El rey dorado.

5000 Palabras
- Oye Alistar… ¡Ven aquí! – Exigió Ezra parándose en medio del circulo de combate para llevarlo a un entrenamiento rutinario. Aquel círculo de combate era bastante parecido a los círculos de entrenamiento que su madre había utilizado para enseñarle a combatir durante los dos años que vivieron en Silver Woods y aunque aun le faltaba mucho por aprender de aquellos círculos, ya era bastante bueno dominando el movimiento durante una pelea. Las rotaciones, cambios de posturas, movimientos de retroceso y avance, giros, saltos y todo lo que necesitaba para ser un artista marcial prácticamente invencible. El joven futuro Alfa de la manada Sunfangs Savage, entró al circulo entrenamiento mientras que Ezra estaba distraído mirando al suelo pensativo. Pensando y recordando aquellos días de entrenamiento que antaño había tenido cuando vivían en Silver Woods y extrañándolos, ya que, llevaban aproximadamente una semana en Rumania, pero no podían entrenar como antes porque ya no tenían un espacio propio. Uno que fuera personal e intimo y al que solo ellos tuvieran acceso. En las madrigueras todo el mundo tenía acceso a todo. Por eso, cuando las parejas de hombres y mujeres lobo, iban a copular, se retiraban a algún lugar que fuera mucho más privado, como las residencias especiales preparadas para las parejas en lugares como los hoteles y posadas. Esto por supuesto era bajo la autorización del Alfa, y por esa razón, no había manera que ellos pudieran escaparse de allí. Al menos hasta que encontrasen una excusa valida para escabullirse con la autorización del Alfa Pallars. Entonces, Alistar, que vio que Ezra estaba distraído, decidió atacarlo mientras no ponía atención, pero pese a estar distraído, su olfato él nunca había bajado la guardia en realidad y su olfato le dijo el momento exacto en el que Alistar atacó. Así que lo esquivó y le devolvió el golpe, conectando un puñetazo en su estómago. Uno que lo dobló de rodillas al suelo y lo dejó si aliento y escupiendo, casi vomitando. - Atacar mientras el oponente está distraído… - murmuró Ezra mirándolo desde arriba con una sonrisa – ciertamente es una táctica interesante y bastante efectiva… pero te falta rapidez y malicia… no asumas que, por estar distraído, el oponente está vulnerable. Calcula todas las posibilidades y actúa en base a ellas, con un plan de ataque que sea infalible. Eso puede salvarte la vida y darte la victoria. - Solo estás presumiendo – gruñó Alistar y Ezra lo miró con una mueca y una ceja alzada. - Tonto… trato de enseñarte lo que es una verdadera pelea – le replicó con mucha calma. - ¿Qué podrías saber tu de una verdadera pelea? – Reclamó él y Ezra sonrió con orgullo. - Se todo lo que tú no sabes – le dijo con una mirada llena de malicia y soberbia. Luego miró a los adultos que estaban a su alrededor - ¿Alguno de ustedes ha estado en una pelea con una manada enemiga? – Preguntó y todos los adultos asintieron, igual que algunos adolescentes. Entonces se fijó en un chico que era un par de años mayor que Alistar - ¡Tu! ¿Cómo te llamas? – El muchacho miró a todos lados y luego trató de confirmar si le hablaba a él, a lo que Ezra le asintió. - Mi nombre es Alastor – dijo el muchacho. - Alastor será el próximo Beta de esta manada – dijo el Beta actual, haciendo acto de presencia – él es mi hijo. - Se nota que ha recibido un entrenamiento digno de un Beta – le dijo Ezra con una sonrisa de emoción - ¡Ven! Entra aquí… quisiera hacerles una demostración – Alastor miró a su padre y este le asintió en señal de aprobación. Entonces entró al circulo de combate y Ezra sin asumir una postura, se quedó parado frente a él, esperando que lo atacar. Justo en ese momento, Alastor asumió una postura defensiva. Cosa que todos notaron al instante por la manera en que retrocedió un par de pasos. Su padre estaba sorprendido porque era la primera vez que lo veía adoptar esa postura defensiva durante un