La cueva y el bosque sagrado.

5000 Palabras
- ¿Qué dices? ¿Nos llevamos bien? – Preguntó Ezra a modo de invitación y ella le sonrió algo nerviosa mientras apretaba la mano del muchacho y asentía – bien… entonces seremos amigos a partir de ahora, y también seré tu guardián – respondió Ezra. - Cuento contigo – le dijo ella todavía algo nerviosa, pero con una sonrisa bastante alegre. - Déjalo en mis manos – le dijo él sonriendo también – aunque… hay algo que no entiendo aun… ¿Por qué necesitas un guardián? ¿Acaso tienen algún conflicto con otra manada? - Es exactamente eso – le dijo Alter. - Hemos estado teniendo problemas con algunas manadas que no están de acuerdo con nuestra manera de gobernar sobre estas tierras. Algunos han querido rebelarse, ya que tenemos un consejo en el que nos reunimos los Alfas de cada una de las manadas y discutimos acerca de los problemas que enfrenta cada región de este país en cuanto a criaturas sobrenaturales, pero ahora mismo, algunos Alfas han expresado su descontento en estos consejos hacia mi liderazgo y han estado exigiendo cosas que no deberían exigir… - ¿Quieren arreglar un matrimonio con Arya no? – Dijo Becca y el Alfa asintió. - Por supuesto que me negué a esta idea, y esto provocó que entráramos en conflicto con algunos Alfas que ahora se han proclamado como enemigos… temo que quieran venir y tomar por la fuerza a mi pequeña… no quiere una guerra con otra manada, pero si alguien intenta hacerle algo, acabaré con todos. Así que, antes que alguien muy estúpido cometa el error de venir por ella, quiero ser precavido poniéndole protección… y pensé en Ezra porque estoy seguro que esos idiotas no serán lo suficientemente inteligentes o astutos par asumir que él es su guardián. Lo verán como un simple niño y entonces cometerán un error. - Alfa Pallars – llamó Ezra y él lo miró atento – ponerme como guardián de Arya por esa razón es algo bastante arriesgado… sabe lo que pasará si cometen un error ¿No? - Lo sé… y tienes autorización para hacerlo. Aunque preferiría que no fueras tan drástico, pero no si tienes otra opción, adelante. Yo asumiré la responsabilidad. Después de todo, aunque ellos quieran usar eso en nuestra contra, no funcionará. Los demás Alfas me apoyarán al saber que atacaron a un par de niños. - Es muy arriesgado – dijo Becca – es probable que, aunque tenga todas las pruebas, no sirva de nada y terminen en guerra con otra manada. - Si eso llega a suceder, espero contar con ustedes para ayudarme – dijo el Alfa y Ezra y su madre se miraron pensativos pero luego asintieron. - Está bien Alfa… si por algún motivo termina envuelto en una guerra con otra manada, mi madre y yo le prestaremos nuestras fuerzas – dijo Ezra. - Gracias – les dijo el Alfa con una sonrisa – ahora… ya no hablemos más de ello… Alter, llévalos al bosque sagrado. Ah… y lleva a Arya con ellos. Quiero que pase tanto tiempo como le sea posible con Ezra y que aprenda todo lo que pueda de él…   - ¿Qué pasará con Alistar? ¿También estará presente durante mis entrenamientos? – Preguntó Ezra y el Alfa negó. - No… Alista es un caso completamente aparte – les dijo – él no puede saber sobre tu verdadero poder. Alistar es muy orgulloso como para dejarse enseñar por alguien que, siendo menor que él, es incluso más fuerte que su padre… así que, Arya, hijita, te pido que guardes el secreto del verdadero poder que verás de Ezra – dijo mirando a su hija y ella lo miró un poco sorprendida para después asentir en silencio. Con Alter salieron de aquel despacho y comenzaron a caminar por esa mansión que en cierta forma tenía un parecido bastante nostalgico, a la mansión de Jeargo Crimson. Becca no pudo evitar quedarse embelasada viendo aquella decoración que para nada era hosca como se la había imaginado al ver la mansión por fuera. El lugar tenía una hermosa decoración interior, pese a que el exterior tuviera una fachada hosca y poco atractiva, aunque si que era llamativa. Daba