Capítulo 3

1704 Palabras
Noah Mientras me apodero de sus labios, ella no para de temblar. Oler su excitación me tiene al borde de la locura y a Vilho a nada de marcarla como nuestra. Esta humana me está matando, aparentemente no tiene nada extraordinario, pero algo dentro de mí me dice que es la más especial de su especie. Mi lengua se introduce traspasando la barrera de sus dientes y siento como si los cinco elementos convergieran en nosotros dos para elevarnos a la cima del planeta. No entiendo mucho de mis poderes, porque hasta el día de hoy no habían querido aflorar todos a la vez y es por eso que necesito anclarlos. Ya me cuesta dominar el fuego; cuando me altero fluye desde mi interior saliendo por mis extremidades, no solamente lo controlo, sino que lo creo y ese es el problema si me descontrolo, podría arrasar todo sin pensar. Pero, los cuatro a la vez, me sería imposible dominar. Para que lo entendáis; cada alfa crea un elemento y también puede controlarlo cuando se encuentra en su entorno, mientras que los integrantes de su manada pueden someterlo, siempre y cuando lo tengan al alcance o lo vean. Yo, al ser el alfa supremo y por lo que dicen nuestros manuscritos antiguos, debería controlarlos todos, pero, no crearlos. Eso lo tenía claro hasta que mi boca se ha juntado con la de esta mujer que huele exquisito, cuando nuestras lenguas comenzaron a danzar en un baile armonioso y delirante de placer, pude sentir el remolino que se formaba en mi interior. El fuego crecía en mi pecho, intentando salir para fusionarse con ella, mientras la tierra comenzaba a elevarse; el aire a girar a nuestro alrededor y el agua a desbordar el aljibe que se encuentra a dos metros nuestro. A medida que la intensidad de nuestro acto cobraba fuerza, sentía como las moléculas del universo se creaban, alzándose como un seto protector y excluyendo a todos en derredor. Estaba obnubilado por las sensaciones nuevas, me sentía en las nubes y no quería que esto acabase, al contrario, necesitaba decirle quien era, que me viera de verdad y me amara en todas mis facetas. Porque aunque seamos parejas eternas, eso no significa que ya nos amamos, no señor; lo primero que sentimos es la atracción s****l que crea la conexión. El amor se cultiva, solo las parejas que logran amar cada parte del otro con la misma intensidad pueden alcanzar una unión perfecta. En mi caso no sé cómo será, pero sin dudas quiero que ame locamente mi parte humana y luego será momento de mostrarle a Vilho; no pienso marcarla sin su consentimiento aunque se me haga difícil como en este momento. Necesito que se enamore de mi pueblo, que vele por él sin que sepa lo que somos, cuando lo haga; se convertirá en mi luna, en mi centro y en mi todo. Solo espero conseguirlo antes de mi ejecución, porque lo que este beso me deja claro es que ella no debe ser coaccionada a nada y si mi destino es morir antes de que se decida a elegirme voluntariamente, lo aceptaré. # Noah, ¿qué está pasando? A vuestro alrededor se ha formado un remolino de fuego, aire, agua y tierra —me dice Jayden por el enlace asombrado. # Cuando la he besado todo ha fluido fuera de mí, no he podido contenerlo —le contesto. # Se ve increíble, al igual que vosotros, pero, debéis separaros. ¿Qué le dirás si se da cuenta de los eventos sobrenaturales que nos rodean? —Aunque deteste la idea de soltarla, él tiene razón. Normalizo lo más que puedo mi respiración mientras me imagino cada elemento en su sitio; abro mis ojos para ver que todo haya vuelto a su lugar, separo nuestras bocas con pesar, no sin antes atrapar entre mis dientes su labio inferior y jalarlo suavemente, succionando al soltarlo. Su cara sonrosada se ve hermosa, acaricio sus mejillas y me quedo estupefacto al mirar sus ojos, me miran con pasión y lujuria mientras cambian de color. Es como si cada emoción se representara en un elemento y veo asombrado y maravillado como destellan: del rojo y anaranjado (fuego), al blanco y amarillo (aire), pasando por el azul y tonos pastel (agua), acabando en verde y marrón (tierra). Ella no se da cuenta de nada y ahora más que nunca necesito una respuesta de lo que significa que una simple humana sin poderes y sin estar marcada, tenga estos cambios, por el solo hecho de besarnos. Ni qué hablar de lo que ocurrió a nuestro alrededor cuando unimos nuestros labios. —Por favor, Noah, déjame ir al hotel —dice Libby sin aliento y temblando. Aún la tengo pegada a mi pecho y aprovecho para acariciar su espalda. —Te llevaré yo, no quiero que conduzcas sola a esta hora —le digo, pero la realidad es que no me quiero separar