Habían pasado tres años desde que Ezra y su madre se había mudado a Rumania y habían encontrado asilo con la manada Sunfangs Savage. Una manada de hombres lobo evolucionada que manejaba un concepto bastante similar al de los Huargos y que también era el origen del rey dorado. Así que ellos esperaban poder encontrarlo aquí antes de volver a América para buscar al rey heterocrómico.
Ezra ya tenía diez años. Y pensar que ya habían pasado cinco años desde que habían llegado a este nuevo mundo para que el pequeño paladín plateado cumpliera con su objetivo. Y si se preguntan ¿Qué es un paladín plateado? Esta era la forma en la que reconocían a Ezra como el hijo del rey plateado, o rey del dominio.
De la misma manera, a los hijos de Jeargo los conocían como los paladines gemelos, por el claro hecho de ser gemelos. Aunque por separado, cada uno tenía también su propio renombre. Por su parte, Vergeel, el mayor, era conocido como el paladín carmesí, debido a que tenía una característica bastante similar a la de su abuelo con respecto a su lobo. Que su pelaje se volvía rojo como el fuego cuando su sangre hervía. Y por el otro lado estaba Ethan, a quien llamaban el paladín vikingo, porque su lobo fue bautizado como el Fenrir. El gran lobo de la mitología nórdica. Esto debido la gran similitud que su lobo guardaba con el poderoso lobo nórdico.
Estos apodos eran con los que los conocían en el mundo místico y en el resto de los mundos, aunque solo los Güivernos y sus aliados sabían sobre esto y eran ellos quienes los llamaban de esta manera.
Ahora, como Ezra ya tenía diez años, se estaba acercando el momento para que él y su padre se conocieran finalmente. Aquel acontecimiento iba a ser uno de los sucesos más importantes en la vida de Ezra y era el principio del verdadero calvario que venía para el muchacho, porque a partir de ese momento todo iba a comenzar a complicarse. Había muchas conspiraciones a su alrededor. Conspiraciones de las que solo él y su madre eran conscientes y que habían mantenido en secreto hasta conocer las verdaderas intenciones de los conspiradores, ya que no podía tratarse de una simple riña por los territorios y una confabulación para secuestrar a la pequeña Arya Stefan que ahora iba a cumplir once doce años.
- Ez…ra… - llamó Arya con mucha timidez y él la miró un poco sorprendido.
Llevaban tres años ya conociéndose, desde que su padre los había presentado y ella nunca lo había llamado por su nombre. Ezra no podía decir si esto era un asunto de respeto, o simplemente eran los nervios de una niña que apenas si lo conocía.
- ¿Sucede algo Arya? – Preguntó él, bastante sorprendido aun porque lo había llamado por su nombre.
- Es que… quiero saber…
- ¿Qué quieres saber? – Cuestionó con una sonrisa divertida, casi a punto de reírse de ella.
Él no estaba acostumbrado a ver que alguien de su especie mostrara esa timidez, porque según sabía, los hombres lobo siempre eran extrovertidos. Y esto era cierto, pero las mujeres tendían a ser un poco diferentes con respecto a este tema. Ellas podían mostrar actitudes más introvertidas cuando eran pequeñas, y volverse mucho más extrovertidas conforme pasaran los años.
- Yo… yo… mi fiesta de cumple años… ¿Tú vas a venir?
- ¿Tu cumpleaños? – Cuestionó Ezra bastante sorprendido - ¿Qué cosas preguntas tonta? ¡Claro que iré!
- Es que… sé que no le agradas a mi hermano y… además será una noche muy importante… muchos Alfas de otras manadas van a venir a discutir sus alianzas con mi padre y nuestra manada… Alistar se ha vuelto arrogante e imprudente desde que tu llegaste y…
- No te preocupes por eso – le dijo él con una sonrisa – si piensas que voy a permitir que el tonto de tu hermano arruine tu cumpleaños, estás muy equivocada… tranquila… yo lo mantendré bajo control.
- Eso es precisamente lo que me preocupa – dijo ella sonriendo, casi a punto de soltar una carcajada y él la miró algo confundido, al tiempo que se rio por su expresión.
