ÁNGELA
Empezó a moverse rápido como siempre hacia mí, pero esta vez sabía que estaba enojado y lleno de celos; eso solo hacía que fuera más perfecto.
Se inclinó hacia mí, odio en sus ojos. —"Eres mía".— Entró de golpe. —"Mi mujer".— Volvió a entrar de golpe. —"El único con el que te casaste".
Aumentó más sus penetraciones.
—"No intentes acostarte con otro, Ángela, porque no dudaré en matarlo".
—"Lo mismo digo".
—"Oh, amor, jamás te engañaría; me tienes loco, como si fuera ayer que me enamoré de ti".
Inclinó su cabeza hacia atrás y me encontré con sus ojos llenos de deseo. Luego se inclinó y me besó; era un beso salvaje, con enojo, con desesperación.
—"Te amo".
—"Yo también te amo".
Mi orgasmo llegó bastante rápido y un grito salió de mí que estaba seguro que se escuchó en toda la casa. Luego, Connor entró de golpe y sentí su líquido caliente acompañado de un gemido.
Cuando nos calmamos, él salió de mí y me puse rápidamente de pie.
—"Maldición, ahora tendré que bañarme".
—"No quiero que se te acerque".
—"No te preocupes, tienes que confiar en mí, jamás te traicionaré".
—"Lo sé, pero no me gusta la idea de que esté cerca de ti".
—"Solo es un negocio y más ahora que sabe que necesitamos toda la ayuda posible".
—"Bien, pero si se atreve a pasarse, le daré un tiro".
—"Está bien".
Tomé mi pistola y salí del despacho hacia la recámara para darme un buen baño.
Me quité toda la ropa y entré a la bañera, abrí la llave del agua y ella empezó a caer. Luego de enjabonarme y quitarme el jabón, salí de la ducha envuelta en una toalla.
Me puse un vestido n***o y me senté frente al espejo para secar mi cabeza. Unos minutos después, escuché un golpe en la puerta.
—"Entra, está abierta".
Miré a Axel entrar a la habitación a través del espejo.
—"Dime, Axel, ¿qué pasa?".
—"Vengo a traerle el número de Nicolás".
Él puso el papel en el estante donde estaba todo mi maquillaje.
—"Muchas gracias, Axel".
—"Siempre, Sra. Crane".
Connor entró a la habitación y Axel salió enseguida.
—"Voy a salir".
Giré mi cabeza hacia él.—"¿A dónde vas?".
—"Alguien me llamó para darme información de Osvaldo".
—"¿Es de confiar?".
—"Sí".
Me levanté y le di un beso en los labios.—"Por favor, vete con cuidado, no quiero que te pase nada malo a ti también".