Giacomo Camino de un lado al otro en la oficina improvisada en la pequeña casa que alquilé cerca de la casa de Isabella. Las evidencias están a la vista, Claudio trama algo. —No me gusta lo que estoy viendo, ese movimiento es inusual entre los hombres de seguridad de su casa. Uno de los hombres de mi seguridad se levanta del sofá, se mete las manos en los bolsillos. —Sí, así mismo es, por eso quería que lo viera, las ubicaciones son precisas, gracias a las coordenadas que nos dio. —Esas las conseguí con Patricia, ¿la están siguiendo? —Sí, como ordenó. —¿Algo inusual? —La misma rutina, salvo que ahora visita una clínica. —¿Una clínica? —Sí, es una clínica de fertilidad. Abro mucho más los ojos, alzo el mentón, me quedo pensando un momento y encuentro que tiene todo el sentido del