entrenamiento. Entonces miró a Ezra y notó la forma en la miraba a Alastor. Su mirada demostraba que lo estaba analizando, casi como si lo hubiera estado acechando. Era la mirada de una fiera acechando a su presa, esperando el momento adecuado para despedazarla cuando esta bajara la guardia. Lo más sorprendente era que, su intimidación era tan fuerte que tan solo una mirada bastaba para hacer retroceder incluso a los adultos. Algunos, al igual que Alastor, dieron un paso atrás cuando vieron a Ezra a los ojos. Entonces él sonrió y sus facciones se tornaron un poco siniestras. Tenía todas las intenciones de atacar a matar, como si estuviera en una pelea real. Alastor y los demás adultos lo entendieron al instante, pero Alistar no podía comprender por qué estaba temblando aun cuando ni siquiera estaba peleando contra él. - ¡Vamos, atácame! – Gritó Ezra haciendo que todos dieran un respingo, incluido el muchacho que estaba frente a él. Alastor, después de pensarlo por un par de segundos, decidió avanzar a una velocidad bastante sorprendente para ser tan joven. Ezra solo sonrió y justo un momento antes que estuviera lo suficientemente cerca como para golpearlo, flexionó una pierna, afirmándose en el suelo, y estiró la otra hacia atrás, barriendo el suelo debajo de sus pies para afirmarse todavía más. Sus manos se movieron como un kata y finalmente adoptó una postura, pero no era defensiva. Al instante en el que Alastor lo vio, frenó de golpe y retrocedió con un salto porque se dio cuenta que si atacaba iba a salir lastimado. Ezra se sorprendió un poco al ver que había leído sus intenciones y entonces supo que estaba lidiando con alguien que ya tenía cierta experiencia en peleas reales a muerte. Porque literalmente Alastor sintió que iba a morir si seguía avanzando, y es que eso era lo que transmitía Ezra con su mirada, porque esas eran sus intenciones. Era exactamente lo que estaba tratando de enseñarle al hijo del Alfa. - ¿Qué diablos? – Replicó Alastor y su amigo Alistar lo miró confundido. - ¿Qué haces Alastor? ¿Por qué demonios retrocedes estúpido cobarde? Deberías atacarlo… - Cállate imbécil – le replicó Alastor - ¿No te das cuenta? - ¿Por qué tienes intenciones de matar a mi hijo? – Replicó el Beta de la manada, con una mirada seria, a lo que Ezra sonrió y bajó la guardia. - Porque eso es exactamente lo que quiero enseñarle al futuro Alfa – le respondió. - Esa mirada… esa postura… y, sobre todo, esa paciencia para defenderte y atacar… ¿Cuántos hombres lobo has asesinado? – Preguntó Alastor y todos miraron a Ezra. - No he asesinado a nadie – dijo con una sonrisa de tranquilidad – pero me he enfrentado a suficiente gente que tiene intenciones de asesinarme… así que, o ataco con las mismas intenciones, o muero intentando defenderme de las bestias salvajes que quieren asesinarme por ser un Omega. - Impresionante demostración de habilidad muchacho – dijo el Alfa apareciendo y Ezra hizo una reverencia – algo me dice que puedes hacer mucho más de lo que nos estás demostrando… ¿Por qué no nos haces una demostración real? – Ezra lo miró con una ceja alzada y una expresión de emoción – eres fuerte, y tienes la experiencia en batalla que normalmente un adulto tendría… ¡Oye Alter! ¿No te gustaría ayudarnos? – El Beta hizo una reverencia con un asentimiento y en ese momento apareció Rebecca, mirando a su hijo, tratando de decirle que no se excediera, pero él sabía perfectamente que no debía pasarse de listo. El Beta Alter entró al círculo de combate después que su hijo salió y se paró frente a Ezra. Esta vez él sabía que tendría que ser quien comenzara con el ataque, así que, a diferencia de su encuentro con Alastor, ahora si había adoptado una postura, igual que lo había hecho el Beta. Ninguno de los dos tenía aberturas en su guardia y eso era lo más sorprendente. Ambos se estaban mirando, analizándose el uno al otro, esperando el momento indicado para atacar, y con toda la intención de atacar a matar. Entonces Ezra fue el primero en moverse. Corrió a una velocidad impresionante y realizó un amague con su brazo derecho, lanzando un golpe con su brazo totalmente recto mientras dibujaba un arco con el movimiento que hacía, pero justo antes de darle tiempo de defenderse, retrocedió un paso y luego realizó una rotación con sus pies, barriendo el suelo para hacerlo saltar y perder el equilibrio. Alter estaba sorprendido por esta estrategia tan peculiar y se dejó llevar por la sorpresa, bajando la guardia, sin darse cuenta que aquel barrido era tan solo una distracción. Ezra cambió la dirección de su rotación e hizo un pivote con sus pies, alternando las posiciones y moviéndose rápidamente en giros que parecían los de un baile elegante, para finalmente realizar el mismo ataque, pero esta vez con su brazo izquierdo, dibujando un arco horizontal con el movimiento de su brazo recto. Alter notó al instante este ataque, pero resultó ser otro engaño de Ezra, del que no tuvo tiempo a reaccionar cuando él usó el impulso de sus rotaciones para saltar y lanzar una patada en reversa, potenciada por el impulso de los giros y el salto. Alter apenas si alcanzó a cubrirse con ambos brazos de aquella patada y cayó de píe al suelo, arrastrándose hasta casi medio metro por el impacto que había recibido. Ezra inmediatamente avanzó con rapidez y lanzo una secuencia de tres patadas en combinación con una secuencia perfecta de cuatro golpes rápidos que desestabilizarían a cualquiera. Alter tuvo que frenar las patadas usando sus rodillas como escudo, mientras que hacía lo posible para bloquear cada golpe de las manos de Ezra, los cuales eran sumamente rápidos y potentes. Alter bloqueó el tercer golpe al mismo tiempo que bloqueó la segunda patada y antes que Ezra diera la ultima patada y el último golpe, lanzó una patada de hacha desde arriba con su pierna, que hizo que Ezra levantara ambos brazos para cubrirse de aquel ataque que fue lo suficientemente rápido como para sorprenderlo. Esto también tomando en cuenta que todas sus capacidades habían sido limitadas por los artefactos supresores que llevaba puestos para sellar su verdadero poder a modo de seguridad. El impacto de la patada fue tan fuerte que hizo que Ezra se doblara y cayera de rodillas al suelo, aun bloqueando la patada con ambos brazos, y de pronto vio venir otra patada, que esta vez dibujaba un arco horizontal desde su derecha. Alter quedó suspendido en el aire y Ezra tuvo que forzarse a levantar una rodilla para bloquear aquella patadas que apenas si alcanzó a ver venir. Efectivamente logró bloquear la patada con su rodilla pero la fuerza de la patada era mucho mayor a él y lo terminó superando fácilmente, mandándolo a volar a dos metros de su posición original. Pero Ezra recuperó el equilibrio de inmediato en una voltereta y cayó de pie en suelo, arrastrándose hasta quedar con una rodilla flexionada y sus manos enterradas en la tierra para evitar perder el equlibrio. Alter corrió a toda velocidad para volver a atacarlo, pero en ese momento Ezra levantó la mirada y sus ojos de nuevo transmitían esas intenciones asesinas del principio, haciendo que Alter sintiera un poco de miedo de avanzar, casi haciendolo retroceder, pero él era el Beta de la manada y entendía mejor que nadie que debía hacerles frente a esas intenciones o sería peor. Así que siguió avanzando, pero antes que Ezra contraatacara, el Alfa detuvo la pelea de demostración, porque también había notado que ahora Ezra no solo tenía intenciones de matar a Alter, sino que lo estaba disfrutando al punto de no importarle que estaba luchando con un adulto. Supo que Ezra iba a pelear en serio y no quiso averiguar que tan peligroso podía ser si lo hacía. - Ya fue suficiente – dijo el Alfa y todos lo miraron – Loan… ¿Ibas a pelear para matar no es así? - ¿Se dio cuenta? – Preguntó Ezra. - Todos lo hicimos – dijo Alter. - Entonces ¿Por qué no retrocediste? - ¿Me estás diciendo que en verdad pude haber muerto si no retrocedía? – Preguntó Alter y Ezra guardó silencio – ya lo sé… nunca he tenido esa sensación de estar al borde de la muerte mientras peleo. Ningún enemigo me ha hecho sentir algo igual, es por eso que tenía que enfrentarte, aunque supiera que podría morir… quería ver que tan en serio ibas. - Iba muy en serio – les dijo con una mirada seria – lo que acaban de sentir… es tan solo la mitad de lo que yo sentí – dijo después – ese sentimiento tan abrumador y frustrante de saber que hay alguien lo suficientemente fuerte para matarte con tan solo entrar en su rango de ataque. - Entonces tenía razón – dijo el Alfa – ustedes dos son mucho más de lo que dicen… esa fuerza tan impresionante y los instintos que tienes, son los de alguien que ya enfrentó a la muerte y sobrevivió realmente. - En efecto enfrentamos a la muerte – dijo Rebecca – tiene nombre y apellido y es un vampiro. - ¿Un vampiro? – Cuestionó Alter – hace mucho tiempo que no sabemos de uno en Rumania… los echamos a todos y los que se quedaron, los exterminamos. - No está aquí – dijo ella – lo conocimos realmente en los Estados Unidos… es de donde venimos originalmente… - Su nombre es Damian Cross… - dijo Ezra – desde que somos hombres lobo, no he visto a una criatura más fuerte que mi madre. Pero ese tipo la derrotó como si fuera uno de los cachorros inexpertos de esta manada. - Creo que sé de quien hablas – dijo el Alfa y todos lo miraron sorprendidos – hace un par de años, tuve un encuentro con un vampiro muy poderoso… fue en los límites de la ciudad… parecía estar buscando algo o alguien… no me dijo su nombre pero… niño… su instinto asesino era similar al tuyo… aunque mucho más siniestro y abrumador… por lo general el instinto de los hombres lobo puede evolucionar y tomar forma conforme nos enfrentamos a enemigos fuertes… en el caso de este vampiro, no me sorprendería que fuera él. Ya que ese cambio en tu aroma al pelear es una clara demostración de cómo evolucionó tu instinto al pelear únicamente para adaptarte a él y poder estar preparado para enfrentarlo… cuando encontramos algo más fuerte que nosotros, nuestro instinto se adecúa a ello para ayudarnos a prepararnos física y mentalmente, comenzando a pensar y actuar como lo haría el enemigo, en busca de una manera productiva de enfrentarlo de nuevo y ganar. - Damian Cross casi nos mata – dijo Rebecca. - Si se enfrentó a ustedes, quiere decir que encontró lo que buscaba… - dijo el Alfa y Ezra y su madre lo miraron confundidos y sorprendidos. - ¿Cómo llegó a esa conclusión? – Preguntó Rebecca. - Como dije antes… la vez que me lo encontré en los limites del territorio, sentí que era un enemigo muy peligroso y pese a que mostré mis dientes, él solo sonrió y dijo que no tenía intenciones de pelear. Solo estaba buscando y pelearía cuando encontrara lo que buscaba. Luego desapareció… ahora… ¿Qué es lo que buscaba? Supongo que pueden responder esa pregunta, teniendo en cuenta que los atacó. - Se trata de un tesoro familiar – dijo Rebecca sin dejar hablar a Ezra – una reliquia que le pertenecía a mi esposo. Él murió defendiéndonos y a esta reliquia para que no cayera en las manos equivocadas. - ¿Qué clase de reliquia? – Cuestionó Alter. - Una que funciona como brújula para encontrar a los siete reyes – les dijo Rebecca y todos la miraron sorprendidos – y por su reacción, acabo de comprobar lo que pensaba desde un principio. Todos saben sobre los siete reyes. - Las manadas más fuertes y evolucionadas esperamos la llegada de los siete reyes – dijo el Alfa y Rebecca y Ezra lo miraron un poco confundidos – la profecía de los siete reyes dice que se enfrentarán a las siete serpientes tiranas. Se refiere a los dragones… nunca hemos visto un dragón de verdad, pero sabemos que existen porque hemos visto a sus hijos. - ¿Los Güivernos? – Preguntó Ezra sorprendido y él asintió – pero… mamá… pensé que los Güivernos estaban