26. Aquí estás. Becket. Me siento robado. Todo este tiempo me estuvieron quitando lo único valioso que pude haber tenido… y ni siquiera lo sabía. Más allá de riquezas, propiedades o cualquier cosa tangible que pudiera llamar mía, nada se compara con Cassidy. Cierro los ojos y la recuerdo: su olor a bebé, cómo se dormía en mis brazos cuando apenas tenía unos meses, la manera en que sus ojitos me sonreían cuando llegaba a arrullarla, su sonrisa desdentada durante ese primer año en que empezamos a construir un vínculo. Un vínculo que me arrebataron. Me hicieron creer que no tenía derecho a sentirlo, que no era mío… pero sí lo era. Siempre lo fue. Mi hija. Es mi hija. — Podemos hacer una prueba cruzada de compatibilidad, en vez de una básica — dice Glen mientras me extrae la sangr

