1 | El Pacto con el Diablo
Anastasia
¿Qué tan alta es la posibilidad de morir en manos de un mafioso? ¿Qué tan probable es que termine fingiendo ser alguien que no soy y que eso termine por llevarme a la ruina?
Nunca en mi corta vida había pensando que el jefe se atrevería a pedirme algo tan arriesgado como esto. Jamás creí que le parecería sensato el que yo fingiera ser alguien que no era con tal de infiltrarme en una mafia.
—Es cierto que he trabajado en este caso más que nadie y que conozco mejor que cualquiera a toda la familia Catalano. Comprendo que, a lo largo de los años, le he demostrado que soy alguien bastante eficiente —le respondo tratando de no esbozar una mueca—. Pero, usted no puede enviarme a una misión tan arriesgada como esta... ¿Acaso imagina todo lo que puede sucederme si alguno de ellos se da cuenta de quién soy? Me cortarán el cuello antes de que pueda darme cuenta de ello.
—Si no es a ti a quien envío a esta misión... ¿Quién debe ser? —me interroga con curiosidad, está claro que no puedo darle una respuesta a una pregunta como esa.
—Dentro del FBI hay agentes tan buenos e incluso mejores que yo, así que realmente no comprendo porque usted está empeñado con enviarme a la casa de Alexander Catalano, el grandísimo jefe de la mafia, y su esposa, Hazel —explica mientras extiende un par de papeles en la mesa. Arqueo la ceja notando que contienen mayor información sobre esta misión en particular.
—No puedo hacerlo, lo lamento. Es demasiado arriesgado —menciono, sintiendo decepción de mí misma—. Este no es uno de esos riesgos que estoy dispuesta a tomar.
—Antes de darme una respuesta definitiva, al menos escucha lo que tengo que decirte Anastasia. No te apresures.
Ruedo los ojos, dándome cuenta que debo escuchar lo que tiene que decirme. Es una enorme satisfacción que el director pueda considerarme para representar papeles tan importantes dentro de este gran trabajo, solo que perdió la cabeza.
—Está bien, supongo. Por favor, lo escucho.
—Las cosas dentro de la casa Catalano han cambiado en las últimas semanas. Alexander Catalano ya no es el jefe, pues por alguna razón ha decidido heredarle su cargo a su hijo, Rhett. El señor Alexander y su esposa ya no viven más con sus hijos dado a que parece que se han hartado de vivir toda una vida entera atado a sus negocios sucios. Rhett y Ariadne se han quedado solos, y es lo que nosotros debemos aprovechar para poder usarlo a nuestro favor. Es esta la oportunidad que hemos estado esperando durante cinco años, este era tu mayor deseo cuando te conocí y espero que tus ideales no hayan cambiado después de todo lo que hiciste para llegar hasta aquí.
Ha pasado mucho tiempo desde que me convertí en agente del FBI. Cuando tenía dieciocho años ingresé a la universidad para estudiar dos carreras al mismo tiempo, Derecho Penal y Psicología debido a que siempre tuve cierta afición hacia los delitos y mi más grande deseo fue convertirme en una agente del FBI. A la edad de veinticuatro años, conseguí un trabajado en una excelente firma de abogados y solo estuve un año allí, puesto que decidí postular al FBI y aprobé la primera vez desde. Han pasado cinco años, los cuales he estudiado de memoria la historia de la mafia siciliana y todas sus variantes, por supuesto, eso incluye a la familia Catalano y todo el imperio que han mantenido en los últimos cuarenta años.
—Confío en las habilidades que posees, confío en ti Anastasia y he decidido poner todas mis esperanzas en ti. No me decepciones, prometo que nosotros vamos a protegerte a toda costa de cualquier peligro que pueda agobiarte, aunque estoy seguro que una mujer como tú no necesita que nadie la defienda —comenta con una sonrisa en el rostro.
Dio en el clavo. Es verdad que este ha sido mi más grande anhelo y que siempre he sentido curiosidad por conocer el mundo de la mafia de cerca.
—Le propongo algo...—susurro lo suficiente alto para que pueda escucharme con claridad.
—Sigue Anastasia, soy todo oídos.
—Quiero que usted me diga todo acerca de esta misión: cuál es el objetivo, cuánto tiempo estaré allá, cómo llegaré allá y lo más importante de todo, qué personaje voy a representar. Si aquello me parece prudente, le daré una respuesta definitiva —le propongo. Quizá sí acepte convertirme en su peón, solo necesito escuchar la historia completa antes que sea demasiado tarde...De tal manera, voy a ser capaz de tomar una decisión con sabiduría.
