Capítulo 28 El descubrimiento de Dambert y al borde de la muerte —¡Cállate! No necesito que me defiendas —le dijo enojado—, no esperaba más de ti, pensé que ya dejarías de insultarme y creerte más que yo, ¿Sabes? Me importa un carajo el conocimiento que posees, te demostraré que puedo ser mejor que tú —¿Defender? —expresó ella sin entender—, ¡Dambert! —exclamó alegre—, ¡¿Ves que ya puedes decir palabras que no conocías?! Tu cerebro se está desarrollando. Por favor, eres mi esposo, nunca te insultaría, te quiero, además verás que más adelante tendrás en tu mente lo que me ha dado la naturaleza —¿Quererme? ¿Tú quererme a mí? ¡Mentiras! ¡Puras mentiras! Dios te ha dado lo que sabes, pero como ya te he dicho me importa un carajo, mi mente irá más lejos que tú y seré mejor que tú, ¿Me escuch

