El rey plateado.

5000 Palabras
La madre de Ezra dio un suspiro de cansancio una vez que todo acabó y caminó hacia aquel hombre. - Mita que aparecerte así de repente, sin avisarme… ¡Por la diosa luna! No podrías ser más inoportuno. - Perdona linda… pero no podía dejar que este idiota siguiera viviendo… después de todo, nuestro hijo le hizo una amenaza y él tuvo la osadía de ignorarla. No podía quedarme de brazos cruzados – le dijo con una sonrisa y se volvió hacia el público – perdonen mi intromisión. Mi nombre es Lucas Drake… ustedes me conocen como el rey plateado. Soy uno de los siete reyes y soy el padre de Ezra – dijo después ante la mirada sorprendida de todos – Arya… perdóname por hacer una escena en tu fiesta de cumpleaños… sé que estabas nerviosa porque podría suceder algo así… pero no es culpa de Ezra… él solo quería proteger a la princesa. - ¿Princesa? – Cuestionó Ezra confundido. - ¡Ah si! Hijo… ¿No se lo has dicho Becca? – Preguntó mirando a su esposa y ella negó en silencio con la cabeza – lo lamento hijo… Arya Stefan es la princesa lunar… la futura esposa del rey dorado, quien por cierto no aparecerá aún. - ¿Cómo sabes eso? – Cuestionó Ezra casi molesto. - La fuerza mística… tengo una conexión directa con ella y me da acceso a cierto conocimiento. Pero más allá de eso, no sé quien será el rey dorado. Solo sé que no ha aparecido… respecto a Arya… que ella sea la princesa lunar es la verdadera razón por la que han estado conspirando desde hace tres años para secuestrarla… es por eso que te dieron la tarea de protegerla… porque tu mejor que nadie podías hacerlo ¿O no, Alfa Pallars? – El Alfa miró sorprendido a Lucas mientras que trataba de hacer una reverencia como muestra de respeto y Lucas sonrió – tengo mucho que hablar contigo. Pero lo haremos después que termines aquí. Por ahora debo irme – tras decir esto su cuerpo se desvaneció, como si nunca hubiera estado ahí, antes que Ezra pudiera decir otra cosa. Todos en la fiesta estaban atonitos. Nadie podía creer lo que habían visto. Era el rey plateado de la profecía en persona y sobre todo, no podían creer que Ezra fuera su hijo. Por supuesto esto era algo que el Alfa Pallars y su Beta, Alter, sabían perfectamente, ya que Becca les había contado cuando decidieron mudarse y convertirse en miembros de la manada. Pero el resto de la manada era totalmente ignorante de esta abrumadora verdad. Y ahora había mucho que explicar. Lucas Drake se había marchado, dejando una gran interrogante en aquel salón de fiestas, sobre todo en el joven Ezra, quien apenas si veía por primera vez a su padre. Justo en ese momento, él era quien tenía más preguntas que nadie en toda la fiesta. Alistar por supuesto, en su actitud arrogante y envidiosa, ya detestaba a Ezra y ahora sentía mucho mayor desprecio hacia él. No se explicaba cómo era posible que un simple niño de diez años fuera hijo de la criatura más poderosa de la existencia. Y si antes mostraba su desagrado hacia él, ahora más que eso, se convertiría en un odio irracional. Pese a esto, Ezra seguía manteniendo oculto su verdadero poder. Nadie podía saber de lo que era verdaderamente capaz, aun si sabían que él era el hijo del rey plateado. Finalmente, Becca se paró en medio del salón de fiestas, ante todo el publico y habló para explicar la situación. - Damas y caballero… Arya… lamento interrumpir de manera tan desagradable en tu cumpleaños… este debería ser un día de solo celebración, pero… lamentablemente no se pudo… el hombre al que acaban de ver, es efectivamente el rey plateado que la profecía de los siete reyes menciona. Es además mi esposo y también el padre de mi hijo… nosotros estamos aquí porque Ezra es la clave para hallar al rey dorado. Una de las cuatro piezas faltantes para reunir a los siete reyes. Soy consciente que todos aquí conocen la profecía de los siete reyes y saben a qué nos enfrentamos. Solo ellos pueden enfrentar a los dragones del equilibrio… ahora, no obstante, a eso, se suponía que Lucas, mi esposo, solo iba a aparecer después de la fiesta, pero tal y como vieron, el Alfa Jonathan ha estado conspirando desde hace tres años para secuestrar a Arya… ya muchos sabrán que ella es la princesa lunar. La pareja destinada al rey dorado. La profecía también la menciona a ella. Mi esposo y yo hemos estado vigilando a Jonathan y sus hombres desde hace tres años, después de descubrir que cooperaba con esas criaturas con forma de araña. Pero no pensamos que fuera capaz de hacer algo en un día como este. Por eso se vio obligado a interferir… ahora, sé que esto es mucho pedir, pero, necesito que todos, por el momento, vuelvan al festejo, y luego tendremos una reunión con mi esposo, donde será él quien les explique mejor lo que está sucediendo. Ya que necesitamos tantos aliados como nos sea posible encontrar. Lo por venir tiene un pronostico tormentoso y problemático. Probablemente se desate una guerra y nosotros somos los únicos capaces de pelear esa guerra. Sé que tienen muchas preguntas, pero como dije hace un momento, necesito que hoy se dediquen al festejo y les prometo que mi esposo se encargará de responder todas sus preguntas mañana. Nadie parecía estar en desacuerdo con lo que Becca pedía. Todos tenían preguntas que querían hacer, pero especialmente sabían que, si Becca les estaba prometiendo que obtendrían respuestas del propio Lucas, no había razón alguna para impacientarse, así que, después que todos tragaron grueso, tratando de hacer a un lado lo que había sucedido momentos antes, entonces pudieron seguir con el festejo, como si nada hubiera sucedido en realidad. Al poco tiempo, la jovencita, Arya, que usaba un bonito vestido acampanado de color vino, y llevaba el cabello amarrado en una hermosa cola de caballo. No tenía maquillaje, salvo un ligero rubor en las mejillas que resaltaba su tez nívea de forma perfecta. Ezra no podía dejar de mirarla porque por un momento pensó que había arruinado su fiesta de cumpleaños, y aquello había sido lo primero que le prometió no hacer el día anterior, pero ella no lo pensaba así, y se acercó con una sonrisa de emoción hacia el muchacho. - Hola – saludó muy emocionada y Ezra la miró algo confundido y avergonzado. - Hola… - le dijo él – lamento lo que… - Tu papá es increíble – dijo ella sin dejarlo hablar y él la miró sorprendido. - ¿No estás molesta? – Preguntó Ezra y ella lo miró confundida. - ¿Por qué debería estarlo? – Preguntó ella. - Bueno… cuatro hombres murieron hoy durante tu fiesta… - ¡Ah eso! – Exclamó ella – creo que deberías saber que, no eres el único acostumbrado a este tipo de cosas – le dijo ella – soy hija de un Alfa. Estos conflictos suelen suceder en cualquier momento. No soy ajena a la muerte. Por el contrario, ver al rey plateado en persona durante mi fiesta, es un gran regalo de cumpleaños – le dijo la muchacha y él se quedó casi con la boca abierta mientras ella le sonreía. - Bueno… es un alivio que no estés molesta… sin dudas algo me alegra respecto a que mi padre apareciera, así como así – dijo él y ella lo miró con inquisición – evitó que yo arruinara tu cumpleaños. - ¿Qué? ¿No estás contento porque viste a tu padre? ¿Solo te alegra eso? Además… ¿Cómo podrías arruinar mi cumpleaños? Es casi ilógico tonto… - Estuve a punto de asesinar al Alfa Jonathan yo mismo. Hubiera tenido que revelar mi verdadera fuerza delante de todo y hubiera hecho un alboroto que no sería fácil de apaciguar, porque claramente no soy mi padre… él es genial. Es el rey plateado y es un hombre increíblemente poderoso. Todos saben sobre él y todos aceptan lo que pasó, pero imagínate lo que hubiera sucedido si ese hubiera sido yo… seguro que tu fiesta estaría totalmente arruinada. - No digas tonterías… - No son tonterías Arya… iba a matarlo… él quería secuestrarte y dijo cosas que me hicieron enojar… pero, aunque le advertí, por supuesto no podía tomarme totalmente en serio. Soy un niño después de todo, así que, me alegra que mi padre