—Fingirás ser Savannah Crawford, una eficiente avoggato que puede cumplir con todas sus peticiones sin problema. Serás esa pieza clave que a ellos les hace falta para ganar esta parte del juego.
Evito reírme. Parece que él desea que me convierta en la abogada personal de los Catalano. Definitivamente, está perdiendo la cabeza.
—Para ello, primero tendrás que trabajar en una firma de abogados que se dedica a trabajar para las mafias más buscadas. Al saber de derecho penal, este trabajo será más fácil para ti...Todo ya está planeado a la perfección, puesto que sabemos que ellos están teniendo un par de inconvenientes con ciertos políticos en Italia que les están haciendo la vida imposible. Entonces, la próxima semana te dirigirás hacia aquella firma de abogados y resolverás su caso, demostrando ser tan eficiente que ellos te querrán en sus filas. Deberás mostrarte reacia a sus peticiones, pero, vas a aceptar, a fin de cuentas. Sabemos que el avoggato debe convivir con la familia, así que terminarás viviendo en la misma casa que ellos. Allí es donde comienza la parte más complicada de tu misión.
No pienso mentir, esto comienza a interesarse más de lo que debería. No voy a negar que soy una adicta al peligro y a sentir la adrenalina corriendo por mis venas. El jefe también me conoce demasiado bien y está claro que ya habrá sabido lo mucho que disfruto ponerme en peligro una y otra vez.
—Tendrás que acercarte a Rhett Catalano, y como es bastante evidente que un simple avoggato no puede hacerlo como necesitamos, tienes que meterte en la cama de Rhett—suelta sin más, causando que mis piernas tiemblen. Eso es una locura.
—¿Quiere que me convierta en la amante de Rhett Catalano? —Le pregunto, aun sabiendo la respuesta. He entendido que esta misión va mucho más allá de lo superficial, he comprendido que esta vez tendré que jugar con sentimientos de por miedo y temo por mí ya que nunca he hecho algo así.
¿Voy a ser la puta de un mafioso de lo peor? Qué bajo caíste, Anastasia Hyde.
—Correcto, quiero que te conviertas en su amante. Confío en ti e imagino que para ti no va a ser complicado hacer que él se involucre contigo. Conquistarlo depende solo de ti, y quiero que hagas que dependa de ti. No necesito que le demuestres que estás detrás de él, necesito que él se obsesione contigo hasta el punto de mantenerte a su lado. Debes ganarte su confianza para que seas capaz de saber todo acerca de él, qué lo utilices a tu antojo y cuando sea el momento nos lo entregues. Soy consciente acerca de todo lo que representa enamorar al jefe de la mafia Catalano.
—Esta misión debe tener un tiempo exacto, debo suponer.
—Tu límite es un año, aunque consideramos que al menos debes permanecer seis meses allí. En ocasiones cuando tengas que ayudarlos con algún imprevisto, podrás salir de su residencia. No te preocupes acerca del contacto, nosotros sabemos cómo hacer que te lleguen nuestros mensajes, solo debes confiar y hacer lo que se te pide. Más adelante, si es que deseas seguir con esta misión, te explicaré al detalle toda la información que necesito que consigas para nosotros.
El corazón me late con más fuerza y tengo los nervios de punta.
Estoy loca por lo que estoy a punto de hacer, tal vez, pero, a quién le importa en este mundo que está al revés.
—Acepto —confieso con una sonrisa llena de cinismo en el rostro. A pesar que intente actuar como si esto me llenara de pánico, no hay nada en esta vida que disfrute más que las misiones secretas. Supongo que una mujer tan arriesgada como yo no debería dejarse intimidar por una misión por más compleja que esta parezca. A fin de cuentas, es solo eso, una misión.
—¿Aceptas? —Vuelve a cuestionar, esperando a que esté segura de mi respuesta.
—Acepto, porque como usted mencionó, no hay nadie más adecuado para esto. Si usted decide poner en mis manos nuestra misión más importante, la llevaré a cabo con responsabilidad y eficiencia, sin cometer ni un solo error que pueda ponerlo todo en peligro. Mis condiciones son que al igual que siempre, se me indique con claridad todo lo que se deba decir y que se me instruya adecuadamente para el papel que voy a representar.