Hasta que estés listo.

5000 Palabras
- Tenemos que irnos de esta ciudad – dijo su madre y el niño la miró con preocupación porque parecía no estar del todo recuperada de aquella pelea que acababan de tener contra Damian Cross. - ¿Mamá? - ¿Si cariño? - Estás bien? – Preguntó Ezra y ella lo miró un poco sorprendida por aquella pregunta, pero luego le sonrió y respondió. - Lo estoy cariño – le dijo agachándose para ponerse a su altura – por ahora lo mejor es alejarnos de esta ciudad… no sé cómo pudo suceder, pero ese sujeto ahora te conoce y sabe que estás aquí… pero para nuestros propósitos es mejor que nadie sepa dónde estás. - Entiendo – le dijo él – dijo que su nombre era Damian Cross y también dijo que yo ya sabía lo que él era… - Es un vampiro cariño, pero no es como cualquier otro vampiro que haya visto antes. - ¿Qué lo hace diferente? - Está trabajando con los dragones… seguramente ellos debieron haberle dado algún poder especial… por eso es tan fuerte como para superarnos. - ¡Demonios! – Masculló Ezra con frustración y su madre lo miró sorprendida, al tiempo que le puso la mano en la cabeza y acarició su cabello mientras le sonreía. - Tranquilo hijo – le dijo ella – sé que es frustrante saber que hay alguien a quien no puedes vencer, pero eso es momentáneo… él mismo lo dijo… te falta mucho por aprender y vivir. Y si te está dejando vivir, es porque se trae algo más entre manos… los vampiros no suelen colaborar con nadie y hombres como ese, suelen tener objetivos retorcidos pero muy individualistas… eso quiere decir que, si nos está dejando vivir, es por su propio objetivo egoísta… probablemente pretenda enfrentarte cuando tu poder haya madurado lo suficiente como para estar en igual de condiciones… ahora mismo ese tipo es casi tan fuerte como lo fue tu padre antes de dominar su poder… eso significa que te lleva una buena ventaja de poder, ya que tu padre era muy poderoso aun antes de dominar sus poderes. - Entonces… ¿Nos iremos de esta ciudad? ¿Qué pasará con Walter, y, con mi Luna? – Preguntó él y ella le sonrió. - Tranquilo cariño… volveremos cuando sea el momento… solo necesitamos desaparecer del radar… si él nos encontró, nada garantiza que otro no pueda hacerlo. Asi que lo mejor es mantenernos ocultos. - ¿Cómo haremos eso? Él ya conoce nuestra apariencia. - De eso me ocupo yo cariño… por ahora haz tus maletas. Y yo me encargaré del resto. - ¡Y yo que le había tomado cariño a este lugar! - ¡Oh cariño! Lamento mucho tener que quitarte esto – le dijo ella con el corazón afligido – eres solo un niño y te hemos impuesto una carga demasiado grande para llevar… - Ustedes no me impusieron nada mamá – le dijo el pequeño con una sonrisa – fue el destino para el que la fuerza mística me escogió y yo lo acepté con mucho gusto… ustedes… papá y mamá, han sido increíbles toda su vida… igual que el tío Jeargo. Y ahora, finalmente ha llegado mi turno de ser increíble… quiero ser tan fuerte que el tío Jeargo me reconozca como el guerrero más fuerte de su manada. Incluso más fuerte que sus hijos. Lo suficientemente fuerte como para convertirme en el Beta de Vergeel cuando él se convierta en Alfa. - ¿Por qué no aspirar a ser el Alfa cariño? - Porque eso sería avaricioso de mi parte… sé cuál es mi papel, mi propósito. Puedo reconocerlo fácilmente, y en la manada Crimson Rose, el papel del Alfa siempre pertenecerá por derecho ganado con esfuerzo, a un Crimson… y puede que yo tenga sangre de los Crimson, pero mi sangre está mezclada con la de los Grayson y la de los Rayder. No obstante, a eso… aunque yo fuera un Crimson, el puesto de Alfa seguiría siendo de Vergeel. Él es mayor y también es un guerrero ejemplar, digno de ser Alfa. Es un Huargo nacido para liderar a la manada. Yo nací para pelear por mi manada. Nuestros roles son diferentes, aunque ambos conlleven hacer cosas muy similares. - A veces me sorprendes porque olvido lo maduro que puedes ser, aun siendo tan solo un niño… ¡No!... no