Al llegar la noche, vio como la joven realmente salía de casa de sus abuelos. Era cierto, no se andaba por las ramas. El decidió seguirla, a pesar de todo era como su tío y no pensaba que un idiota le quitara el virgo así como así. En efecto, se reunió con un hombre. Un chico un poco mayor que ella. Pero al fin joven. Se sintió viejo. Era una locura compararse, pero sintió vejez. Era un cirujano respetado, y aun se mantenía en buena forma. Pero a comparación de aquel muchacho, joven y lleno de vida. Quizás ella necesitaba eso. El resto de la noche, el joven bebía mucho. Mientras su dulce Valery no había probado ni un trago “chica lista” pensó con una sonrisa. Después de