la sensación de ser un lugar abandonado por fuera, pero entrar y ver lo que había, era realmente otro asunto muy diferente. Los tapices en las paredes eran de diferentes diseños pero en todos resaltaba un mismo elemento. Un hermoso color dorado que brillaba con la intensidad del sol. Se notaba por qué la manada tenía ese nombre. Y es que, pese a lo elegante que podía verse, también había un cierto dejo de salvajismo en toda la decoración, inspirado por las cabezas de diversos animales disecados que se hallaba colgados en las paredes como trofeos de caza. Los pasillos eran bastante grandes. Lo suficiente para que unas diez personas caminaran en ellos, una al lado de la otra. El techo era muy alto, pese a que la mansión en si tenía cuatro plantas sin contar la planta baja. La manada que habitaba esta mansión era bastante numerosa y eso se notaba por lo enorme que era el lugar y la cantidad de hombres lobo que se podían ver durante el día y la noche caminando por los pasillos y fuera de la mansión. Ellos bajaron hasta la planta principal y salieron por una puerta doble trasera. Allí se encontraron con un hermoso jardín con arbustos grandes que formaban un laberinto. Solo podías acceder a la mansión desde detrás si conocías el laberinto a la perfección. De lo contrario, podías perderte y terminar atrapado en una trampa para intrusos, las cuales eran sumamente mortales. Ezra se sorprendió al ver algo tan complejo en la parte trasera de la mansión y es que era una zona que aun no había ido a visitar. Tenían muy poco de haber llegado y en lo único que se había centrado era el entrenamiento del joven Alistar. Ezra siempre se había tomado muy en serio cada una de sus tareas, así que para él era mucho más importante ese entrenamiento que cualquier otra cosa. - Los guiaré a partir de aquí – dijo Alter – una vez que lleguen al bosque sagrado, estarán por su cuenta, así que deben aprenderse el camino de memoria. - No te preocupes, tengo memoria fotográfica – le Becca mirando a Ezra y este último sonrió. Comenzaron a caminar por el laberinto y la pequeña Arya tomó de la mano a Alter. Ezra se dio cuenta que era la primera vez que ella visitaba este lugar y que, por supuesto no conocía el laberinto, pero seguramente su padre o su hermano le habían contado alguna historia para asustarla y mantenerla alejada de allí. Probablemente su padre, en realidad, porque Alistar no tenía pinta de ser muy apegado a su hermana menor. En el camino se oyó el aullido de unos lobos a lo lejos. Eran tan solo lobos comunes. Pero aun así Arya parecía algo nerviosa. Ella no estaba cómoda con aquella caminata que estaba tardando demasiado y además se estaba haciendo de noche. Hasta que, finalmente salieron de aquel laberinto. Ezra se había memorizado el camino para poder regresar y ahora estaban en un enorme bosque que parecía ser accesible solo desde ese laberinto, ya que a los lados había enormes grietas que separaban el bosque del resto del territorio. Como si estas hubieran sido hechas a propósito para proteger lo que fuera que había en ese lugar. Luego de unos quince minutos más de caminata, llegaron a una cascada y Alter caminó hacia uno de los lados en la orilla. Entonces vieron un pequeño camino a través del cual pasaron y accedieron a una cueva totalmente oscura y repleta de humedad. A lo largo de la cueva se oía el eco de las gotas de agua que caían del techo, ya que este lugar siempre tenía residuos de agua de la cascada. A mitad de la cueva encontraron una antorcha que estaba encendida y Alter les explicó que el camino desde la entrada de la cueva, a la entrada del bosque sagrado, era muy largo y que, por ello, para no hacerse daño en la obscuridad, ya que este lugar podía ser peligroso, ellos mantenían esa antorcha encendida a mitad de camino, que les permitía iluminar el sendero al menos hasta que vieran la luz al otro lado. Finalmente, después de haber pasado por aquel lugar iluminado