- ¿Entonces no quieres que yo vaya a tu cumpleaños?
- ¡Claro que si quiero! – Exclamó ella, casi haciendo un drama y él se rio – solo quiero que seas prudente…
- No me conoces – dijo él sonriendo emocionado – prudente es mi segundo nombre… bueno… mi segundo nombre es Loan, pero… lo que quiero decir es que… – ella soltó una carcajada y él la miró casi con reproche.
- Perdón… es que, a veces eres tan gracioso.
- Está bien – le dice con una sonrisa comprensiva – lo que trato de decir, es que yo no seré culpable si tu hermano hace una escena, y tampoco permitiré que lo haga.
- Gracias – le dijo ella – es que… bueno… ya sabes que los últimos tres cumpleaños, él siempre terminó buscándote problemas…
- Ya te dije… tranquila… no permitiré que ese tonto arruine tu fiesta… es un día importante y debemos dar una buena impresión, lo sé, así que haré lo que sea necesario para mantenerlo al margen.
- Cuento contigo – le dijo con una mirada tierna y él sonrió.
- A todas estas… ¿Por qué de pronto me llamas por mi nombre y solo para pedirme algo como eso? Creí que no te sentías en confianza conmigo – ella lo miró con los ojos bien abiertos y comenzó a negar con las manos.
- No, no, no. Te equivocas. No es así – dijo ella muy nerviosa – no es que no te tenga confianza…
- Que bien – dijo él con una sonrisa – después de todo sería muy irracional si después de tres años conviviendo tanto como lo hacemos, aun no me tienes confianza… eso sería muy extraño.
- Ya te dije que no se trata de eso – reclamó ella haciendo un berrinche y él se rio.
- Está bien, está bien – le dijo para tranquilizarla mientras se reia – entonces… ¿Por qué?
- Bueno… es que… siempre te he visto como alguien a quien debo tratar con respeto, y pese a la confianza que te tengo, a veces me pone nerviosa llamarte por tu nombre, como si fuéramos hermanos…
- Pero Arya… no somos hermanos de sangre, pero prácticamente lo somos en espíritu… hemos compartido mucho ¿No crees? – Dijo él con una sonrisa divertida y ella lo miró sorprendida – ya se me hacía raro que nunca me llamabas por mi nombre… por favor comienza a hacerlo a partir de hoy ¿Quieres? – Le pidió y ella se quedó completamente muda.
- Está bien – le dijo al cabo de un minuto en silencio y con nerviosismo, a lo que Ezra sonrió y continuó entrenando.
Justo en ese momento, apareció Becca. Ella estaba usando un uniforme de entrenamiento. El mismo uniforme que había usado durante aquellos dos años en los que lo estuvo entrenando para convertirlo en el mejor guerrero cuando estaban en América. Pero durante su tiempo en Rumania, nunca había entrenado con él, siendo ella su oponente. Siempre le había dado entrenamientos prácticos en los que ella no tenía que participar. Simplemente tenía que darle instrucciones y observarlo para evaluarlo cada vez que siguiera sus instrucciones.
- ¿Mamá? ¿Estás usando el…?
- Si cariño… hoy vas a entrenar conmigo como tu oponente – le dijo la dulce mujer y él sonrió emocionado a la vez que sorprendido – ya va siendo hora de poner a prueba que tan fuerte te has vuelto. Quiero que te quites uno de los brazaletes. Solo quítate el que bloquea tus dones, y vas a pelear contra mí con todo lo que tienes, pero no te excedas o quedarás tan cansado que no podrás ni moverte.
- Está bien – dijo él mientras se quitaba uno de los brazaletes.
Enseguida una enorme onda de energía se expandió alrededor de Ezra, creando una fuerte ola de viento que hizo que Arya cerrara los ojos, y para cuando los abrió, se encontró con que ahora podía sentir un enorme poder viniendo de Ezra, aunque ella no estaba familiarizada con la detección del aura.
Podía ver incluso su aura sin estar familiarizada con ello. Se dio cuenta que un tipo de flama de color plateado rodeaba el cuerpo de Ezra y se hacía mucho más intensa, a la par que algo parecido sucedía con el cuerpo de su madre, quien estaba cubierta por un manto de color purpura muy hermoso que brillaba con un fulgor impresionante.
