12

2973 Palabras
Saskia se sumergió en la tina, mirando el techo de las cuatro paredes del baño. Sintió algo en el pecho amargo, no supo si era la culpabilidad de aquellas muertes o la curiosidad que sentía por lo que Gave no llegó a decirle. Lo que tenía en claro era que sentía que tenía muchas dudas al cual nadie parece querer o poder responder, Blair y Karteen habían actuado extraño, eso era un claro indicio que lo que sucedió era importante. Sin embargo, también sentía que había algo mal. Mas allá que un valioso presentimiento o una achispada sensación, sentía que estaba justo en el previo momento de una catástrofe y eso no lo entendía. Si todo está bien ahora ¿Por qué empeoraría ahora? ¿Por qué todo se iría al desagüe? Miró su rodilla sumergida completamente en el agua, tenía la cicatriz de ambas dagas, pero parecían ser antiguas, acto que Blair hizo; le había quitado el dolor y las hizo cicatrizar con su magia. No pudo evitar recordar cuando Gave le dijo que Blair jamás podría ayudarla si no tiene la marca de su aquelarre en su piel. Suspiró pesadamente mientras volvió a mirar el techo. ¿Por qué todo le resultaba tan confuso? ¿Por qué sentía tanta curiosidad? Se puso de pie, estiró la mano para coger la toalla y envolverse, al hacerlo, no tardó en secarse y vestirse. Cuando terminó, caminó hacia la salida quedando en el pasillo de su habitación. Estaba consiente que Cole, Blair y Karteen estaban en la planta baja por lo cual despreocupada caminó hacia su dormitorio donde cerró la puerta silenciosamente y caminó hacia su cama donde se arrodillo y sacó de debajo el Sabbat. Se sentó en la cama mirando el libro con concentración, pero al instante sintió como alguien la estuviera observando. Alzó su cabeza, confusa mirando su alrededor, pero no había nadie, ni siquiera las ventanas estaban abiertas. Frunció el ceño volviendo la vista al libro, pero volvió a sentir que la miraban y frustrada alzó su cabeza mirando su alrededor, paranoica, pero nuevamente no había nadie. Negó con la cabeza centrándose en el libro. Cuando lo hizo, pasó las manos por encima de éste sintiendo como si tuviese electricidad. Volvió a abrirlos, pasando página por página por escritos inentendibles. Se detuvo en la página que las serpientes alemanas habían sacado copia y miró como había un gran texto al cual tardaría semanas en traducir, pero el sordo mudo había traducido en tan solo segundos en su mente. Pasó de página, exactamente en la segunda y se detuvo cuando vio que había una nota pegada al cual antes no habían visto. Estaba en otro idioma, pero tenía muchos signos de exclamación y una flecha que señalaba la página anterior. ¿Será importante? Se encogió de hombros, restándole importancia y siguió pasando las páginas. La puerta se abre, ella se tensa, pero se alivia cuando ve que era Cole. —Hermana. —Hermano. —Le sonrío. —¿Cómo te sientes? —Mucho mejor, aunque me duele un poco la cabeza. —¿Quieres que te cure? —No, creo que un poco de dolor no me hará mal. ¿Karteen y Blair? —En la cocina, Blair ya no tiene mucha paciencia a la pobre, se llevan fatal. He intentado tener una conversación, pero hay un odio mutuo increíble. —Le debe un favor. —Se encogió de hombros. Cole se movió en su lugar, incomodo. Saskia entrecerró sus ojos ante esa reacción, pero no le preguntó nada. —¿Qué haces con el Sabbat? —Intento saber si hay algo más. No lo sé, se fueron dejándonos un libro y una carta ¿Y nada más? —Leí casi un cuarto del libro y no he encontrado absolutamente nada que sea escritos especialmente para nosotros. Solo nos dejaron como hacernos poderosos mágicamente. —Gave… Gave me dijo que era especial. —Insistió, cerrando los ojos por unos segundos —He notado que Blair y Karteen han reaccionado raro, ella ni siquiera te ha contestado. Estoy seguro que sabremos a que se refirió. Tiene que haber algo más. Miró el libro, frunció sus cejas. Ha intentado comunicarse con su madre y su padre con otros libros, al cual ha sido un éxito. ¿Por qué no ha intentado directamente con el Sabbat? Alzó su cabeza a mirar a Cole, quien por su expresión supo que estaba pensando. —Blair