CAP 2 - ATREVIMIENTO

1751 Palabras
EVELYN DIAS DESPUÉS. En la noche llego a casa exhausta, hoy cancelé la clase de baile porque no me sentía bien del todo, al parecer mi ciclo menstrual está llegando a la etapa donde seré sangre por varios días. Es curioso que casi no te hablen de esto, muchas personas no creen que algunas mujeres tenemos fiebre, escalofríos, mareos, vómitos, dolores de cabeza, fatigas, cansancio y muchas otras cosas más cuando la menstruación llega, yo de verdad admiro a las mujeres que a pesar del dolor por los cólicos menstruales sigan haciendo su vida como si nada y se les quite todo malestar con una simple pastilla. Y eso no es malo, sigues siendo mujer si la menstruación te da como para dejarte en cama o si puedes hacer todas tus cosas, eres mujer de cualquier forma. Tiro el bolso al mueble y caigo en el porqué de verdad los síntomas se están haciendo presentes, Steffy llega en mi campo de visión y me abraza, sonrío al sentir su cuerpecito cálido cerca de mí. —Llegaste — menciona y aprieta su agarre a mi alrededor —Pero es temprano — sus ojitos me miran —Me siento muy cansada y por eso la cancelé — Steffy me mira por varios segundos sin decir nada —Hoy empecé a vender chupetes en la escuela —eso llama mi atención —Sé que tu haces todo por nosotras, y tal vez debamos ayudarte un poquito... Gané 2 dolares hoy — hace el dos con sus dedos y esta emocionada —Chócala —pido y obedece — Eso es muy bueno, que seas asi desde pequeña y felicidades, verás que poco a poco van a subir las ventas — —Asi será Eve — se sienta a mi lado —¿Te cuento un secretto? — pregunta y sonrío por como achica sus ojos —Quiero un día de piscina como familia — susurra en mi oido y la miro Recordando cuando fue la última que tuvimos un día como familia me doy cuenta que han pasado casi nueve meses desde enntonces, asi que animada por mi hermanita revisamos el calendario y tenemos un feriado en unas tres semanas, es por esa razón que en la merienda coordinamos una salida todo el dia para nosotras, reimos comemos, al terminar llamamos a mi novio y organizamos el dia libre que tengo para la salida en familia. Y estando ahí me doy cuenta de cuan afortunada soy de tener esta familia. UNA SEMANA DESPUES. Ruedo los ojos al ver entrar a las personas, noto como su mirada choca con la mía y como ya es costumbre la mantengo hasta que él la quita, se sientan en la mesa habitual y miran las cartas para decidir que pedir, aunque debo admitir que las únicas que ven las cartas son sus acompañantes, él solo me está mirando fijamente y eso causa en mi repulsión. ¿No sé a qué viene todos los días? ¿No sé por qué me mira tanto? ¿No sé por qué jamás dice nada? ¿No sé porque me parece atractivo? Si, como lo leen El hombre me parece súper atractivo. No sé si es su cabellera rubia peinada perfectamente hacia atrás, no sé si es su traje carísimo, o su reloj que seguramente vale más de lo que ganaré en toda mi vida, o su mirada. El señor Willians tiene una mirada profunda, que parece descifrar lo que piensas, pero hay algo más y no sé que es, y no estoy dispuesta a descubrirlo. A pesar de que llama mi atención, también causa un poco de miedo en mi, la forma en la que me mira todo el tiempo, como ignora a sus acompañantes para tener su vista fija en mi y la manera en la que varias veces lo he notado viendo mi cuerpo de manera lenta. Eso hace que no quiera descubrir que es lo que siento por él, eso hace que quiera alejarme lo más que pueda de él y también el hecho de que tengo novio. David. David Adams. Él es un chico increíble, sexy, amoroso, cariñoso, romántico, alegre, detallista, gracioso, amable y que me tiene loca totalmente. Lo conocí desde los seis años cuando sus padres se mudaron aquí, y para nuestra suerte vivieron a lado nuestro lo que nos hizo ser mejores amigos de pequeños, crecimos con chiste, bromas y hasta jugábamos a las escondidas y nos dimos nuestro primer beso. Eso fue antes de que mis padres murieran, cuando lo hicieron sus padres prácticamente nos adoptaron y estuvieron pendientes de nosotros, así que nuestra relación se fue afianzando y ahora somos novios desde hace tres años. Según sus padres ya quieren que nos casemos, pero queremos terminar de estudiar. Estoy cursando mi maestría en Derechos de manera online, lo que es perfecto ya que así me da tiempo para trabajar, estar con mis hermanas y encargarme de lo que me gusta. Es por esa razón que esta vez no mantengo la mirada al señor Williams y sigo trabajando ignorándolo por completo, cuando