sí decides colaborar con lo que te pida puedo soltarte. Sé que no tienes magia y sabes que no dudaré en golpearte de nuevo, así que, si te suelto e intentas algo ya sabrás la consecuencia. —Hecho. Gave se pone de pie, le desata únicamente una mano y luego vuelve a sentarse frente a ella. —Éste no era el trato. —Le puso mala cara. —¿Crees que soy tan idiota para creer que será tan fácil someterte, cariño? Saskia llevó una mano a su cabeza y retiró su cabello para tener una mejor vista, lo llevó hacia atrás sintiéndolo mojado. Tocó su cabeza y al instante hace una mueca, adolorida. Jamás había recibido un golpe tan fuerte y bruto, apostaba que si hubiese recibido otro golpe contra aquél espejo probablemente haya tenido consecuencias muy graves. —¿Puedo al menos pedirte algo? —Susurró. —Sé que me torturarán, pero por favor, por favor, no me saquen mi collar. Gave al instante clava la mirada en la piedra preciosa que colgaba de su cuello, entrecerró sus ojos y encantado sonrío con malicia para estirar su mano y llegar hacia el collar del obsequio de Blair, al instante que se lo quita de un brusco movimiento, Saskia le sonríe ampliamente. Eso confundió a Gave y su sonrisa de arrogancia y absoluto control cambió a una confusa. —La psicología inversa nunca falla, Gave. Entonces, con su mano estira su mano hacía Gave, la apoya sobre su antebrazo y cierra sus ojos con fuerza esperando así entrar a sus recuerdos. Pero, nada sucedió, al contrario, volvió a abrir los ojos confusa y lo miró perpleja. —¿Quisiste usar magia conmigo, Saskia? —Pregunta entre risas. Bota el collar aun lado y Saskia aparta su mano. —Por si no lo sabias los cazadores tienen un bloqueo, nos lo crean nuestros brujos prisioneros forzadamente. No puedes leerme si estoy bloqueado, muñeca. Miro con los ojos entrecerrados como Gave le sonríe con arrogancia, se mueve buscando algo en su bota y luego saca una afilada y puntiaguda daga. Se tensa mirándolo, completamente alerta. Gave le regala otra sonrisita para acto seguido con todas sus fuerzas clavársela en su rodilla. Saskia libera todo el aire en sus pulmones gritando mientras se retuerce aun amarrada a la silla. Cierra los ojos tirando de su cabeza hacia atrás mientras presiona con una fuerza insana su dentadura, tensando completamente la mandíbula. —Como sabrás todo el mundo quiere el Sabbat. —Explica con toda la tranquilidad del mundo — Esta tortura puede terminar cuando desees... —Saca otra daga de su otra bota. —Pero debes colaborar o sino... Básicamente tengo todo el derecho a hacer esto: Y entonces toma impulso clavándole la daga en su otra rodilla. Saskia libera lagrimas retorciéndose bruscamente, pero esta vez no grita, muerde fuertemente su lengua cerrando sus ojos con fuerza, cuando intenta inhalar se da cuenta que no podía hacerlo con facilidad, se ahogó con el aire por el dolor. —No puedo darte el Sabbat. —Gimió. —Ese libro es mi familia. —¿Familia? Tú no tienes familia. Tus padres están muertos, tu tío embriagándose y tu hermano fácilmente puede estar sin ti. —Somos mellizos, nos complementamos. —¿Eso crees? Yo creo que él no te necesita para ser el mejor. ¿O acaso fuiste tú la que lo ayudaste a prender algún conjuro? Saskia presionó sus labios con fuerza, quizá tenga razón después de todo. Cole era un excelente brujo y ella no lo había ayudado nunca, podía ser fácilmente el orgullo del apellido y podía fácilmente olvidarle. ¿No? —Pero, si nos entregas el Sabbat, puedes permanecer con vida y en perfectas condiciones. —Acerca más su rostro a ella. —Sé que te sientes débil y miserable por no tener magia, pero si estás de mi lado, de nuestro lado, nunca volverás a sentir ningún tipo de rebaja. Serás intocable. —No quiero ser intocable. —Susurró. —Solo quiero tener dieciséis años y asistir al instituto. No quiero el Sabbat, un aquelarre y mi poder. Quiero volver a ser yo. —¿Eso quieres? Puedo concederte ese d***o, Saskia. Puedo decirte como volver a ser mortal. —¿En serio? —Tienes mi palabra. Mortal. Jamás una palabra había sonado tan cruda pero satisfactoria. Todo volvería a la normalidad, no pelearía con Cole, ni tampoco tendría que asistir a dos institutos. Podría... Podría volver a ser ella. Antes de todo. Cuando solo discutía con su hermano por quien iba a preparar la cena, cuando el fallo del día era cuando llegaba al instituto y la profesora comenzaba a regañarles por llegar tarde y Cole inventaba una absurda excusa. Esa normalidad que tanto amó y extrañaba. —Accede a mi. —Repitió Gave, dándole una intensa mirada. La puerta se abre y deja ver la figura de otro hombre, esta vez reconoció su rostro, también estaba el día que conocieron en el bar a Hunter y Gave. Saskia se preguntó internamente si Hunter estaba al tanto de todo esto, porque después de todo, todo su grupo estaba detrás de su s*******o. El hombre ni siquiera se inmutó en mirarla, miró directamente a Gave. —Problemas. —Le dijo, dándole una comunicativa mirada. Antes que Gave pudiera preguntar, la puerta se abre aún más, Karteen pasa con sus ajustados jeans y tacones mientras fulmina con la mirada al hombre. —¿Problemas? ¿Así defines a la visita? —Karteen. —Saluda Gave mientras se pone de pie. Ella se acerca mientras mira con cautela la situación, siente el olor a sangre y cierra sus ojos inhalando profundamente para luego suspirar pesadamente y la mira. Saskia notó que tenía sus ojos rojos, pero le bastó con pestañear dos o tres veces para que volvieran a su color normal. —¿Cómo lo has sabido? —Gave la mira desconfiado. —Cuando los cazadores se comportan por un tiempo es clara señal de que algo malo está pasando. —Le responde. —Pero no me imaginé que tengan a una de los mellizos. Gave se quedó helado en su lugar mientras Karteen le quita una de las dos dagas incrustadas en ambas piernas, Saskia gime del dolor cuando se la quita. Karteen sin poder contenerse saca su lengua y lame la daga probando la sangre, como si fuese una paleta. —Esto es un plan aparte del clan, Gave. ¿Por qué has decidido tomar cuentas por ti mismo? —No esperaré más, esta zorra está indefensa sin magia, no esperaré que Van Ewen la haga fuerte y luego sea inalcanzable como su hermano. —¿Sabes qué, Gave? Me agradan los mellizos. —Su voz a pesar de ser suave es seria y muy segura. —No puedes meterte en todos los negocios de los cazadores, Karteen. ¡j***r, es una Hewitt! ¡No finjas no saber qué precio tiene su cabeza! Ella ni siquiera se inmuta en la ira y desesperación de Gave. Gave en cambio, silba poniendo dos dedos en su boca y la puerta se abre, dejando entrar a al menos siete u ocho hombres. Saskia se tensa mientras que Karteen sonríe con ternura. —Creo que te has olvidado quien soy, Gave. —Mira la daga detenidamente —Admito que los desafíos me encantan, pero, que me desobedezcas cuando me debes algo es algo que... me... jode... mucho. —Enfatiza cada palabra fuerte y claro, dándole una mirada que podría helar el infierno. —Matándola todos tendrán una solución —Gave les dice a los demás hombres. —Todos nos liberaremos de nuestros favores pendientes, ¡Ya no estaremos endeudados! —Bien. —Karteen asiente con la cabeza. —Intenten matarme. — Camina hacia detrás de Saskia, con la daga corta la cuerda que la sujetaba. —Juguemos un juego, derríbenme antes de que ella corra hacia la salida. —Somos ocho, Karteen, no llegará a hacer dos pasos que ya habremos terminado contigo. Ella le quita la otra daga a Saskia y ella gime nuevamente del dolor. —Entonces, si tanta confianza te tienes de ti mismo juega. Gave le sonríe con arrogancia y los hombres se apartan de la puerta, Saskia tuvo la posibilidad de correr e intentar salvar su vida, pero no lo hizo. Se quedó allí parada mirando la puerta. Sabía que en cuanto saliera por ella todos atacarían a Karteen. —Saskia. —Karteen la llama. —Vete. —Pero... Te harán daño. Karteen dejó de mirarla severamente para suavizar sus expresiones. ¿Estaba preocupada con ella? Sintió algo en el corazón como una calidez embriagadora. —Ve, prometo alcanzarte en el camino. —Le aseguró —Pero... —Saskia, te alcanzaré. —¡Esto no tiene que ser así! —Gritó, mirando a Gave. —¡No tenemos que estar vida o muerte por ser de distintas razas al cuales ni siquiera elegimos por voluntad propia! —Los seres míticos son una falla en la tierra y nosotros, los cazadores, tenemos el deber de arreglar esa falla. —No soy una falla, soy una persona. —Protestó. —Somos personas. —Saskia... —Advirtió Karteen. —¡No! —Insistió, mirando a Gave. —¡No quiero que mueran por esto! —No moriré. —Karteen le intenta sonreír, pero Saskia no se conformó. —Pero ellos sí. —Los mira. —Son personas no deben morir. —Creo que tienes un concepto erróneo sobre la vida. —Gave se burla. Ella presiona con fuerza sus labios, pero no supo que hacer, estaba asustada, pero no quería huir ni mucho menos provocar muertes, quería que ellos vean la vida como ella lo ve, que sean normales, que disfruten de los placeres de la vida sin tener que asesinar a otros. Quería algo tan simple pero tan complicado. Miró a Gave, él era el líder el pequeño grupo por lo cual a él debía de convencer. ¿Pero cómo? Miró sus manos, impotente y luego lo miró a él, y sin saber muy bien por qué cerró sus ojos al mismo tiempo que llevó sus manos apoyando las palmas de éstas en el pecho del cazador. Abrió los ojos lentamente mientras notó que ya no estaba en la misma habitación. Frunció sus cejas, confusa mientras se reincorpora. Ya no estaba Karteen, ni Gave, ni ningún cazador. Ahora solo estaba en el bosque, sola. Comenzó a caminar, persiguiendo el ruido de un sollozo desgarrador, al llegar, detrás de un árbol se encuentra con lo sucedido. Un Gave de al menos diez años lloraba a gritos desgarradores mientras tenía el cabeza contra el pecho de una mujer muerta. Saskia llevó una mano a su pecho, afectada mientras que el niño seguía llorándole a la mujer. Al cual parecía estar desangrada. Vampiros. Toda su visión comienza a tornarse de blanco, parpadea muchas veces y una vez que abre los ojos nota que ya no está en el bosque y ahora volvía a estar en la habitación, rodeada de cazadores. Miró con horror a Gave mientras retrocedió rápidamente —Tu madre... —¿Cómo has roto el bloqueo? —Pregunta con horror Gave —Saskia corre. —Karteen advirtió. —¡Ahora! —Eres distinta. —Murmura aun atónito Gave. Sus ojos se abrieron muy de golpe, como si hubiese hecho un gran descubrimiento. El color de sus mejillas se volvió pálido cuando la miró, se sintió aterrado, pero de todas formas la sujetó del brazo y casi implorando añade: —No creas lo que sucede realmente. Te están mintiendo. —¡Saskia, corre! —Karteen repitió. Saskia reacciona rápidamente mientras se pone de pie y como puede se arrastra hacia la salida, no podía correr, pero tampoco caminar así que intentó, como pudo, huir de ese lugar. Se obligó a mantener el equilibrio y avanzar por los pasillos usando las paredes para sostenerse y arrastrarse, el corazón le latía de prisa y el miedo mezclado con confusión le abrumaban la cabeza. Se detuvo confusa sin saber a qué dirección ir, pero no tarda en tomar el lado izquierdo y así arrastrar sus pies hacia el intento de una salida. Pero en cuanto llega una esquina siente que alguien la rodea de espaldas, le coloca una mano en su boca haciendo que no pudiera gritar. —Shhh, soy yo. —Blair la tranquiliza rápidamente. Ella se gira, con lágrimas en los ojos y lo mira, siente el pecho encogerse de dolor y se apega su pecho, sintiéndolo como su fuente de seguridad. Él la abraza rodeándola con una mano por la cintura y otra acariciándole el cabello. —Debemos irnos. —Le susurró intentando tranquilizarla. —Karteen. —Avisó entre lágrimas. —Cole está yendo a ayudarla. —Le sonríe. —¿Puedes mantenerte parada unos segundos? Ella se separó mientras que Blair suspira y mueve sus manos en círculos luego, extiende sus brazos y crea con su magia un portal. Vuelve a sujetarla, cargándola en brazos, y se lanzan por el portal. Saskia abre sus ojos, sin querer ni siquiera soltarse de él a pesar de estar a salvo. En cuanto mira su alrededor nota que era su casa. —¿Por qué no me has llevado al instituto? —Le pregunta, confusa. En el anterior ataque de cazadores todos se habían refugiado en el instituto. —Creí que aquí te sentirías más