no lo permitirá, dijo que romperás la barrera. —No la romperé. Solo necesito respuestas y el libro… —Inhala profundamente. —Tú puedes leerlo, yo no, ésta es la forma que puedo hacerlo. Por favor. —¿Estás segura que quieres saber que hay ahí? —Sí. Cole asintió con la cabeza lentamente. Estiró ambas manos en su dirección, sentándose frente a ella, colocando ambas manos por encima del libro. Saskia las entrelaza mientras que cierra sus ojos. Intenta relajarse, sentir la gravedad, el aire, los ruidos por más pequeños y mínimos que sean, comienza a seguir lentos patrones. La respiración ahora sonora de Cole fue como su mantra, el viento entrar y mover las cortinas por el aire… intensificó cada uno de sus sentidos, primero llegó a oler el característico olor a muerto que Karteen llevaba, luego el sonido de los pájaros en sus nidos desde los árboles de afuera. El tacto del libro y de su hermano era áspero, sintió cada detalle hasta finalmente abrir sus ojos. Cuando los abre, ya no estaba en la habitación y su vista teñida ligeramente con manchas blancas comienza a teñirse con colores reales dejándola sentada sobre una cama al cual no era suya. Mira su alrededor, intentando saber dónde la llevado el recuerdo del Sabbat pero no reconoció, ni tampoco la estructura de la habitación. La puerta se abrió bruscamente, pudo ver un gran caos detrás de ella y casi al instante es consciente del gran griterío que había. —¡Vamos, Nathan! —Gritó una mujer, de al menos unos dieciséis años. Supo que eran sus padres en la adolescencia y sonrío viendo como su padre se parecía mucho a Cole. Ambos cierran la puerta bruscamente, intentando escapar de lo que sea que haya allí afuera. Anna fue la primera en agarrar el Sabbat de la biblioteca y apegarlo a su pecho como un tesoro. —¿Qué hacemos? —Le preguntó. —Xainne no vendrá a ayudarnos. —Son al menos doce cazadores. —Nathan le contesta. —Necesitamos dividirnos. —¿Qué? ¡No! —Anna, tú eres la especial. —La miró. —Yo no tengo nada valioso más que magia heredada y conocimientos del Sabbat. Eres tú la que debe sobrevivir. —¡No te abandonaré! ¿Estás loco? —Gritó, horrorizada. —Anna. —Repitió. —Vete por la ventana, yo los distraigo. —¿Acaso no me escuchas? No te abandonaré. Te amo desde que tengo diez años, no puedes dejarme ahora que estamos empezando a ser novios. —No puedo permitir que mueras aquí. —Pelearemos. —Ella alzó el mentón. —El libro de tu familia nos ha dado amplios conocimientos. Ahora es turno de utilizarlos. Él le sonrío. —j***r, cuanto te amo. El recuerdo se vuelve blanco, las manchas comenzaron a aparecer. Pero no la llevaron de vuelta a la normalidad, al contrario, la llevaron a otro recuerdo que aún pertenecía guardado en las tantas hojas del Sabbat. Estaban en el campo, Anne miraba un viejo árbol enorme que era el único que se veía por kilómetros. Nathan estaba a su lado, también mirando el árbol, Saskia se acercó lentamente a ellos. Ya no parecían tener dieciséis años, ahora parecían tener al menos treinta cada uno y ella estaba embarazada, con una enorme barriga. —¿Estas segura? —Preguntó Nathan sin despegar la mirada del árbol. —Lo estoy. —Esto es como dejar una aguja en un pajar. —Le dijo, con una mueca ligera en el rostro. Anna tenía una gran sonrisa mostrando toda su dentadura, el cabello rubio iba hacía atrás a causa del viento mientras que tenía un sombrero protegiendo su cabeza del sol. Nathan tenía el cabello húmedo a su diferencia. —Sé que ellos lo sabrán. — Acarició su estómago.