Indicios de su naturaleza.

5000 Palabras
- Mira… no sé lo que pretendas, pero será mejor que volvamos con los demás y nos olvidemos de esto – le dijo ella con un poco de miedo, pero a fin de cuentas sabía que nada bueno podía salir de este vertiginoso momento tan incomodo. - ¡Oh! Yo no lo creo señorita Stefan – le dijo el Alfa – ¿Sabes? No puedo entender cómo es que quieres rechazar una propuesta como esta, sobre todo viniendo de mi… sabes, te estaba escuchando cuando hablabas con tu amiguito… sé que te gusté desde que me viste, y ¿Cómo no? Pero es de parte y parte cariño. El sentimiento es mutuo. - Creo que estás confundiendo las cosas – le dijo ella comenzando a molestarse – te exijo que me lleves con mi padre y los demás antes que las cosas se pongan… - ¡Mira! Estúpida niña engreída – dijo sujetándola con fuerza por el brazo y ella se quejó un poco – no estás en posición de hacer exigencias o amenazas. Te recomiendo que te me aflojes y cooperes. No lo hagas más difícil para ti, porque te irá peor… no hay nadie aquí para cuidarte. Tu famoso guardián… - Está detrás de ti – dijo Ezra poniendo una mano en su hombro mientras que el resto de sus hombres se quedaban totalmente atónitos. Él se quedó totalmente mudo por esto y no supo ni siquiera en qué momento llegó ahí. Pero el Beta de su manada se lanzó a atacar a Ezra. Este último saltó y cayó sobre la rama gruesa de un árbol sobre el que había una lampara colgada que iluminaba el camino. - Alfa Arthur… la verdad es que me decepcionas mucho – siseo Ezra desde el árbol, parado sobre sus manos y pies. Luego se sentó sobre aquella rama y dejó caer sus brazos a los lados para apoyar sus manos – pensé que sería diferente de cualquier otro imbécil que ha intentado esto antes… incluso los dejé venir a pasear al bosque, casi solos… por supuesto ¿No creíste que la dejaría irse sola contigo o si? Sobre todo, sabiendo que tu ibas acompañado por tus hombres y que no confío ni en ti, ni en ninguno de ellos. En especial porque no pude identificar cuales eran tus intenciones. Estuviste lleno todo el tiempo de una incertidumbre que me preocupaba. Así que los seguí, solo para encontrarme con otro estúpido que quiere sobrepasarse con la princesa. - ¿Quién diablos eres? – Cuestionó el Alfa Arthur con desdén, mientras lo miraba desde abajo, y era rodeado por sus hombres en una formación que estaba pensada para defender a su Alfa. - Tu mismo lo dijiste hace un momento… soy el guardián de la princesa lunar… y como su guardián no puedo dejarte hacer lo que quieres hacer con ella… la señorita Stefan está destinada a ser la esposa del rey dorado. - Me importa un carajo si está destinada a ser la esposa del rey dorado o del rey del mundo… ni tu ni nadie podrán evitar que haga lo que me plazca y en este momento me place hacerle tantas cosas que ni siquiera te imaginas… después de todo eres un simple niño… Ezra no esperó ni un segundo más y se impulsó de la rama con ambos pies. El impulso fue tan fuerte que la rama se quebró fácilmente pese a ser muy gruesa. Ezra tacleó al Beta de la manda quien se había lanzado a interceptarlo, y fácilmente lo estrelló contra el suelo, dejándolo allí enterrado, casi fuera de combate. los otros cuatro hombres se lanzaron a atacarlo, pero rápidamente, uno tras otro fue abatido por una excepcional demostración de control sobre las artes marciales y la posición en la que se encontraba, haciendo rotaciones perfectas con sus pies en una postura prácticamente impenetrable e impredecible, que les daba la sensación de tener a un lobo frente a ellos, listo para atacar y desgarrar a su presa hasta matarla. Todos tuvieron aquella sensación de peligro que les decía que morirían si seguían peleando contra él, pero pese a esa sensación, todos la ignoraron y siguieron peleando, hasta que todos fueron abatidos, quedando casi inconscientes, en cuestión de segundos. Y Ezra aun no había derramado una sola gota de sudor. Todo había