cómoda. La lleva hacia la cocina donde la deja sentada sobre la encimera, para luego ponerse a examinar cada daño de su pierna. —Te curaré, quédate quieta. Blair comenzó a mover las manos por encima de su rodilla curándola mientras que un humo celeste comenzaba a rodearle su herida. Saskia miró aquello incrédula, el dolor poco a poco se esfumaba, pero eso no era lo que la sorprendía. Le sorprendía haber visto la misma escena con sus padres. Nathan curando a Anna, Blair curando a Saskia. Era igual. —Él me dijo... él me dijo que era especial. —Le dijo limpiando con el dorso de sus manos las lágrimas de sus mejillas. —Lo eres. Al terminar, Blair la vuelve a sujetar de la cintura y la guía hacia el segundo piso donde Saskia le señala con la mano en que habitación ir, abre la puerta con una mano y luego se introduce en su cuarto donde no tarda en apoyarla en la cama. —Me dolió. —Lo sé, lo sé. Saskia comenzó a llorar. Blair no supo que hacer, generalmente cuando veía a alguien de su aquelarre llorar le preguntaba su estado por educación y obligación, pero ahora no quería hacerlo por esos motivos. Realmente quería saber sobre ella. Se sentó en la cama, Saskia automáticamente se apegó a su pecho y se aferró de su camisa mientras seguía llorando. Blair le acarició la espalda con una mano. —Ya estas a salvo. —Le susurró. —Él me dijo que no crea lo que sucede. Que hay una mentira. ¿Qué significa eso? Blair la quedó mirando unos largos segundos en silencio, hasta que por fin contesta: —No lo sé, Saskia. No supo si le decía la verdad o no, pero dejó que la siga consolando un rato más. Pasaron al menos unos cinco minutos y un portal se abre, Saskia se sienta en la cama y Blair se pone de pie, alejándose, mientras que por el portal aparece Karteen y Cole. Karteen estaba cubierta de sangre, toda su ropa, manos y rostro, pero eso sí; tenía una gran sonrisita triunfal mientras que Cole la miraba horrorizado en su lugar. Él a su diferencia estaba impecable. —¡Hermana! Corre hacia ella y la abraza, ella apega su cabeza contra su pecho dejándose consolar mientras que él la envuelve en sus brazos. Saskia se aparta un poco para mirar a Karteen. —¿Estas bien? —Le preguntó. Karteen le sonrío, esas típicas sonrisas superficiales de ella. —Por supuesto. Pude yo sólita. —Hey, yo me encargue de uno. —Cole le frunce el ceño —Solo dijiste un abracadabra. —Ella alza una de sus cejas. —Yo, en cambio, me encargué de abrir cuello por cuello y verlos morir lento y dolorosamente. Me ha encantado, a ver si los secuestran más rápido que me la paso en grande. Saskia le sonrío, definitivamente le caía de maravilla Karteen aunque no parecía ser de fiar mucho, Saskia confiaba en ella. —Oh, por cierto. —Karteen le extiende el collar. —Lo encontré tirado, creí que querrías obtenerlo. —Gracias Karteen. Sujetó el collar y lo miró entre sus manos. Por suerte la piedra no se ha roto y estaba intacta. —¿Qué te sucede? —Blair le pregunta a Karteen. Saskia alza la cabeza para verla. Ella se movía incomoda en su lugar mientras tenía una mueca que intentaba disimular, Blair la pilló. —Nada. Olvídalo. —Cuéntanos. —Pidió. —Jamás me dieron las gracias por algo. Eso es todo. —Respondió, queriendo quitarle tanta importancia. Saskia sonrió con dulzura mirándola, era difícil de ver que Karteen se había puesto nerviosa y tímida. La increíble y poderosa mujer que tenía el mundo en la palma de sus manos por primera vez experimentaba tener a alguien que la quiera por quererla, por ser ella misma a su forma y no por el poder que tenía o los favores que podrían deberle. En el mundo donde vive que era todo un; mata y sobrevive, era extraño encontrar personitas tan… puras. —¿Karteen? —¿Sí? —¿Por qué no has dejado que termine de escuchar a Gave? —Descuida, Saskia. Todo lo que él quería decir solo eran boberías. —¿Estas segura? Karteen le guiñó el ojo, girándose para irse. Saskia se quedó mirando como Karteen se retira sin negarle la pregunta. ¿Es decir que lo que Gave iba a decir era importante? No tuvo ni idea.
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