—Sabes que su magia se dividirá al ser mellizos, al menos uno de ellos podrá ver esto. —Ojalá poder presenciar su primer día en el aquelarre. —Sonrió, —Me haría ilusión. —Ya hemos hablado de eso, Nathan. —Le puso mala cara. —No irán a un aquelarre. —Sabes lo que les pasan a los brujos que no tienen aquelarre, Anna. No seas tan terca. —No irán. —Repite, molesta. —Son Hewitt, podrán vivir sin necesidad de estar en un aquelarre. —Xannie se enfadará cuando le digamos nuestra decisión. ¿Y si nos echa del aquelarre? Estamos volviéndonos viejos para quedarnos sin aquelarre ahora. —No se atreverá. Somos lo más valioso que tiene. Se giró, sosteniendo el sombrero con una mano sobre su cabeza mientras mira en dirección a su auto. Saskia logró ver que era todo campo, pero había un cartel cerca, en la carretera que decía algo, una señal de transito o una señal de estar llegando a algún lugar. Las palabras estaban borrosas. Nathan se giró, le puso una mano en la espalda baja para que ambos caminaran hacia el auto. Saskia volvió a ver manchas blancas, se giró desesperada intentando encontrar alguna cosa que pudiera utilizar para poder ubicarse, pero antes que pudiera reaccionar está de vuelta en su habitación, con Cole sujetándole de las manos. Abrió grande los ojos, saltando de su lugar mientras que Cole la mira curioso —¿Has visto algo importante? —Mamá y papá nos dejaron algo, pero no sé en qué… no sé dónde. Era un árbol, mucho campo, había un cartel, pero no llegue a leerlo. —¿Algo más? —Preguntó ansioso, poniéndose de pie también. —No se llevaban bien con el aquelarre. Decían algo como que Xainne se enfadaría por no criarnos dentro de la magia. Pero no dijo la razón. —¿Quién es Xainne? —Blair me ha hablado de él, me ha dicho que era el antiguo líder del aquelarre. Él murió y le dejó el puesto a Blair. —Quizá él sepa algo más. Asintió con la cabeza estando de acuerdo. Ambos caminan hacia la salida de la habitación –Luego de esconder el libro–. Al bajar las escaleras e ir hacia la cocina. Pudieron perfectamente escuchar un fragmento de la conversación que tenían. —(…) ni siquiera lo recuerdo. —Blair le dijo, mirándola mal. Karteen estaba sentada en la isla, con los codos apoyados en éste mientras lo miraba con los ojos entrecerrados, chocando su uña contra su mejilla. —Que no se olvide que estas endeudado, líder. —Lo último lo utilizó con un tono sarcástico. —Lo sé. No necesitas recalcarlo cada cinco minutos. —Le puso mala cara, fastidiado. Karteen iba a responder, pero siente la presencia de los mellizos. Se gira, mirando hacia la puerta y le da una aterradora sonrisa de boca cerrada a ambos. Se había limpiado la piel, pero eso no quitaba el hecho de que tenía toda su ropa empapada de sangre, pero ella no parecía estar disgustada ante eso. Era tétrico. —Los mellizos problemáticos. —Saludó. —Los esperaba. —Necesitamos hablar. —Saskia puntualizó. Karteen alza un dedo. —Primero quiero puntualizar algo. Hemos asesinado nueve cazadores, no sabrán que fuimos nosotros, pero pronto sí. Utilizarán a uno de los tantos brujos esclavizados que tienen para saber quién fue el culpable y perdón, pero el olor a brujo y magia es taaaaaaan evidente. —A ver, que Saskia utiliza perfume y yo colonia. —Cole alzó su mano. Karteen le sonrío. —¡Años utilizando hechizos de camuflaje para que llegues con tu sabiduría a contarnos que utilizan perfumes! ¡Dios, debí quedar como estúpida buscando brujos para que me escondan, me hubieses contado esto antes! —No te queda lindo el sarcasmo, Karteen. —Cole le sonríe con malicia. Karteen también le sonríe, entrecerrado sus ojos. —A mí me queda todo lindo, cariño. —¿Se pondrán a coquetear? Avísenme porque estoy sintiendo nauseas ya. —Blair hace una mueca apartando la mirada. —Como sea… —Karteen puso sus ojos en blanco. —Hewitt, deben de hacerse la marca. No siempre estaré para ayudarlos y Blair tiene límites. —¿Por qué no puede romper sus límites? —Saskia preguntó, cruzándose de brazos. —Un líder no puede ponerse en riesgo por dos personas. Tiene que estar para las doscientas personas más del aquelarre. —Explica Blair, sosteniendo la taza de café. Karteen movió las manos en el aire. —Traduciéndolo es un: “No valen lo suficiente para perder mi vida” Blair le pone mala cara, Karteen sonríe como angelito. —Bueno, lo que les decía era que… Se interrumpe a si misma tras sonar su teléfono. Ella lo alza y lo lee con sus cejas fruncidas. Era una llamada. —Un minuto. Se gira, saliendo de la cocina para irse a la lejanía del salón a atender la llamada. Saskia miró a Blair tímidamente. —¿Estás bien? —Le pregunta él, mirándola directamente a los ojos. —Tengo dudas. —Respondió. Él asiente lentamente con la cabeza. Cole camina hacia la