por la antorcha, caminaron otro poco, hasta que la luz de la antorcha se desvaneció totalmente detrás de ellos. Ezra seguía bastante sorprendido por lo elaborado que era todo y se imaginaba como podía ser el bosque sagrado. Al principio lo imaginó como un simple bosque, pero luego recordó que estos bosques que para los Huargos eran sagrados, eran lugares conectados de manera directa al mundo místico y que, por ende, eran más parecidos a los bosques de este mundo. Luego de un par de minutos después que se hubo desvanecido la luz de la antorcha a sus espaldas, lograron ver la luz del atardecer al otro lado de otra corriente de agua descendente. El lugar al que estaban a punto de llegar era sumamente hermoso y Ezra lo sabía, así que sintió mucha emoción al momento en que pudieron ver esa luz de atardecer. Entonces lograron atravesar un pequeño camino igual al anterior y accedieron al increíble bosque sagrado del que les habían hablado. Ezra estaba todavía más sorprendido porque, pese a conocer el mundo místico, no sabía realmente como se veía un bosque sagrado debido a que nunca tuvo la oportunidad de entrar al bosque sagrado de los Crimson cuando aun estaba en su mundo, lo que fue un tiempo realmente corto, tomando en consideración que Ezra había llegado a este nuevo mundo conocido por ellos como mundo dos, a la edad de tan solo cinco años. Pero él no era el único maravillado por lo que estaba viendo. La pequeña Arya también lo estaba, y es que, debido a su edad, ella tampoco había tenido antes la oportunidad de visitar el bosque sagrado de su manada. - Hasta aquí los acompaño yo – dijo Alter mirándolos – cuiden bien de Arya. Se los encargo. - No te preocupes… ella está en buenas manos con nosotros – le dijo Becca con una sonrisa y el Beta le sonrió de vuelta para luego girarse e irse. Mientras tanto, Ezra y Arya estaban contemplando lo increíble que era el bosque sagrado. Los árboles eran diez veces más grandes que cualquier árbol que hubieran visto del otro lado. Había pequeños animales a los alrededores como conejos y aves, y sobre los arboles había frutas muy parecidas a las manzanas. La noche había caído y una hermosa luna iluminaba todo el bosque al tiempo que aparecían las luciérnagas místicas que eran propias del mundo místico. Ezra las conocía bien ya que había pasado un poco más de tiempo en este mundo que en el suyo. Aquellas criaturas conocidas como luciérnagas místicas, no eran más que pequeñas bolas de energía mística de diferentes colores místicos que funcionaban como iluminadores en el mundo del que venían, ya que allí siempre era de noche. Y las que se encontraban en este bosque eran de colores verde, naranja y amarillo. Muy a diferencia de las que podían encontrar en el mundo místico. Arya estaba tan maravillada como Ezra, sobre todo porque ella nunca había visto algo así en su vida, y Ezra, pese a estar acostumbrado a este panorama, verlo de nuevo lo llenó de nostalgia y no pudo evitar maravillarse con lo que estaba viendo aquella noche. - Bien cariño… ya se ha hecho de noche… - dijo Becca llamando la atención de Ezra y luego miró a Arya – linda… hoy no regresaremos a la mansión – le dijo y la niña la miró sorprendida – no creo que te hayas dado cuenta, pero no es seguro para nosotros volver por la noche a la mansión. - ¿Tú también lo sentiste mamá? – Preguntó Ezra, recordando que mientras caminaban, había tenido una mala sensación, pero no sabía describir que era exactamente. - Lo percibí apenas entramos al bosque… aunque… no creo que Alter tenga problemas para regresar, para nosotros sería otra situación muy diferente. - ¿Por qué? – Preguntó la pequeña Arya y la madre de Ezra sonrió. - Bueno querida… resulta que, cuando eres la hija del Alfa y con los problemas que tu padre nos contó que ha tenido con otras manadas… estás expuesta a que te ataquen… - Mientras caminábamos hacia aquí, sentí algo muy extraño en el ambiente… normalmente sería imposible acceder a este bosque, por lo que pude ver en el camino, pero… sospecho que ya hay alguien dentro del bosque y ese alguien está protegido por el velo de la noche, ya que no pude detectarlo realmente – dijo Ezra. - En efecto cariño – dijo su madre – yo tampoco pude detectarlo a ciencia cierta pero… sé que hay alguien en este bosque esperando el momento correcto para atacar y secuestrar a Arya… eso fue lo que sentí en el ambiente apenas entramos. - Deberíamos decirle a Alter – dijo Arya – él hará algo al respecto… - No… por ahora no podemos decirle nada. Eso solo haría que los intrusos sospechen. - ¿Los? – Confirmó Ezra sorprendido y ella asintió. - Si querido… hay más de uno, y nos conviene que piensen que no sabemos nada… por lo que puedo ver este lugar está protegido por algún tipo de magia que solo permite a los hombres lobo pasar, así que asumiré que no se trata de hombres lobo exactamente. De lo contrario ya hubieran entrado hace mucho tiempo. - ¿Qué crees que sean? – Preguntó Ezra. - Tal vez vampiros, pero dudo mucho que se trate de eso. Aquí hay algo más grande sucediendo. Nadie es tan bueno para ocultar su presencia… solo hay una criatura en todo el mundo místico que podría ocultar su presencia de esa manera para que un hombre lobo no pueda detectarla. Ni siquiera los más experimentados se darían cuenta que esa cosa los está acechando… solo aquellos que hemos aprendido a olfatear de manera mucho más profunda los aromas, podemos sospechar de su presencia, aunque no la hayamos detectado como tal. - ¿Hablas de…? - Aracnomorfos… aunque… no sé cómo es que llegaron aquí… no sé si ya existían en este mundo, o fueron enviados por los dragones. - ¿Dragones? – Cuestionó la pequeña Arya y Becca la miró algo sorprendida porque había olvidado que estaba ahí y luego le sonrió con tranquilidad. - ¿Has escuchado alguna vez sobre los siete reyes? – Le preguntó la mujer y la pequeña asintió bastante confundida. - Todos en la manada concoemos la leyenda de los siete reyes… siempre nos hablan de eso, casi desde que nacemos – le explica ella. - Bien… voy a contarte algo cariño – dijo Becca y comenzó a explicarle todo. Para cuando terminó, la pequeña Arya estaba casi en shock por toda la información recibida, pero lo había captado todo rápidamente. Así fue como entendió lo que eran los Aracnomorfos. - Ya existen desde antes aquí – dijo la pequeña y tanto Ezra como su madre la miraron sorprendidos – ustedes los llamaron Aracnomorfos… aquí les llamamos espectros araña. Son criaturas que pueden tomar la forma de una araña normal o de arañas humanoides – explicó y Ezra se sorprendió de saber que existían desde antes en este mundo. - ¿Cómo sabes que existen desde antes? – Preguntó Becca. - Tenemos un bestiario – dijo la pequeña y ella la miró sorprendida – ahora lo llevamos a todos lados con nuestros teléfonos… mira – entonces sacó un teléfono móvil inteligente y en él comenzó a revisar toda la información que tenía, mostrándoles una imagen de un Aracnomorfo del tipo viuda negra. - Es sorprendente que tengan un bestiario… pero, en fin, también es bastante útil… ahora que sabemos que probablemente si se trate de Aracnomorfos, es mejor no regresar hoy y hacerlo mañana por la mañana – dijo Becca. - Pero… ¿Pasaremos la noche al aire libre? – Preguntó Ezra algo preocupado por Arya. Ya que a él no le importaba pasar la noche en el bosque, pero el asunto aquí era la jovencita que los acompañaba. - No te preocupes cariño… estoy segura que aquí también es igual – dijo Becca y Ezra la miró confundido – vamos, síganme – les dijo después y tanto Ezra como Arya se miraron mutuamente para luego comenzar a caminar detrás de Becca. Al cabo de unos diez minutos caminando, llegaron a una zona muy densa del bosque en la que la iluminación era mucho más intensa y había sobre los árboles, una especie de chozas que estaban hechas para que los hombres lobo durmieran en ellas durante su estadía en el bosque sagrado, ya que este lugar estaba pensado para ser habitado por un tiempo determinado por hombres lobo que buscaran revelación y poder. - ¿Cómo es que esto está aquí? – Cuestionó Arya. - Al igual que en el mundo del que venimos, el bosque sagrado es el lugar perfecto de meditación y soledad, necesarios para que un hombre lobo se encuentre a si mismo y pueda crecer en poder y conocimiento. Estos lugares son sagrados porque aquí yacen muchos de nuestros secretos – dijo Becca – pero principalmente porque aquí hay algo que debemos proteger con nuestras vidas y para eso entrenamos… miren esto – les señaló una flor muy hermosa de color blanco que tenía vestigios de violeta como si fueran sus venas y Ezra abrió grandes ojos. - ¿Eso es lo que creo que es? – Cuestionó él y su madre sonrió. - Es exactamente eso – le dijo y Arya los miró confundida – Arya, te presento la flor lunar – dijo después y ella la miró todavía más confundida que antes – en el mundo del que venimos, esta flor es bastante escasa, pero aun crece en lugares fuera de los bosques sagrados… sin embargo, en nuestras tierras, solo puedes conseguirla en el bosque sagrado que está pasando la cueva del lobo. Igual que aquí… esta flor es especial porque contiene un veneno que matará a los lobos más débiles, pero a los más fuertes los volverá incluso más poderosos que antes y les dará el “Don”. - ¿Don? – Cuestionó la pequeña y Ezra sonrió orgulloso. - El don es algo especial que tenemos los lobos en mi mundo. Aquellos con más de dos dones son realmente poderosos… de hecho, cada uno de los siete reyes es poseedor de al menos tres dones – explicó Ezra – aunque… pensé que la flor lunar no existía aquí. - Yo también imaginé algo así – dijo su madre – pero después de ver cuantas similitudes tiene este mundo con el nuestro, no me quedó duda que pudiera haber flores lunares aquí. - Es sorprendente, cada vez me quedo más sorprendido que antes – dijo Ezra muy emocionado – oye Arya… ¿Te gustaría aprender más sobre mi mundo? Es un lugar increíble… Winter Rose es hermoso. Tal vez algún día podamos llevarte… estoy seguro que te encantará – hablar de Winter Rose le causaba una emoción especial a Ezra ya que era su lugar favorito. ¿Y cómo no serlo? Si Winter Rose tenía los paisajes más hermosos que nadie hubiera visto jamás. No había otro lugar como ese en ninguno de los mundos y ni siquiera toda la belleza mágica del mundo místico, era suficiente para opacar la belleza natural de Winter Rose que lo convertía automáticamente en un lugar mágico. - Tienes razón cariño… tal vez podamos llevarte un día Arya… lo amarás – le dijo Becca sonriendo y la niña los miró sorprendida. - ¿Qué es Winter Rose? - Es nuestra tierra natal… - le dijo Ezra con una sonrisa de orgullo – en nuestro mundo, Rumania es un país dominado por hombres lobo. - ¿Qué? ¿Todo el país? ¿Cómo es eso posible? – Cuestionó muy sorprendida y Ezra sonrió orgulloso. - Bueno… resulta linda, que Rumania es territorio de una única manada… la más grande y poderosa de todo el mundo. Nuestra manada es tan grande que cubrimos y llenamos todo el territorio rumano. Y lo que aquí es Transilvania, es decir, donde estamos ahora, en nuestro mundo es conocido como Winter Rose. - ¿Existe una manada tan grande? – Preguntó con la boca abierta, muy asombrada y ambos le sonrieron asintiendo. - La manada Crimson Rose es dirigida por mi tío, Jeargo Crimson… él en realidad no es mi tío, porque mi mamá es su prima, pero lo veo como si lo fuera… Jeargo Crimson es el hombre más poderoso que haya existido jamás en nuestro mundo. No hay nadie tan fuerte como él. - Tienes razón cariño… no hay nadie tan fuerte como tu tío. Al menos no en nuestro mundo… sin embargo, tu padre tiene un poder equiparable al suyo. - Ah… oye… ¿Cómo es tu padre? – Preguntó Arya tirando de la ropa de Ezra con timidez y él la miró sorprendido. Más que nada porque esto lo tomó de improvisto y lo dejó sin respuesta