__Aileana ¡¿es en serio?!, ¡¿Qué significa ese golpe?!
El padre de Aileana la reprendió al ver que su ojo color miel estaba rodeado de rojo. El color ligeramente morado alrededor de su párpado estaba cubierto con maquillaje que, aunque lograba cubrirlo, no era suficiente.
__ Me caí.
Aileana sonrió traviesamente.
Él solo colocó las manos en su cadera, acompañada de un gesto de molestia.
Después de soltar un suspiro algo largo, su padre terminó sonriendo.
__ No hay solución contigo, ¡vamos! Ya es tarde.
Al entrar en aquel salón con los candelabros elegantes y toda esa gente vestida de manera elegante, Aileana supo que sería una noche aburrida. Normalmente, siempre acompañaba a su padre a las fiestas a las que era invitado.
Ellos no pertenecían a una familia adinera, pero el trabajo que desempeñaba su padre apenas algunos meses atrás hacía que tuviera amigos de clase social alta y en ese poco periodo fuera invitado con más frecuencia a ese tipo de fiestas.
Acair Gleen Dunn, trabajaba como gerente del banco más utilizado por cientos de personas, comenzó a trabajar en este desde muy joven y gracias a su esfuerzo llegó a la gerencia hacía apenas un par de meses. Era un buen puesto y él estaba seguro de que con el tiempo su hija y él estarían mejor económicamente.
Aileana caminó hacia una mesa mientras su padre terminaba de hablar con las personas que le habían presentado anteriormente. Al sentarse en la mesa, recargó su codo sobre esta y colocó su barbilla sobre la palma de la mano. Observó a toda esa gente hablar entre ellas y pensó que era realmente aburrido tratar con toda esa gente que solo pensaba en una sola cosa y este era el dinero y en todo lo que podían conseguir con este.
Su vista se clavó en el hombre que entraba al salón y saludaba a algunos invitados, Aileana se vio intimidada cuando los ojos azules la atraparon viéndola, pero a pesar de la sensación extraña que recorrió a Aileana, ella mantuvo su mirada.
El hombre caminó hacia la mesa donde estaba ella, ignorando a prácticamente todo el mundo que se acercaba a saludarlo.
__ Qué pequeño es el mundo, ¿no? Para encontrarme a la chica que no mira por dónde camina.
Ella sonrió, solamente asintiendo, realmente no quería iniciar conversación con ese hombre.
La música comenzó a sonar, muchos de los invitados fueron hacia el centro de la pista, Aileana vio extrañada la mano extendida con una señal de invitación.
__ ¿Quiere bailar, señorita?
Ella aún mantenía la barbilla sobre la palma de su mano sin mostrar ningún tipo de interés.
__ No, gracias.
__ ¿Acaso no le gusta bailar?
__ Claro que me gusta bailar, simplemente no me apetece bailar con usted.
Él únicamente sonrió, mostrando su dentadura perfecta y una sonrisa que era muy cautivadora.
__ No puedo hacer más, si usted no desea bailar, no puedo hacer nada más... por ahora.
Aileana le extrañó las últimas palabras sin realmente entender que lo que acababa de pasar solo alimento, el deseo de aquel hombre, la negativa de bailar y la manera en la cual ella contestó solo prendió la llama del interés de él.
__ Buenas noches, señorita.
Él caminó unos cuantos pasos, se detuvo para girar su cabeza y mirarla de nuevo.
__ Debió cubrir más ese ojo, no da buen aspecto a una señorita tan bonita como lo es usted.
Aileana refunfuñó.
"Si tan solo lo hubiera aceptado ese estúpido baile, pero no, debía mantener esa manera tan mía de ser, de ser así, quizás no estuviera viviendo esta horrible pesadilla, quizás estaría mejor, pero no la señorita tenía que demostrar que nadie le impone. ¿De qué me sirvió eso?, de absolutamente nada ..."
"La noche fue tranquila, después de esa invitación, él no volvió a dirigirme su atención, yo realmente quería irme de esa fiesta porque, además de aburrida, se había vuelto muy incómoda..."
__¿Por qué no aceptaste su invitación?
__ ¿Por qué me preguntas eso? Tú sabes bien por qué fue.
__¿Por Graham? Solo era un baile, no era nada de malo.
__ Quizás una parte fue por Graham, pero otra cosa que dominó e hizo que me negara es que él me despierta un sentimiento extraño, ya te lo había dicho antes.
Beth suspiró, realmente no entendía a su amiga, a veces decía y actuaba muy extraño.
__ Oye, Aileana, ¿en serio amas tanto a Graham para no ver a nadie más?
Aileana sonrió.
__ Lo amo con todo el corazón y sé que él también me ama, tanto que por fin le diremos a todos sobre lo nuestro.
Beth se tornó preocupada por su amiga.
__ No sé, yo siento que quizás si conocieras a alguien más te enamorarías, además tú y Graham no han estado ni juntos para decir que lo amas de esa manera.
Aileana se levantó de la banca del parque donde ambas estaban.
__ El amor es más que eso, realmente no sé qué sucederá más adelante, pero de lo que estoy segura es que es al único que he amado y amaré.
__ Si tú lo dices... pero todo puede pasar.
__¡Vamos ya! Tenemos que avanzar con el trabajo.
Aileana haló del brazo a Beth, que con mucha pereza se levantó.
__ Ya sé, ya sé, ¡odio el latín!
__ Ya somos dos, tenemos que hacer bien este trabajo porque estoy a punto de reprobar y mi papá no estará muy feliz con eso.
__ Así como tampoco lo estará al ver que dormiré hoy contigo.
Aileana sonrió.
__ No digas eso.
__ "Aili", a tu papá no le agrado, pero es demasiado educado para decírmelo.
__ No digas tonterías, no es que no le agrades, es que a veces se molesta porque siempre termino en problemas.
Beth bajó su mirada, y Aileana entrelazó sus brazos con los de ella.
__ Lo que no sabe es que yo misma me busco esos problemas, no le des importancia, tú eres mi mejor amiga.
Beth se sintió conmovida.
Al entrar ambas a casa de Aileana, vieron sentado a aquel hombre, Aileana le sorprendió verlo en su sala.
__ Buenas tardes.
Se escuchó de la voz gruesa y tenebrosa del hombre.
__ Buenas tardes.
Respondió sonriente Beth, mientras que Aileana aún lo continuaba viendo.
__ Hija, saluda, no seas maleducada.
Aileana sacudió un poco su cabeza para finalmente acercarse al hombre más alto que ella.
__ Buenas tardes, señor...
__ Soy Diago Smith, pero puede hablarme de tú y llamarme por mi nombre.
Él extendió su mano que Aileana recibió.
__ Mucho gusto, señor, Aileana Gleen, ella es mi amiga Beth.
Él sonrió sin soltar la suave mano de Aileana, dirigió rápidamente una mirada a Beth para regresarla a Aileana, y después de algunos segundos, Aileana haló sutilmente su mano.
__ Bueno, papá, iré a mi habitación, estaré con Beth. Tenemos un trabajo en latín y trabajaremos hasta tarde.
__ Está bien, hija.
__ Bueno, señor Smith, fue un gusto.
Aileana caminó un poco alejándose de él, pero el sonido de la voz de Diago la detuvo.
__ Yo sé latín, si gustas puedo ayudarles.
__ No, gracias, estamos bien.
__ Pero una ayuda no nos...
Respondió Beth.
__ Estamos bien, dije, pero gracias por el ofrecimiento.
Finalmente, Aileana subió a su habitación con Beth, dejando solo a su padre con Diago.