de ella. —Si me acompañas, no tendré fuerzas para detenerme cuando me vuelvas a besar —susurra y mi m*****o suplica porque acabe lo que empecé con ese beso. —Tranquila, tenemos toda la vida para eso. ¿O acaso no te ves capaz de resistirte a mis encantos? —Suelta un jadeo que me descontrola cuando la aprieto contra mí. —He perdido 17 años de placeres mundanales, ya no me queda tanta vida —se tapa la boca como si hubiese hablado de más. Vilho ronronea feliz de saber que solo tuvo una pareja. Es muy posesivo y sería capaz de buscar a cada novio que haya tenido y matarlo por el solo hecho de tocar a su compañera. —No te ruborices, aunque te parezca mentira son los mismos años que llevo sin sexo —me mira alzando una ceja. —No tienes que mostrarte condescendiente conmigo, los hombres no llevan luto por mucho tiempo y menos dejan de comerse un buen pastelito cuando están como tú —me carcajeo. —Veo que aparte de arrogante y tirano, crees que soy guapo —la chincho. —Guapo no es la palabra; eres un dios griego, o nórdico mejor dicho, tienes una belleza única, una altura, unos músculos, un… —¡Madre! ¡Que no estáis solos! No sabía que eras tan descarada, ¿así te comportabas con papá? Ahora entiendo por qué lo volviste loco. —Vilho no aguanta los celos y gruñe amenazante. —¿En esta reserva tienen la costumbre de gruñir para comunicarse cuando algo les molesta? Porque ya lo has hecho antes, y déjame decirte que es algo extraño. Y tú jovencita, no deberías meterte en conversaciones de adultos. Pero para que lo sepas… Con tu padre fue diferente, éramos jóvenes, tímidos y nuestro amor no se pudo desarrollar como debería por la enfermedad de él. Después de su muerte creí que jamás volvería a sentirme atraída por un hombre y menos luego de sentir que me llamaba todas las noches —al escucharla trago grueso y Jayden me mira frunciendo el ceño. —¿Cómo que te llamaba todas las noches? —dice Sofía. —Pues, al día siguiente de su muerte y por 17 años me he despertado a media noche con un dolor desgarrador en mi pecho, al principio pensé que moriría de pena y más al escuchar un susurro que me decía: «encuéntrame». —cuenta sin más—. »En realidad desde pequeña siento que algo me llama o me atrae de estas tierras, pero como bióloga he llegado a pensar que estar hablando tanto con las plantas y animales mientras estoy aislada en un bosque, me hace imaginar cosas —continúa y yo comienzo a hiperventilar. —Mami no sabía eso, ¿por qué no viajaste antes para aquí? —ella hace un mohín. —Tú estabas chiquita, yo no había acabado la carrera y todo se me hizo un mundo. Quería darte un buen porvenir, así como todo lo que Steve soñó para ti, y si seguía mis impulsos no lo haría —le dijo a su hija, mientras yo intentaba controlar a mi lobo que quería destrozar todo por escucharla hablar de ese hombre que tanto amó. —Pero, debías haber seguido tus sueños, mamá. ¿Esa voz ha dejado de atormentarte? —la miro fijamente. —Mis sueños los he seguido, ¿o acaso no me ves aquí? Y con respecto a la voz, llevo dos días sin oírla; tampoco siento esa opresión en el pecho que me desgarra el alma, ni ese vacío que… —deja de hablar y tose, como queriendo ocultar algo. —¿Ese vacío, qué, qué? —le pregunto. —Ese vacío que siempre ha estado presente y que ni siquiera mi esposo logró llenar, ese que creí era parte de mí y al que debería acostumbrarme por el resto de mi vida —dice apenada agachando la cabeza. —Ese que ahora te ha abandonado y ya no sientes, ¿verdad madre? No te sientas mal, todo tiene una explicación —intenta decirle la verdad, pero Jayden la corta por su conexión, no es el momento aún de revelarle nada. —Yo, no lo puedo explicar, lo siento mi amor. Nunca he querido que pienses que no amaba a tu padre, pero esto no lo controlo. Lamento haber arruinado tu boda, puedo sentir vuestra conexión y emociones, aunque no sepa cómo. Sé que se aman y que nada romperá ese vínculo, quiero que sepáis… —ha cambiado de tema, tiene sus emociones a flor de piel y algo le está pasando, puedo sentirlo. —¡Mamá, mami! —grita Sofi mientras Libby cae al suelo agarrándose el pecho y colocando una mano en la tierra. —Lo..- lo..- van..- a..- ma..- matar... —dice y afino mis sentidos. —¡¿A quién?! —Jayden habla esta vez. —A un osezno, cazadores furtivos, se ha alejado de la reserva y lo han herido, está pidiendo ayuda. Por favor, hagan algo, su dolor es intenso, no podré contenerlo mucho tiempo —dice jadeando antes de desmayarse. «¡Puta mierda, quién es esta mujer!», pienso mientras dejo salir a Vilho, para ir en busca del cachorro. 
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