alguna, casi shockeado. - Yo… - Ezra no conoce a su padre – dijo Becca. - Ah… yo… lo lamento – dijo muy apenada y Becca negó con la cabeza. - Tranquila linda, no tienes que disculparte. No lo sabías… pero no te preocupes, no es como si nunca lo vaya a conocer… de hecho, se acerca el tiempo para que Ezra pueda conocer a su padre – le dijo y Ezra la miró algo sorprendido, porque, aunque ya se lo había dicho antes, aun seguía siendo una sorpresa saber que pronto conocería a su padre – de momento, dejémoslo en que es un hombre reamente poderoso… y como ya es demasiado tarde, lo mejor será que nos vayamos todos a la cama. Ellos se miraron entre sí y luego miraron a Becca con una sonrisa para asentir. Entonces subieron al primer árbol que les llamó la atención y se encontraron con que el interior de aquella choza era sencillamente hermoso. Era un lugar bien amueblado, hecho especialmente para la comodidad de los hombres lobo, con una iluminación tenue y sillones acolchonados, así como una cama lo suficientemente grande como para dos personas. Y ya que habían ido sin ningún tipo de preparación, no traían consigo ropa para dormir, así que ambos niños se acostaron con la misma ropa que traían y luego de una media hora se habían quedado dormidos después de haber cenado un delicioso conejo que Becca había cazado para darles de comer. La choza también tenía una pequeña cocina para preparar la comida y eso era mucho más que suficiente comodidad para cualquiera que quisiera pasar un tiempo en este bosque. Pero después que se quedaron dormidos, al cabo de unos minutos, Becca salió de la choza y saltó, cayendo al suelo de pies, como si la altura a la que se encontraban no hubiera sido la gran cosa, y la verdad es que se encontraban aproximadamente diez metros sobre el suelo. Ella comenzó a caminar en dirección a la cueva y luego salió del bosque sagrado para volver al otro lado. Caminó otro poco y se paró en medio de aquel bosque que se hallaba entre el laberinto de acceso a la mansión y la entrada al bosque sagrado. - Ya sé que están ahí – dijo Becca en un grito – les recomiendo que salgan ahora mismo. De pronto, las siluetas de al menos diez criaturas se hicieron visibles a la luz de la luna, como simples sombras paradas sobre los arboles en sus manos y pies. Aquellas criaturas comenzaron a reírse con un tono bastante siniestro y al cabo de un minuto, todas fueron descubiertas por la luz de la luna que ahora se ubicaba en el lugar perfecto para iluminarlos a todos. En efecto se trataba de Aracnomorfos y todos eran del tipo Viuda negra. - ¿Cómo lo notaste? – Preguntó uno de ellos. Para sorpresa de Becca, se trataba de un macho. Los Aracnomorfos machos del tipo Viuda negra, eran casi imposibles de conseguir con vida, y se te conseguías uno, este era mucho más poderoso que diez hembras juntas. Esto principalmente debido a la naturaleza de esta especie de arañas, cuyas hembras solían matar a los machos y solo los más fuertes podía sobrevivir. - Vaya… que sorpresa ver un macho viuda negra – dijo ella. - ¿Sabes lo que somos? – Preguntó el Aracnomorfo y Becca sonrió. - He lidiado con ustedes más de lo que me gustaría admitir… así que, si. Sé sobre ustedes. - Haré mi pregunta de nuevo… ¿Cómo fue que nos detectaste? Ningun lobo antes había captado nuestra presencia. - Te responderé si me dices que haces aquí, y dependiendo de tu respuesta decidiré si te dejo vivir o te asesino aquí mismo. - Me parece que no sabes con quién estás tratando – dijo el Aracnomorfo. - No querido, eres tu el que no sabe con quién estás tratando… detectarlos no fue difícil para alguien tan experimentada como yo… después de todo, aunque ocultes tu presencia, como depredador siempre habrá una falla en tu camuflaje, y es que el aroma del acecho y la sed de sangre no puede ser oculto. Así que, aunque no pude sentirte ni olfatearte, si pude olfatear una sed de sangre que me solo me dio a entender una cosa… solo conozco