P.O.V Samuel_ Beta Lican Observo cómo se marcha su alteza, la princesa. Mi mirada se desliza unos metros más allá y se posa en su madre adoptiva, Lidia. Su nombre se escapa de mis labios en un susurro. Hasta su nombre es dulce en mi boca. Mi lobo, Troy, gruñe en mi mente. —¡Claro que es dulce! Mírala, allí sola, como si no tuviera a nadie… pero nos tiene a nosotros. —Troy, no podemos… es humana. —¿Y qué importa? Por una vez en tu vida, hazme caso. Ella es perfecta. Es nuestra mate. Si la Diosa nos la dio, entonces es porque es la adecuada. No estoy seguro de poder hacerlo. Lidia es hermosa, su cabello castaño contrasta con su piel blanca, y sus ojos color miel con verde son encantadores. Lo admito. Pero que sea hermosa no la hace la adecuada. Nosotros debemos asegurar la sucesión de