- Atacame con todo lo que tienes cariño – le dijo su madre y Ezra se lanzó al ataque sin pensárselo dos veces.
Se había vuelto veinte veces más rápido que antes. Corrió a una velocidad tan impresionante que Arya apenas si pudo ver sus pies moverse, aunque veía el resto de su cuerpo. Pero concretamente sus pies se veían difusos por la velocidad a la que se estaba moviendo.
Rápidamente rodeó a su madre y lanzó el primer ataque después de un barrido con el que se frenó detrás de ella. Saltó y lanzó una patada que rápidamente su madre bloqueó con su brazo derecho, mientras ella misma hacía una rotación sobre su pie derecho, usando el izquierdo como impulso, y le lanzó una potente patada que Ezra apenas si pudo bloquear con ambos brazos mientras estaba suspendido en el aire.
El impacto lo mandó a volar y él dio una voltereta en el aire para recuperar el equilibrio cayendo al suelo, pero antes que cayera, su madre apareció junto a él, teniendo que reaccionar lo más rápido que pudo para defenderse del puñetazo que venía contra su cara. Y al cabo de un par de segundo logró bloquear aquel puñetazo y amarrarse a su brazo con una llave con sus piernas, para luego intentar derribarla, pero ella fue mucho más rápida y se apoyó con la mano en el suelo, dando una voltereta para luego recuperar el equilibrio y sacudirse a Ezra con fuerza hasta lanzarlo contra un árbol.
Él se aprovechó de esto y usó el árbol como punto de impulso para saltar y regresar hacia ella en una poderosa embestida con la cabeza, que Becca fácilmente esquivó. Sin embargo, el plan de Ezra era mucho más complejo que solo lanzarse en una embestida, así que, cuando pasó junto a su madre, después que esta intentó esquivarlo, él giró como si fuera un tornado y le lanzó una fuerte patada que ella apenas si pudo bloquear.
A esa patada le siguió una secuencia de tres patadas. Faltaban dos, así que en un giro dio la segunda y luego con el mismo impulso que traía lanzó la última patada, logrando apenas rosarle la cara a su madre con uno de sus ataques. Ella finalmente sujetó la pierna de Ezra por el tobillo y lo sacudió con fuerza para luego golpearlo contra él suelo.
Él reaccionó rápidamente y colocó sus manos detrás de su espalda para amortiguar el impacto y recuperarse, pero justo en ese momento ella aprovechó para lanzarle un puñetazo con su mano libre. Él tuvo que llevar sus manos hacia adelante para protegerse y entre el impacto del puñetazo y el impulso del azote, el golpe que se llevó fue lo suficientemente fuerte como para dejarlo enterrado en el suelo después de hacerlo escupir sangre.
- Siempre te he dicho que en una pelea la experiencia hace la diferencia. Eres mucho más rápido que yo, mucho más fuerte, pero aun así ¿Por qué perdiste? – Preguntó su madre mientras se sacudía el polvo y se sentaba con las piernas cruzadas, frente a él.
Él como pudo se reincorporó, tratando de recuperar el aliento después de llevarse semejante golpe, y luego miró a su madre mientras se sobaba la cabeza para apaciguar el dolor que tenía en su sien.
- Porque tienes más experiencia que yo – le dijo él, mirándola con un ojo medio cerrado y aun sobándose la cabeza.
- Exactamente – le dijo ella – la razón por la que perdiste contra mí, es porque te has vuelto arrogante, creyendo que, porque ya dominas mejor el uso de tus poderes cuando los tienes limitado, puedes ganarle a quien sea. Se te olvidó que te conozco mejor que nadie, y que tengo veinte años más de experiencia que tu en combate. por lo que, se me hace sumamente sencillo predecir tus movimientos y anticiparme a ellos, aunque seas mucho más rápido.
- A todas estas… ¿Cuál es el punto de esto? – Preguntó él.
- ¿El punto de esto? – Cuestionó su madre casi enojada – idiota… el punto de esto es que aprendas que en una pelea no solo cuenta la cantidad de poder que tienes… a partir de ahora muchas cosas van a cambiar en nuestras vidas Ezra, y si no estás preparado y no eres lo suficientemente bueno peleando, ambos moriremos antes que podamos cumplir con tu propósito… no pienso permitir que eso suceda… no cuando estamos tan cerca.
- Está bien mamá… lo entiendo – le dijo él tratando de calmarla – prometo que seré más atento a tus lecciones… admito que he estado distraído últimamente.
- Está bien… - dijo su madre respirando hondo – me vale con que lo comprendas… si has estado distraído o no, la verdad no es el problema. El único problema aquí cariño, es que te estás tomando las cosas a la ligera ¿Se te olvidó acaso que los Güivernos son criaturas tan poderosas que incluso pueden darle problemas a los siete reyes? – Ezra negó en silenció y ella respiró profundo – la hora se acerca cariño… conocerás a tu padre y cuando eso suceda, muchos peligros vendrán a acecharnos. Tal vez tengamos que dejar este lugar, como lo hicimos hace tres años en América.
- ¿Se van a ir? – Cuestionó Arya y Ezra la miró sorprendido. Casi se le había olvidado que ella estaba presente.
- Lo lamento cariño – le dijo Becca – si de mi dependiera, nos quedaríamos aquí, pero… una vez que Ezra y su padre se conozcan, se desatará algo muy peligroso y si es necesario marcharnos para protegerte a ti y a toda tu manada, entonces es lo mejor que podemos hacer… pero no te preocupes… no sabemos cuando sucederá, pero estoy seguro que no será antes de tu cumpleaños… estaremos ahí de cualquier manera – le dijo con una sonrisa alegre y llena de cariño, luego miró a Ezra y después de suspirar dijo – cariño… toma un descanso por ahora. Volveré en diez minutos y repetiremos la misma rutina, hasta que logres anticiparte a mis movimientos y puedas usar tu velocidad a tu favor para ganarle a mi experiencia.
- Está bien mamá – le dijo él y ella se marchó a quien sabe dónde, dejándolos a solas.
- ¡No quiero! – Exclamó ella y él la miró confundido.
- ¿Qué cosa no quieres? – Le preguntó.
- No quiero que te vayas – le gritó con unas lágrimas escapándose de sus ojos y luego corrió hacia él para abrazarlo.
Pese a ser menor que ella por dos años, Ezra a sus cortos diez años ya era más alto que Arya. Así que el pequeño rostro adolescente de la jovencita, quedaba perfectamente acunado en el pecho de Ezra, el cual ya estaba bien definido debido a todo su entrenamiento desde pequeño.
Él la miró sorprendido y casi con la boca abierta, pero después de unos segundos, cerró los labios y sonrió de manera comprensiva para luego acariciar su cabello, tratando de apaciguarla. Ella levantó la mirada sorprendida y se encontró con la sonrisa de Ezra.
- No puedo prometerte que no me iré Arya… en serio no puedo hacerlo… la verdad es que, me hubiera gustado poder quedarme en América, ya que donde solía vivir… allí se encuentra mi pareja destinada por la diosa luna… ella es una simple humana, y no sabe que es mi pareja destinada, pero aun así me dolió tener que irme y dejarla sin siquiera saber si volvería algún día… es por eso que no puedo prometerte que no me iré, pero si puedo prometerte que, pase lo que pase. Aunque me vaya, siempre seremos amigos, y aunque me vaya, en cualquier momento haré lo posible para volver a encontrarte. Pero si, y solo si, llegase a irme, entonces sería únicamente para protegerte a ti y a toda la manada del peligro que me acecha… ya verás que tengo una gran responsabilidad que debo cumplir.
- Lo sé – le dijo ella con lágrimas en sus ojos.
- Oye… ya, no llores – le dijo volviendo a abrazarla mientras le sonreía tiernamente.
Las horas habían pasado y Ezra seguía sin poder hacer mucho frente a su madre, aunque por fin parecía estar entendiendo a lo que se refería. De pronto podía ver patrones de ataque y defensa con tan solo fijarse en el movimiento de sus pies, tal y como ella se lo había enseñado en algún punto de su entrenamiento.
La noche estaba punto de caer en el bosque sagrado, así que decidieron volver a la mansión para poder prepararse con mucha anticipación para el cumpleaños de la hija del Alfa, el cual era al día siguiente y se celebraría por la noche, con un montón de Alfas de otras manadas haciendo acto de presencia en la celebración del doceavo cumpleaños de Arya.
Ella estaba muy emocionada porque esperaba conocer al hombre que supuestamente era el re dorado. Aquel rumor sobre que el rey dorado se encontraba una de las manadas que dominaba el territorio de Rumania, se había esparcido rápidamente por todo el país, sin embargo, a Ezra y su madre no les convencía mucho este rumor, ya que, si el rey dorado estuviera en Rumania, ellos lo hubieran sentido. Hubieran detectado su aura en cualquier momento, aunque hubiera tenido solo un desliz. Y por la forma en que hablaban de este supuesto rey dorado, sabían que este hombre no estaba tratando de ocultar su aura.
Pero era muy probable que el verdadero si lo estuviera haciendo por motivos de seguridad. Ya que, los Güivernos ya llevaban mucho tiempo en este mundo y se encontraban en estado de hibernación, pero el poder de uno de los reyes podía despertarlos. Y si este hombre sabía lo que significaba ser uno de los siete reyes, era muy probable que supiera sobre esta particularidad de los Güivernos.
Finalmente, la noche de la celebración había llegado. Todo era hermoso. La decoración estaba muy bien hecha, como toda la decoración interina de la mansión y además de eso, todo el mundo vestía muy elegante. Al parecer la fiesta de cumpleaños de Arya era de etiqueta. Así que, por su parte, Ezra y su madre también habían vestido lo más elegantes que podían.
Faltaban aproximadamente un par de horas para que Arya saliera a ser recibida por todos sus invitados, y ya había anochecido. Todos los miembros de la manada llenaban el salón de fiestas que había en el patio este de la mansión y las luces iluminaban muy bien todo el lugar. Las mesas estaban bien distribuidas y todas estaban ocupadas por miembros de la manada o Alfas de otras manadas junto a sus acompañantes respectivos.
Había bebidas, comida, y también entretenimiento en vivo. De hecho había una sorpresa preparada para Arya con respecto al entretenimiento en vivo y Ezra sabía de ello porque lo había oído de los chicos del grupo de cazadores durante uno de sus entrenamientos con Alistar.
El aludido apareció de pronto junto a Ezra y lo miró por encima de los hombres, como si se sintiera superior, pero era solo un mecanismo de defensa y Ezra lo sabía.
- Hola Alistar – saludó Ezra y el aludido y ni siquiera le dirigió la mirada para responderle.
- No me fastidies niño… no me interesa si tu y la estúpida de mi hermana son amigos o quieren ser más que eso… lo único que me interesa es que no te metas en mi camino. Yo seré el Alfa de esta manada y eso nadie me lo va a quitar.
- Idiota – murmuró Ezra y él se dio la vuelta para encararlo.
- ¿Qué dijiste?
- Dije que te equivocas – le replicó Ezra – Arya es como mi hermana, y deberías ser un poco menos despectivo con ella, considerando que son hermanos de sangre.
- A esa tonta y a mi solo nos une la sangre, pero no la considero mi hermana.
- Serás idiota – le dice Ezra y él se enoja.
- ¿Quieres problemas? ¿Quieres que te rompa la cara idiota?
- Puedes intentarlo si quieres – le dijo Ezra desafiándolo y él apretó la mandíbula, estaba furioso – veremos quien le rompe la cara a quien – le dijo después y cuando Alistar se le quiso ir encima – él le dio la espalda y respiró hondo para calmarse mientras caminaba rápidamente para alejarse.
- ¿A dónde vas idiota cobarde?
- Lejos de ti, imbécil – le dijo Ezra – no quiero tener una pelea contigo hoy y arruinarle la fiesta a tu hermana… ya podremos resolverlo mañana… así que, si tienes un problema conmigo, espera hasta mañana, porque de lo contrario, si haces algo para arruinar este día tan especial para ella, voy a matarte – le dijo mientras volteaba a verlo con una mirada asesina que provocó terror en Alistar. Haciéndolo retroceder asustado.
Al cabo de unos minutos, Ezra comenzó a caminar por todo el salón de fiestas, fijándose en cada uno de los invitados, en los cachorros de su manada y de otras manadas y sobre todo, prestando atención a las conversaciones de cada uno de los presentes. Algunos hablaban de cosas totalmente sin sentido, otros hablaban de cosas sin relevancia, y solo algunos estaban hablando de temas interesantes.
Entre ellos estaba el padre de Arya. Alfa de la manada. Él estaba hablando con otros dos Alfas que tenían una apariencia bastante rustica. Se parecían mucho a él. Estaba discutiendo sobre el fulano rey dorado del que se estaba hablando en los rumores que recorrían toda Rumania. Esta fue la única conversación que a Ezra le emocionó en ese momento.
Si en verdad estaba entre ellos, esta era su oportunidad de encontrarlo y entonces sería el momento perfecto para conocer a su padre. Ya habría encontrado a uno de los tres a los que buscaba. Pero él sabía que no iba a ser tan fácil.
Al cabo de unos minutos apareció Arya con su madre y todo el mundo estaba aplaudiendo. Solo en ese momento cambió su atención de la conversación del Alfa Pallars, hacia otra conversación turbia que pudo escuchar y que le causó preocupación.
- Ahí está… mírenla… es toda una diosa aun siendo tan sola una niña – dijo un hombre que Ezra identificó de una vez como un Alfa. Estaba acompañado por otros cuatro hombres lobo, entre ellos estaba su Beta.
Ezra podía oírlos y esto era algo que solo él podía hacer en medio de todo aquel ruido, debido a que sus capacidades auditivas estaban mucho mejor desarrolladas que la de cualquier hombre lobo de este mundo.
- Tienes razón Alfa… - dijo el otro hombre que presumía ser su Beta – esa niña es perfecta para convertirla en una esclava para procrear guerreros más fuertes…
- Tienes razón Callum – le dijo el Alfa. En ese momento Ezra sintió una corriente recorriendo su cuerpo. Era ira acumulándose y recorriéndolo entero por aquello que habían dicho sobre Arya.
- No lo entiendo Alfa – dijo otro hombre – es cierto que es una niña muy hermosa, pero… ¿Qué clase de potencial podría tener para convertirse en una maquina de procreación que nos dé guerreros más fuertes?
- ¿Quieres explicarle a tu estúpido hermano, Aron?
- Será un placer Alfa – dijo el tal Aron mientras la ira llenaba aun más a Ezra – hay una vieja leyenda… dice que la pareja destinada por la diosa luna, para el rey dorado, será una mujer muy poderosa. Una mujer que, junto con el rey dorado, traerán a una nueva generación de hombres lobo muy poderosa. Y según la leyenda, esta mujer tiene los mismos rasgos que esa niña. Cabello n***o brillante, ojos azules perfectos, y una tez tan blanca como la nieve. Además, hay un último rasgo característico. Sus ojos. Cuando brillan, brillan como si fueran la luna. Esa niña, cumple con ese último rasgo y por eso todos saben que ella es quien se convertirá en la pareja del rey dorado.
- En efecto. Eso significa que, si la tomamos para nosotros, podemos usar su poder para procrear guerreros más poderosos – dijo el Alfa – así que, quiero tomarla para mi y montarla antes que ese idiota del rey dorado aparezca… es por eso que me encargué de esparcir ese rumor y hoy diré que soy yo.
- Pero Alfa… nadie te creerá si…
- Lo sé tonto – le dijo el Alfa – para eso voy a usar unos lentes de contacto especiales que nuestros magos hicieron para simular los ojos del rey dorado – y si no funciona, entonces simplemente la secuestraremos y la volveremos nuestra esclava… es un buen plan ¿No? Ustedes también podrán montarla.
- Disculpen caballeros – dijo Ezra apareciéndose junto a ellos y todos dieron un respingo.
