Una semana después. Claudio se levanta de la mesa al terminar la comida, besa mi mejilla con intensidad, se queda mirándome y sonríe. —Esta noche será nuestra primera aparición en público como pareja de nuevo, ¿estás lista? —Sí, claro que sí, ya ordené el vestido que usaré, de diseñador, me encargué de que fuera el más costoso y exclusivo de la marca. Sonríe de medio lado, asiente. —A veces siento que no eres Isabela. No, es que no lo soy, al menos no la misma tonta que encerraste y humillaste. —La gente cambia, créelo, yo lo creo, por eso estoy aquí contigo. —Iré a resolver algunas cosas, a las seis deberíamos estar saliendo hacia el palacio. —Extraeré un poco de leche para E, por si nos tardamos demasiado en esa cena —digo con tono sugerente, suspira, y hace una mueca pícara. S

