Llegamos a casa después de las compras. Yo estaba emocionada porque, la verdad, pasé un buen día con Vanesa. Platicamos de todo un poco; ella me demostró no solo que podía contar con ella, sino que también es una persona justa, sin importar los lazos sanguíneos que tenga con Lucas. —Hoy quiero que me ayudes a hacer la cena, querida, ¿podrías? —me preguntó mientras nos dirigíamos a casa. —Claro que sí, es lo menos que puedo hacer después de la gran hospitalidad que has tenido —solo esperaba que Lucas se comportara mejor. Me presiona mucho su forma de hablar, su manera de actuar. Cuando llegamos, lo primero que ocurrió fue que Augusto nos esperó para ayudarnos a sacar las compras del coche. —¿Qué tal les fue a las mujeres más bonitas que tengo en mi vida? —Su elogio me sonrojó; este homb