es eso… más que un niño, eres un guerrero. Eso te convierte en un hombre… ¡Oh mi hombrecito! – Exclamó ella con orgullo mientras frotaba su mejilla contra la de él. Él comenzó a reírse porque le hacía cosquillas y particularmente este tipo de cariños por parte de su madre, eran sus favoritos. Pero hacía tiempo que ella no le daba uno de estos. Al cabo de un par de horas, habían desalojado por completo la casa y todo lo que habían adquirido hasta ese momento, lo almacenaron en un dispositivo espacio-temporal diseñado por el Artesano de los siete mentores, Trevor. Entonces, cuando la casa estaba totalmente vacía, ella sacó de su bolsillo otro brazalete parecido al que él ya tenía sobre alrededor de su muñeca, y se lo entregó en las manos. - ¿Qué es esto? ¿Para qué sirve? – Preguntó con mucha curiosidad. - Póntelo y lo sabrás – le dijo él mientras que ella se colocaba uno también. Entonces el cabello de su madre cambió de rojo a un n***o brillante, mientras que todas las pecas que tenía en su rostro habían desaparecido como por arte de magia. Él se colocó el brazalete y cuando vio su reflejo en la ventana, se dio cuenta que su cabello también había cambiado de color. Se había vuelto n***o brillante, igual al de su madre y su rostro era básicamente el mismo, pero sus ojos habían cambiado a un color café muy profundo. - Con esto pasaremos desapercibidos y estaremos a salvo durante un tiempo. Al menos hasta que estés listo para enfrentarte a Damian. Tenemos algunos aliados en este mundo. Conseguiremos identidades provisionales y nos mezclaremos entre los humanos en otra ciudad… prepárate cariño. Ha llegado la hora de partir. Finalmente, todo estaba listo y habían dejado atrás el que, durante dos años, había sido su hogar. Dejando atrás a las amistades de Ezra y asumiendo nuevas identidades en este nuevo mundo en el que habían encontrado a un enemigo que presumía ser mucho más poderoso que Ezra. Un enemigo que no podían enfrentar, al menos hasta que él estuviera listo. Así que se mudaron tan lejos como pudieron. Incluso se fueron del continente y decidieron ir a una región que, si bien no era la misma, era exactamente igual a la Rumania que conocían de su mundo. Esta Rumania no estaba dominada por hombres lobo, pero por supuesto había manadas que vivían tenían sus madrigueras en cada rincón de este país, ya que era uno de los principales lugares o hábitats naturales de los hombres lobo. Al llegar a Rumania, ellos entendieron que, lo que conocían como Winter Rose en su mundo, aquí era lo que alguna vez en ese mismo mundo se conocía como Transilvania. En este mundo eso no había cambiado a diferencia del suyo. Esto debido a que aquí la presencia de los hombres lobo no dominaba en absoluto el país. No había una manada lo suficientemente grande como para hacerse con el control del todo el país y cambiarle el nombre a la región en la que vivían. Y nada más llegar a Rumania, Rebecca Drake sabía que la mejor manera de mezclarse bien con las personas y sobre todo con los hombres lobo, era afiliándose a una manada. Una lo suficientemente poderosa como para usarlos como escudo si se les presentase algún problema, y lo bastante numerosa como para no destacar demasiado. Pasaron al menos cinco días en Transilvania antes que fueran rodeados por los hombres lobo de la manada Sunfangs Savage y fueran llevados ante su Alfa. Un hombre llamado Pallars Stefan. Y por supuesto que esto era parte del plan de Rebecca. Ella era muy buena reuniendo información, y en tan solo cinco días averiguó todo lo que necesitaba saber sobre las manadas de Rumania y la manada Sunfangs Savage. - ¿Quiénes son y qué hacen en mis tierras? – Preguntó el Alfa. Era un hombre de aspecto barbárico. De alta estatura. Debía medir por lo menos un metro ochenta y seis o tal vez un poco más. Su complexión parecía la de un brutal y agresivo gorila. En su ojo izquierdo tenía una cicatriz en vertical y usaba una barba poblada de un color n***o opaco igual al de su cabello. El cual era tan largo que parecería la cabellera de una mujer de no ser por su aspecto hosco. Además, traía su cabello amarrado en una cola de caballo, mientras algunos mechones estaban descolocados por encima de su frente. Sus ojos eran color azul, y tenía una profunda y penetrante mirada que intimidaba a cualquiera, pero no a Ezra ni a su madre. Ellos no podían ser intimidados por alguien que sabían que era más débil. Y allí era dónde veían la diferencia más clara de poder entre ellos y Damian Cross. Quien fácilmente consiguió intimidarlos en un único encuentro que tuvieron. - Estamos perdidos – dijo Rebecca mirando hacia el suelo para no levantar sospechas en el Alfa. A quien consideró inmediatamente como una persona sumamente cautelosa. Lo pudo notar en cómo los olfateaba. - ¿Perdidos? No me parecen que se hayan perdido… parece como si en realidad hubieras estado esperando a que te encontráramos. - Es bastante perspicaz por lo que puedo ver – le dijo ella al notar que de nada serviría tratar de convencerlo de esta manera – tiene razón… no estamos perdidos. Me dejé ver a propósito para que sus hombres me trajeran hasta aquí. - ¿Con qué propósito? ¿A qué manada perteneces? ¿Por qué querías espiarme? - Tranquilo Alfa… - suavizó ella con una sonrisa – son demasiadas preguntas a la vez… vamos una por una… en primer lugar, no pertenezco a ninguna manada. Pueden comprobarlo. Ni mi hijo ni yo tenemos marcas de ninguna manada. - Pudieron decirle a un mago que la borrase. - ¿Olfatea algún rastro de magia en nosotros? – Preguntó Rebecca y él la miró con los ojos entrecerrados, pero teniendo que negar ante su pregunta – tener que usar magia para borrar una marca de alguna manada, implica alterar la sangre mediante la magia y eso siempre deja un rastro. Así que no. No usé magia para borrarme nada, porque nunca he tenido ninguna marca como para necesitar hacer algo como eso. - ¿Entonces? ¿Qué hacen aquí? ¿Quiénes son? – Volvió a preguntar. Ezra estaba en completo silencio y se dio cuenta que detrás de aquel hombre tan hosco, se hallaba un niño escuchando todo en silencio. Y aunque se veía mayor que él, podía darse cuenta de lo débil que aquel muchacho era y que fácilmente podría hacer un desastre en esa manada y nadie podría hacer absolutamente nada para detenerlo. Ni siquiera el Alfa era lo suficientemente fuerte como para detener a Ezra en su forma más poderosa. La cual se hallaba sellada por el momento. - Mi hijo y yo fuimos atacados por hombres lobo hace dos años… ambos sobrevivimos y terminamos convirtiéndonos debido a la mordida de un Alfa. Desde entonces otros lobos de diferentes manadas nos ha estado cazando para matarnos. Ya saben que un lobo sin manada es una presa fácil y si hay alguno, los que sean ambiciosos y deseen poder no dudaran en matarlo. Pero estos días es raro hallar a un hombre lobo sin manada según sé. - Sabes mucho de hombres lobo para solo tener dos años siendo una – le dijo el Alfa. Aquel hombre era muy astuto. - Es cierto que llevo dos años como mujer lobo, pero sé de ustedes desde mucho antes que naciera mi hijo… mi esposo era un hombre lobo, y este niño es su hijo, pero él nació siendo totalmente humano. Entonces, cuando nos atacaron, él intentó defendernos y fue asesinado en el proceso. - ¿Entonces estás buscando asilo en mi manada? – Preguntó él mirándola con desconfianza - ¿Acaso tienes algo de utilidad que puedas ofrecerme para que te deje quedarte en mi manada? Yo no veo cómo puedes serme de utilidad, a no ser que… quieras darme tu cuerpo para divertirme… entonces podría hacer una excepción – dijo sonriéndose mientras que sus hombres sonreían con la misma morbosidad que él – pero… si no tienes nada que ofrecer, ni siquiera tu cuerpo, entonces pierdes tu tiempo aquí. Y si vienes a perder el tiempo, no me hagas perder el mío. Soy un hombre muy ocupado como para perder mi tiempo con una mujer y un niño que son totalmente