32. Un poco más. Lia. A pesar del caos que es mi mente, del dolor desgarrador y del sentimiento de pérdida, de alguna forma el sueño me llega temprano. El desgaste emocional es tanto que se convierte en cansancio físico. Así que no es ninguna excusa cuando les digo a Cass y a Rose que me iré temprano a la cama. Si les parece extraño que vaya a la cabaña a dormir y no a la habitación de Becket, no preguntan nada. No sé si es porque respetan lo privada que soy con mi vida o sospechan que algo anda mal con Becket, pero, cual sea la razón, lo agradezco. Becket no intenta acercarse; se ausenta el resto del día. Y está bien que sea él quien se esconda, porque yo no pienso hacerlo. No voy a evitarlo ni a huir de su presencia. No cuando sé que no he hecho nada malo. Aun así, no puedo negar que