haya aparecido porque evitó que yo hiciera algo que tal vez no podría remediar. - ¿Y eso es lo único que te alegra? – Preguntó ella - ¿No te alegra haber conocido finalmente a tu padre? Recuerdo que desde hace tres años los dos hemos estado muy ilusionados con la idea. - No me alegra conocer a mi padre en estas circunstancias – respondió Ezra – después de diez años, al fin tengo la oportunidad de verlo pro primera vez, y todo lo que recibo de él es un “hablaremos después” por supuesto no pretendo que hablemos y nos pongamos al día hoy, durante tu fiesta, pero al menos me hubiera gustado recibir un abrazo suyo… llevo diez años esperando para conocerlo y finalmente cuando lo hago, solo veo lo inalcanzable que sigue siendo ese hombre para mi… no me mal entiendas, no le guardo ningún rencor… es solo que me siento… como si hubiera una enorme muralla entre nosotros dos que nunca dejará de existir, y esa muralla impedirá durante toda mi vida que pueda tener una verdadera relación de padre e hijo como la que llevo tantos años soñando… cada vez lo siento más inalcanzable y hoy, cuando al fin lo conozco, ese sentimiento en lugar de disminuir, solo aumentó. - ¿Por qué siento que estás siendo demasiado duro contigo mismo? – Le preguntó ella mirándolo con ternura y acercándose para abrazarlo – ten un poco de paciencia ¿Quieres? Es probable que te sientas así hoy, pero tal vez mañana eso pueda mejorar. Tal vez mañana tu relación con tu padre pase de ser inalcanzable, a ser posible. Con mucho trabajo y esfuerzo, claro está. - ¿Cómo estás tan segura de eso? – Preguntó él, mirándola con los ojos cristalizados, como si estuviera a punto de llorar, y esa sería la primera vez que alguien lo vería de esa forma, porque Ezra nunca había tenido o demostrado sus deseos de llorar. - Porque tu padre es un hombre increíble… ¿Viste lo que hizo? Y lo hizo para protegerte… él actuó para que tu no te ensuciaras las manos… incluso lo expresó antes de irse… por eso estoy segura que, él te quiere muchísimo. Solo que no han tenido una verdadera oportunidad de ser padre e hijo, pero finalmente esto es posible, así que solo tienes que ser optimista. O eso creo. - Para ser tan pequeña estás llena de sabiduría – le dijo Ezra con una sonrisa y ella lo miró con un puchero. - ¿Si sabes que soy mayor que tu por dos años no? – Cuestionó ella casi molesta y él se rio. - Puede que seas mayor, pero yo sigo siendo mucho más maduro que tú. - Eso no es cierto – replicó con un puchero y él se rio. - ¿Ves? Eso solo comprueba mi punto – dijo él con una risa divertida y ella siguió haciéndole pucheros. - ¡Oigan niños! – Llamó la madre de Arya y ambos miraron hacia donde se encontraba la mujer – vengan aquí… quiero tomarles una foto… ambos están tan lindos hoy… definitivamente tengo que guardar fotografías como esta y enmarcarlas para poder disfrutar viéndolas en un futuro… Y aunque Ezra se negaba a participar de aquello, Arya terminó convenciéndolo, llevándoselo casi a rastras para que pudieran tomarles la foto. Ese día Ezra usaba un smoking blanco justo a la medida, y unos mocasines color n***o. Lucía muy elegante y ahora se había permitido usar su cabello con su color original, por lo que se veía sumamente extravagante aquella noche. La madre de Arya de alguna manera tenía cierta esperanza que Ezra y Arya pudieran convertirse en una pareja en el futuro, pero ella más que nadie sabía que esto no era posible, debido a que no estaban destinados el uno al otra. Sin embargo, se permitía soñar con que eso pudiera suceder y fantaseaba de la manera más inocente posible con respecto al tema. Para ella, Ezra era el mejor partido que pudiera haber para su hija. Incluso deseaba que él fuera realmente el rey dorado, para que algún día su pequeña y dulce Arya pudiera ser desposada por ese joven tan apuesto que se convertiría sin lugar a dudas en uno de los hombres más guapos que conocerían jamás. Por eso también insistía en tomarles una foto aquella noche. Ella más que nadie quería conservar recuerdos de esos dos mientras estuvieran juntos, en especial porque sabía que Ezra no estaría para siempre en la manada. Sabía que tarde o temprano él iba a marcharse de allí. Ella era quizá la única persona en toda la manada que pensaba respecto al tema, pero también había otra persona que lo pensaba, y no porque supiera que iba a suceder, sino porque era exactamente lo que quería. Alistar pasaba día y noche pensando en lo mucho que quisiera que Ezra dejara la manada para siempre y se marchara de sus vidas finalmente. La envidia de ese niño no tenía límites y Ezra lo sabía. Por eso también mantenía su distancia con él. No quería tener ningún tipo de problema en el que se vieran involucrados sus poderes, ya que no solía ser muy autocontrolado. Su autocontrol no era el mejor de todos. Ezra era un muchacho bastante volátil que, cuando se enojaba, su mente se llenaba de pensamientos violentos y su cuerpo estallaba en adrenalina, dándole la necesidad de pelear con quien quiera que lo desafiara. Por eso no era buena idea para él, el estar cerca de Alistar, ya que, pese a ser mucho más débil, este muchacho siempre hallaba la manera de descolocar a Ezra y hacerlo enojar. Pero como sabía que no tenía autocontrol cuando lo hacían enojar, él simplemente prefería mantener las distancias y limitarse a trapear el piso con Alistar durante los entrenamientos, porque para martirio y desagrado suyo, Ezra seguía siendo su maestro. Él seguía enseñando al hijo del Alfa a pelear. Entonces, finalmente aquella fiesta estaba llegando a su fin. Todos los invitados estaban ya abandonando sus mesas, el servicio estaba comenzando a hacer la limpieza y los anfitriones se estaban despidiendo de las personalidades importantes. Entre los anfitriones se encontraba Arya, que era la cumpleañera, y también estaba Ezra, a quien habían terminado arrastrando hacia la despedida de los invitados en contra de su voluntad. Él no tenía nada que hacer ahí en realidad, pero considerado como el protector de la princesa, tanto Arya como sus padres querían que estuviera a su lado todo el tiempo. Al final, todo había terminado más pronto de lo que Ezra imaginaba. Las personas se habían marchado con una rapidez impresionante, y el salón de fiestas había sido despejado de la misma manera, quedando totalmente vacío y limpio gracias a la servidumbre que se había encargado de hacer la limpieza muy rápido. Entonces Becca se acercó a su hijo después que la familia Stefan entró a la mansión y lo tomó de la mano antes que él los siguiera. Se agachó para quedar a su altura y lo miró a los ojos con una sonrisa. - Mi pequeño – susurró con dulzura mientras le acariciaba la mejilla con amor – no sabes lo orgullosa que estoy de ti mi amor… eres mi tesoro más preciado… y todavía no puedo creer que te parezcas tanto a él… - ¿A mi padre? – Cuestionó con una mirada inocente y casi como si se menospreciara a sí mismo. - Si cariño… pese a lo que puedas pensar de tu padre… ustedes dos se parecen más de lo que crees… y estoy segura que comprenderás la magnitud del amor que tu padre tiene hacia nosotros, pero especialmente hacia ti… al igual que lo eres para mí, tu eres su orgullo. Su mayor tesoro. - ¿En verdad? – Preguntó casi a punto de llorar y ella le sonrió para asentirle. - Ven conmigo – le dijo mientras lo llevaba de la mano a traves de la mansión hacia el patio trasero. Cruzaron el laberinto hacia el bosque y luego entraron a la cueva para acceder al bosque sagrado en donde finalmente, ya siendo de madrugada y bajo la luz de las estrellas que eran constelaciones muy diferentes a las del mundo común, yacía sentado con las piernas cruzadas, en posición de meditación, el gran rey plateado. Su padre. Él estaba como en un completo trance, mientras que Ezra lo estaba observando sorprendido. No llevaba camiseta, solo un pantalón, y podía apreciar cada uno de sus músculos. Él no era el hombre más fornido del mundo, pero cada uno de