P.O.V Cataleya Todo estaba decidido. Debíamos formar una alianza con el rey Elfo. No sería una tarea fácil, pero tampoco imposible. Mi vientre pesaba demasiado. Mis bebés eran enormes y muy activos. Se movían sin parar, fuertes e inquietos. Aun así, tenía la fortuna de contar con mis madres, mis compañeros, mis hermanos y sus mates. Y sobre todo, tenía a mi padre. Desde que llegué, ha sido él quien más amor y cariño me ha demostrado, sin dejar de lado a mi madre. Me encontraba envuelta en sus brazos fuertes, cada uno con su mano sobre mi abultado vientre. Sus exquisitos aromas inundaban la habitación, haciéndome sentir segura. Mis alfas, mis dulces y hermosos alfas. Me moví un poco, incómoda por el peso de mi embarazo, y de inmediato ambos se pusieron en alerta. —¿Qué sucede, mi luna?