- ¿Qué diablos? ¿Qué es lo que quieres niño? Nos diste un susto tremendo – dijo el Alfa – mejor lárgate… no tengo tiempo para lidiar conti…
- Escuché que pretendes decir que eres el rey dorado, cuando no lo eres, y que si no funciona, secuestrarás a la señorita Arya Stefan… te recomiendo que te abstengas de cualquiera de esas ideas estúpidas o perderás la cabeza y no me refiero a la que tienes sobre tu cuello.
- ¡Oye niño! ¿Acaso no sabes con quién estás…?
- No me interesa con quien estoy hablando – dijo Ezra interrumpiendo al Beta mientras sus ojos comenzaban a brillar en plateado y su iris tomaba la forma de una calavera muy siniestra, dando la sensación que la mirada que estaba sobre ellos ahora, era la de un asesino.
Todos hicieron silencio y retrocedieron temblando ante aquella presencia tan abrumadora que portaba Ezra con tan solo mirarlo. Ellos sintieron los instintos salvajes de una sanguinaria bestia asesina y no fue difícil darse cuenta que no debían meterse con él. Aunque no comprendía muy bien el por qué.
- Se los diré una última vez… soy el protector de Arya… si intentan hacerle algo, los mataré a todos, pero primero los haré sufrir.
Entonces se marchó sin decirles otra palabra y justo en ese momento el Alfa se levantó totalmente indignado y atacó a Ezra, creando un alboroto. Todos dirigieron su mirada hacia ellos y Arya estaba muy sorprendida, y aunque Becca quiso intervenir, ahora Ezra se encontraba en un predicamento. Tendría que luchar o lo matarían, pero eso iba a arruinar la fiesta de cumpleaños de Arya y él no quería hacer eso.
- ¿Qué clase de cosas les enseñan a sus cachorros? Este pequeño imbécil no muestra respeto, aunque soy un Alfa… se merece un castigo – reclamó el Alfa muy molesto y el padre de Arya estaba totalmente en shock, pero justo en ese momento una silueta se apareció detrás de él.
Becca sonrió emocionada al verlo y él habló.
- Deberías tener cuidado de cómo le hablas – dijo aquel hombre con una voz tranquila, pero muy intimidante y para cuando el Alfa se dio la vuelta, todos sus hombres estaban atrapados por brazos que parecían los brazos de un espíritu y salían de su cuerpo.
Al verlo, el Alfa tembló de pánico. Eran los mismos ojos del pequeño, aunque estos tenían un iris totalmente diferente. Sin embargo, tenían la misma mirada.
- Este hombre ha estado conspirando para secuestrar a la princesa lunar – dijo él y todos se quedaron muy sorprendidos. Ezra todavía no podía comprender lo que sucedía, ni mucho menos quien era él, pero algo le resultaba muy familiar – habló sobre hacerse pasar por el rey dorado, también habló de querer usarla como esclava para procrear guerreros más fuertes… los he estado vigilando durante mucho tiempo, porque es mi trabajo y el de él, proteger a la futura esposa del verdadero rey dorado… este hombre ha estado colaborando con estas criaturas – de la nada hizo aparecer a unos Aracnomorfos, entre ellos estaba el mismo que Becca había interrogado mientras estaba al borde de la muerte – todos a excepción de este, estaban esperando a los alrededores del territorio para poder secuestrar a la princesa… descubrimos su plan hace tres años después de interrogar a este… pero finalmente ha llegado la hora de hacerme presente en este mundo. Se los mostraré – de pronto una proyección salió de la cabeza de Ezra. Él estaba proyectando sus recuerdos de alguna manera y en esa proyección se oia claramente la conspiración del Alfa – Alfa Jonathan, te condeno a morir por el intento de secuestro de la princesa lunar, pero… ¿Sabes? En realidad, no se trata de eso. Es mucho más que eso la razón por la que te condeno a morir… te condeno porque tuviste la osadía de ignorar la advertencia de mi querido hijo, pese a lo peligroso que ese pequeño puede ser. No necesito idiotas como tu en este mundo, que ignoren el peligro aun sabiendo que pueden morir.
Lo tomó del cuello y el cuerpo del Alfa se convirtió en energía.