sus músculos estaban tan bien desarrollados y definidos que fácilmente eran perceptibles incluso los músculos que no se sabía que un humano tenía. Su cuerpo era perfecto. No tenía cicatrices, ni arrugas, ni manchas, ni ninguna imperfección. Tenía un cuerpo escultural, casi esculpido por los dioses, pero la verdad era que ese cuerpo había sido esculpido por él mismo. Entonces, cuando Ezra se acercó lo suficiente, caminó dubitativo y fue cuando Lucas abrió los ojos con una sonrisa. Hasta ese momento él permanecía dándole la espalda al niño. - Adelante hijo… ven aquí. No seas tímido – le dijo su padre y el pequeño se sorprendió al oírlo hablar. Su voz era tan cálida y calmada que parecía como estuviera en un apacible lago lleno de animales pequeños y pacíficos y flores con fragancias exquisitas y relajante. Entonces Ezra caminó rodeando a su padre y se paró frente a él para poder verlo directamente a la cara, y cuando lo vio, se encontró por primera vez con aquella sonrisa que denotaba un inmenso orgullo hacia él. Un orgullo tan grande que incluso lo dejó totalmente sorprendido. - ¿Cómo puedes tener esa expresión de orgullo hacia mí, cuando apenas si nos hemos visto un par de veces? – Cuestionó Ezra muy sorprendido con la actitud de su padre y él sonrió. - Hijo mío… puede que esta sea la segunda vez que nos vemos formalmente, pero… llevo toda tu vida observándote – le reveló dejándolo totalmente mudo – viajo entre las dimensiones como un cuerpo de energía mística que no tiene una forma física. Soy más un espíritu, y por eso puede estar aquí, sin siquiera estarlo realmente. Es como si yo mismo fuera en esencia la fuerza mística, que es un todo absoluto. He cuidado de ti y de tu madre desde que naciste, aunque nunca me habías visto… hace diez años que perdí mi cuerpo por culpa de Primal. Su poder terminó destruyendo por completo mi cuerpo, pero no morí gracias a que mi poder era inmensamente grande y que había aprendido a dominarlo justo a tiempo, así que fue mi energía mística lo que mantuvo mi alma en este plano de la existencia y me permitió seguir con vida, aun sin tener mi cuerpo. - Pero entonces… ¿Cómo es que…? - ¿Cómo es que tengo mi cuerpo justo ahora? – Confirmó Lucas y Ezra asintió en silencio mientras Lucas le sonreía – bueno… es curioso. Pasé los últimos diez años tratando de lograr crear una forma física estable para materializarme de forma mucho más segura en cualquiera de los mundos, evitando que cualquiera de los dragones me detecte, y solo hace unos meses conseguí crear esta forma. Tiene un tiempo muy corto de duración y puedo permanecer aquí solo durante ese tiempo, pero tres horas son más que suficientes para hablar contigo y comenzar a ponerme al corriente. Siempre he estado a tu lado como un espíritu que te cuida. Incluso cuando te encontraste con Damian, fui yo quien evitó que te matara… sin poder defenderte físicamente, le mostré una visión del futuro a ese hombre que es tan ambicioso como para querer vernos enfrentar a los dragones… él aun no sabe que fui yo quien le mostró esa visión, pero está muy convencido de ella y quiere verlo con sus propios ojos. - Has podido hablar conmigo todo este tiempo… ¿Por qué no lo hiciste? – Preguntó él casi dolido y su padre le sonrió. - Hijo… puedo mostrar visiones mientras soy un espíritu, pero no puedo hablar contigo… además… quería dejar cualquier cosa que quisiera mostrarte para el momento en que nos viéramos por primera vez. - No lo entiendo – dijo él. - Acaso ¿Sería posible que esto se sintiera igual en una simple visión? – Preguntó mientras se levantaba y caminaba hacia él. Entonces lo abrazó y Ezra quedó totalmente mudo. Aquella sensación fue algo que nunca antes había experimentado. Se sintió totalmente diferente a lo que sentía con su madre cuando esta lo abrazaba. Con ella sentía calidez, cariño, paz, y sentía confianza. Pero con él se sintió protegido, invencible, como si nada pudiera detenerlo en su camino, porque aquel abrazo solo transmitía una cosa. Solo una cosa decía con ese gesto. “Estoy contigo” Eso fue literalmente lo que escuchó en su mente en ese momento y abrió los ojos, sorprendido por aquello. Sin saber muy bien o entender por qué, pero claramente había podido escuchar estas palabras en su mente. En ese momento se le escaparon unas lágrimas y sintió la sonrisa de su padre mientras este lo empujaba sutilmente para atrás, para poder mirarlo a los ojos, con una sonrisa de orgullo y felicidad. - Estoy muy feliz de conocerte al fin Ezra… eres un niño muy valiente y necesito agradecerte por cuidar tan bien de tu madre… eres mi tesoro más gran y mi mayor orgullo… me emociona ver lo fuerte que eres justo ahora y lo fuerte que serás cuando seas mayor. - Papá, yo… tuve mucho miedo… tuve miedo cuando me enfrenté a Damian… - Tranquilo hijo… es normal sentir miedo. El miedo es la emoción que nos devuelve a la realidad cuando pensamos que somos invencibles y nos obliga a volvernos más fuertes para poder enfrentar lo que nos atemoriza. El miedo nos muestra nuestras debilidades y si aprendemos de ellas, fácilmente podemos ser más fuertes y ser realmente invencibles. - Cariño… todos hemos sentido miedo alguna vez – dijo su madre. Era la primera vez que ella lo escuchaba hablar de eso – incluso tu tío Jeargo lo sintió. - ¿En serio? ¿El tío Jeargo también? – Cuestionó muy sorprendido. - En especia tu tío – dijo Lucas – Jeargo siempre ha sido muy poderoso. Siempre ha sido casi invencible, pero… en algún punto le tuvo miedo a su propio poder… luego tuvo miedo de perder a su Luna, y siempre ha tenido miedo de ver morir a alguien importante para él… todos le tememos a algo. - ¿Incluso tu? – Preguntó sorprendido y su padre le sonrió. - Por supuesto… soy uno de los que más ha tenido miedo en su vida… me da miedo perderlos a ti y a tu madre. Me da miedo no poder protegerlos. Me dan miedo muchas cosas, incluyendo no ser lo suficientemente fuerte para vencer a Primal. - Como dijo tu padre… el miedo nos hace más fuerte, pero eso solo si decidimos enfrentarnos a él. - No te preocupes hijo… desde hoy podrás verme mucho más seguido, y yo mismo me encargaré de enseñarte todo lo que tu madre no puede. Te haré tan fuerte como para que puedas vencer a Damian Cross la próxima vez que lo veas. - Siempre estaremos para ti, cariño – le dijo su madre y luego ambos lo abrazaron. Él derramó unas cuantas lágrimas más y luego sonrió feliz. - Me alegra finalmente haberte conocido… - dijo mirando a su padre y este le sonrió – aun tengo muchas preguntas que quiero hacerte… - Y por supuesto tendremos mucho tiempo para que pueda responderlas todas – le dijo Lucas – por ahora mi tiempo se está acabando y debo reservar fuerzas para la reunión que convocaremos para pasado mañana. Ya que me toma un día entero poder canalizar la energía necesario para materializarme en esta forma física estable. Pese a que solo dura unas pocas horas. Espero poder hacerla permanente el algún momento, pero para eso siento que aun falta mucho. - ¿En serio puedes hacer eso? – Preguntó sorprendido y su padre sonrió orgulloso. - Como encarnación futura del dominio, tengo control absoluto sobre la fuerza mística. Es por eso que sigo con vida, y ya que los cuerpos de los místicos están hechos a base de energía mística, es posible para mí, el crear una forma física a base de energía mística. Pero lo difícil es que sea lo suficientemente estable para mantenerle permanentemente… pero en sí, yo nunca volveré a ser como era antes. Digamos que ahora soy más como una deidad y por eso mi cuerpo siempre será muy diferente al de ustedes. - Eso es increíble – dijo Ezra mirando a su padre emocionado y él sonrió asintiendo. - Si que lo es… además, tu no te quedas atrás… sé que puedes controlar la gravedad… - Si… pero por ahora solo puedo hacer cosas muy pequeñas… no es algo tan genial como lo que haces tu – le dijo Ezra y su padre negó. - Te equivocas hijo… no menosprecies lo que puedes hacer solo porque ahora es pequeño. Tus poderes tienen mucho potencial y llegará el momento en que te puedan convertir en la criatura más fuerte con vida… llegará el momento en que puedas usar ese don de la gravedad con una fuerza tal que puedas someter a un país entero desde un solo lugar. Esa es la magnitud del poder que posees. Se trata de un poder con el que puedes controlar la gravedad de toda la tierra si aprendes a controlarlo al cien por ciento y esto es algo increíble a mi parecer… puede que aun te falte mucho para llegar a ese nivel, pero eventualmente lo lograrás. - ¿En serio? – Cuestionó emocionado y su padre asintió. Después de eso, se despidieron con un abrazo y apretón de manos antes que el cuerpo de Lucas se hiciera polvo frente a ellos. Entonces regresaron a la mansión donde ambos pudieron descansar hasta la mañana siguiente. Lo que fueron realmente tan solo unas tres horas. Llegada la mañana, Becca se levantó tan temprano como solía hacerlo, pero dejó que Ezra siguiera durmiendo para que descansara un poco más. Después de todo, aquella mañana la tenía totalmente libre, ya que no había ninguna actividad programada para la manada. Todos los miembros tenían instrucciones de descansar en el que era el día después del festejo por el cumpleaños de Arya. Becca fue a la oficina del Alfa Pallars y allí, junto con Alter, los tres convocaron una reunión para el día siguiente con todos los Alfas que habían estado presentes durante el festejo. Había muchas cosas que discutir, y una de ellas era la situación de la manada del Alfa Jonathan, que ahora había quedado casi desamparada, pero este hombre no iba a dejar de dar problemas pese a estar muerto. Finalmente, el día de la reunión había llegado y entonces, delante de Ezra y de todos los Algas y Betas presentes, Lucas apareció en su forma física, dejando a todos casi boquiabiertos, porque efectivamente estaban viendo al gran rey plateado frente a ellos. Era algo sencillamente increíble y casi imposible. - Hola… - dijo Lucas – comencemos por mi nombre… creo haberlo dicho antes, pero… yo soy Lucas Drake, mejor conocido por ustedes según la profecía como el rey plateado. Soy la encarnación del dominio destinado a enfrentarme al dragón del dominio Primal… como ya sabrán, la dama a mi lado es Rebecca Drake, mi esposa, y el jovencito que tienen a un lado de ustedes, es mi nuestro hijo, Ezra Drake… estamos aquí por una sencilla razón. Buscamos las piezas faltantes de un rompecabezas. Cuatro de los siete reyes, y resulta que aquí hay tres de ellos… nosotros venimos de un mundo diferente a este – les dijo para continuar explicándoles acerca de la distorsión espacio-temporal y la división del mundo en doce dimensiones paralelas las unas a las otras – como dije, en este mundo hay tres de esas piezas faltantes. El rey heterocrómico, el rey dorado, y el rey esmeralda. A este último ya lo hemos localizado, ahora solo necesitamos hallar a los dos faltantes. Es por eso que, necesito pedirles, que nos ayuden en nuestra búsqueda y en nuestra lucha… una guerra va a desatarse y cuando llegue el momento, necesitamos guerreros fuertes, que estén dispuestos a pelear para preservar este y el resto de los mundos, que tarde o temprano serán destruidos por los dragones si los siete reyes no nos reunimos y los detenemos. Así que, quiero formar un ejercito que estará listo, a la espera de recibir la señal para pelear contra el enemigo… “La Iglesia” esta organización dice proteger a la humanidad, pero la verdad es que conspiran con los siete dragones corruptos para evitar que los siete reyes se reúnan. Ellos son el verdadero enemigo y pronto se alzarán en nuestra contra. Necesito saber que cuento con ustedes para cuando llegue el momento. Mi hijo es solo la brújula para hallar al rey dorado, así que él no puede solo con toda esta responsabilidad. - Rey plateado – llamó el Alfa Pallars parándose al frente con los demás Alfas.
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