inútiles. - Nunca dije que fuéramos inútiles Alfa… es cierto que llevamos dos años escapando de los hombres lobo, pero hemos sobrevivido hasta ahora porque somos fuertes. - ¡Por favor! ¿Qué tan fuerte pueden ser una mujer y un niño? - ¿Quiere una demostración? Mi pequeño puede vencer fácilmente a cualquier niño de su edad… él es fácilmente más fuerte que ese pequeño que se esconde detrás de usted. El niño detrás de Alfa abrió grandes ojos con terror al escuchar estas palabras, puesto que sabía que su padre no le tenía mucho aprecio principalmente debido a que, tal y como Rebecca sugería, él era débil. Pero la verdad era, que Alistar, su hijo, no era débil en lo absoluto. Solo era un poco miedoso. Y por eso le costaba tanto pelear. Pero ver la expresión de ira de su padre, por primera vez le dio la motivación necesaria para tener una batalla real. Y sabía que su padre indudablemente iba a ponerlo a pelear, solo para darle una lección, pero el quería mostrarle que ya no se iba a acobardar. Las palabras de Rebecca lo habían hecho enojar y quería ponerla en su lugar junto con Ezra. - Muy bien señorita… que conste que tu sola te has metido en este lío… lo que te pase y a ese niño, después de esto, cae totalmente bajo tu responsabilidad – le dijo el Alfa - ¡Alista! – Gruñó después y el muchacho, lejos de temblar como en otras ocasiones, respiró hondo y dio un paso al frente en silencio – entra al circulo de combate… ¿Vas a hacer papilla a ese chiquillo verdad? Después de todo, tienes que hacerlo… eres mayor que él y por lo tanto eres más fuerte, pero ella se jacta de decir que él es más fuerte que tú. - Haré que se trague sus palabras, padre. - ¡Oh! – Exclamó Ezra – el cachorro asustadizo encontró su coraje – dijo después y todos lo miraron. Era la primera vez que lo oían hablar y lejos de estar molestos por su comentario, todos quedaron paralizados ante esa intimidante presencia con que pronuncio aquellas palabras. El Alfa agudizó sus sentidos apenas lo escuchó hablar de esta manera y lo miró escrutándolo cuidadosamente porque justo en ese instante, sintió una sed de sangre que solo hasta después de un minuto observándolo con cuidado, notó que provenía de él y sus intimidantes palabras. La sonrisa siniestra en el rostro de Ezra incluso causó miedo en el Alfa. Lo suficiente como para querer evitar que su hijo se metiera en una pelea con un niño cuya fuerza realmente no conocían. Pero era demasiado tarde. Ya había aceptado el reto y no podía retractarse porque eso lo haría quedar mal. Por supuesto, el joven Alistar era demasiado estúpido e inexperto para comprender el miedo que todos los adultos sintieron cuando vieron la mirada y la sonrisa que Ezra tenía en su rostro al momento de entrar al circulo de combate, y aun en su desconocimiento, sintió un escalofrío que le recorrió toda la espalda, desde la cabeza hasta los pies, haciéndole sentir que se encontraba en un terrible peligro sin entender muy bien la razón. Él no alcanzaba a comprender que, aquella amenaza que sentía de manera instintiva, era el propio Ezra. Entonces se lanzó a atacarlo en un ataque frontal que para Ezra fue como pelear con un bebe recién nacido que no puede ni siquiera distinguir cuales son las emociones que tiene. Le lanzó un izquierdazo, luego un derechazo y siguió con una ronda de alternaciones entre izquierdas y derechas, tratando inútilmente de asestar algún golpe mientras que Ezra esquivaba todos y cada uno de ellos con suma facilidad. Como si lo viera moverse en cámara lenta, él se movía a una velocidad lo suficientemente rápida como para evitar que los golpes conectaran, justo cuando estaban a un milímetro de tocar su rostro. Aquello era intencional. Quería hacerles creer que el niño al menos tenía oportunidad, para no demostrar lo demencialmente fuerte que podía ser realmente. Hasta que finalmente se cansó de jugar con él y en una serie de maniobras en las que esquivó todos sus golpes sin siquiera