sido demasiado rápido. El Alfa ni siquiera podía creer lo que estaba viendo y después de unos segundos comenzó a aplaudir. - ¡Vaya! Te felicito niño… ¿Cuántos años tienes? Te mueves como si tuvieras veinte años de experiencia en combates reales – Ezra sonrió con alevosía y lo miró fijamente después de echarle un vistazo a todos los que estaban en el suelo. - Tengo doce – dijo con orgullo, jactándose de su fuerza, y el Alfa se quedó completamente mudo al oírlo. No podía ser posible que un niño de doce años tuviera ese tamaño y fuera así de fuerte. No había manera. Eso era lo que pensaba el Alfa Arthur. Pero efectivamente no podía negar la impresionante fuerza que estaba viendo frente a él después de una demostración como esa. Ninguno de sus hombres había sido rival para Ezra. Ni siquiera él se sentía en capacidad de representar un verdadero rival para el muchacho. - Muy bien… ya va siendo hora que sueltes a la princesa y te arrepientas por el resto de tu vida – dijo Ezra con una sonrisa orgullosa y presumida, antes de ver la cara de terror de Arya, a quien el Alfa le tapó los labios para que no hablase, haciendo enojar a Ezra. Pero en ese momento… - Lo siento, pero eso no va a pasar – escuchó aquella voz detrás de sí, y abrió grandes ojos porque no había podido percatarse de su presencia. De la nada recibió un fuerte golpe en la nuca que lo dejó casi inconsciente después de caer al suelo. Apenas si pudo girar la cabeza para ver al Alfa Anthony. El hijo de Jonathan, a quien tiempo atrás su padre había asesinado fácilmente después de arremeter contra él, aunque Ezra le había advertido que no causara problemas. - Son tan lamentables ustedes – dijo otra voz. Esta vez era el Beta de aquella manada a la que pertenecía el Alfa Anthony – eres patético Arthur. Tu y tus hombres ¿Cómo es que no pueden con un simple niño de doce años? - Idiota – dijo el Alfa Anthony riéndose con mucha calma – este tipo es todo menos un simple niño. Tu no viste lo que yo vi… pero por suerte puedo ocultar mi presencia para que nadie me note… quise ver qué planeabas Arthur, y al final tuvimos la misma idea, aunque te me adelantaste, pero… ahora que inmovilizamos a su perro guardián, ya podemos hacer lo que nos plazca con ella. Después de todo, todos en la fiesta creen que ella está a salvo porque se supone que este sujeto está con ella… ¡Vaya! Esta situación es muy buena. Lo que les pasó a tus hombres… podemos violarla aquí mismo si queremos y luego llevárnosla del territorio. Matamos al niño y simulamos que los atacaron mientras daban el paseo. Tus hombres fueron noqueados fácilmente por el secuestrador, tu quedaste herido, y el perro guardián murió. - Ere…s muy astuto – dijo Ezra con dificultad. - ¡Oh! ¿sigues consciente? ¡No por mucho! Hazlo Carter – dijo Anthony y de pronto aparecieron cuatro hombres más que comenzaron a patear a Ezra mientras que el Alfa se acercaba peligrosamente hacia Arya y el otro Alfa. Ezra no podía hacer nada porque aquel golpe lo había dejado totalmente inmóvil y no pudo sentir mayor impotencia que en ese momento. Los hombres de Anthony lo estaban pateando y planeaban hacerlo hasta matarlo y ahora Arya estaba indefensa contra ambos Alfas. Ella sabía pelear y era fuerte, pero no lo suficiente para poder contra dos Alfas. Así que resistirse no era una buena idea y ambos lo sabían. Le iría peor si intentaba pelear. Podían terminar asesinándola, y para cuando Ezra estaba perdiendo el conocimiento, Anthony y Arthur, con asquerosa y perversa mirada y sonrisa, estaban comenzando a manosear el cuerpo de Arya. Ella estaba comenzando a llorar porque no podía hacer nada en lo absoluto. Su boca estaba cubierta por la mano de Arthur. No serviría de nada intentar gritar. Ellos las iba a violar y nadie podría hacer nada. Entonces, justo antes de perder el conocimiento, Ezra recobró todas sus fuerzas al verla gemir mientras lloraba, al tiempo que uno de ellos metía sus asquerosas manos debajo del vestido de Arya para manosear su intimidad. La ira llenó sus pulmones y en un grito los hizo retroceder a todos, al tiempo que sus ojos comenzaron a brillar en plateado y de pronto tiró del campo gravitacional con una inmensa fuerza, enterrando en el suelo completamente desparramados, a los hombres de Anthony. Él y Arthur miraron sorprendidos lo que estaba sucediendo y vieron a Ezra ponerse de pie con una mirada sanguinaria. Su iris ya había tomado la forma de una calavera, y mientras el campo gravitacional estaba sobre ellos, se acercó a los cinco, y a cada uno de ellos los mató de un solo pisotón a la cabeza. Esto lo logró ya que, por medio de la ira, consiguió tener un mayor control sobre el campo gravitacional y usarlo para imbuir su pie y hacerlo mucho más fuerte, de modo que cualquier pisada destrozaría el cuerpo entero de una persona fácilmente. El Beta Carter observó con una mirada de terror como sus compañeros habían muerto fácilmente, mientras que Ezra tenía ahora una maquiavélica sonrisa siniestra que denotaba su sed de sangre. Por supuesto su madre la sintió inmediatamente y advirtió al Alfa Pallars que algo estaba sucediendo, porque incluso los demás Alfas pudieron sentir aquella sed de sangre tan abrumadora. - Ustedes… imbéciles – dijo Ezra mientras su voz se volvía tan grave que casi parecía que susurraba fuertemente cuando hablaba – no tienen la menor idea de con quién están tratando, y no hablo de la princesa. Hablo específicamente de mi… desde hoy, yo soy su peor pesadilla. He de decidir a cuál de los dos estúpidos Alfas que intentan violar a mi dulce Arya, voy a asesinar, y a cuál dejaré vivir para que cuente la historia y les hable a todos sobre mi… uno de ustedes dos deberá decirles a todos los hombres lobo que conozcan, quien soy en realidad… yo soy… soy la muerte, y he venido por cada uno de ustedes, idiotas imbéciles – dijo antes de aplastar todo el cuerpo del Beta Carter con ayuda del campo gravitacional, hasta hacerlo papilla. La sangre y las vísceras, así como los huesos triturados, se esparcieron en el suelo, mientras que seguía mirando a los dos Alfas. Su madre apareció y cuando quiso detenerlo, Ezra ya había saltado sobre Anthony. Lo atrapó del cuello y lo llevó lejos de Arya y Arthur, hasta estamparlo contra un árbol. Y aunque Anthony forcejeó intentando zafarse, no había nada que pudiera hacer. Ahora estaba llorando como una nena y esto enojó mucho más a Ezra. - ¿Por qué lloras bastardo? – Cuestionó - ¿No te creías muy macho alfa hace un momento cuando metiste tu mano bajo su vestido para tocarla? He decidido que voy a matarte a ti… el imbécil de tu padre ignoró mi advertencia hace dos años y terminó muerto a manos de mi padre… él dijo que no necesitaba con vida a ningún idiota que tuviera el cinismo de ignorar mis advertencias, sobre todo sintiendo que iban a morir con tan solo mirándome a los ojos… supongo que se aplica lo mismo para ti… no necesito con vida a ningún imbécil que siga con el estúpido pensamiento de querer tocar a la princesa… pero puedo dejar pasar a Arthur, ya que es la primera vez que él o su nada lo intentan. Justo al terminar de decir esto, le atravesó el estómago a Anthony con su puño, atravesando incluso el árbol hasta hacerlo caer. Y el Alfa cayó muerto con los ojos abiertos. Casi al instante. Ezra era demasiado fuerte como para que cualquier tonto con delirios de grandeza pudiera enfrentarlo realmente. Justo en ese momento aparecieron los demás Alfas, junto con el padre de Arya. Todos observaron sorprendidos aquella escena y vieron a Arya atrapada en los brazos de Arthur, pero mucho antes que ellos, o tan siquiera el propio Arthur, pudieran reaccionar, Ezra apareció a su lado y le dio una patada en la pantorrilla, derribándolo fácilmente mientras daba un grito porque le había fracturado la pierna con aquel golpe tan repentino. Soltó a Arya y ella estaba tan sorprendida como aterrorizada, pero pese al miedo que aquella escena tan sangrienta de masacre le pudiera causar, ella no se sentía aterrada en los brazos de Ezra, quien de inmediato la dejó en brazos de su padre. - Alfa Pallars, lo lamento… estos imbéciles me atacaron por sorpresa y se atrevieron a tocar a Arya… ahora por su culpa puede que ella no vuelva a dormir tranquila o querer caminar por este bosque, tal vez en mucho tiempo, pero les prometo que le haré pagar por esto… no debí haberla dejado venir para empezar, pero justo ahora corregiré mi error… ya lo decidí… por mucho que quisiera que uno de los dos contara la historia, tampoco puedo dejarte vivir. Corrió hacia él y lo sujetó por la pierna, arrastrándolo de regreso a la mansión. Entonces cruzó el laberinto hacia el bosque, lo llevó a la cueva y llegaron al bosque sagrado, donde le obligó a tragar una manzana de Valorian y luego lo arrastró de regreso a la mansión, donde ahora todos los Alfas estaban reunidos. - ¿Qué rayos está sucediendo Ezra? – Cuestionó el padre de Arya. Él estaba muy enojado. - Ezra debes calmarte hijo, esto no es bueno para ti… has usado mucha… - Tranquila mamá… ya comí una manzana. Estoy bien – dijo Ezra sonriéndole a su madre – lo lamento Alfa Pallars, pero puede preguntárselo usted mismo a Arya – el Alfa miró a su hija y ella asintió. - Al alfa Arthur y el Alfa Anthony intentaron violarme… Ezra solo me estaba protegiendo. - Eso no es cierto maldita pe… Un puñetazo sembró de cabeza al Alfa Arthur antes que terminara de hablar. - Da gracias que me contuve – le dijo Ezra – nunca en tu vida volverás a hablar… pero para hacerlo justo para ti, te sentencio a un juicio por combate… eso claro si tengo la autorización de todos los Alfas presentes… quiero ser yo quien te arrebate la luz de los ojos… Todos los Alfas, incluyendo a Pallars, se miraron sorprendidos y luego miraron a Ezra, muy atónitos por su actitud, pero de alguna manera, no sabían por qué, no podían negarle esto. Ellos querían verlo en acción. Porque era difícil creer que aquella escena tan sangrienta de masacre, había sido obra de un niño de doce años, que casi todos los Alfas presentes sabían que se trataba del portador de un inmenso poder. Entonces todos asintieron y Ezra sonrió. - ¿Lo ves? Tienes suerte querido amigo mío… morirás con honor, que es más de lo que un idiota como tú se merece después de haber intentando semejante cosa. Y para hacerlo todavía más justo para ti… ¿Ves esto? – Ezra le mostró aquel brazalete que desde hacía mucho no utilizaba. Ese que restringía todavía más sus poderes hasta tener la fuerza de un niño de su edad. Su madre se sorprendió, porque desde que conoció a su padre, nunca más había usado ese brazalete – soy el hijo del rey plateado… eso significa que tengo un poder inimaginable para cualquiera de ustedes. La única razón por la que no los destruí desde el principio de un solo golpe, se debe a que mis poderes han estado restringidos en gran manera por estos dos artefactos – dijo señalando el anillo y el brazalete que aun usaba – pero aun con estos dos objetos restringiendo mi verdadera fuerza, sigo siendo más fuerte y hábil que cualquiera de los Alfas que están aquí… es por eso que usaré este otro brazalete, que restringe mi fuerza para que solo pueda tener una fuerza equiparable a la que normalmente tendría un niño de mi edad… voy a ponerme a tu nivel y te haré sufrir con una fuerza menor equiparable a la tuya, porque aun con este brazalete, no es suficiente para simular realmente una fuerza como la de un niño de mi edad. Se colocó el brazalete y entró al círculo de combate, quitándose la camisa, mientras que el Alfa Arthur lo miraba confundido. - Te recomiendo que entres – le dijo Becca – en este momento cualquier acción contraria a lo que te está pidiendo, solo lo hará enojar más. - Eres su madre, detenlo por favor – le pidió casi llorando. - Lo siento, pero no puedo hacer esto. Tu provocaste su ira, y en este caso lo apoyo. Debes morir, pero agradece que te está dando la oportunidad de morir como un guerrero. Al menos tendrás la oportunidad de darle una buena pelea después de todo. En ese momento las palabras de Becca parecieron la cosa más despiadada que nadie hubiera dicho jamás. Nadie podía creer lo que estaban viendo o escuchando. Arthur entró al círculo de combate, completamente dubitativo y Ezra le conectó un fuerte puñetazo en la cara, que lo derribó al instante, pero no fue suficiente para noquearlo, debido a la alta resistencia que tenía por ser un Alfa. - ¡Vamos! Arriba… no me digas que eso bastó para vencerte porque sabes que no es cierto… te acabo de golpear con todas mis fuerzas. El Alfa se dio cuenta que no estaba blofeando al decir esto, así que se levantó, creyendo que tal vez tenía una oportunidad de ganar y sobrevivir. Pero nada se alejaba más de su realidad. La verdad era que, para ese Alfa, ya no había posibilidad de salvación. Él no iba a salir con vida de ahí. Entonces adoptó una postura de combate y lanzó el primer golpe. Ezra realizó una rotación de su cuerpo sin moverse de su lugar, como lo hacen los boxeadores para esquivar ataques. Esto fue muy sencillo para el muchacho y el Alfa no comprendía como lo había logrado. Ambos tenían la misma fuerza y velocidad en ese momento, pero Ezra se movía en una forma que el Alfa ni siquiera podía acercarse a darle un puñetazo. Todos eran esquivados fácilmente. Así que, después de evitar unos quince golpes y patadas, Ezra contraataco con una patada a las costillas derechas. La patada fue lo suficientemente fuerte para hacer que sus huesos crujieran como si se hubieran resquebrajados, pero sus costillas aun no estaban rotas. De inmediato Ezra lanzó un puñetazo izquierdo directo a su rostro, el cual conectó fácilmente haciéndole sangrar por la nariz, y luego lanzó un gancho derecho directo a su estómago, con el que lo dejó sin aire y lo hizo doblarse hasta caer de rodillas al suelo. Pero eso no bastaba, así que Ezra le dio una patada en reversa, usando su talón para golpearlo en el mentón y levantarlo. La vista del Alfa se puso en blanco al instante y quedó suspendido a cinco centímetros del suelo con el cuerpo completamente rígido y erguido. Aquello no era una pelea y todos lo sabían. Aquello en realidad era una terrible masacre ¡Si! Ezra estaba masacrando al Alfa con cada golpe que le daba, los cuales no eran lo suficientemente poderosos para matarlo o dejarlo agonizando, pero si para hacerlo sufrir de maneras inconmensurables. Entonces le dio una fuerte patada de hacha desde arriba, en la que le hundió el talón en la cabeza y lo enterró de bruces al suelo. Luego giró su cuerpo y se posicionó sobre él para comenzar a darle golpes en la cara. Puñetazo tras puñetazo, alternaba entre el rostro de Arthur y su torso. Rompiéndole los huesos poco a poco, literalmente moliéndoselos a base de solo golpes con sus puños, hasta que su cuerpo estaba totalmente cubierto de sangre y Ezra comenzó a respirar con la respiración trabajosa. - ¡Que difícil es pelear en estas condiciones! – Dijo Ezra – pero bueno… supongo que ya ha sido suficiente sufrimiento. Esto más que una pelea, es una masacre. Debo admitirlo. Llegó la hora de morir para ti – le dijo mirándolo a los ojos. Su mirada estaba lúgubre y casi hasta parecía triste. Su rostro había decaído. Ya no había señal de rabia, de odio, o tan siquiera de aquel instinto asesino y aquella sed de sangre tan abrumadora. Ahora parecía más como si el propio Ezra, fuera quien realmente sufría por todo lo que sucedía. Arya fue la primera en percatarse de ello después de Becca. Entonces Ezra tomó con sus manos la cabeza del Alfa y en una torsión muy fuerte, le rompió el cuello hasta el punto que los huesos atravesaron la piel. Tal había sido la fuerza que utilizó. Era casi imposible determinar si esa era toda su fuerza aun con sus poderes tan restringidos. Parecía como si en realidad fuera incluso más fuerte de lo que él decía. Pero en realidad todo se debía simplemente a su perfecto dominio de cada una de las técnicas de combate que su madre le había enseñado durante sus entrenamientos de años previos a conocer a su padre. Aunque sí que podía ser incluso más fuerte que un Alfa como Arthur. Esto sí que era cierto. - Lamento haber hecho una escena – dijo Ezra mirando a todos, con el rostro lleno de salpicaduras de sangre por su contacto durante la pelea con Arthur – solo sigo en esta manada para proteger a la princesa. Al menos hasta que el rey dorado aparezca… así que, les agradecería si pudieran esparcir la noticia a todos sus conocidos. Cualquiera que intente hacer algo en contra de la princesa, sufrirá un terrible final, tal y como lo hicieron estos hombres esta noche. Si me disculpan… debo retirarme. Se dio la vuelta y el Alfa Pallars quiso hablarle para agradecerle, pero Becca era consciente de esto y se interpuso entre ellos. - Tranquila Rebecca, solo quiero agradecerle a tu hijo por… - Lo sé Alfa Pallars, pero este no es el momento adecuado… le aseguro que lo que menos desea Ezra en este momento es recibir un agradecimiento por semejante masacre – le dijo Becca y todos la miraron sorprendidos – pese a que, en su mirada siempre se nota que pelea con las intenciones de matar, esta sería la primera vez en doce años, que Ezra asesina de verdad. Esto es nuevo para él, y pese a su fascinación por las peleas, estoy segura que debe ser abrumador verse envuelto de tanta sangre de la nada. Por un estúpido conflicto que nadie quiere entender que debe acabar… en este caso, creo que lo único que Ezra necesita, y lo que más desea en este momento, es ver que Arya está bien. Justo ahora es mucho mejor que vaya ella a verlo antes que nosotros… así que ¿Podrías ir Arya? Ya sabes donde encontrarlo. Hazle saber que estás bien. Le ayudará a entender que hubo un motivo por el que valió la pena esta masacre. Él te necesita. - Está bien… yo iré – dijo Arya muy decidida. Ella no sentía temor de Ezra ni nada por el estilo, y mas que cualquiera, era ella quien deseaba con todo su corazón poder apaciguarlo en un momento como ese. Porque sabía perfectamente que todo lo había hecho para protegerla. Ella quería llorar, porque se sentía culpable por la masacre que Ezra. Sentía que ella había tenido la culpa de que Ezra terminara asesinando por primera vez en su vida, y de una manera tan brutal como esa. Ella más que nadie deseaba ver que estuviera bien y agradecerle por protegerlo, aun a cambio de su inocencia con respecto a matar. Así que fue corriendo hasta atravesar el laberinto y llegar al bosque. Luego cruzó la cueva y finalmente llegó al bosque sagrado donde lo encontró sumergido en el lago, lavándose la sangre del cuerpo, con una mirada lúgubre, casi como si estuviera apagado por completo. Casi como si estuviera hipnotizado o fuera de sí. Ella caminó lentamente y fue en ese momento que se encontró con la escena más impactante. Unas lágrimas recorrieron sus mejillas sin parar de fluir, y él se halló a sí mismo sorprendido por estar llorando. Y es que se sentía tan abrumado, pero ni siquiera había tenido tiempo de darse cuenta. Aunque nadie sabía realmente por qué estaba tan abrumado. Ni siquiera la propia Arya, pese a lo que pudiera pensar. Ella se acercó hacia él y se sumergió en el lago, abrazándolo por la espalda, y reposando su mejilla sobre el hombro del muchacho. Con sus manos le acarició el cabello y luego sonrió mientras sentía la sorpresa en el rostro de Ezra. - Estoy bien Ezra – le dijo con un tono dulce y sonriente – estoy bien gracias a ti… - No es cierto – dijo él todavía en Shock – yo… yo… casi te mato también – dijo volteándose a verla con lágrimas en los ojos, pero ella le sonrió de manera apacible. - Eso no es cierto… en todo momento mantuviste el control – dijo ella – ciertamente hubo un instante en el que, tu instinto asesino predominó, pero sé que no pensabas hacer daño, porque cuando tomaste a Anthony del cuello, ni siquiera tuve el más mínimo sentimiento de roce. No sentí nada. No me di cuenta del momento en que sacaste su mano de debajo de mi vestido… así que, no digas tonterías… no ibas a hacerme daño. Jamás me harías daño – ella volvió a abrazarlo y sonrió de nuevo mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos – lamento que tuvieras que asesinar a esos hombres por mi… - Mataré a todo aquel que trate de hacerte daño – dijo sin dejarla hablar al echarla para atrás mientras se abrazaban – hoy probé por primera vez el sabor de la sangre de mis enemigos… fue desagradable, pero siempre que deba protegerte, volveré a hacerlo de ser necesario – terminó y ella lo miró muy sorprendida – soy un guerrero criado para la guerra. Las guerras son atroces y abrumadoras. Esto no es nada para lo que tendré que enfrentar en el futuro… debo admitir que me sentí abrumado al pensar que podría haberte hecho daño… pero ten por seguro que nadie volverá a ponerte una mano encima en contra de tu voluntad. Nadie ignorará mis advertencias y vivirá para contarlo… te lo prometo. - ¡Gracias! – Exclamó ella llorando. - Me alegra mucho que estés bien. En serio me preocupabas… - Lo sé… te vi llorar… nunca te había visto así. - Eres muy importante para mi Arya. No solo porque soy tu guardián. Eres mi mejor amiga. Jamás dejaría que nadie te hiciera daño. Pensar que estuvieron a punto de conseguirlo, me hizo sentir impotente – ella sonrió y se limpió las lágrimas. - Pero hablando de eso… en serio… Ezra ¡Eso fue increíble! Nunca había visto un poder como ese… ¿Qué rayos fue eso? - Es algo nuevo que estoy aprendiendo – dijo él con una sonrisa – mi padre aun me enseña a dominarlo, pero… es bastante difícil… sin embargo, no sé, estar en esa situación, y la ira que sentía, funcionaron muy bien para ayudarme a controlarlo mejor de lo que esperaba. - Estar en una situación de peligro despierta nuestros instintos de supervivencia – dijo la voz del padre de Ezra, cuya silueta se pareció como un espíritu en forma de lobo sobre la superficie del lago y Ezra lo miró muy sorprendido. - ¿Papá? – Confirmó. Era la primera vez que lo veía en esa forma pero estaba seguro que era él y no solo por su voz. - Espera… ¿Ese es tu papá? ¿Qué le pasó a su cuerpo? – Cuestionó Arya. - Hola Arya – saludó Lucas desde su lobuna forma espiritual, con un tono que les indicaba que estaba sonriendo – hace mucho tiempo desde que nos conocimos… resulta que solo puedo mantener mi forma física por unas horas, pero el resto del tiempo me veo de esta manera. Aunque realmente como espíritu puedo tomar la forma que quiero – dijo tomando su forma humana – es solo que, me siento bastante cómodo en esa forma de lobo – les dijo. - Dijiste que una situación de peligro despierta nuestros instintos de supervivencia… ¿Tiene eso algo que ver con que pude controlar el campo gravitacional? – Preguntó Ezra. - Exactamente hijo – le dijo Lucas – un estado adrenalínico puede activar ciertas funciones de tu cuerpo a las que solo puedes acceder durante ese estado, y estas te ayudan a tener un mayor control sobre tu propio cuerpo… dicho eso, ya que tus dones son una extensión de este mismo. Tu cerebro, tus nervios. Pues, gracias a al aumento de adrenalina por el peligro, es mucho más fácil acceder a la capacidad para controlar algo que antes no podías, pero esto es temporal. Solo permanece por el tiempo que dura la adrenalina recorriendo tu cuerpo. Después que acaba, vuelves a la normalidad. A ser nulo en cuanto a este control, pero en algún momento tendrás un control como ese sin necesidad de la adrenalina… esta será solo una última opción que te fortalecerá y te ayudará a finalizar en caso de estar en un peligro de muerte en el que no baste el control que tendrás. Tanto Ezra como Arya habían quedado totalmente mudos ante la explicación recibida.
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