en hibernación. - Se supone que así debería ser – dijo ella con una mirada de preocupación - ¿Cómo es que saben lo que son los Güivernos? ¿Cuándo y cómo los vieron? – Preguntó Rebecca y el Alfa la miró mientras daba un suspiro. - Esto es demasiado como para hablarlo aquí. Vengan… vayamos a mi oficina – Alter lo siguió mientras que Alistar se quedaba mirando en silencio – todos, a seguir entrenando… no les he dado permiso de parar… ¡Vamos! Cada quien a lo suyo – gritó el Alfa y después miró a su hijo y al hijo de su Beta – Alistar, Alastor, ustedes también vengan. Esto les compete a ustedes también. Enseguida los cinco siguieron al Alfa y luego de unos minutos caminando dentro de la mansión, llegaron a su oficina, en donde tomaron asiento mientras que una criada les ofrecía café y jugo a los niños. Entre tanto, el Alfa tomó un libro de su biblioteca y se acercó hasta su escritorio, arrastrando el sillón acolchado y elegante hacia atrás para sentarse. - Por muchos años, la manada Sunfangs Savage ha sido la encargada de custodiar y cuidar estas tierras, ya que aquí se encuentra un lugar muy especial perteneciente al último hombre al que llamamos “el rey”. - ¿El rey? – Preguntó Ezra. - El rey era un hombre increíble. Fue el primer Alfa de esta manada, pero se dice que él no era de este mundo. Se dice que venía de un mundo muy diferente al nuestro, casi como si fuera una deidad que venía de las estrellas… sus ojos eran de color ámbar, y cuando brillaban, eran como proyectar la imagen del sol en un espejo – respondió el Alfa – él fue el primero en mencionar el término que nosotros hoy manejamos como Warg. Lo que según él era una especie mucha más poderosa de hombre lobo. El hombre lobo definitivo y solo los más fuertes lograban esta transformación total que él manejaba a la perfección… la profecía de los siete reyes dictada por los magos antiguos, lo menciona como el rey dorado. La encarnación del sol. - Se dice que lo más impactante de todo era cuando se transformaba en lobo – dijo Alter – el pelaje de su lobo era una mezcla entre amarillo y blanco que brillaba con la misma intensidad del sol, casi haciendo parecer que el propio sol se estaba reflejando en su cuerpo como si este fuera un espejo. - Algunos dicen que era de color dorado, y ciertamente en ocasiones lo era, pero cuando estaba peleando en todo su esplendor, se dice que este era el verdadero color de su pelaje. El mismísimo color del sol – explicó el Alfa – la profecía de los siete reyes fue algo a lo que él mismo contribuyó con los magos, formando parte del grupo de hombres especiales que dejaron la profecía para nosotros… en esta se especifica que los siete reyes aparecerán para enfrentar a los dragones que quiere destruir el mundo… y la verdad es que al principio no creíamos en nada de esto, hasta que vimos algo que habíamos leído y creíamos imposible… vimos a un Güiverno… una criatura que los libros antiguos describen como un humano común, cuya piel cambia de color y de forma, tornándose escamosa y adquiriendo diversos colores con grietas por todo el cuerpo a través de las cuales se puede ver el fuego que les fluye por dentro como si fueran sus venas… hace dos años… cuando tomé mi lugar como Alfa, un terrible fenómeno natural se desató en nuestras tierras. Un resplandor iluminó el cielo y entonces apareció esta criatura que creíamos que era solo un mito. Adquirió una forma humana al cabo de unos segundos y aunque me de vergüenza admitirlo, debo reconocer que todos, incluido Alter, estábamos demasiado asustados como para enfrentarnos a esa cosa… por eso comprendemos perfectamente el miedo que se siente al estar al borde de la muerte… y como no podíamos acercarnos… vimos como la criatura después de convertirse en humano, se envolvió en una especie de crisálida y unos magos llegaron para llevársela… comenzamos a releer todas las historias y las profecías sobre los siete y reyes y finalmente encontramos un escrito donde especificaba que aparecería una brújula que conduciría a la reunión de los siete reyes… y que, cuando esa brújula apareciera, aparecerían también los hijos de los dragones para impedir la reunión. Así que asumimos que la brújula había aparecido… pero jamás imaginamos que terminaría bajo el cuidado de un niño y una mujer… hemos estado buscando esa brújula durante un tiempo. - Los Güivernos son el menor de nuestros problemas por ahora – dijo Rebecca – ya que saben un poco sobre la historia, les diré la verdad… - ¿Estás segura mamá? – Preguntó él. - Tranquilo querido… está bien… pero necesito que esto quede solo entre usted, su Beta, mi hijo y yo – dijo Rebecca mirando al Alfa y este asintió. - Alistar, Alastor, déjennos solos – exigió el hombre sin dudarlo y los dos muchachos salieron en silencio y sin rechistar. Pero Alistar estaba muy enojado. Becca les contó toda la verdad al Alfa y al Beta de la manada Sunfangs Savage y ellos al escucharla quedaron totalmente atónitos solo por saber lo poderoso que era Ezra realmente y que tal y como sugerían las historias antiguas, el primer Alfa de la manada, provenía de otro mundo y era básicamente una deidad, aunque él no fuera el elegido. Solo se había convertido en el recipiente para el poder que pertenecería al verdadero rey dorado. - Dicho todo esto, mi trabajo, y el de mi hijo principalmente, es hallar al rey dorado… he de suponer que la persona que solía ser el recipiente de este poder, ya no está en la manada. - Desapareció hace más de cien años – dijo el Alfa – el último Alfa que tuvo este poder, dirigió la manada hace unos cien años y desapareció justo antes que su hijo fuera nombrado como el siguiente Alfa. Era mi abuelo. - Es por eso que hemos estado esperando la llegada de los siete reyes… ansiamos volver a ver al guardián de esta manada. El verdadero Alfa – dijo Alter – no me mal entiendan… Pallars es mi Alfa, lo respeto como tal y soy leal a él, pero tanto Pallars como yo, así como el resto de la manada, somos conscientes que el verdadero Alfa de esta manada es quien tiene los ojos del sol. Y esperamos que algún día regrese a dirigirnos y protegernos del peligro que representar los Güivernos, porque honestamente, todos sabemos que no podemos pelear con uno de esos. - Ya veo… - siseo Becca – es básicamente lo mismo que sucede con los Moonlight Silver y su Alfa. - ¡Oh! ¿Conoces a Marcus Moon? – Cuestionó el Alfa muy emocionado y Becca intercambió miradas con Ezra. - ¿Se conocen? - Somos buenos amigos – respondió el Alfa – hemos compartido parte de la historia ya que los Moon son los protectores del poder de uno de los siete reyes igual que nosotros. - Pues… lamento ser yo quien tenga que decírtelo, pero… los Moon han muerto – dijo Becca y tanto el Alfa como su Beta abrieron sus ojos de par en par con terror. - ¿Qué quieres decir? No puedes estar hablando en serio… ellos no pueden haber muerto… no puede ser verdad – dijo el Alfa entrando en desesperación. - Lamento que se enteren de esta manera – les dijo Becca – pero es cierto… los Moon han muerto… fueron asesinados por humanos que sostuvieron una conspiración con un lobo de su manada. Seguramente quería el poder. - Pero… ¿Qué pasó entonces con el poder del rey heterocrómico? - Se supone que aun quedan los gemelos – dijo ella y en ese momento el Alfa quiso sonreír, pero Becca inmediatamente apagó sus esperanzas – pero sabemos que ninguno de los dos tiene el poder, ya que unos gemelos no podrían heredar tal poder. Solo el hijo mayor o el menor pudieron haberlo hecho, pero ambos se presumen que están muertos… así que no tenemos ni idea de donde está el poder del rey heterocrómico en este momento. Y dudo que podamos encontrarlo justo ahora debido a la amenaza de Damian… hasta que Ezra no esté listo, no podemos volver. - ¿Qué necesita para estar listo? – Preguntó el Alfa dispuesto a ayudarlos. - Antes mencionaste que ustedes son los guardianes de estas