cafetera para servirse una taza de café. —Respecto a la marca. Creo que debemos de hacérnosla. —Cole mira a Saskia, buscando su aprobación. Ella asiente con la cabeza lentamente, dubitativa y Cole vuelve a mirar a Blair. —Puedo iniciar la ceremonia este fin de semana. —Se encogió de hombros. —¿Cómo será? Entonces, Blair le comienza a contar todo lo que se hace, con lujos y detalles mientras que Saskia se queda en silencio aún en el umbral de la puerta. No se sintió a gusto hablando de eso, no quería hacerse una marca, pero era consiente que la necesitaba —ella más que nada—, para sobrevivir. Miró el techo, impotente. Quería saber de qué se trataba aquella visión del pasado, pero fue inútil, Nathan tenía razón al decir que era buscar una aguja en un pajar. Pero, lo que sea que hayan guardado allí, era lo suficiente valioso como para que lo escondieran con tanta seguridad y paranoia. ¡Ni siquiera habían escondido con tanta seguridad el Sabbat! Se giró, buscando con la mirada a Karteen. Le gustaría hablar con ella, después de todo, era ella quién había escuchado a Gave y también quien tenía amplios conocimientos de todo en general. Caminó por la sala, buscándola con la mirada, pero no parecía esta por allí. Frunció las cejas, mirando para todos lados hasta que la encontró frente a un ventanal. De espaldas. Parecía alterada o molesta, no supo diferenciarlo. —(…) ¿Es una puta broma? —Le exclamó en un susurro al teléfono completamente molesta. —¡Eres un j****o cobarde! Saskia se sorprendió, deteniéndose mientras la mira con sorpresa. Ella parece demasiado alterada como para inmutarse de su presencia. —¡No, j***r, no! ¡No esconderé tu m****a! —Repite moviendo las manos en el aire frenética, como si alguien pudiera verla. —¡No metas a mi familia en esto, murieron hace décadas como para que tú ahora vengas a nombrarlos Se lleva una mano a su frente, incrédula de lo que le estén diciendo por el teléfono. —¡Sí, la cagué yo también, pero de todas formas estoy aquí intentando arreglarlo! Saskia, al instante, inclinó la cabeza aun costado sin poder entenderla. —¿Sabes con quien estás hablando? ¡Con Karteen Snow, imbécil! Soluciona esta maldita m****a si no quieres que lo haga yo, porque realmente no te conviene verme enojada. —Le espetó, furiosa. — Eres un completo inútil, ellos necesitarán respuestas y debes decírselos tú. Tú, j***r, tú. Cuelga el teléfono, sin dar tiempo a una contestación. Al girarse se sorprende tras ver a Saskia allí parada, como sí nada. Ninguna dice nada, pero se quedan mirando con una mezcla de sorpresa y estupefacción. Karteen ladea la cabeza, arrepentida de estar tan distraída que ella pudiera haber escuchado. Ella se acerca a una velocidad vampírica, Saskia en un pestañeo la tuvo al frente de su cuerpo, ella la sujetó del cuello para estamparla sin ningún cuidado contra la pared. Saskia entreabrió la boca, alzando la cabeza un poco, sintiendo su fuerte agarre —Realmente me agradas, cariño. Pero no estoy acostumbrada a que alguien me escuche o rompa mi intimidad—Le dijo, meneando la cabeza en desapruebo. —¿Qué has escuchado? —Nada. —Miente, asustada. Karteen aprieta su agarre en su cuello, mientras que hace un contacto visual. Al lograrlo sus pupilas se dilatan y su iris comenzó a teñirse de rojo. —¿Qué has escuchado? —Repite. Sabía ese truco en los vampiros, se trataba de una hipnosis que, todos los vampiros podían causarles a los demás. —Nada. —Saskia vuelve a mentir. Karteen al instante la suelta del cuello, ella respira agitada cubriendo con una mano su cuello, adolorida. Seguro le quedaría marca. Karteen, le sonríe cono inocencia acompañado con un guiño en el ojo. —Te veo mañana en el instituto, Sas. Y dicho eso, como si no hubiera sucedido nada hace unos minutos, Karteen Snow se va de la casa con su típica sonrisa engreída y mentón en alto. Mientras que Saskia, aun con su mano en el cuello y respirando irregular se pregunta como demonios logró mentir en una hipnosis. Y qué demonios hablaba Karteen como para estar tan enfurecida y reaccionar de aquella forma.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR