Agustina abrió sus ojos intentando descubrir por qué se sentía tan dolorida y al ver que había terminado durmiendo en el suelo encontró su respuesta. Lucas aún roncaba con sus piernas y brazos estirados, haciendo uso completo de su propia cama. Sonrió al observarlo tan sereno, pero sobre todo por poder tenerlo junto a ella, y eso era algo que debía agradecerle a Federico también. Recordó su encuentro de la noche anterior mientras se miraba al espejo para intentar mejorar su aspecto. Debía hablar con él, debía dejar atrás esa tonta condición y pedirle que lo intentaran sin molestas cláusulas. Debía confesarle que se había enamorado de él y que no le importaba la cronología de los hechos, sino lo que sentía al verlo. Quería decirle que no sólo le gustaba verlo, quería que terminara de s