mover sus pies ni un milímetro, simplemente rotado y agachando su torso como un boxeador profesional, para luego lanzó un poderoso gancho desde abajo que conectó contra su mentón, derribándolo enseguida y dejándolo fuera de combate con un solo golpe, aunque todavía seguía consciente. Luego se acercó a él y le extendió la mano, pero Alistar, lejos de querer tomarla, se sintió tan humillado que se la sacudió mientras hacía el esfuerzo por ponerse en pie, aun bajo la mirada sorprendida de todos los presentes, incluido su padre, quienes habían presenciado claramente como había perdido con un solo golpe que había recibido. - ¿Recuerda que le dije que mi esposo era un hombre lobo? Bueno… él nos enseñó a defendernos y a luchar para sobrevivir. Así que, mi hijo y yo somos los prospectos perfectos para guerreros que usted necesita en su manada. Eso es lo que tengo para ofrecerle… sé que últimamente tiene muchos conflictos con otras manadas, así que le ofrezco mi vida y la de mi hijo, en servicio como guerreros, para hacerle frente a cualquier enemigo. A cambio de un lugar en su manada. - Dices que ambos son prospectos perfectos a guerreros, pero no me pareces del tipo que pelea – le dijo el Alfa y en ese momento se metieron cuatro hombres de aspecto muy fuerte, al circulo de combate. Y pese a lo fuerte que era Ezra, no podían darse el lujo que supieran que él era incluso más fuerte que el Alfa. Así que entró al círculo también y atacó a uno de ellos. Le dio un golpe en el estómago con el que lo tiró al suelo, mientras que el otro la atacó rápidamente. Pero ella rotó sobre su pie derecho y levantó el izquierdo, aprovechando el impulso de la rotación para una patada giratoria que lo mandó a volar lejos. Al tercero lo recibió con una impresionante llave al cuello y un derribo, mientras que al último lo recibió transformándose en lobo cuando este adoptó su forma lobuna también. El lobo de rebeca era rojo como el fuego, y no dudó en transformarse y someter al lobo que la estaba atacando, el cual era de color gris opaco. Al instante ella lo dejó inconsciente mientras que el cuello del lobo permanecía atrapado bajo sus fauces. Entonces lo soltó y volvió a su forma humana, vistiéndose rápidamente y parándose junto a su hijo para defenderlo y cuidar que mantuviera el perfil bajo que necesitaban para poder quedarse allí. - Impresionante – dijo el Alfa – estoy realmente impresionado… ya debes saber que son muy pocos los hombres lobo que pueden adoptar una forma totalmente lobuna como esa… y los que lo conseguimos, es porque somos reamente fuertes… en algunos lugares o países nos llaman prospectos a reyes. Pero nos hemos dado la libertad de llamarnos a nosotros mismos, evoluciones. Los que podemos hacerlo, somos una forma evolucionada del hombre lobo que comúnmente se conoce. Una especie mucho más fuerte de hombre lobo, y nos hemos llamado a nosotros mismos “Wargs” – explicó con mucha emoción – como dije antes… no es común ver a un Warg, pero los que existen son muy valiosos… así que, felicidades señorita, porque he determinado que será de gran utilidad para mi manada por el hecho de ser una Warg, y tan solo sacando conclusiones apresuradas, estoy seguro que, si ese pequeño es tan fuerte, es porque también es un Warg, aunque es probable que no pueda transformarse completamente aun. Pero cuando lo haga, sé que será un peleador temible… no como el inútil de mi hijo… pobre cachorro asustadizo… ¿Así lo llamaste o no niño? – Preguntó con una sonrisa – ¡Bien! No podría haber elegido un mejor apodo para un inútil como él… ¿Cómo te llamas muchacho? - Mi nombre es… - su madre lo miró disimuladamente y él la oyó en sus pensamientos diciéndole que fuera cauteloso – mi nombre es Loan – le dijo y el Alfa aplaudió. - ¡Bien! Es un nombre bastante típico de aquí… me gusta… serás el maestro de mi inútil hijo de ahora en adelante… ayúdalo a ser tan fuerte como tú, para que pueda heredar mi puesto como Alfa cuando sea el momento. “Dudo que pueda ser tan fuerte como yo, por mucho que le enseñe” pensó Ezra en silencio y asintió para demostrar que estaba conforme con la tarea que le habían dado. - ¡Bien! Ahora que mi niño ya se ha presentado… es mi turno – dijo Rebecca – mi nombre Ionela. - Otro nombre bastante típico de aquí… y también hermoso… ¡Bien Ionela! Desde hoy serás una de mis subordinadas especiales, junto con esos tres tontos que venciste tan fácilmente… serás mi mano izquierda, porque ya tengo a la derecha. A mi Beta – le dijo mirando al hombre que estaba a su lado desde un principio. Un hombre de complexión mediana. Musculatura definida pero no prominente como la de su Alfa, pero si con una estatura claramente mayor a la de este último. Midiendo casi un metro noventa y dos centímetros o más. - Es un placer para nosotros recibirlos y que formen parte de los Sunfangs Savage – dijo el hombre que presumía ser el Beta de la manada – mi nombre es Alter Scracht. Soy el Beta de esta manada. Mano derecha del Alfa Pallars. - Gracias por recibirnos… haremos todo lo posible para serles de mucha utilidad – les dijo Rebecca haciendo una reverencia mientras en su interior se dibujaba una maquiavélica sonrisa de victoria porque habían terminado engañando a una manada entera. Entonces, finalmente fueron llevados hasta la madriguera. Una mansión muy parecida a la mansión Crimson, y en cuanto llegaron y Ezra la vio, tiró de la ropa de su madre para llamar su atención y ella lo miró mientras que él establecía una conexión telepática con ella. - Mamá… se parece mucho a la mansión del tío Jeargo – dijo él en la mente de su madre y ella sonrió. - Tienes razón cariño – le respondió en su mente – es muy probable que casi todo sea igual, pero siempre cambian algunos aspectos… eso le dijo la fuerza mística a tu padre cuando le explicó sobre las doce dimensiones en las que fue dividido el universo prime. - Es increíble… nunca pensé que estaría en un lugar que se parecería tanto a nuestro hogar. Pero por lo que veo, aquí no crecen las rosas como en Winter Rose. - Por supuesto que no – dijo ella – a eso se refería exactamente cuando dijo que siempre habría algunos aspectos que cambiarían… - Por cierto, mamá… ¿Por qué nos estamos uniendo a una manada? Aun no comprendo bien el propósito de esto… sé que quieres que nos mezclemos, pero no sé cómo nos ayuda esto. - Lo que le dije al Alfa no era del todo una mentira. Somos un par de lobos que no tienen manada. Lo que aquí es considerado como un Omega, y los Omegas son denigrados y cazados para eliminarlos porque suelen volverse peligrosamente codiciosos, al punto de querer matar humanos para adquirir poder. Así que, cuando se sepa que hay un par de lobos desandando por aquí, sin una manada, cosa que no tardará en suceder, comenzarán a perseguirnos, y no quiero que eso suceda. - Ya veo… entonces… - Estando en una manada podremos movernos con libertad por todo el territorio. Sin preocuparnos que nos quiera cazar. - Es una buena estrategia – le dijo él – además… ¿Te diste cuenta no? Ellos están familiarizados con un termino bastante parecido al nuestro – le dijo luego y ella asintió mientras seguían hablando telepáticamente. - Tienes razón… se llamaron a sí mismos Wargs… hombres lobo de una especie o tipo evolucionado y más fuerte que los normales… no debemos bajar la guardia… eso sería sumamente peligroso, y, cariño… por favor deja de provocar a ese niño. - ¿Al hijo del Alfa? - Si, a él… de ahora en adelante vas a ser su maestro. Enséñalo bien… de cualquier forma tu y yo sabemos que es imposible que llegue a tu nivel. - Está bien mamá. No tienes que preocuparte le dijo él y ella le sonrió. - Bienvenidos a nuestra madriguera… aquí vivirán a partir de ahora – les dijo el Beta de la manada – si necesitan cualquier cosa, háganmelo saber… Amelia les mostrará cual será se habitación. - Gracias – le dijo Rebecca y él le sonrió de forma particular. Entonces Ezra miró a su madre y sonrió de forma traviesa. - Esa sonrisa – le dijo en su mente – parece que le gustas a alguien, mamá. - Pobrecito – respondió ella – mi corazón siempre pertenecerá a tu padre… yo jamás me fijaría en un hombre que es diez veces más débil que yo. - ¿Tanto así es la diferencia entre ustedes? – Preguntó y su madre le sonrió mientras lo miraba, al tiempo que iban caminando detrás de Amelia hacia sus habitaciones. - Por supuesto cariño… aunque sean fuertes, nosotros somos Huargos… somos los hombres lobo definitivos y somos más fuerte que un lobo normal solo por el hecho de tener veneno de la flor lunar de nuestra sangre y estar con vida. - Tienes razón. No hay manera que puedan alcanzarnos – dijo él y ella asintió. - De momento… mézclate con esta manada, y hazte m*****o en verdad… haz que todos sientan que eres un m*****o confiable y que pueden delegarte cualquier función que requiera de una fuerza y experiencias como las tuyas… por ahora no podré seguir entrenándote querido. Las reglas de las manadas son bastante estrictas y las madrigueras no tienen privacidad en lo absoluto, así que no puedo entrenarte aquí. No podemos dejar que nadie vea tu entrenamiento. Eso es peligroso. Por otro lado, tampoco podemos pretender pedirle permisos especiales al Alfa para salir de aquí y escabullirnos para pelear. - ¿Cuándo volveremos a entrenar entonces? - No te preocupes… llevo desde que llegamos aquí, pensando en un plan para solucionar este problema y ya tengo algunas ideas. Solo necesito comprobar un par de cosas antes de ponerlo en marcha. - Está bien mamá… esperaré lo que tenga que esperar. - Eso… así me gusta cariño… no te preocupes… pronto podremos volver a entrenar y te enseñaré todo lo que sé… el tiempo se acerca. - ¿El tiempo? ¿Tiempo de qué? - El tiempo de que conozcas a tu padre – le respondió ella y él abrió grandes ojos para mirarla muy sorprendido, mientras que Amelia se detenía para decirles que ya habían llegado a sus habitaciones – pronto tu padre logrará una forma física lo suficientemente fuerte como para mantenerla el tiempo necesario para conversar contigo algunas cosas. Cuando ese momento llegue, debemos estar listos. Es por eso que he venido aquí… si estamos en lo correcto, este lugar es perfecto para tu primer encuentro con tu padre. Estaremos a salvo aquí. - Entonces… voy a conocer a mi padre – murmuró él su mente, muy impresionando por aquella revelación y su madre le sonrió. - Esto apenas comienza cariño… ese tipo, Damian, lamentará habernos dejado con vida… ese fue y será su peor error de por vida – le dijo ella con una mirada seria y Ezra entendió lo frustrada que se sentía su madre por haber perdido aquella pelea con Damian Cross. Él particularmente, también se sentía muy frustrado por ese hecho, y por eso quería volver a sus entrenamientos tan pronto como le fuera posible, pero solo le quedaba ser paciente por un poco más y dejar que su madre se encargara de todos esos detalles. Porque él entendía que, ella mejor que nadie sabía lo necesario que eran aquellos entrenamientos para desarrollar al máximo sus poderes. Entonces sonrió y miró a su madre con decisión, para hacerle entender que no tenía que preocuparse. Que iba a ser paciente, tanto como fuera necesario para ella, para poder resolver su situación con respecto a los entrenamientos. Así que ella lo miró un poco sorprendida, pero al mismo tiempo le sonrió a su pequeño, llena de orgullo y felicidad, al darse cuenta lo mucho que se parecía a su padre, pero también tenía grandes rasgos de la personalidad de su madre y por eso era tan confiable. - Te convertiré en el hombre más fuerte de la manada Crimson Rose – dijo su madre y él asintió con una sonrisa de orgullo y felicidad – te convertirás en el Beta de Vergeel, tal y como sueñas hacerlo – terminó mientras acariciaba su cabello y todo esto fue una conversación telepática que duró escasos cinco minutos.
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