una criatura capaz de enconder su presencia de esa manera y son ustedes… ahora, respóndeme ¿Qué haces aquí? - Eres bastante hábil… llevamos casi un año espiando en este bosque, esperando el momento, y nunca hubo nadie que notara que estábamos aquí… ¿Quién eres? - Hiciste una pregunta y la respondí a cambio de una respuesta de tu parte… no quiero que me hagas ninguna pregunta más hasta que respondas… ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estás espiando? ¿Vienes por la niña o no? - Vaya… que mujer tan perceptiva… en efecto vengo por la niña, pero no podía atacar hasta que ese tipo se fuera, sin embargo, tampoco puedo entrar a esa cueva y cuando lo vi salir sin ustedes, supe que era el momento perfecto… ahora… ¿Dónde está la niña? Me la tengo que llevar. - ¿Por qué? ¿Para quién trabajas? - Eso no puedo decirte… - Me temo que lo harás, aunque no quieras – dijo ella apareciendo frente a él en tan solo un instante, haciéndolo retroceder asustado por la sorpresa que se llevó y todas las demás que lo acompañaban se lanzaron al ataque. Becca dio un salto hacia atrás impulsada por la rama del árbol en la que estaba parado el Aracnomorfo, mientras que las demás arañas venían a atacarla y aquel Aracnomorfo perdía el equilibrio. Entonces ella dio un giro muy rápido en el aire e interceptó a una de ellas tomándola por el cuello con la mano y luego maniobrando sobre su cuerpo para quedar detrás de ella al final de una llave al cuello con sus brazos y manos, con la que terminó arrancándole la cabeza a la araña fácilmente, todavía en el aire, y luego lanzó la cabeza de la araña como si fuera un proyectil que impactó con el pecho de otra y la mandó contra un árbol por la fuerza del impacto. Mientras tanto, usó el cuerpo decapitado como base para impulsarse con un pie y saltar hacia otra araña para embestirla. Esta no tuvo tiempo a reaccionar, aunque si que tuvo tiempo para sorprenderse y querer retroceder asustada, pero no podría hacerlo ya que estaban en el aire y todo estaba sucediendo demasiado rápido. Becca embistió a la araña y la empujo hacia el suelo enterrándola de cabeza y haciendo que esta le estallara con el impacto, así como la mitad de su cuerpo. De inmediato se dio una voltereta con la que cayó de pie al otro lado, recuperando el equilibrio y girando sobre su eje, realizó una efectiva rotación con su pie izquierdo, dando un barrido al suelo para tomar impulso y luego lanzar una patada giratoria con su pie derecho que traía la fuerza suficiente para sacar fuera de aquel bosque a la araña que la atacaba ahora. Ya quedaban solo siete contando al macho. Entonces atacó de nuevo, corriendo a gran velocidad hacia otras dos que habían bajado la guardia por estar mirando a la araña que había salido volando por aquella patada. Becca fue muy rápida y las decapitó usando sus garras muy fácilmente. Otras dos la atacaron, pero ella se transformó en una gigantesca Huargo, atrapando entre sus fauces a ambas y destrozándolas fácilmente, quedando tan solo tres. Las últimas intentaron huir de ella mientras que el macho la atacaba, pero Becca se lo sacudió golpeándolo con su hocico y corrió hacia las dos que huían para despedazarlas rápidamente y luego volver con el macho que había chocado contra un árbol y ahora trataba de ponerse en pie. De pronto el Aracnomorfo se mordió la lengua y usó sus propias patas puntiagudas para atravesar su garganta y suicidarse. Becca se quejó, pero aun le quedaba una. La que había mandado a volar y luego de buscarla, la encontró clavada en un árbol astillado. - ¿Para quién trabajas? – Le preguntó usando uno de sus dones de sangre que le permitía manipular a otros con la mirada mientras sus ojos brillaban en color purpura.  El…el… el Alfa Jonathan… él m…e envió – dijo mientras agonizaba. - Sigues siendo tan fuerte como siempre – dijo una voz detrás y ella abrió grandes ojos sorprendida.
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