tierras porque aquí se encuentra algo muy especial – dijo ella – si la diferencia no tan abismal con respecto al mundo del que venimos, ese algo especial es una cueva que conduce a un bosque. - El bosque sagrado – dijo el Beta de la manada – ¿También tienen uno en su mundo? - Lo tenemos – dijo Ezra. - Ese lugar sería perfecto para entrenar a Ezra, porque allí podría liberar todo su poder sin temor a que los dragones puedan encontrar su aura… es un lugar aislado por energía mística y por ende, todo lo que sucede ahí dentro, no afecta en ninguna manera a lo que sucede aquí fuera… por lo que, sería perfecto si… - No se diga más – dijo el Alfa sin dejarla terminar de hablar – Alter, quiero que los lleves al bosque sagrado… Ezra es nuestra esperanza de recuperar al rey dorado, a nuestro verdadero Alfa, nuestro rey. - Si Alfa. Entendido – le dijo Alter asintiendo y luego miró a Ezra con una sonrisa. - Ezra – llamó el Alfa y él lo miró algo sorprendido - ¿Continuarás enseñando a mi hijo? Soy muy duro con él porque… no tiene las agallas para convertirse en un guerrero ejemplar. Siempre le ha gustado hacer trampas, y eso no es lo que hace un guerrero ejemplar. Necesito que lo sea por el bien de esta manada, porque yo no estaré para siempre aquí. Y al menos hasta que aparezca el rey dorado, él será quien me suceda en el lugar del Alfa. - No se preocupe… seguiré enseñándole hasta convertirlo en un guerrero tan ejemplar como cualquier guerrero de mi manada – le dijo Ezra. - Excelente… gracias muchacho – le dijo el Alfa con una sonrisa – además… hay alguien a quien quiero que conozcas… seguro se van a llevar bien – Ezra y su madre se miraron confundidos y luego asintió – Alter ¿Puedes traerla por favor? – Alter asintió y salió del despacho. Al cabo de unos cinco minutos regresó, a ingresó a la habitación con alguien tomada de la mano. Era una jovencita hermosa de cabello totalmente n***o pero muy brillante. Su piel era blanca como la nieve y tenía pecas alrededor de sus mejillas. Sus ojos eran de un hermoso color azul cristalino y tenía los pómulos sonrosados perfectamente. La jovencita parecía de la edad de Ezra. - Ella es mi hija, Arya. Tiene la misma edad que tu Ezra… Arya, querida, preséntate. - Un… placer – dijo la jovencita un poco tímida – soy Arya Stefan, hija del Alfa. - El placer es mío señorita Stefan. Mi nombre es Ezra Drake – le dijo Ezra de la manera más formal y elegante posible. Cosa que la sorprendió e incluso la dejó maravillada. Pese a ser la hija del Alfa y estar acostumbrada a que la traten con respeto, nunca había conocido a nadie que la tratase con aquella formalidad y elegancia. - Papá… ¿Quiénes son estas personas? – Preguntó llena de curiosidad y su padre sonrió. - Ezra y su madre son nuevos miembros de la manada… lo verás a menudo… él te enseñará a pelear igual que a tu hermano, así que espero y te pido que te lleves bien con él porque también será tu guardián – le dijo el Alfa y tanto ella como Ezra y su madre lo miraron sorprendidos – puede que tenga tu misma edad cariño, pero… Ezra es tan fuerte como el mismo Alter. - Es muy probable que sea incluso más poderoso – le replicó Alter con una sonrisa – tal vez mucho más que tú, Alfa – le dijo después y el Alfa se rio. - Tienes razón – dijo Pallars. - ¿En verdad es posible que un niño sea más fuerte que tú, papá? – Preguntó Arya y él sonrió mientras miraba a Ezra. - Es muy probable que al menos Ezra si lo sea – dijo casi como si eso le causara algún orgullo – él es más que capaz de protegerte, así que, si no tienes ninguna queja, y Rebecca no se opone… me gustaría Ezra, que cuidaras de ella. - Nos están dando asilo… oponerme sería una falta de respeto – le dijo Rebecca – además, al final del día, la decisión es suya – ella miró a Ezra y él después de mirar a Arya, sonrió. - Será un placer hacerlo, si ella está de acuerdo – dijo mirando a Arya sonriente.
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