me doy cuenta ya se ha ido y al recoger la mesa noto una gran cantidad de propina, mayor de la que ha dado todos estos días, lo que me hace hundir las cejas en confusión y guardarlo en mi bolsillo. El trabajo termina al final de la tarde, casi al anochecer y recojo mis cosas para ir a casa, llamo a mis hermanas y les digo que les llevaré pizzas, lo que las hace gritar de la emoción, así que con una sonrisa salgo del café luego de despedirme de todos y camino a la pizzería que está en la acera de en frente, pero no doy ni dos pasos cuando un brazo me gira y me hace chocar contra un pecho fuerte, y por mi mente pasa una vaga idea de quien puede ser. De inmediato me alejo con fuerza y empujo a quien sea que me agarro de esa forma, al levantar la mirada me encuentra con esos ojos azules fríos que me miran de manera fija. Me asusto y creo que él lo nota porque me suelta y levanta las manos en señal de paz. —¿Qué quieres? — pregunto enojada —No me llamaste — alzo una ceja ante su respuesta —No tenía porque hacerlo — sus cejas se hunden en confusión —Cuando yo doy mi número, todas me llaman —río de forma seca y noto que se enoja Bien. —Pues yo no soy como todas, y si no te llame fue porque no me dio la gana — —Dame tu numero — pide y lo miro asombrada. ¿Y este que diablos se cree? —Si no te llamé cuando me diste tu número, ¿qué te hace pensar que te daré el mío ahora? Suspira con enojo —Dame tu numero —pide esta vez más serio y sonrío solo para hacerlo enojar más —No, y no me interesas, así que deja de venir a este lugar, deja de mirarme fijamente como un enfermo psicópata y deja de darme propinas altas —saco el dinero de mi bolso y le tiro la plata a la cara —Deja de acosarme porque llamaré a las autoridades, y me importa un rábano de que seas Ethan Williams, lucharé para que te alejes de mi — la comisura izquierda de su labio se levanta —Sabes quien soy —menciona victorioso y aparece un brillo en su mirada —No se de qué hablas —me giro —Aléjate de mi — Doy un paso para cruzar la calle pero el otra vez agarra mi mano y me hace girar, y hace lo que menos esperaba. Me besa. Si, leyeron muy bien. El me besa. Y no de manera inocente y suave de solo juntar labios, no señores, el prácticamente me come la boca. Mis ojos están abiertos ante la sorpresa y lucha con su lengua para hacerme abrir los labios pero no cedo, así que al ver que no lo hago sus dos manos van a mi rostro y presiona con fuerza en mis mejillas para que mis labios se abran, al ver que lucho en su contra lo hace con más fuerza y un gemido de dolor sale de mi y mis labios se abren, es por esa razón que el aprovecha y su lengua saquea mi boca, la recorre sin ningún romanticismo, delicadeza o suavidad. Lo empujó para que me suelte pero no lo hace, así que aprovechando que su lengua está dentro mío la muerdo con fuerza haciéndolo gritar y soltarme, cuando se aleja de mi veo ora en sus ojos y sonrío. Quiero gritarle, insultarlo, darle con una piedra y mucho más por ese acto inapropiado y contra mi voluntad que acaba de cometer, así que no contenta con la mordida, también alzó la pierna y mi pie impacta con sus partes, el dolor se hace presente en su expresión y cae de rodillas al suelo con sus manos en el lugar golpeado. —No vuelvas a hacer eso en tu vida maldito, agradece que no te partí la cara. No vuelvas a tocarme, besarme, a verme, ni si quiera pienses en mi, la próxima vez que te vea te volveré a golpear así sea que no hayas hecho nada. Te odio, y si creías que después de eso tendría tu número, pues, estas muy equivocado. Busca a las zorras a las cuales le encantaría que les hicieras esto, eres un maldito y ojalá te puras en el infierno — sin mirar atrás cruzo la calle y tomo un taxi. Mientras voy a casa mis manos tiemblan, siento que mi corazón está muy acelerado y comienzo a llorar en silencio, no puedo creer que ese hombre haya eso esto, es la primera vez que me forzan a algo de este tipo, y me siento de lo peor. Al llegar a casa mis hermanas salen a recibirme con alegría y al verme se preocupan, les hago saber que no es nada y les digo que pidan la pizza ya que me olvidé de comprarla, subo a mi habitación, y una vez que estoy ahí lloro abiertamente. Gracias por leer este capitulo. No olviden que estoy en r************* como Genemua.Libros y en mis historias destacadas encontrarán a los personajes como yo me los imagino. Espero se puedan pasar por ellas y disfrutar de estos personajes. Nos leemos despues.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR