39. Dolor. Lia. — ¿Te demoras? — Ya voy llegando al restaurante — le digo al teléfono a papá, un poco extrañada por su insistencia. — Te estamos esperando en uno de los salones privados, cariño — capto un tono jocoso en su voz, como si algo en todo esto lo estuviera divirtiendo. — Papá… — suspiro, porque, ¿qué está pasando? Mi padre es más de preparar su carne a la parrilla en el patio trasero de su casa mientras intenta obtener besos y caricias robadas de mamá. Este encuentro repentino con mi hermano, en un restaurante de lujo, es francamente extraño. Lo más curioso es que Defne y mamá se quedaron en casa, lo que, puede que me dé una idea de qué se trata esto. — Si intentas convencerme de… — No se trata de eso, amor — su tono es cariñoso —. Te lo prometo, sólo hay asuntos im

