La crianza de mi padre fue estricta, y yo creía que realmente me odiaba por haber provocado la muerte de su esposa, nunca fue afectuoso conmigo y siempre estaba de viaje o trabajando, parte de mi crianza se la debo a la ama de llaves de la mansión, la señora Rufina, muy buena persona y amable, ella me contaba que desde que había muerto mi madre, mi padre ya no era el mismo y que desde esa vez no volvió a ver sonreír a mi padre, Rufina siempre había sido atenta y fue como una madre para mí, así fue hasta que mi papá la despidió por ya estar muy vieja y calificarla de incompetente, yo le rogué de rodillas a papá que no la despidiese, pero solo me grito y me dijo que no entendía nada eso y me mandó a callar, ese día me fui al cuarto y solo veían como Rufina de alejaba de la mansión caminando

